sábado, 23 de noviembre de 2019

Prólogo al libro de Paco Frutos "Diez años de mirada política (2009-2018), Artículos políticos de Paco Frutos, Vol. 1


Paco Frutos: Diez años de mirada política (2009-2018), Artículos políticos de Paco Frutos, Vol. 1
Urgente: Socialismo o Barbarie (Madrid)
Año: 2019
ISBN: 978-12-34567-89-7
Depósito Legal: M-30574-2019
Formato:
Páginas: 2212

Prólogo

La colaboración política con Paco Frutos, en mi caso, se inició indirectamente, cuando ambos empezamos a ser redactores del semanario digital Crónica Popular, dirigido por Rodrigo Vázquez de Prada, contando en el Consejo de Redacción con históricos del Partido Comunista de España como Antonio Gallifa o Manolo Monereo, hasta su marcha a Podemos. Poco a poco, la orientación de Crónica Popular fue haciéndose cada vez más antipodemita, y antipostmoderna, quedándose Monereo fuera, por su errada lealtad a un sobrevalorado (por él) Pablo Manuel Iglesias Turrión, mientras que Frutos continuaba. Fue en actos organizados por Crónica Popular en el Club de Amigos de la UNESCO (CAUM), en Madrid, donde conocí en persona a Frutos. Coincidiríamos en más actos con el tiempo, pero siempre como público, o interviniendo uno de los dos.

El primer, y de momento, único acto político en que hemos participado juntos, fue en el CAUM, el pasado 12 de junio de 2018, también organizado por Crónica Popular, y presentado por el economista Juan Pablo Mateo Tomé. Frutos y yo compartimos mesa con el filósofo materialista Pedro Ínsua, en un acto titulado La izquierda y los nacionalismos en España. Ínsua acababa de publicar 1492: España contra sus fantasmas, editado por Ariel. Un ejercicio ensayístico contra la Leyenda Negra, primera causa, superestructural, que influye en la asociación de la idea de España con el franquismo, tal y como argumento en El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017). Tanto Ínsua como yo presentábamos nuestros argumentos, plasmados en nuestros libros, en aquella conferencia. Frutos presentaba los suyos, partiendo en buena medida de lo escrito en su blog, artículos que van de 2009 a 2019 y que ahora se han compilado en el libro que tienen entre sus manos. Así pues, las ideas de Frutos aparecen, por fin, compiladas y organizadas en un único volumen impreso, evitando así que se pierdan en el hiperespacio, conservándose en papel, lo que permitirá su recurrencia en el tiempo con mayor seguridad en caso de que Internet deje de existir.

Frutos ha escrito sobre todos los temas de actualidad política durante ese tiempo. Geopolítica y guerra, apoyando al legítimo gobierno sirio frente al yijadismo impulsado por el imperialismo depredador angloeuropeo, que también ha denunciado a través de sus críticas a la OTAN y a la Unión Europea, la cual es actor fundamental para debilitar la estabilidad administrativa y territorial de sus Estados miembros, salvo Alemania, por lo que así el separatismo catalanista tiene, de facto, un aliado en Berlín y en Bruselas, lugares donde el fraccionario Puigdemont, ex presidente de la región catalana, consiguió amparo para establecerse mientras huía de la justicia española tras el intento fallido de referéndum secesionista el 1 de octubre de 2017. El compromiso de Frutos con la unidad de España, a pesar de hacerlo desde oscuras y confusas ideas federalistas, más debidas a la no defensa pública de un Estado unitario como debe corresponder a todo comunista coherente con la doctrina marxista-leninista por un etapismo mal entendido, se plasmó en su presencia pública y en su discurso en la manifestación del 29 de octubre en Barcelona, España, por la unidad nacional, organizada por la federalista Sociedad Civil Catalana (SCC), asociación que, ahora, parece querer dotar de militancia al proyecto catalanista del exministro del Interior francés, Manuel Vals. Frutos hizo, sin duda, el discurso más incendiario contra el separatismo, muy alejado de las veleidades europeístas socialdemócratas de Josep Borrell, quien logró, no obstante, secuestrar el acto, con permiso de SCC, para darle un marcado cariz europeísta.

