sábado, 8 de agosto de 2020

Debate sobre la historia del socialismo


Debate sobre la Historia del socialismo organizado por el canal de Charlie93, junto a José Avilés (República en Marcha) y Julio Díaz (PCPE).

sábado, 27 de junio de 2020

Entrevista con Guillermo del Valle


Guillermo del Valle entrevista a Santiago Armesilla sobre la teoría y praxis del marxismo español y su relación con la idea de España, desgranando entre otras su contraposición a las diferentes manifestaciones de la izquierda indefinida, identitaria y posmoderna, o a la propia derecha neoliberal. Así mismo, se aborda la ubicación geopolítica española, las limitaciones dentro de la UE y su posible orientación hacia la iberofonía. En la parte final, se realiza un breve cuestionario sobre algunas figuras políticas del pasado y del presente relacionadas con la izquierda política.

viernes, 26 de junio de 2020

Análisis comparativo entre la teoría del valor-trabajo y la teoría de la utilidad marginal desde la teoría del cierre categorial


Análisis comparativo entre la teoría del valor-trabajo y la teoría de la utilidad marginal desde la teoría del cierre categorial

Año: 2010
Trabajo de investigación para alcanzar la Suficiencia investigadora y obtener el DEA (Diploma de Estudios Avanzados), en el programa de Economía Política y Social en el Marco de la Globalización (RD778), de capacitación para realizar la posterior Tesis Doctoral.
Presentado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Calificado con Sobresaliente.

Planteamientos y objetivos de este trabajo. En este trabajo expondremos lo que al final, en la conclusión, llamamos teoría circularista-sintética del valor-trabajo, que resulta, primero, de un análisis gnoseológico de las dos teorías del valor económico más importantes (la teoría de la utilidad marginal y la teoría del valor-trabajo), más un análisis aplicado de ambas teorías en la oferta y la demanda como determinantes de los precios comerciales y, finalmente, un análisis de las implicaciones de la intervención estatal a la hora de realizar la administración y el reparto de los valores objetivos creados históricamente en toda sociedad política en su campo económico. El análisis de las dos teorías del valor se realiza desde la teoría del cierre categorial, teoría de la ciencia del materialismo filosófico. El trabajo, por tanto, contiene al tiempo metodologías propias de la economía y de la filosofía, distinguiendo y compensando ambas partes. La conclusión final supone una reelaboración, partiendo de las coordenadas del materialismo filosófico, de la teoría del valor-trabajo. 

Metodología seguida en la exposición. La metodología empleada consiste en una exposición de la teoría de la utilidad marginal seguida de una teoría del valor trabajo, para después exponer brevemente la teoría del cierre categorial. Al final se realiza un análisis comparativo de las dos, el cual se va avanzando a lo largo de la lectura del trabajo, para al final exponer una conclusión. Los casos de economía aplicada analizados son los propios de los dibujos de las curvas de demanda y oferta más los propios de metodologías de gestión de proyectos, como CPM y PERT, que permiten el cálculo del coste de producción. La metodología es, por tanto, analítico-práctica, y para realizarla se utilizan métodos analíticos propios de la economía política, de filosofía de la ciencia y de economía aplicada. 

Índice 

Planteamientos y objetivos de este trabajo.

Metodología seguida en la exposición. 2

Desarrollo: Teoría de la utilidad marginal.

Utilidad marginal: definición y evolución histórica.
a) Utilidad cardinal. 7
a.1.) Utilidad marginal decreciente. 9
a.2.) Utilidad marginal del dinero. 10
a.3.) La deducción de la curva de demanda individual a partir de la utilidad cardinal. 10
a.4.) Utilidad marginal y precio comercial. 10
a.5.) Sobre la ley de la demanda. 11
b) Utilidad ordinal. 11
b.1.) Sobre la elasticidad de sustitución. 13
b.2.) Elección óptima del consumidor. 15
b.3.) ¿Qué ocurre con las curvas de indiferencia cuando hay otros bienes? 15
b.4.) La deducción de la curva de demanda individual. 16
b.5.) La curva de renta-consumo. 17
b.6.) Los efectos sustitución y renta. 18
c) La teoría de la preferencia revelada. 20
c.1.) La curva de demanda individual y de mercado y las llamadas expectativas. 21
d) La deducción de curvas de demanda a partir de los tres métodos (utilidad cardinal, utilidad ordinal y teoría de la preferencia revelada). 23
e) Problemas de la teoría de la conducta del consumidor. 23 
La teoría del valor-trabajo: su desarrollo en Carlos Marx e Isaac Illich Rubin. 25

La demanda en Rubin. 26

Distribución proporcional del trabajo y valor. 29

Volumen de la producción y valor. 33 

Ecuación de oferta y demanda. 36 

Precio de producción y valor. 43 

Distribución y equilibrio del capital. 44 

Distribución del trabajo y distribución del capital. 47

El precio de producción. 48 

Precio de producción y valor-trabajo. 52 

El trabajo productivo. 55 

La teoría del cierre categorial: la gnoseología como filosofía de la ciencia. 59 

La teoría del cierre categorial como teoría gnoseológica circularista. 59 

Estructura general: principios y modos de la ciencia. 61 
a) Las ciencias son construcciones históricas. 61
b) Partes formales y partes materiales de las ciencias. 62
c) El análisis de las ciencias por medio del lenguaje: las nueve figuras del espacio gnoseológico. 66
d) Construcciones objetuales y proposicionales. 71
e) El cierre categorial como reconstrucción del concepto de categoría en sentido gnoseológico. 72
f) Principios y modos de las ciencias categoriales. 74
g) Sobre el método científico. 76
h) Verdad e identidad en la teoría del cierre categorial: la verdad científica como identidad sintética. 77
i) Las franjas de verdad en las ciencias. 82
j) El concepto de teoría de la teoría del cierre categorial. 83 
La dialéctica de las ciencias. 84 
a) Dialéctica entre las ciencias y su medio extracientífico. 84
b) Dialéctica de una ciencia consigo misma: el descubrimiento científico. 85
c) Dialéctica entre las ciencias. 87 
Clasificación de las ciencias. 88 

Análisis comparativo de las teorías de la utilidad marginal y del valor-trabajo desde la teoría del cierre categorial. 95 

La institución del reloj, clave en el campo gnoseológico de la Economía Política. 100 

Metodologías tecnológicas de cálculo del coste de producción: CPM y PERT. 102 

Conclusión. La ‘vuelta del revés’ de la teoría del valor-trabajo: la teoría circularista-sintética del valor-trabajo. 108

Bibliografía. 112 

Webografía. 114 

Índice. 115

domingo, 21 de junio de 2020

"El marxismo y la cuestión nacional española" en formato eBook y Kindle

Formato eBook (Precio: 8,00 ): 

Formato Kindle (Precio: 8,00 ): 

ISBN: 978-84-17700-683
Editorial: El Viejo Topo
Año original de edición: 2017
Reedición digital en ebook y Kindle: 2020
Páginas: 340
Precio en eBook y Kindle: 8,00 euros

Versión en papel:
https://tienda.elviejotopo.com/catalogo/2943-el-marxismo-y-la-cuestion-nacional-espanola-9788416995301.html

¿Qué causas históricas han llevado a que buena parte de la izquierda española asocie la idea de España con el franquismo, rechazando por tanto el asociarse con dicha idea, e incluso con defender la nación española como proyecto de izquierdas? La respuesta a esta pregunta conlleva realizar un análisis tanto de la Historia de España como de los avatares que el marxismo ha sufrido desde su entrada en el país en el último tercio del siglo XIX hasta nuestros días. Este libro sostiene que el rechazo de gran parte de la izquierda hacia la idea de España tiene que ver con la nula existencia de un marxismo propiamente español y, por extensión, en español. Y la ausencia histórica de un marxismo español, que tiene causas históricas muy concretas, explica por qué la cuestión nacional española no se ha resuelto desde las izquierdas, particularmente las de raíz marxista, que han acabado derivando hacia derroteros federalistas, confederalistas, plurinacionales o directamente independentistas que no tienen conexión alguna ni con la doctrina de Marx sobre el Estado y la nación, ni con los desarrollos posteriores, inspirados en él, de Engels, Lenin y Stalin. Los textos de estos autores, junto a los de Rosa Luxemburg, fueron traducidos muy tardíamente, cuando la asociación de la idea de España con Franco estaba ya consolidada.
El marxismo y la cuestión nacional española analiza las causas históricas que han impedido la construcción del marxismo español, la resolución de la cuestión nacional española desde el marxismo y la asociación entre la idea de España y el franquismo. Pero también ofrece a los lectores la auténtica doctrina marxista-leninista sobre la nación, en base a los autores ya mencionados y a sus textos más importantes sobre este asunto, incluidos los de Marx y Engels sobre España. Y aporta, también, caminos políticos prácticos que ayudarían al marxismo español a actuar de cara al futuro en torno a una nación, España, a la que no debería rechazar sino apropiarse.
Publicidad del libro en la página oficial de El Viejo Topo 

Previa del libro en La Hora de la República, Radio Vallekas, 27 de junio de 2017
Presentación de El marxismo y la cuestión nacional española en La Hora de la República, Radio Vallekas, 26 de septiembre de 2017
Entrevista en Píldora Roja- Enfoque Crítico sobre El marxismo y la cuestión nacional española
Reseña de Pablo Peña Delfargue en Rebelión.Org: "¿Por un marxismo en español que pueda aclararse en la cuestión nacional española?"
Réplica del autor a Pablo Peña Delfargue
Cuestión nacional, dialéctica de Estados y Revolución de Octubre de 1917
El marxismo y la cuestión nacional
El marxismo y la cuestión nacional española en el catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Princeton, Estados Unidos
Primer apartado de la Introducción de El marxismo y la cuestión nacional española (web de El Viejo Topo)
Alternativa Ciudadana Progresista y El Viejo Topo presentan el libro El marxismo y la cuestión nacional española, en Barcelona, 14 de noviembre de 2017
Presentación de El marxismo y la cuestión nacional española en la Universidad Carlos III de Madrid, 4 de diciembre de 2017
Presentación de El marxismo y la cuestión nacional española en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, 15 de diciembre de 2017
Marxismo y la cuestión nacional en España, por Félix Población
Entrevista sobre El marxismo y la cuestión nacional para la revista de El Viejo Topo, nº 359, diciembre de 2017.
Carlos M. Madrid Casado, "La revolución proletaria", El Catoblepas, 181, otoño 2017, p. 2
Julián Cruz, "La vuelta del revés", Nudo, 2, 21-12-2017
Reseña de El marxismo y la cuestión nacional española, para Zenda Libros, por Joaquín Jiménez Planels y César Cruz Trigo
Presentación de El marxismo y la cuestión nacional española en seminario IELAT
Crítica de El marxismo y la cuestión nacional española, por José Luis Pozo Fajarnés
Réplica a José Luis Pozo Fajarnés
Entrevista para Cosmonautas filosóficos sobre El marxismo y la cuestión nacional española


Índice.