Que todo un exsecretario general del Partido Comunista de España (entre 1998 y 2009), que solo muy recientemente ha vuelto a adoptar el marxismo-leninismo como fuente doctrinal (desde el XX Congreso de 2017) aunque todavía mezclado con tendencias incompatibles con aquel como el ecosocialismo o el feminismo (éste puede quedar integrado en aquel en sus ideas fundamentales, no postmodernas ni liberales), haya estado presente en un evento político de tal magnitud, y que también participara en el acto junto a Ínsua y un servidor, debería, a mi juicio, ser interpretado en un sentido epocal. Es la primera vez, probablemente desde la Guerra Civil Española, en que un dirigente comunista, aún retirado y defenestrado por la dirección de su propio Partido, es visto públicamente defendiendo la unidad de España y manifestándose contrario al derecho de autodeterminación, mal aplicado por parte de la izquierda indefinida, hegemónica en España, contra su propia nación. De ahí la importancia del personaje, que no teme asociar su acción política y sus ideas a las de Ínsua y a las mías. Pues, aún limitadas por el propio Frutos por su apuesta por llamar “federalismo” a lo que no es sino un Estado republicano, unitario y centralista, pues éste es el Estado de la dictadura del proletariado, es la primera vez en el siglo XXI en que la doctrina del Estado, de la nación y de la autodeterminación del marxismo-leninismo en España, que es Europa occidental, llega al gran público. Algo que es gracias a Frutos en exclusiva.

Lo que ahora, despectivamente, trata de ser encasillado como como izquierda tricornio, dando a entender que es incompatible ser de izquierdas (sin especificar si socialdemócrata, comunista, etc.), con ser guardia civil, como si no hubiese habido miembros de la Benemérita fieles a la Segunda República durante la Guerra Civil Española, o como nazbol, acrónimo de nacionalbolchevique, una vertiente del neofascismo surgida en Alemania en la década de 1920 a partir de las ideas de Ernst Niekisch, que trató de mezclar las ideas de la llamada Revolución Conservadora alemana con el leninismo, que fue recuperada en la década de 1990 por el hoy reaccionario Alexandr Duguin y por el situacionista postmoderno Eduard Limónov, defensor además de la independencia de Cataluña y de la balcanización de España, no dejan de ser intentos fútiles por parte de la izquierda indefinida de evitar un posible auge y desarrollo de un marxismo netamente español, y en español. A estos insultos, que han sustituido al de llamarnos simplemente fascistas, se ha unido el de rojipardo, muy utilizado en Italia para descalificar las posiciones políticas y filosóficas de Diego Fusaro. Frutos, como la figura pública más importante que ha sido etiquetada con estos descalificativos, es realmente quien ha logrado darle un impulso sociológico importante, más allá de las obras de Ínsua o las mías, a esta necesaria construcción doctrinal y política marxista en España, por lo que hay que agradecerle los servicios prestados, y apoyarle, a pesar de sus errores federalistas, frente a los enemigos comunes, que se encuentran muy nerviosos ante, repito, el posible auge y construcción, por fin, de una alternativa verdaderamente marxista, materialista, para el mundo de habla hispana. Con ideas postmodernas, nacionalistas fraccionarias, etnicismos, indigenistas y feministas ecologistas veganqueer, lo único que se consigue es fomentar el desprecio hacia todo lo que suene a izquierda por parte de todas las clases de trabajadores españoles, que prefieren quedarse en casa o votar a las opciones mayoritarias que siempre han recibido su voto, esto es, el PSOE y el PP, antes que a estos sujetos.

Bienvenida sea la publicación en formato físico de la producción en artículos de Paco Frutos si con ello, aun mínimamente, se avanza en la más que necesaria construcción de un marxismo netamente español, y en español. Si se construye, el nombre de Paco Frutos podrá contarse entre los militantes que contribuyeron a ello. Y desde ya, tenerle en cuenta en este aspecto será obligado para todos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

La Razón Comunista, nueva revista marxista en español


https://www.larazoncomunista.com/


Editorial 1: la razón de La Razón Comunista

Cuando en 2005, el finado filósofo postmarxista argentino Ernesto Laclau publicó La razón populista, propuso una ampliación de las tesis que ya mantuvo junto a su mujer, Chantal Mouffe, en Hegemonía y estrategia socialista, publicado en 1987, obra en la que propone la “democracia radical y plural” como alternativa al capitalismo y a la democracia liberal, pero partiendo de ésta. En La razón populista, el peronismo interpretado desde el filtro kirchnerista (socialdemócrata, latinoamericanista) se convierte en modelo de agregación de demandas parciales de cara a organizar un movimiento que las aúne en la demanda colectiva de una “democracia radical y plural”. El postmarxismo de Laclau, así, propone la superación de la dialéctica de clases y de Estados, presentes en el materialismo histórico de Marx, y su sustitución por la apertura de la democracia liberal burguesa a ámbitos de la llamada “sociedad civil” que solo desde el mercado pletórico capitalista es posible llegar: la representación político-electoral, y en movimientos sociales, de los colectivos marginados por la Historia (mujeres, homosexuales, pueblos originarios, transexuales, animales incluso, etc.). La otredad marginada por el sujeto histórico constructor de la Modernidad capitalista, el hombre blanco heterosexual (que el postmarxismo equipara al hombre burgués, que no al burgués en tanto que miembro de la clase social propietaria de los medios de producción de la riqueza social, sino al hombre generado por el capitalismo), debe deconstruir a dicho sujeto histórico moderno, dando lugar a la sociedad política postmoderna por excelencia: la democracia radical populista de mercado pletórico capitalista, que incluya a todos a nivel de participación política y económica, en los parlamentos y en los mercados, en los boletines oficiales del Estado y en los medios de comunicación.

La caída del bloque soviético, y el periodo histórico que transcurre entre el fin de la Unión Soviética y la presidencia en la República Popular China de Xi Jinping (1991-2013) es el periodo de esplendor de las teorías de Laclau y de otros “postmarxistas”. Es el periodo de hegemonía en las democracias de mercado pletórico capitalista de la izquierda indefinida, que Gustavo Bueno perfiló en El mito de la izquierda, obra de 2002, como el conjunto de corrientes izquierdistas derivadas de la descomposición de generaciones de izquierda políticamente definida (particularmente la socialdemocracia y el comunismo, también el anarquismo y el liberalismo), que ya no definen sus proyectos en torno al Estado, sino al margen del mismo, en torno a cuestiones éticas, morales, subculturales, sociológicas, etc. La unidad de todos estos grupos sociales (izquierda extravagante), y de sus principales teóricos (los intelectuales y artistas de la izquierda divagante), conforman la izquierda fundamentalista, que es donde Laclau ve el futuro movimiento que podrá realizar la democratización radical del orden capitalista burgués, sin llegar a cuestionar sus fundamentos básicos en torno al conflicto capital-trabajo, en que se centró Marx, acusando a éste de determinismo económico.

Sin embargo, el auge de la República Popular China como superpotencia mundial obliga a un posicionamiento a la contra de las ideas filosóficas de Laclau en particular, y de toda la izquierda indefinida y de la filosofía postmoderna en general. Si pensar es pensar a la contra, como diría Bueno, y si sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, como diría Lenin, solo a la contra de la filosofía postmoderna y de la izquierda indefinida (sin negar la posibilidad de recoger de estas las ideas y elementos de confrontación política que puedan llegar a ser válidos), será posible, para el materialismo histórico, poder construir un movimiento verdaderamente revolucionario a nivel político, con un proyecto definido respecto del Estado, de la sociedad política, que con solidez pueda enfrentarse a otros movimientos, también opuestos a la izquierda indefinida y al postmodernismo, pero también vehementemente antimarxistas y anticomunistas (liberalismo, socialdemocracia, neofascismo, neonazismo, conservadurismo, “cuarta teoría política”, integrismo católico, fundamentalismos religiosos protestante, islámico, budista, etc.), que meten en el mismo saco a los marxistas y a los indefinidos y postmodernos.