1. Introducción. España = Franco.
a) La Leyenda Negra y la hispanofobia.
b) La influencia del krausismo en España y la ausencia de Hegel.
c) Krausismo vs. Marxismo.
d) El krausismo en el régimen de 1978.
e) Más allá de la Leyenda Negra y el krausismo combinados hay más causas que han impedido el nacimiento de un marxismo español.

Parte I. La cuestión nacional en Marx y en Engels. Su aplicación a España.

2. “Los obreros no tienen patria…”.
a) Las acusaciones burguesas al comunismo. Primera acusación: abolición de la propiedad privada vs. abolición del capital.
b) Segunda acusación: abolición de la libertad individual vs. abolición de la libertad de conformar y valorizar capital.
c) Tercera acusación: abolición del trabajo vs. abolición de la explotación capitalista.
d) Cuarta acusación: abolición de la cultura vs. conquista de la civilización.
e) Quinta acusación: abolición de la familia vs. protección comunista de los niños y liberación de la mujer.
f) Sexta acusación: abolición de la patria vs. elevación del proletariado a la condicion de clase nacional.

3. Marx y Engels sobre España.
a) Marx, marxismo y marxistas. Cómo llegan estos términos a España.
b) España, ¿"despotismo oriental" según Marx?
c) Una aproximación de Marx a las revoluciones españolas.
d) España, como nación política, es una creación de las izquierdas.
e) El materialismo histórico y la dialéctica aplicados a la Historia de España. La teoría de los períodos revolucionarios (1º: 1808-1814; 2º: 1820-1823; 3º: 1834-1843; y 4º: 1854-1863).
f) El quinto período revolucionario: el Sexenio Democrático (1868-1874).
g) El sexto período revolucionario: el fin del turnismo de la Restauración (1917-1923).
h) El séptimo período revolucionario: la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1939).
i) La Historia de España como nación política a lo largo de siete períodos o ciclos revolucionarios.
j) La lucha de clases en la España anterior a 1808. La formación de España como nación histórica.
k) La Guerra de la Independencia Española (1808-1814). Primer período revolucionario y nacimiento de la nación política.
l) La importancia del anarquismo en la historia de España. Engels, “Los bakuninistas en acción” y el freno histórico del anarquismo al marxismo.
m) Los textos de Marx y Engels sobre España y su contribución a la construcción del marxismo español, y en español.

4. Sobre la cuestión irlandesa.
a) Dialéctica de Imperios. Marx sobre “La dominación británica en la India”.
b) Acerca de los “Futuros resultados de la dominación británica en la India”.
c) Tanto la India como Irlanda fueron colonias del Imperio Británico.
d) La emancipación de la colonia británica de Irlanda y la revolución comunista en el Imperio Británico.
e) La trampa de la independencia de Irlanda, urdida desde Londres.
f) Cómo Irlanda se convirtió en colonia británica y por qué su caso no es equiparable al de ninguna región de España.
g) Qué es el colonialismo desde las coordenadas del materialismo histórico.

Parte II. La cuestión nacional en Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo.

5. Lenin, el Estado y la revolución.
a) La actitud de la revolución proletaria hacia el Estado.
b) Qué quiere decir realmente el marxismo-leninismo con “extinción” del Estado.
c) La dictadura del proletariado es el Estado proletario, la organización del proletariado como clase dominante.
d) Marxismo-leninismo y parlamentarismo.
e) El marxismo-leninismo contra el separatismo, contra el federalismo y contra el confederalismo. El centralismo obrero.
f) La República Única e Indivisible, el modelo de Estado del marxismo-leninismo.

6. Sobre el derecho de autodeterminación.
a) Bolchevismo oriental y bolchevismo occidental: dos ramas del marxismo-leninismo aplicadas a realidades históricas y geopolíticas distintas.
b) La idea de “autodeterminación” en Lenin. Su significado real y su contextualización.
c) La singularidad de Polonia. De Imperio conquistador de Moscú a colonia de Rusia.
d) El caso de Polonia, como el de Irlanda, tampoco es extrapolable al de ninguna región de España. “Polonia” en la cultura popular española.
e) El “derecho de autodeterminación” no es aplicable a las naciones de Europa occidental. El abecé del marxismo.
f) Lenin, el bolchevismo oriental y la unidad de los trabajadores por encima del nacionalismo.
g) La singularidad de Noruega. De región de Dinamarca a Colonia de Suecia.
h) La Unión Soviética fue la remodelación socialista de un Imperio Colonial donde la metrópoli y sus colonias se convirtieron en repúblicas federadas.
i) Tras el hundimiento del bolchevismo oriental, hay que descartar su idea de “autodeterminación”.

7. Stalin y la cuestión nacional.
a) Stalin contra la ola nacionalista en Rusia.
b) La definición de nación según Stalin. Las siete características que ha de tener, obligatoriamente, una nación para ser nación.
c) Ni Cataluña ni el País Vasco son naciones desde las coordenadas del marxismo-leninismo.
d) Psicología y cultura nacionales según Stalin y el marxismo-leninismo.
e) Si se dan seis características de siete, no hay nación. Tienen que darse las siete características a la vez.
f) Irlanda: la excepción que confirma la regla en Europa occidental. El camino a seguir por el comunismo del futuro respecto a la cuestión nacional.

8. Bundismo y austromarxismo. Su influencia en España.
a) Qué es el austromarxismo y cómo lo critica Stalin.
b) La idea de nación del austromarxismo es la misma que la del nacionalsindicalismo de la Falange.
c) El austromarxismo fue cómplice de la destrucción de Austria-Hungría.
d) Stalin contra la autonomía cultural-nacional austromarxista.
e) La influencia del austromarxismo en España fraccionó a las fuerzas políticas y sindicales de la clase obrera.
f) La oposición bolchevique al bundismo y al liquidacionismo por su separatismo.
g) El “marxismo” en España es un conjunto de retazos de ideas mal conjugadas de bolchevismo oriental, bundismo, austromarxismo, eurocomunismo y postmarxismo.

9. Cuestión nacional, táctica y estrategia bolcheviques.
a) La cuestión nacional no puede desconectarse de la cuestión internacional.
b) Contra el federalismo, autonomía regional, provincial y municipal combinada con centralismo.
c) La táctica y la estrategia bolcheviques sobre la cuestión nacional en Los fundamentos del leninismo.
d) Qué es revolucionario y qué es reaccionario en España.
e) La geopolítica revolucionaria del marxismo-leninismo.
f) Un solo Partido, un solo Estado, un solo Poder. Una sola Revolución.
g) El racionalismo universalista de la Revolución Comunista. Su expansión y trascendencia.

10. Rosa Luxemburgo y el Estado obrero.
a) La posición de Rosa Luxemburgo sobre la autodeterminación.
b) La nación política obrera.
c) Contra el federalismo una vez más.
d) Como Lenin y Stalin, Luxemburgo combina centralismo con autonomía local.
e) Autonomía no es ni descentralización, ni federación ni confederación, ni de iure ni de facto.

Parte III. La cuestión nacional española y el marxismo español hoy.

11. El problema de España desde el franquismo.
a) La llegada del nacionalismo cultural (völkisch) a España.
b) Orígenes de la germanofilia de Estado en España. El primer franquismo.
c) Franco orienta a España hacia el atlantismo y el europeísmo. El régimen de 1978 continúa esa orientación y la afianza.
d) La nueva división internacional del trabajo tras la caída de la Unión Soviética. España en la era de la Globalización.
e) La oposición anticomunista al franquismo. La CIA, el Congreso por la Libertad de la Cultura y su simpatía hacia los nacionalismos periféricos.
f) El Congreso por la Libertad de la Cultura se infiltra en el Partido Comunista de España. Comienza la orientación eurocomunista, federalista y europeísta del PCE.
g) El régimen de 1978: un régimen construido contra el Partido Comunista de España.

12. Conclusiones.
a) A más europeísmo, menos España.
b) ¿Qué hacer?

miércoles, 10 de junio de 2020

Entrevista para el blog Lenis Bellvm, de Pedro Gallego


¿Se puede ser de izquierdas y patriota? Entrevista a S. Armesilla

Amplio es el debate sobre si la ideología es una forma de pensar, o una forma de sentir. Y me posiciono sin posicionarme: para unos es una cosa y para otros, la contraria. Para aquellos que sobreponen el folclorismo iconodúlico a la consecución de metas, os pongo en advertencia, no será esta una entrevista placentera. No suele ser un pasatiempo gozoso que señalen las estulticias que a uno le son propias. Pero precisamente ese es el trabajo de nuestro entrevistado, el señor Santiago Armesilla. Comunista confeso y orgulloso, explícito y antiposmoderno, a pesar de dedicar su vida a la política, no es un político al uso. Ni parece pretender serlo. Su labor es mucho más profunda e interesante: criticar a la izquierda desde la propia izquierda para guiarla y adecuarla a los tiempos modernos y enfocarla hacia la consecución de sus fines. O como el mismo prosa: "hacer cartografía para los barcos". 