De ahí la razón, es decir, la necesidad de editar y publicar artículos en esta línea en un solo medio, abierto a todo marxista y materialista que comparta esta visión de las cosas. De ahí el lanzamiento de La Razón Comunista, revista materialista y marxista-leninista que compilará, en español y en portugués (su ámbito pretende ser iberófono), textos a la contra de todo aquello que no nos permite avanzar, incluidos enemigos “internos” como el revisionismo socialdemócrata, el chovinismo nacionalista étnico, el pro-separatismo, el pro-feminismo acrítico, el pro-ecologismo, etc. Contra la razón populista de Laclau, la Razón Comunista. Contra la “deconstrucción” de los colectivos de consumidores satisfechos postmodernos en el capitalismo, la destrucción de los fundamentos ideológicos que llevan a sustancializar a estos grupos, y con ello, al modo de producción capitalista.

La Razón Comunista no pretende ser una revista académica formal. Pretende tener rigor y, dentro de esta línea política y editorial, permitir la polémica entre autores. Pero está abierta a autores no necesariamente universitarios, pues son hoy día las Universidades del mundo democrático-capitalista uno de los principales focos de producción teórica de nuestros adversarios y enemigos. Bienvenidos sean los artículos de todo tipo, escritos por toda clase de trabajador, que huya del encorsetamiento elitista universitario que siempre fue el gran sustento institucional del postmodernismo, la última degeneración e infiltración ideológica del liberalismo. La Razón Comunista también publicará entrevistas a personas interesantes que puedan aportar ideas, no siempre compartidas por nuestra línea editorial. La economía, la filosofía, las ciencias, la política, la Historia, las artes, el movimiento obrero, la lucha sindical, la geopolítica, etc., serán temas que trataremos en nuestra publicación. Y la premisa será, partiendo de las grandes plataformas de difusión que son las lenguas española y portuguesa, e Internet, construir un movimiento político revolucionario comunista para un mundo postsoviético en que la República Popular China será, si no ocurre alguna catástrofe, la primera potencia mundial. Se abre, por tanto, una ventana de oportunidad para depurar las ideas manejadas por comunistas militantes o no de múltiples fuerzas políticas que necesitan, eso sí, solidificarse y definirse para salir, o bien de la marginalidad, o bien de la inercia y el ostracismo. Para ello también servirá esta revista.

Por ello, les damos la bienvenida a la misma. La razón de La Razón Comunista no es otra sino cumplir la máxima que Marx y Engels consignan al comunismo en La ideología alemana, en el mundo postsoviético con hegemonía comunista china en que vivimos: construir “el movimiento real que anule y supere el estado de cosas actual”.

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿España al precipicio? Entrevista con Daniel Lara Farías para Fuera de Orden


En el segundo segmento de Fuera de Orden, evaluamos la situación de España de cara a las elecciones de este fin de semana. Nos acompañó, Santiago Armesilla, economista y politólogo español.

lunes, 7 de octubre de 2019

Contra el insulto, la difamación y la mentira: réplica al PL-CABA y a los correveidiles españoles de la izquierda indefinida


LA DIFAMACIÓN, EL ARMA DEL INCOMPETENTE

Artículo coescrito junto a Alicia Melchor Herrera


1. Los verdaderos motivos del ataque de la izquierda indefinida española y argentina: mi libro El marxismo y la cuestión nacional española, y la ruptura del PL-CABA hacia Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. 

En un texto que contiene tres notas aclaratorias previas para desinformar al lector ante una presentación biográfica sobre mi persona, falseada y absolutamente sesgada, la revista de izquierda indefinida La Comuna ha hecho de altavoz en España de un escrito que, perfectamente, podría haber sido firmado por un adolescente de 14 años sin apenas conocimientos teóricos sobre materialismo histórico. En él solo se contienen insultos, mentiras y difamaciones, y ni una sola refutación teórica a ninguna de las ideas que defiendo, que no son otras sino las del marxismo. Se ve que el famoso dicho “calumnia que algo queda”, lo tienen muy interiorizado estos sujetos de la izquierda sociológica española, y ante su incapacidad, evidenciada ya por dos años, de refutar mi libro El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017), que es el verdadero motivo por el que esta revista reproduce las mentiras del PL-CABA sobre mí, buscan descalificarme como única forma de combatir nuestras ideas comunistas.

Mi libro, y esto han de saberlo todos aquellos no españoles que puedan leer este texto difamatorio y mi réplica, sigue generando odio en la izquierda indefinida de España, hasta el punto de que este odio ha llegado a su par argentina. En él, con textos en mano de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo, demuestro tres cosas que ningún "comunista" español ha podido refutar: 

1) Que España es una nación, 
2) Que no cabe la autodeterminación aplicada a sus regiones pues ninguna de ellas es nación, 
3) Y que el modelo de Estado marxista-leninista (la dictadura del proletariado) es la República unitaria y centralista, de corte jacobino. 

Esto no gusta al PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España), que es el partido que asesora al PL-CABA sobre mí, ni tampoco a la revista La Comuna, un vocero más de la izquierda indefinida, manejada desde la sombra por la proetarra Nines Maestro, que ha pedido, a través de su chiringuito personal Red Roja, escisión del aún más trostkista Corriente Roja, el voto para fuerzas separatistas vascas y que lleva toda la vida chupando de la teta del Estado español y de Izquierda Unida como diputada casi eterna en el Congreso de los Diputados, y a su vez, impidiendo el avance del comunismo español mediante sus maniobras liquidacionistas desde dentro, impidiendo la elevación del proletariado español a la condición de clase nacional y contribuyendo a su balcanización.

Esta es la razón principal por la que La Comuna ha publicado un texto, que de manera hipócrita señala en la tercera nota aclaratoria previa que no consideran que en él se realice ningún “ataque personal”. Sin embargo, nada más empezar el artículo el mismo título miente al denominarme “vulgar nacionalista español de extrema derecha”, cosa que equivale, efectivamente, a un insulto. El motivo por el que dicen que soy de “extrema derecha” es porque defiendo la unidad de España, soy antiseparatista y soy anti-negrolegendario. Y mi posicionamiento patriota español, anti-negrolegendario y antiseparatista se fundamenta en el marxismo-leninismo. Y eso es algo que no me pueden perdonar, y por ello tratan de difamarme y me insultan. Conscientes de su incapacidad, y de su nula formación marxista, rechazan cualquier debate público que se les ha ofrecido conmigo.

A este lado del océano, el motivo es otro. El PL-CABA ha decidido atacarme por motivos internos a su organización. Mi presencia en Argentina no es para “formar cuadros”, yo estoy acá con una beca postdoctoral del CONICET, y a eso me dedico. No obstante, a través de la editorial marxista-leninista Ródina, el PL-CABA se puso en contacto conmigo para ayudarles a realizar un taller de formación, que se realizaría los terceros sábados de cada mes. Algo muy iniciático, por lo que recomendé empezar por tres textos básicos, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, Trabajo asalariado y capital de Marx y El Estado y la revolución de Lenin. Los problemas internos al PL-CABA existían antes de mi llegada a Argentina, siendo yo un mero espectador. Parece ser que el eterno secretario general del PL-CABA, Sergio Ortiz, nunca había desarrollado ninguna política interna de formación de sus poco numerosos cuadros. Algo muy grave, teniendo en cuenta que este señor es secretario general de esta formación desde el año 1993. Y, en 26 años, no ha hecho absolutamente nada al respecto. Y ahora que ha ocurrido la escisión, y él se ha encargado de boicotear los talleres enviando correos a la Casa de la Amistad Argentina-Cuba de Buenos Aires para decirles que soy, falsamente, de “extrema derecha”, lo que quiere evitar es que Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista, que es la organización escindida del PL-CABA y en la que se encuentran la inmensa mayoría de militantes del antiguo PL-CABA (en este partido solo quedan dieciocho personas), demuestren más capacidad política en tres meses de la que él ha demostrado en 26 años. Sin embargo, los talleres tendrán, ahora, que buscar otro lugar donde ser realizados debido a la envidia y la perenne desidia del señor Sergio Ortiz.