Contradiciendo la lógica de aquellos que se llaman a sí mismos periodistas, Armesilla se encuentra cómodo. No obstante, es menester reconocer la extenuación que provoca su posición: la artillería de la derecha le dispara de frente, a la vez que también se encuentra torpedeado por la artillería que le dispara por retaguardia, desde la izquierda indefinida. Incordiando constructivamente, se pregunta: ¿se puede disponer de ortodoxia sin corpus político explícito? Y se afirma, que 'Sí, se puede'. Nótese la alegoría morada. La izquierda más allá del centro dispone de unos presupuestos ideológicos que por permanecer no escritos, intangibles, alcanzan un poder descomunal. Es esta la suerte de peronismo español al que aspira Podemos, como bien señala Armesilla en "Comprendiendo a Podemos".

En esta entrevista con Santiago Armesilla buscamos ahondar en la historia de España en pos de encontrar definición y hoja de ruta para solucionar el problema territorial enquistado, excesivamente latente en nuestro país. El «Problema de España» que une a los pueblos en una unidad política, como diría Gustavo Bueno. Y a fuerza de hablar de territorialidad, hablamos de gobierno y hablamos de políticas públicas, pues parafraseando a Pérez Royo: "los nacionalismos no tienen fuerza suficiente para independizarse, pero sí tienen fuerza para hacer imposible el funcionamiento democrático del Estado español". 


Santiago Armesilla


P- Argumenta usted en su libro “El marxismo y la cuestión nacional española”, que uno de los elementos de la ausencia de identificación patriótica dentro de la izquierda española fue la carencia de traducciones de los textos marxistas clásicos. Sin embargo, el sentimiento antiespañol está vigorosamente arraigado en el seno de la población tanto marxista-leninista, como de izquierda indefinida. Aparte de la Leyenda Negra de España, ¿qué factores actúan en el presente como inhibidores de un sentimiento patriótico en la izquierda?

R- En mi libro, ”El marxismo y la cuestión nacional española”, señalo que la hipótesis de que una de las razones de la identificación de la idea de España con el franquismo por parte de la gran mayoría de la “izquierda” española se debe, en gran medida, a la ausencia histórica de la construcción teórica de un marxismo netamente español y, por extensión, en español, que permita analizar no solo el desarrollo del modo de producción capitalista en España sino toda la Historia anterior al capitalismo en nuestra nación. Ello implica, sin duda, analizar el Imperio Español desde las coordenadas materialistas de Marx, cosa que él hizo en buena parte, y sobre la cual se debería continuar trabajando. 

Algunos afirman, erróneamente, que el marxismo es una “ciencia” y que, por ello, no puede adaptarse a la idiosincrasia de cada nación. Pero ambas cosas son falsas. El marxismo no es una ciencia, es un sistema filosófico que bebe de las ciencias realmente existentes para desarrollarse, en todo caso, Marx pretendió apoyarse en ellas para superar el socialismo llamado por él “utópico”, pero sin negar sus logros, y avanzar a un socialismo “científico”. En otras palabras, crear un socialismo cuya construcción sea plausible partiendo de lo real y superándolo, hasta llegar al comunismo, situación en la que ya sería imposible volverá las relaciones sociales presocialistas. 

Lo segundo es falso porque el marxismo solo ha triunfado donde se ha hecho plenamente nacional, es decir, donde, como afirma Doménico Losurdo, la causa socialista y comunista han tenido una profunda resonancia nacional, donde el internacionalismo político (que no étnico ni fraccionario), partiendo del Estado-nación realmente existente, ha sido profundamente nacional. Solo ahí los comunistas han podido vencer el ataque de quien quería derrocarlos del poder y conservarlo. Para poder llegar a esta situación en España, primero es necesario construir un marxismo netamente español, que nunca ha existido, sin negar las aportaciones valiosas que, en materias puntuales, han desarrollado algunos en materia económica, filosófica, antropológica, sociocultural, etc... 

Para construirlo, es necesario superar los doce obstáculos históricos que, a mi juicio, han impedido dicha construcción, los cuales señalo en el libro: acabar con la Leyenda Negra antiespañola, que provoca endofobia entre nuestros izquierdistas; acabar con el peso político, cultural y educativo del krausismo, que impidió la entrada de Hegel en España por la “izquierda”, y que ahora es posible partiendo del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, que recoge tanto a Hegel como a Marx y los entreteje con las tradiciones filosóficas netamente españolas del pasado; estudiar detenidamente los textos de Marx y Engels sobre España, traducidos por completo y bien solo desde 1998; triturar la influencia anarquistaantiestatista, en nuestros izquierdistas, diluida en otras tradiciones que nada tienen que ver con aquella; acabar con la influencia austromarxista en nuestros izquierdistas; destruir la socialdemocracia, tanto de Izquierda Unida como de Podemos, que impide construir un movimiento obrero revolucionario; disociar para siempre la idea de España del franquismo, analizando críticamente aquel periodo de la historia de España desde el materialismo histórico; denunciar la acción conspiradora que ejerció el Congreso por la Libertad de la Cultura contra nuestro país, y que hoy continúan las instituciones globalistas como Open Society, que buscan perpetuar el capitalismo liberal progresista a costa de la soberanía nacional y del bienestar de los trabajadores; arrinconar para siempre el legado eurocomunista del PCE; criticar el europeísmo, el atlantismo y la Leyenda Rosa de la Transición que preparó el terreno a ambos fenómenos; retomar las ideas nacionales de Rosa Luxemburgo, más adaptables al mundo ya postcolonial en que vivimos y sin Imperios multiétnicos y multirreligiosos en Europa oriental, más aún tras la caída de la URSS y de Yugoslavia; y destruir el postmodernismo de la izquierda indefinida. Como verás es una labor titánica, pero no queda otro camino.


El marxismo y la cuestión nacional española. Uno de los libros más influentes de Santiago Armesilla.


P- Desde el independentismo, tanto vasco como catalán (entre otros), se alude a la defensa de la identidad propia frente a un movimiento centrípeto madrileño. Esto implicaría denominar  “minorías” a estos grupos. ¿Estas “minorías” se constituyen en etnia, con una cultura propia e historia propia? ¿cuáles son los rasgos culturales que cohesionan a estas minorías? ¿podríamos hablar que en el caso español, los nacionalismos periféricos están constituidos únicamente de comunidades de habla diferenciada?

R- Que exista un movimiento nacionalista no implica que haya nación. De hecho, este es el argumento de los secesionistas contra España, pues tachan de nacionalista español a todo aquel que defienda la nación española, aunque nieguen que esta exista. La diferencia es que en origen, en curso y en cuerpo, el nacionalismo español es político, surge durante los primeros cinco periodos revolucionarios liberales que Marx y Engels constatan en sus escritos sobre España (Guerra antifrancesa, Trienio Liberal, Primera Guerra Carlista, Vicalvarada y Sexenio Democrático), mientras que los secesionismos catalán, vasco, gallego, etc., son étnicos, en tanto que reivindican una “cultura”, basada en la lengua pero, a su vez, firmemente unida a conceptos raciales y racistas.Esto a pesar del papel de regalo izquierdista y democrático con que lo han envuelto siempre. 

Es falso identificar el nacionalismo español con la “derecha”, por mucho que el franquismo se apropiara de la idea de España, que la “izquierda” ha regalado porque les gusta ser eternos subcampeones, y así no equivocarse nunca. En los secesionismos encontramos derecha, extrema derecha e izquierda indefinida fundamentalmente. Es más, creo que ni siquiera deberían ser llamados nacionalismos estos secesionismos, aunque reivindiquen una supuesta nación inexistente, y su proyecto sea el de construir, como diría Bueno, una nación fraccionaria partiendo de una nación política canónica como la española. Las regiones de las cuales buscan secesionarse, expropiando al resto de españoles su derecho absoluto sobre esos territorios, que también son nuestros, incluidos los españoles de esas regiones que quieren seguir formando parte de España, no han sido jamás naciones. Por tanto, llamarles nacionalistas es una impostura. Llamémosles por lo que son: secesionistas, separatistas, neofeudalistas. Pero no nacionalistas. El nacionalismo, propiamente hablando, solo es aquel que reivindica una nación realmente existente, es decir, un Estado-nación. Todo lo demás es etnicismo. El nacionalismo italiano y el alemán solo fueron reales cuando se unificaron Italia y Alemania. Antes solo eran irredentismos, integracionismos, pero realmente no nacionalismos. Las naciones surgen con el Estado, no antes de él.


"El catalanismo no es nacionalista, es neofeudalista"


P- Tanto Lenin como Stalin, entre otros teóricos de la izquierda marxista reivindican la supuesta autodeterminación de los pueblos a la que se acogen la izquierda nacionalista periférica en España. Sin embargo, en paralelo, el socialismo propone el centralismo democrático. ¿Es aplicable la autodeterminación únicamente al contexto imperialista donde escriben estos autores?

R- Lenin y Stalin solo vieron viable la autodeterminación para las colonias de Asia, África y América, y para las que poseían los Imperios multiétnicos y multirreligiosos de Europa oriental: Imperio Ruso, Imperio Austrohúngaro e Imperio Otomano. Tres Imperios que, tras la Primera Guerra Mundial, desaparecieron. Lenin y Stalin, partiendo de Marx, solo admitieron la autodeterminación para Irlanda, colonia del Imperio Británico. También para Noruega, colonia de Suecia tras el Congreso de Viena de 1815. Posteriormente a que ambos escribieran sobre esto, si Lenin quiso extender la cuestión era porque veía inevitable una revolución obrera mundial, y entendía que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas era el preludio de una federación universal de pueblos en el socialismo. La historia no le dio la razón a Lenin, y de ahí el necesario repliegue de Stalin denominado “socialismo en un solo país”, que en el fondo no era sino el proyecto de convertir la URSS de 1924 en una superpotencia mundial desde la que influir en la construcción del socialismo en otros Estados. De ahí la labor de la Komintern, que cometió muchos errores por cierto, como hacer virar al PCE en España hacia la defensa de la autodeterminación de Cataluña, Galicia y País Vasco, error que, caída la URSS, seguimos pagando. 