Ortiz, que utiliza a mi persona para atacar a la militancia que se le ha ido, tiene en común con la revista La Comuna que son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Un señor que lleva 26 años al frente de un minúsculo partido político “comunista” (de orientación supuestamente maoísta) y que con él no ha conseguido absolutamente nada a nivel político, ni siquiera ponerlo en el mapa, trata de aprovechar esta coyuntura para ganar algo de repercusión internacional, aupado por un medio de izquierda indefinida y abiertamente proetarra, en el que se encuentran personajes defensores de la balcanización de España y obsesionados conmigo hasta el punto de que se dedican a insultarme infantilmente en diversas redes sociales (Facebook, YouTube), pero demostrando su impotencia para derribar mis argumentos. Una revista que, siguiendo la tradición trotskista más básica, y aliada con otros medios trotskistas como La Haine o El Salto Diario, se dedica no a construir, sino a destruir cualquier alternativa seria al capitalismo, atacando a cualquier marxista coherente que destruya todas las incongruencias que estos grupos de izquierda indefinida llevan defendiendo desde la década de 1970, y que solo les ha llevado a la marginalidad política más absoluta, y a una evidente impotencia para alcanzar algo de poder político. La izquierda indefinida española, argentina y de cualquier nacionalidad, es un lastre político indudable para los marxistas. Y por eso, tenemos que enfrentarnos a ellos.

Así pues, en resumen, se han juntado el hambre con las ganas de comer. Por una parte, el miedo, la impotencia y la inutilidad política de la izquierda indefinida, ante un comunismo doctrinalmente sólido que les puede comer la tostada, porque ven cómo sus elementos más despiertos e inteligentes se acercan a lo que ellos, de manera infructuosa, llaman “fascismo”, “extrema derecha”, “nazbol” (Eduard Limónov, líder del Partido Nacional Bolchevique Ruso, defiende la balcanización de España, algo que estos sujetos obvian), “izquierda tricornio” y demás epítetos cariñosos, demostrando sus carencias argumentativas, y su inmadurez no ya solo política, sino incluso psicológica, pues no pueden, ni van a poder jamás, destruir los argumentos de El marxismo y la cuestión nacional española, que repito, son los argumentos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo. Y eso es lo que más les duele. 

Por ello, invito a cualquier persona, partidario o detractor, que lea mi libro y juzgue por sí mismo. Pues es la mejor manera de saber si soy un “vulgar nacionalista español de extrema derecha” u otra cosa.

Por otra parte, tenemos la envidia, el complejo de inferioridad, las ganas de ser antes cabeza de ratón que cola de león, del señor Sergio Ortiz, que trata de impedir que la organización Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista desmuestren su valía y su audacia política. Repito, el señor Sergio Ortiz lleva siendo secretario general del PL-CABA desde hace 26 años, y en todo este tiempo no ha hecho absolutamente nada relevante a nivel político dirigiendo su organización. Bien es verdad que este partido sufrió la represión más sanguinaria de la dictadura argentina de 1976-1983, y que toda su cúpula militante, 60 personas, fueron asesinadas y desaparecidas. Pero entre el fin de la dictadura y el actual año 2019, mientras otros partidos políticos que sufrieron igual o superior represión en la Argentina, se han recuperado, el PL-CABA en absoluto lo ha hecho. Y el único responsable de ello, el máximo culpable, es el señor Sergio Ortiz, quien ha convertido al PL-CABA en su pasatiempo y su pequeño cortijo a controlar. Es su chiringuito. De ahí que no le interese que sus cuadros se formen, no vayan ellos a darse cuenta de lo errado que, en todo, está este señor.