Muchos no entienden todavía que ese fue uno de los motivos por los cuales el bando segundorrepublicano perdió la Guerra Civil Española. En política, como en la vida en general, la verdad de toda acción se mide no por sus intenciones, sino por sus resultados. El resultado de aplicar la autodeterminación a los países comunistas significó la balcanización de Yugoslavia, de la URSS, de Checoslovaquia y de Etiopía, que perdió Eritrea y se quedó sin salida al mar. Una absoluta catástrofe geopolítica. El resultado, en España, de que exista una “izquierda comunista” que defienda modelos federales, confederales, plucinacionales y la defensa de la autodeterminación de las regiones, conlleva solo dos cosas: convertirse en el amante pasivo del secesionismo, y conseguir el desprecio más absoluto por parte de la inmensa mayoría de los trabajadores. Y, por tanto, no gobernar nunca, no realizar la revolución nunca. Aunque esta gente, en realidad, nunca ha querido la revolución. Solo quieren mantener chiringuitos pequeños y poner y quitar carnets en base a la idea de España que se tenga.


Territorios de habla hispanoportuguesa.


P- Es muy crítico con el federalismo que proponen otros partidos. En la aplicación práctica al caso español, ¿cómo resolvería un marxismo hispánico la cuestión territorial?

R- Aplicando lo que dice el marxismo: República Unitaria Centralista e Indivisible. República Democrática (dictadura revolucionaria del proletariado) sin separatismos. Con todo lo que conlleva, también en materia de enseñanza de Historia, por ejemplo.

P- En cuanto a la Unión Europea, abandonarla conllevaría recuperar la soberanía nacional pero también perder capacidad de influencia internacional. ¿Es posible desde el marxismo apostar por reformar la Unión Europea y construir un modelo político unitario? ¿Es el Spexit deseable y/o viable?

R- La Unión Europea tendría que convertirse en un Estado-nación único para que tuviese sentido utilizarla para la construcción del socialismo, y eso requiere que la UE hable un único idioma (¿alemán? ¿inglés? ¿ruso, que es el idioma más hablado de Europa? ¿esperanto?), y eso requiere siglos para realizarse. España tiene una alternativa geopolítica en la Iberofonía, el mundo hispano-luso, dos lenguas universales mutuamente comprensibles, que comprende a más de 800 millones de personas repartidos en más de 30 Estados de los cinco continentes. Más fácil de unificar en tanto que hay mayores similitides lingüísticas, culturales e históricas, sin negar su variedad. Por eso es tan necesaria la construcción de un marxismo netamente español que acabe con las doce causas que impidieron su construcción y que cité en la primera respuesta. Lo más difícil ya está hecho, la Iberofonía existe. Ahora construyamos un marxismo netamente en español para caminar hacia un Paniberismo Socialista.


P- El iberismo es una de las soluciones políticas que se plantean para resolver la cuestión territorial. ¿Las influencias geopolíticas harían descarrilar este proyecto político? ¿Cree que hay un sentimiento de cierta predisposición social a una unión política?


R- Hay un porcentaje alto de la población en Portugal y en España que estaría de acuerdo, pero dentro del iberismo hay corrientes balcanizantes, federalistas, confederalistas y secesionistas antiespañolas. En el paniberismo, por el contrario, se respetaría la soberanía nacional de cada Estado iberófono, su integridad territorial y su independencia respecto de los demás. Nunca se ha planteado paniberismo alguno que busque balcanizar las naciones políticas panibéricas. El iberismo solo tiene sentido como episodio del paniberismo. Y antes de confraternizar con Portugal, a la cual hay que respetar en su independencia y soberanía, hay que resolver los problemas internos de España.

P-En cuanto a la Constitución Española de 1978, desde el punto de vista analítico ¿es correcto hablar de “nación de naciones” en España? ¿Es la nación política española la única existente en el territorio español?

R- La nación política española es la única existente en el territorio español. No hay más. El problema es que el artículo 2 de la Constitución Española de 1978 reconoce nacionalidades sin decir cuáles son ni de qué tipo (una nación política española compuesta por diversas etnias podría ser una solución en su día, pero ya ni siquiera son etnias diferenciadas las regiones con movimientos separatistas, las cuales solo se diferencian del resto por tener movimientos secesionistas amamantados por PP y, sobre todo Unidas Podemos y PSOE, con el único objetivo de gobernar desde Madrid). Y nacionalidad y nación son lo mismo. 

La Constitución Española de 1978 es el mejor aliado del secesionismo. Al no ver esto ni PP, ni PSOE, ni Unidad Podemos, ni Ciudadanos, ni Vox, todos estos partidos se convierten en cómplices necesarios de la balcanización de España, por su constitucionalismo. Otra cuestión es que, dentro de lo malo, algunos de estos partidos sean más enérgicos contra el secesionismo. Pero solo tratan de aguantar para mantener, algo más de tiempo, la unidad de España, cuyo mayor peligro es su disolución en la Unión Europea.



Pedro Sánchez (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE) engalanados con los símbolos patrios


P-Algunos intelectuales (como Ernesto Alba del PCE-A) y periodistas (entre los cuales encontramos por ejemplo a Carme Chaparro, Pablo Linde, David Moreno…) parecen estar haciendo campaña a favor de la implantación de un sentimiento patriótico de izquierdas, el cual parece tener acogida, ya que la resignificación de la bandera copa el debate en redes sociales ¿tiene potencial esta izquierda patriótica para convertirse en un movimiento influyente en el futuro?

R- El tiempo lo dirá. Se trata de acciones encomiables, pero lo arduo no es solo construir una “izquierda patriótica”, que para eso ya existía UPyD, que era un partido socialdemócrata que se lo cargaron solo porque empezó a encabezar denuncias judiciales contra PP y PSOE. Aparte, fueron tachados, injustamente, de “extrema derecha” solo por oponerse al secesionismo. Ese partido es historia, y su recorrido demuestra que no basta con construir una “izquierda española”. El trabajo que hay que hacer es desde los cimientos. Primero la cartografía (la construcción teórica), luego los barcos (el Partido) y por último la navegación (la toma del poder, que obligará a modificar cosas de los barcos y de la construcción teórica).

jueves, 28 de mayo de 2020

Entrevista para El Viejo Topo, por Jon Illescas (Nº 389, junio 2020)


Número 389, disponible en: 
https://issuu.com/elviejotopo/docs/elviejotopo389junio


Los trabajadores tienen patria, pero también un mundo por ganar
(Entrevista con Santiago Armesilla, sobre el marxismo y la cuestión nacional)

Jon E. Illescas

Santiago Armesilla (Madrid, 1982) es politólogo, economista y un joven erudito. La biografía de Santiago es fascinante desde que acabó el bachillerato (fue de la última promoción de COU), pasando por su breve paso en la FP, más tarde trabajando de reponedor, de editor de diversas publicaciones o doctorándose con el gran economista marxista Diego Guerrero frente a un tribunal presidido por el ex rector de la Universidad Complutense de Madrid: Carlos Berzosa. Eso sin hablar sus encuentros con Evo Morales antes de que le dieran el golpe de Estado o con el mismísimo Papa Francisco en el Vaticano (¿le darán al argentino un “golpe” también a él la derecha católica?).

El motivo de esta entrevista es que, quien les escribe, acabó recientemente su obra El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017). Una vez finalizada, no la lectura, sino el análisis de la misma (lleno de subrayados y anotaciones), pese a las discrepancias que pueda tener con él dentro de la órbita marxista que compartimos, decidí que tenía que poner mi granito de arena para que una obra tan necesaria fuera leída por todos los marxistas. No solo de cualquier rincón de España, sino de nuestros hermanos países latinoamericanos. Algo que estoy seguro que a él le alegrará dado su paniberoamericanismo militante. El libro que nos ocupa es una decidida defensa a la construcción de un marxismo netamente español que ayude a la clase trabajadora nativa y residente de nuestras fronteras a alzarse como clase nacional y a conquistar el socialismo en España. Pero mejor comencemos la charla y que él nos lo explique en detalle.

Hola Santiago, en primer lugar permíteme felicitarte por una obra que considero necesaria para cualquier marxista serio. Has realizado una obra muy valiente que, además, permíteme resaltarlo, tiene una erudición y una claridad envidiables pese a que todo el tiempo tiene un componente teórico muy fuerte. Pese a las críticas que puedan hacerse y deban hacerse, porque solo así podremos avanzar dialécticamente, esta obra considero que marcará (debe marcarlo) un antes y un después en el marxismo español e iberoamericano.

Santi: Hola Jon, pues muchísimas gracias por tus palabras. He de decir que, habiendo transcurrido ya dos años y medio desde su publicación, el libro se sigue vendiendo, se sigue leyendo y se sigue tomando como referencia. Las impresiones y el impacto del mismo han sido más positivos que negativos, y los principales enemigos del mismo son, sobre todo, aquellos que, obstinadamente, se niegan a leerlo. El mérito del mismo reside, a mi juicio, en concentrar en una sola obra toda la doctrina marxista-leninista acerca de la cuestión del Estado y de la nación, y sobre España, pues como sabes Marx y Engels escribieron sobre nuestra patria. Y es verdad, me consta que en Hispanoamérica hay interés por la obra. Me siento en gratitud con El Viejo Topo por haberla publicado, y con los que la adquirieron por sus comentarios positivos sobre la misma.

En tu obra defiendes la existencia de lo que denominas la leyenda negra española, ¿qué es, de dónde surgió y quién la reproduce?

Santi: En el libro trato de demostrar la hipótesis de que la asociación que realiza la izquierda indefinida entre la idea de España y el franquismo se debe, entre otros motivos, por la inexistencia de la construcción de un marxismo netamente español, y por extensión, en español. Señalo doce causas que explican esa ausencia de dicha construcción. Dos de ellas son anteriores a la llegada del marxismo a España a finales del siglo XIX, y la primera de ellas es la Leyenda Negra. El término surge por aquella época también, y los primeros en utilizarlo fueron Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez y Julián Juderías. La Leyenda Negra, en términos marxistas, es un componente fundamental de la superestructura ideológica del Estado español, hegemónica en España, y en las naciones hispanoamericanas, desde la sucesión de los Austrias por parte de los Borbones. Esta dinastía, proveniente de Francia, se había formado desde Luis XIV en el odio a España en tanto que competidor por la hegemonía en Europa. Al acabar la Guerra de Sucesión, para poder medrar en la Corte, como intelectual, burócrata y artista, había que asumir el rechazo a la construcción imperial hispánica de los Austrias. Y desde entonces, sigue siendo hegemónica pues fue totalmente asumida por buena parte de la burguesía española afrancesa, pero también anglófila y germanófila. Tiene su origen en la Italia renacentista, un importante empuje con la reforma protestante en Alemania y Holanda y un punto de inflexión fundamental con Inglaterra, que la utiliza como arma política contra el Imperio Español. Caído este, las oligarquías portuarias de las ciudades que capitanearon las independencias (Buenos Aires, Lima, Guayaquil, Caracas), aliadas de Inglaterra junto a los terratenientes criollos, la asumieron para explicar su independencia y su dominio, así como su anti-industrialismo. En España, el krausismo y la socialdemocracia hegemónica heredaron dicha Leyenda Negra, que minimiza los logros de España y maximiza, o directamente miente, sobre nuestros errores. Prácticamente toda la izquierda española e hispanoamericana, salvo honrosas excepciones, es hoy negrolegendaria. Es imposible construir un proyecto emancipador en España sin destruir la superestructura ideológica negrolegendaria.

¿Qué es el krausismo y por qué nos debería importar? ¿Cómo influyó tanto a anarquistas como a socialistas?

Santi: Fue una escisión de la masonería, luego aceptada por ésta, realizada por el filósofo alemán Karl Krause. Fue importante porque, en su humanismo cosmopolita, que influyó mucho en los primeros grupos anarquistas españoles, así como en la Institución Libre de Enseñanza y en el PSOE, supuso la fuente filosófica sobre la que se empezó a construir el movimiento obrero español. Es decir, a diferencia de Rusia, en que tanto Hegel como Marx entraron a la vez a través de Plejanov, en España, Hegel entró por el lado ideológico conservador, sin ser nunca un filósofo importante que influyese más allá de lo académico, mientras que Krause, con su defensa de una Humanidad confederada en armonía, prácticamente instaura un progresismo antidialéctico en nuestras izquierdas que, a día de hoy, sigue siendo masivo. Marxismo y krausismo son incompatibles.

Lo caracterizas como “reaccionario” pero en tu propio libro citas que influyó poderosamente a José Martí que es considerado como un héroe nacional por un gobierno marxista, ¿crees que tuvo un componente progresista en el caso cubano?

Santi: También Hipólito Irigoyen, presidente argentino por la Unión Cívica Radical en el primero tercio del siglo XX, fue krausista. El krausismo es antidialéctico en tanto que no entiende el desarrollo histórico mediante conflictos que se convierten en contradicciones, provocando transformaciones sociales de impacto. Por el contrario, tiene una visión teleologicista, progresista, de la Historia que llevará, sí o sí, a una confederación universal de pueblos libres que, sin duda, es una perspectiva idealista y no materialista. Yo diría que Martí es reconstruido desde una perspectiva marxista en Cuba, pero cuidado, que también es reivindicado por la gusanera de Miami. Se trata de un líder revolucionario no socialista, sino anticolonial, y por eso la visión que se pueda tener sobre él puede ser reconstruida desde diversas ideologías del presente.

En tu trabajo calificas al “derecho de autodeterminación” de “metafísico” y una vez finiquitada la URSS de regresivo, ¿crees que todavía puede ser progresivo como lo consideraban Lenin o Stalin (lo que denominas “bolchevismo oriental”) en algunos lugares del mundo actual como Puerto Rico?

Santi: Puerto Rico es de las pocas colonias que quedan en el planeta. Y el derecho de autodeterminación, hoy, solo puede ser aplicado a las colonias, como entonces en la época de Lenin realmente. Mi libro aporta tres ideas “novedosas”: 1) Las doce causas por las que no se ha construido un marxismo netamente español; 2) Los siete periodos revolucionarios en los que se construye la nación política española, cinco netamente burgueses y dentro del periodo de construcción de las naciones europeas occidentales que señala Lenin en “Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación” (1789-1871); y 3) El debate sobre la autodeterminación entre Lenin y Rosa Luxemburgo permite distinguir dos corrientes del bolchevismo: la oriental, aplicable a los Imperios multiétnicos y multirreligiosos de Europa oriental en los que no se construyó nación política burguesa en el periodo clásico que Lenin delimitó (Imperios ruso, austro-húngaro y otomano; los tres desaparecen tras la Primera Guerra Mundial); y bolchevismo occidental, de ella, aplicable a los Estados-nación de Europa occidental y América ya consolidados. Afirmo que, caída la URSS, ya no tiene sentido aplicar el bolchevismo oriental pues ya no hay Imperios multiétnicos ni multirreligiosos como aquellos. Y por eso es regresivo el derecho de autodeterminación ahora, que además es metafísico porque la autodeterminación es, en realidad, heterodeterminación. Sin otros Estados que te reconozcan como uno igual, sobre todo si son muy poderosos, no pueden considerarte como tal.

¿Por qué elegiste las 7 condiciones de Stalin para certificar que un territorio puede ser considerado una nación?

Santi: Stalin escribió “El marxismo y la cuestión nacional”, a petición de Lenin, para definir desde el marxismo qué es una nación. Ese texto es fundamental para entender la doctrina marxista-leninista sobre la nación, pero también para entender el contexto geográfico-histórico en que se escribió, aplicable al Imperio de los zares. En el libro analizo y describo sus siete características. Stalin es taxativo, si no se dan las siete no se puede hablar de nación, aunque se den seis. El caso es que las siete características son aplicables a España, pero no a ninguna de sus regiones en total. De ahí la importancia del análisis de Stalin de cara a la realidad nacional española.

¿Por qué consideras que España debe salir del euro y la UE?

Santi: El Che Guevara consideraba que una nación era libre si tenía soberanía política e independencia económica. El proceso de desindustrialización que España vivió, apuntalado por los Pactos de la Moncloa para adecuar la economía española a la ideología del libre comercio internacional, y desarrollado por Felipe González, que llegó a liberalizar más de sesenta empresas estatales, además de la descomposición del INI franquista, fue fundamental para nuestra inclusión en la Comunidad Económica Europea, la cual se transformó en Unión Europea una vez que cayó la URSS y se aplicó el Tratado de Maastricht. Con la llegada del euro, impuesto en España por Aznar y defendido prácticamente por todo el arco parlamentario español, que es una moneda construida teniendo como referencia el marco alemán, se completa nuestra sumisión a este IV Reich. España no es una nación libre, la modificación del artículo 135 de nuestra Constitución, realizado exprés para adecuar el pago de nuestra deuda externa a los mandamientos monetaristas del Banco Central Europeo, son prueba de ello. Junto a nuestra membresía en la OTAN, que ejemplifica nuestra subordinación militar a Estados Unidos, la dupla UE-euro ejemplifica nuestra subordinación económica. La ausencia de un marxismo netamente español, junto la asunción por parte de nuestra masiva izquierda indefinida de la Leyenda Negra, son parte de nuestra subordinación ideológico-cultural. Como diría mi amigo Marcelo Gullo, España es el mayor caso histórico de subordinación perfecta del presente. Sobre la privatización de empresas, por cierto, recomiendo el artículo de Alicia Melchor en La Razón Comunista, “Privatización y desindustrialización durante la transición”. He dado motivos suficientes como para plantearnos nuestra liberación nacional del yugo político, militar, económico y cultural de EEUU y la UE.

Por la salida que defiendes de la OTAN que tiene más consenso en la izquierda de este país no te he preguntado, pero sí me gustaría preguntarte qué hacer en caso de que saliéramos. Me refiero desde un punto estrictamente militar. ¿Cuál sería el plan B? ¿Aumentar el gasto nacional en nuestro ejército, buscar otra alianza de defensa o quedarnos como estamos pero simplemente fuera de la organización atlantista?

Santi: Nuestra sumisión a la OTAN conlleva que nuestro ejército sea muy reducido respecto de otros de naciones más poderosas, como Francia, de la cual además dependemos en materia de defensa nuclear. Evidentemente, nuestra liberación de la OTAN, pero también de la UE, requeriría el aumento del gasto militar, la reinstauración del servicio militar obligatorio y el rearme, el cual es imposible sin la reindustrialización del país. Además, nuestra soberanía militar implicaría poseer armamento nuclear propio y de otro tipo, todo gracias a la reindustrialización y el desarrollo científico. Lo que ha ocurrido con la pandemia de la COVID-19 nos da una orientación al respecto. Es decir, que nadie piense que nuestra libertad política va a ser posible sin sacrificios y sin plantar cara a poderes externos muy grandes. Claro que también habrá que pensar nuevas alianzas internacionales, como Rusia y China, y orientarnos hacia la Iberofonía.

¿Eres consciente de lo impopular que serían esas medidas entre la clase trabajadora realmente existente? Imagina si ahora voy a un obrero y le digo que la solución a sus problemas pasa por volver a la peseta, irnos de la UE y de la OTAN y a cambio tener de nuevo servicio militar obligatorio, gastar más en el ejército e incluso hacernos una potencia nuclear. ¿Cuántos asalariados de este país crees que comprarían ese “paquete”?

Santi: No estoy tan convencido como tú de que sean medidas impopulares si se las presenta asociadas a la recuperación de soberanía, la industrialización, el desarrollo científico, el dejar de depender solo del sector servicios y del ladrillo y de la recuperación demográfica de la llamada España vaciada. Un plan de Estado como el que te he presentado en la pregunta anterior requiere la racionalización completa del territorio nacional, provincia a provincia, municipio a municipio, de sectores económicos totalmente devastados por nuestra entrada en la UE-euro, sobre todo los agrícolas, ganaderos y pesqueros, y por supuesto la industria. Seguro que a los trabajadores de ENCE en Pontevedra les gustaría tener un gobierno popular y socialista que asegure sus puestos de trabajo sin que la multinacional para la que trabajan les diga que se van porque no son productivos. ¿Cómo van a ser productivos si, dentro de la división internacional del trabajo, España se ha configurado como un país de servicios y turístico? Y seguro que a los obreros de Miranda de Ebro, en Burgos, les gustaría vivir en un Estado que garantice la recuperación de su perdida industria frente a los privilegios que, por el cupo, tienen sus vecinos en el País Vasco, aunque la economía vasca ya no es la que era tampoco en materia industrial respecto a hace décadas, al igual que la catalana. La recuperación industrial del país requiere una recuperación demográfica, explotar científicamente las capacidades económicas y de materias primas de todas nuestras provincias, sin desmantelar lo bueno del turismo tampoco. Y evidentemente, eso no puede hacerse dentro de la UE-euro. Ello requiere aumentar la población de España para llegar, a mediados de siglo, al menos a los 60 millones de habitantes para poder llegar a un óptimo nivel productivo a escala industrial. Y, evidentemente, el desarrollo industrial, científico y demográfico debe permitirnos poder defendernos ante posibles agresiones externas. Ninguna sociedad política socialista puede mantenerse, fuera de la UE-euro y fuera de la OTAN, sin un ejército fuerte, el cual además está compuesto también por trabajadores, y más aún si España fuese socialista. Aparte, la vuelta a la peseta sería coyuntural, y nos permitiría controlar nuestra propia inflación sin tener que ajustarnos a deudas externas con Bruselas. Orientarnos hacia la Iberofonía nos permitiría construir otra nueva moneda internacional con nuestros hermanos que hablan español y portugués. Estoy convencido de que los trabajadores españoles e inmigrantes que viven en nuestra nación, en su gran mayoría, entenderán que su emancipación como clase requiere nuestra emancipación nacional, y que esta no es posible sin generar músculo interno poblacional, industrial, científico y militar. Verlo como impopular me parece que es un resquicio de visiones izquierdistas propias del anarquismo o del progresismo del último cuarto del siglo XX, que todavía llegan a nuestros días.

Defendiendo lo que denominas como “bolchevismo occidental” de Rosa Luxemburg, criticas la continuidad en el federalismo y el “bolchevismo oriental” del PCE y de Unidas Podemos en la actualidad, ¿podrías precisar a los lectores por qué?

Santi: Negro sobre blanco, tanto Marx, como Engels, como Lenin, Stalin y Rosa afirman que el Estado obrero, la dictadura revolucionaria del proletariado, es un Estado de corte republicano, centralista y jacobino, sin negar la autonomía regional y municipal. El federalismo en la izquierda indefinida española es una herencia del krausismo. Un Estado federal surge de la unión política de Estados o colonias previamente independientes, que ceden su soberanía a la federación. No tiene sentido federar algo ya unido, como es España. Lenin mismamente calificó el federalismo como una degeneración anarquista. El componente anarquista en nuestra izquierda actual es muy acentuado. No en vano, fueron la izquierda definida hegemónica en España entre 1868 y 1937. El peso del anarquismo en España, así como la influencia del etnicista austro-marxismo de Otto Bauer, que defendía un modelo etnicista confederal de Estado, explican también la ausencia de un marxismo netamente español.

¿Qué critica crees que le haría Rosa al PCE actual y al gobierno de PSOE con UP?

Santi: Son tantas que darían para otra entrevista. Pero en lo que concierne a la temática del libro, criticaría su defensa de un Estado plurinacional, del derecho de autodeterminación y, en otros sentidos, su pusilanimidad política dando oxígeno al PSOE, el partido político más enemigo de la clase obrera española desde 1978.

¿Añadirías tú algo desde tu propia perspectiva marxista-leninista?

Santi: Creo que he dado pistas en las respuestas anteriores de las críticas que habría que darles a los sujetos que nos gobiernan ahora mismo.

Y hablando de marxismo-leninismo, muchos en la izquierda (incluso marxista) consideran que “marxismo-leninismo” es igual a “estalinismo”, ¿lo crees así? ¿Qué diferencias consideras hay entre el pensamiento de Marx y Engels y tu denominación como “marxista-leninista”?

Santi: Estalinismo es el término designado para definir el periodo de gobierno de Stalin en la URSS, de 1924 a 1953. Estalinista sería el adjetivo para definir también dicho periodo o a los partidarios de la gestión de Stalin. Pero marxismo-leninismo, no se olvide, es un término ideado por Stalin para definir el marxismo propio de la época del imperialismo depredador capitalista tanto de la Primera Guerra Mundial como de entreguerras y de la Segunda Guerra Mundial. La racionalidad práctica del marxismo-leninismo se demuestra porque el comunismo basado en esta doctrina política es el único que, realmente, ha puesto en jaque a las potencias capitalistas, a pesar del fracaso de la URSS, y teniendo en cuenta a lo que hace la China actual. Para mí no hay diferencias, sino ampliación práctica y teórica del método materialista de Marx a distintas realidades geohistóricas. Otra cuestión es tratar de adaptar esa metodología al aquí y ahora, y a España en particular. Obviamente, eso conllevaría una aplicación distinta a la que se ha realizado en otras naciones, pero no tan distinta como para no asegurar un nuevo poder político en España. La combinación entre una teoría revolucionaria y una praxis política exitosas, y una idiosincrasia cultural particular como la española, es a mi juicio la gran tarea por desarrollar.

No me resisto a preguntarte, desde tus coordenadas analíticas e ideológicas, como ex miembro del PCE que eres, ¿en qué lugar del espectro ideológico colocarías a Alberto Garzón, el comunista más famoso del gobierno?

Santi: No es, y nunca ha sido comunista. Es un izquierdista indefinido. Sin más. La gran desgracia del PCE es tener una militancia obediente ante una dirigencia mayormente mediocre, que prefiere hacer pasar por marxismo sus papeles congresuales antes que la misma doctrina. Ello se ejemplifica en que Garzón ha negado que el marxismo sea un método. Quien dice eso no es marxista.

¿Qué te pareció cuando al entrar al gobierno borró de su cuenta de Twitter un tuit de 2012 donde apoyaba al modelo cubano de sostenibilidad en el consumo y desarrollo humano?

Santi: Uno puede borrar un tuit por varios motivos. Porque ya no esté de acuerdo con ese tuit, o bien por ocultar sus ideas en tanto que se rodea de personas que, por diversos motivos, no verían ese tuit. O bien porque se arrepienta de haberlo escrito. No le voy a juzgar por eso, y además nunca va a dar explicaciones. Pero si apoyas el modelo de desarrollo cubano tendrás que argumentarlo racionalmente, y estar dispuesto a recibir todo tipo de críticas y tratar de contestarlas. De todas maneras, poco se puede esperar de una persona que ha liquidado lo poco de combativo que le quedaba al PCE, solo por fusionarse con sus amigos postmodernos de Podemos.

¿Qué consideras que podemos hacer los comunistas que dentro (como es mi caso) o fuera de IU/PCE somos críticos con la mayor parte de su dirigencia por su tímido reformismo, su electoralismo, su ideología salpicada de posmodernismo, su bajo nivel formativo y su modelo federal? ¿Intentamos una revolución interna (¿sería posible?), nos juntamos y hacemos otro partido o nos apuntamos a alguno de los minúsculos partidos (cuando no sectas) comunistas existentes?

Santi: Yo creo que eso que se llama MCE (Movimiento Comunista Español) es algo difuso, confuso, oscuro. El PCE es el partido “comunista” más fuerte de España, es el más veterano y el que dispone de mejor organización. Sin embargo, existen fuerzas minúsculas que, al menos a nivel de ideas y en algunos casos de organización también, dan bastantes lecciones a la dirigencia y la militancia del PCE. Sin embargo, por inercias históricas que analizo en mi libro de la cuestión nacional, todos comparten errores, y siempre son los mismos: defensa del derecho de autodeterminación para las regiones de España y un modelo federal-confederal de Estado. Yerran todos en pensar que España fue, o es, la Rusia zarista, y ahí el peso de las ideas de la Komintern sobre el PCE ha jugado un papel fundamental a nivel histórico, por lo nefasto que fue. En la praxis de la guerra, José Díaz se dio cuenta de que las interpretaciones de Manuilski, Stepanov y Dimitrov sobre España, sobre que había que apoyar la autodeterminación de Cataluña, País Vasco y Galicia para ganarse al resto de obreros españoles, no funcionaría. De ahí que dijera que “España no es Checoslovaquia ni Cataluña los Sudetes”. Incluso algunos, como el lamentable PCPE, ampliaron la autodeterminación al resto de regiones. Criticar el postmodernismo está muy bien, la puerta la abrió Daniel Bernabé con “La trampa de la diversidad”. Pero ni siquiera él se ha atrevido a criticar la más grave trampa de la diversidad española, la de nuestra supuesta, y falsa, plurinacionalidad. La Komintern se equivocó totalmente con España, pues apoyar la fragmentación del país es algo que jamás, en el siglo XX ni ahora, es apoyado masivamente por los trabajadores españoles, y por eso votan partidos que no son marxistas pero mantienen la unidad de la caja única de la Seguridad Social, como el PSOE o el PP. Al menos hasta ahora, que Sánchez estaba dispuesta a romperla para conseguir el apoyo del PNV. Los “comunistas” españoles, históricamente, han aplicado a España un calco y copia del análisis bolchevique ruso a una realidad nacional que no es la de Rusia, y ese es uno de los motivos de la situación de ostracismo, marginalidad y nulo impacto social del MCE. El método marxista es dialéctico, y hay que tener en cuenta lo que dicen los clásicos, pero aplicados a tu realidad histórica nacional en un sentido verdaderamente materialista. Lo que el MCE ha hecho históricamente, salvo honrosas excepciones, es puro mecanicismo. Así pues, sin negar la necesidad de construir una vanguardia política comunista revolucionaria, que ya veremos si se hace dentro o fuera del PCE, paralelamente tenemos que construir la teoría política revolucionaria marxista que encaje con nuestra idiosincrasia cultural, con nuestra realidad histórica y nuestras tradiciones sociales, antropolígicas, filosóficas. Sin eso, es imposible ganarnos a la sociedad. Para emprender una navegación con éxito, primero hay que desarrollar una correcta cartografía. Y ya la iremos modificando mientras realizamos el trayecto. Pero si la base es buena, el desarrollo será bueno también.

Volviendo con la salida de la UE, ¿crees que la salida debería producirse sin plan B o ya existe uno? ¿no crees que sería bueno permanecer con un programa “desobediente” dentro hasta que nos echaran o implosionara para ganarnos a una población mayoritariamente proeuropea que, además, ahora con la crisis del COVID19 está comprobando la necesidad de unir fuerzas globalmente para enfrentar a este tipo de crisis internacionales que no respetan ninguna frontera nacional y requieren de un trabajo internacionalista?

Santi: Puede que este “euroescepticismo” sea coyuntural por la pandemia. Los nuevos Pactos de la Moncloa que Sánchez quiere realizar, van a ir en dirección a apuntalar nuestra sumisión a la UE. El PSOE es un partido que desde su gestación en el Congreso de Suresnes de 1974 (el PSOE anterior a dicho Congreso es arqueología), fue europeísta. Financiado por la CIA y la Fundación Friedrich Ebert, el PSOE ha tratado siempre de orientar a España a la sumisión absoluta y total al eje franco-alemán, el cual es cada vez menos franco y más alemán. El proyecto del PSOE, hoy, es una “España federal en una Europa federal”. Es decir, la disolución de España en la UE, en una “Europa de las regiones” bajo mando alemán, que mandará en el continente en una suerte de nuevo Sacro Imperio Romano Germánico en el que cada “jefe de Estado” dirima sus problemas en el Parlamento Europeo bajo el liderazgo de Berlín. Se trata de un proyecto a largo plazo, pero que empezó ya el siglo pasado, que busca emanciparse de EEUU y actuar contra China, y convertirse en la última esperanza del modo de producción capitalista. Un Imperio europeo, cuyas naciones ya no sean nada, más que mera formalidad, o ni eso. Y ni siquiera ello conllevará construir una suerte de “nación europea”. Esos nunca fueron los planes de la gran burguesía alemana. Nuestra balcanización es casi inevitable. El único Plan B sería aliarnos con toda fuerza antieuropeísta real que se precie, pero me parece que ya no existe prácticamente ninguna. Marine Le Pen aceptó el euro y la UE, y los del grupo de Visegrado defienden la Europa de los Estados-nación desde la Declaración de Reikyavik, firmada por cierto por Vox, partido muy patriotero que defiende la descentralización administrativa de España, amén de un proyecto económico minarquista. Solo nos queda, a mi juicio, construir una teoría política revolucionaria al tiempo que ganamos aliados internos y externos en España, porque de la UE no se puede salir más que de golpe, y no a plazos como el Reino Unido, que mira qué problemas ha tenido para salir. Para mí, nuestra balcanización solo puede ser contrarrestada por una suerte de Risorgimento patrio, unido a un paniberismo socialista militante que entienda que, antes que diluirnos en Europa, es preferible fusionarnos con nuestro espacio geocultural propio, el mundo iberoparlante hispanoluso en América, África, Asia, Oceanía y la Península Ibérica. 800 millones de personas que serán 1000 millones a finales de este siglo, y que podemos unificar mediante la solidificación política de instituciones que ya existen, como la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa y la Organización de Estados Iberoamericanos, que comparten Estados miembros. Este tipo de confederación intercontinental sería la mejor alternativa para España. Y para llegar a ella, de momento, no queda otra que plantearla públicamente como salida para nuestra liberación nacional.

Entiendo, ¿pero no crees que quedarnos dentro con una “dialéctica desobediente” con sus instituciones y obligaciones no nos serviría para ganar tiempo mientras construimos ese plan B que apuntas a la par que estrechamos los lazos con la clase trabajadora de los otros países europeos? Ganar tiempo para labrar ese plan B que no se construirá de la noche a la mañana mientras potenciamos nuestro internacionalismo también en nuestro continente. ¿No sería una buena táctica? ¿Lo contrario no sería como saltar desde un avión en pleno vuelto a otro lejano y encima sin paracaídas?

Santi: No creo, como te digo ya existen instituciones panibéricas que solo necesitan reconstrucción y reimpulso, No solo la OEI y la CPLP (países como Guinea Ecuatorial, que no habla portugués, es miembro de la CPLP, y Argentina y Uruguay son Estados observadores, España también podría serlo). La Iberofonía tiene una ventaja cultural tremenda respecto de otras plataformas geopolíticas: el portugués y el español son las únicas lenguas universales que, hasta en un 89%, tienen correspondencia lingüística, ergo son mutuamente comprensibles. Habría que plantear estas cuestiones, por ejemplo, en las Cumbres Iberoamericanas, que necesitarían ser relanzadas, pues ahora son bianuales y son pura diplomacia. Evidentemente, habría que congraciarse con sectores antieuropeístas dentro de la propia UE, y no ser sectarios en este sentido. Es decir, de lo que se trata es de conseguir minar la UE mientras organizamos la Iberofonía, y si para ello tenemos que aliarnos con el KKE griego, con los fusaristas y la Liga Norte en Italia pues se hace. Deberíamos aprovechar, sobre todo, la disidencia antieuropeísta en el Sur de Europa para arrastrarla, de alguna manera, a nuestro proyecto geopolítico. Es decir, la primera parte de la construcción de este plan B es plantearla públicamente, y que la gente vaya hablando de ella. Además, a China le interesa construir la franja y la ruta hacia nuestra Península Ibérica, tanto por tierra como por mar. A China le interesa una Europa estable que le permita construir dicha franja y dicha ruta. Pero tampoco excesivamente poderosa como para organizar sus propios planes imperialistas. Nosotros, en el Mediterráneo, y quizás con fuerzas políticas fuertes en una Francia soberana, podamos ofrecerle a China la posibilidad de construir ese gran anillo comercial y tecnológico que quieren construir alrededor del Mundo. Y ello beneficiaría a la Iberofonía como alternativa geopolítica, pues los chinos tienen a Brasil en los BRICS, y tienen muchas empresas en Cabo Verde, que es un punto geoestratégico fundamental para conectar Suramérica con África y Portugal, y por lo tanto también España. No descartaría que, tras el Reino Unido, Italia pueda ser la siguiente en salir de la UE-euro. Están allí a punto de una revuelta social, y la crisis de la COVID-19 apunta a ello. Sea así o no, debemos apoyarnos en los antieuropeístas italianos para nosotros construir nuestra propia propuesta de emancipación nacional, con vistas a un proyecto universal de calado, la Iberofonía, que solo necesita unificar y solidificar ciertas instituciones ya existentes en un sentido distinto, universalista y socialista. Ganamos tiempo, por tanto, fastidiando los planes anglogermánicos en la Europa continental aliándonos con aquellos que tienen nuestro mismo fin respecto a la UE-euro, mientras construimos nuestra alternativa iberófona.

Y en la dialéctica entre Estados, ¿no crees que ese repliegue nacional por el que abogas, de multiplicarse en varios países con la hegemonía burguesa de los mismos, pudiera fomentar una dialéctica violenta que produjera guerras imperialistas por los mercados y las materias primas entre potencias europeas que ahora queda de algún modo neutralizada por la división europea del trabajo? ¿Qué haría que no repitiéramos los escenarios bélicos del siglo pasado?

Santi: Desde 1945 hasta hoy día, Europa occidental ha vivido en paz, entre otras cosas, porque la UE fue creada bajo el amparo del Plan Marshall estadounidense, y el Estado de bienestar que ha vivido esta región del mundo durante tanto tiempo se ha basado en el interés geopolítico de EEUU para evitar la extensión hacia el Atlántico del comunismo soviético. Así pues, la CEE (Comunidad Económica Europea) y la OTAN han sido dos herramientas fundamentales de la hegemonía imperial estadounidense. Caida la URSS, la CEE muta en UE, se solidifica a nivel político y económico, pero Europa vuelve a vivir guerras, aunque no es su parte occidental, sino en su parte oriental, con Yugoslavia en los noventa y, veinte años después, en Ucrania. Europa siempre ha sido una biocenosis, en el que cada Estado, cada especie, ha tratado de dominar a los otros en varias ocasiones. España, Francia, Alemania o Rusia siempre han tratado de dominar el continente, mientras otras se han aliado a estas grandes potencias para mantener su soberanía (Portugal, Holanda, Bélgica). El Reino Unido, por otra parte, siempre ha tratado de evitar que cualquier potencia dominara en la Europa continental. Italia bastante ha tenido con sobrevivir. Durante la Guerra Fría, en Europa trataron de imponerse dos pax imperiales, la Pax Americana y la Pax Soviética. La segunda fue derrotada en 1991, y la primera sigue vigente hoy día. Alemania es un gigante económico, y aunque cada vez tiene mayor ejército es el país con las bases militares estadounidenses más grandes del continente. Sin embargo, su hegemonía imperial se reanuda en una UE que es un IV Reich. Y la UE ha sido parte fundamental de la estrategia imperial estadounidense. El último episodio ha sido el reconocimiento de Juan Guaidó en Venezuela contra Maduro. Pero no puede entenderse la acción exterior de los Estados de la UE sin estudiar conflictos bélicos como el de Siria, Libia, etc. Así pues, la UE lo que trata de impedir es un conflicto bélico en Europa occidental, pero no en el resto del Mundo. La UE actual, lo que trata de establecer, es la Pax Germánica, a costa de la soberanía nacional de las partes formales de la UE, los Estados-nación. No es que defienda un repliegue al Estado-nación, es que el Estado-nación jamás se ha ido, y ese repliegue se está dando ya ante la terrible pandemia de la COVID-19, en la que unos Estados se apropian de mascarillas y EPIs que van destinados a otros. Estados aliados además. A mi juicio, y tras este repaso geopolítico e histórico breve sobre lo que supuso y supone la UE, que puedan ocurrir guerras como las del pasado, si te refieres a las guerras mundiales, no es algo que podamos asegurar, pero tampoco negar. Se aviene una crisis económica de efectos parecidos a la Gran Depresión de 1929, pero será de efecto más lento y prolongado que aquella. Lo que no podemos descartar, como efectos de esa crisis, es una nueva guerra internacional. Para bien y para mal, y desde un análisis frio de la Historia en sentido materialista, las dos grandes revoluciones comunistas del siglo XX vinieron por efecto de dos guerras mundiales. La Rusa por la Primera, y la China por la Segunda. El resto de revoluciones del siglo XX fueron efecto de la postguerra mundial, la Guerra Fría y la subsiguiente descolonización. El mundo que vamos a heredar tras la pandemia de la COVID-19 y la Segunda Gran Depresión que viene, en un contexto de Segunda Guerra Fría entre EEUU y China, no va a ser como aquel en el que hemos vivido hasta ahora. Pero tanto antes como ahora se produce, a nivel de dialéctica de clases, Estados e Imperios, lo que afirmó rotundamente Engels: “La violencia –la guerra- es la partera de la Historia”. Nadie en su sano juicio quiere las guerras, pero muchas veces no queda otra que tomar partido por un bando en ellas, o conformar tu propio bando si es posible. O eso, o te destruyen.

¿Apoyas la vuelta a la peseta? ¿No crees que podría significar una reducción drástica de las condiciones de vida de la clase trabajadora española al encarecerse de inmediato todas las importaciones en un país profundamente desindustrializado por las propias directrices de la UE (sin duda) y su reconfiguración de la división internacional del trabajo?

Santi: Sí, eso ocurriría. Pero esa situación sería momentánea si aseguramos planes de reindustrialización nacional exitosa, mediante planes y programas proteccionistas controlados por la clase obrera de abajo arriba, y de arriba abajo en las capas y ramas del poder político de nuestro Estado, mediante una conducción de vanguardia partidaria. Además, dicha situación sería pasajera si conseguimos establecer una moneda común, aún de intercambio, con el resto de naciones iberófonas. Una suerte de nuevo Real de a Ocho, que fue la moneda más poderosa del mundo entre el siglo XVI y el XVIII. La Iberofonía debe tener su propia moneda, y la ruptura con el euro-UE sería un paso para esa nueva construcción económica y política. Evidentemente todo eso ha de protegerse con un gran poder militar, y seguramente tengamos que aguantar bloqueos económicos fuertes y sanciones. Por eso es tan importante apoyar, en esta Segunda Guerra Fría, a China en su lucha contra los EEUU. Porque China abre una ventana de oportunidad histórica sin precedentes para comenzar a unificar la Iberofonía, y EEUU sería un obstáculo a dicha unificación.

Volviendo a nuestro país, ¿crees que la crisis del Covid-19 ha servido para que muchos trabajadores se den cuenta del desastre organizativo que es la España de las Comunidades Autónomas (falta de organización para ofrecer estadísticas unificadas, desacuerdos respecto a la vuelta a las clases y los mínimos de promoción, problemas con la medicación de pacientes crónicos de otras comunidades autónomas, etc.)

Santi: Sin duda, pero todavía mucha gente defiende el sistema político de las Comunidades Autónomas. Queda mucho por hacer para que la mayoría vea lo pernicioso que es para España.

En tu libro me interesó mucho el papel que apuntas tuvo la CIA y el Congreso para la Libertad de la Cultura para infiltrarse en el Partido Comunista de España y cambiar su orientación ideológica. Algo que afectó a la propia Pasionaria. ¿Nos podrías hablar de ello?

Santi: El Congreso por la Libertad de la Cultura, como dices, fue una suerte de grupo de presión internacional, fundado en Francia, y que fue una tapadera de la CIA. Fue una de las primeras muestras de cómo los servicios de inteligencia de potencias capitalistas utilizaban a izquierdistas varios (trotskistas,anarquistas, en el caso de España incluso falangistas antifranquistas, socialdemócratas), para atacar a la Unión Soviética y a los partidos que en el mundo seguían sus preceptos ideológicos. Cuando ocurre la Revolución Cubana en 1959, el Congreso se tuvo que reactivar porque vieron las orejas al lobo. En España, organizaron el gran coloquio Cataluña-Castilla, diseñado por Pedro Laín Entralgo y Pablo Martín Zaro, y en el que participaron personalidades como el falangista antifranquista Dionisio Ridruejo, en los que ya se plantearon la organización administrativa de España en un sentido plurinacional y federal. Cuando la Pasionaria presentó su informe al Comité Central del PCE “España, Estado multinacional” en 1970, el PCE asume completamente lo dicho en ese coloquio, y desde entonces sigue defendiendo ese modelo, que también han asimilado el PSOE y Podemos. Ya Henry Kissinger dijo que una España fuerte es peligrosa para los intereses estadounidenses. Por eso la CIA, a través de la ETA, se cargó a Carrero Blanco, que era anti-OTAN y quería armar nuclearmente a España. Y por eso, abortaron la posibilidad de tener un PCE fuerte, con un proyecto republicano socialista sólido, jacobino. El gran coloquio Cataluña-Castilla es el puente, a mi juicio, entre la política de reconciliación nacional y los Pactos de la Moncloa de 1977 que, con un PCE ya legalizado, lo convierten en un simple apéndice del PSOE y de su proyecto socialdemócrata. El caso es que el PCE no ha salido todavía de ahí, y el resto de partidos del MCE siguen asumiendo las ideas anticomunistas del Congreso por la Libertad de la Cultura. Y estamos hablando de un coloquio que tuvo su primera edición en diciembre de 1964. En Argentina existió algo parecido, la Asociación Argentina por la Libertad de la Cultura, en la que participaban personalidades como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, entre otros.

¿Crees que todavía hoy hay infiltrados de la CIA en la dirigencia del PCE o ya no es necesario dada la hegemonía marxiana-posmoderna entre sus filas y su creciente insignificancia político-social?

Santi: No me atrevo a afirmar algo así. Ahora bien, estoy totalmente convencido de que el impulso internacional del postmodernismo filosófico, del feminismo y del ecologismo contemporáneos parte del poder de inteligencia estadounidense, aunque no solo. Y no se debe descartar también la propia estupidez de sus voluntarios defensores. Las Universidades del mundo capitalista son centros de producción de ideologías que mantienen el statu quo capitalista, y no hay nada mejor para mantenerlo que dividir la posible organización revolucionaria enfrentando a mujeres con hombres, heterosexuales con homosexuales, negros con blancos, “pueblos originarios” con “criollos”, o catalanes contra castellanos. Divide y vencerás.

Por último, imagina un lector que nos estuviera leyendo y estuviera de acuerdo con la necesidad de recentralizar el Estado de un modo jacobino pero que tuviera de lengua vernácula el catalán o el euskera y temiera que con esta centralización su lengua quedara desprotegida y desapareciese. ¿Qué le diría Santiago Armesilla? ¿Puede existir centralización con respeto y apoyo a la diversidad cultural?

Santi: China es un país cuya administración es centralizada y hablan muchísimas más lenguas que en España. Francia es la nación jacobina por excelencia, y allí hablan el doble de lenguas regionales que en España. Es decir, eso que se llama diversidad cultural ha existido desde que existen sociedades humanas y siempre existirá. Una República unitaria, centralista, jacobina y obrera socialista española no puede acabar con elementos que son muy anteriores a su construcción. Es más, los protegería muchísimo mejor que un Estado descentralizado, porque este los utiliza como elementos identitarios de enfrentamiento entre obreros españoles. Nosotros, por el contrario, los entendemos como elementos consustanciales de la riqueza cultural de la nación española. La catalanofobia es una forma particular de hispanofobia. No entender esto es vivir fuera de la realidad. Todo Estado es diverso en su constitución, y no puede ser de otra manera. Ahora bien, lo que no se puede tolerar es utilizar esa diversidad para dividir y enfrentar a la gente, y menos desde preceptos que, por muy democráticos y “de izquierdas” que se digan, no son más que puro racismo. Cuando un catalanista ataca a un andaluz, a un castellano o a un extremeño, se está atacando a sí mismo, pues Cataluña no puede entenderse sin el concurso histórico del resto de españoles. Cataluña es tan mía como Madrid es de los catalanes. Por eso, insistir políticamente en una diversidad que es, simplemente, un hecho, resulta innecesario. Por ello, quien tenga esos miedos conmigo debe estar tranquilo. Siendo español, si yo atacara las lenguas catalana, vasca o gallega sería como si me estuviera disparando en el pie para quedarme cojo. Jamás haré eso.

Muchas gracias por la entrevista Santiago, como siempre, ha sido un placer charlar contigo.

Santi: Gracias Jon, y felicidades también por tus obras críticas de la alienante industria musical actual. Un abrazo.