Por cierto, esto que hace el señor Sergio Ortiz con el PL-CABA, es lo mismo que hace la señora Nines Maestro en España en sus organizaciones. Y no solo ellos dos, hay muchos como ellos en estas dos naciones y en otras. Es normal que se unan para atacarme. La izquierda indefinida los cría, y las circunstancias les juntan. Lo único que les interesa es que no exista un movimiento comunista fuerte, sino solamente mantener sus pequeños chiringuitos locales, regionales y sectoriales, siendo ellos los pequeños señores feudales al cargo. 

¿Por qué se unen contra mis argumentos? Porque un movimiento comunista español fuerte pone en peligro sus chiringuitos regionales. En Argentina, si existiese un movimiento comunista argentino fuerte, sin duda, el chiringuito porteño del señor Sergio Ortiz también estaría en peligro, porque en dicho movimiento su inutilidad jamás le llevaría a ningún puesto importante en la dirección del movimiento.

Pasemos ahora a comentar las mentiras vertidas sobre mí en el texto, escrito por un tal Marcos Bengolea, que como ya dije, parece tener 14 años de edad mental, pues oye campanas pero no sabe de dónde viene el sonido.


2. Las mentiras de Marcos Bengolea que impulsa Sergio Ortiz y que reproduce la izquierda indefinida de España.

A continuación pongo la cita y, debajo, mi réplica, aclaración y contestación.

A petición del líder del pequeño pero combativo Partido de la Liberación (PL) argentino he escrito un texto contra el fascista mal disfrazado de rojo Santiago Armesilla.

Esta, que es la primera nota del autor, empieza ya insultando. No se dice por qué soy “fascista” en ningún momento en todo el texto, como demostraré.

[…] politólogo que pretende venir a “formar cuadros” por estos lares

Lo dije antes y lo reitero. No, yo estoy en Argentina con una beca postdoctoral para investigar la economía del país desde 1983 hasta ahora, y cómo se entretejen las políticas económicas desarrolladas por los distintos gobiernos de Argentina con su política exterior de integración en MERCOSUR, UNASUR, ALADI y CELAC. Me ofrecieron, vía Editorial Ródina, ayudar en un taller de formación de la militancia del PL-CABA y yo accedí. Este partido ya sufría de problemas internos antes de mi llegada, y yo, desde fuera, solo observé cómo se produjo la escisión que permitió la formación de Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. El PL-CABA no quiso seguir con los talleres y, como dije, el señor Sergio Ortiz, por pura envidia, decidió utilizarme a mí para, con ello, atacar a Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. Es decir, los militantes de Vanguardia han demostrado, en apenas tres meses, más capacidad política que un señor que, ahora, trata de destruir aquello que ha incubado, con su inutilidad, durante mucho tiempo.

Si bien desde Revista La Comuna tenemos como norma no participar de ataques personales, no consideramos en este contexto que se dé ningún ataque personal, ya que de lo que se trata es de denunciar situaciones que ponen en peligro el desarrollo de espacios propios de militancia por el intrusismo de elementos políticos externos al marxismo, reaccionarios y por tanto peligrosos

Aparte de no explicar en ningún momento por qué soy algo “ajeno al marxismo”, sino que simplemente lo sueltan sin decir por qué, realmente el único peligro aquí, para ellos, es que un movimiento comunista español desmonte los chiringuitos locales que impiden nuestro avance. Chiringuitos que llevan años dando de comer a sus mentores, y que estos nuevos cachorros esperan heredar haciendo méritos. Los jóvenes seguidores de Red Roja no son más que aprendices de gestores de chiringuitos de playa, y repiten las tácticas heredadas desde hace cincuenta años, demostrando en España su fracaso e inutilidad más absolutos.

De sus andanzas se deduce que es un aventurero de extrema derecha que en alguna ocasión ha tratado de camuflar su propensión hacia las ideas reaccionarias y su simpatía por el fascismo.

En mi biografía, que puede leerse en mi propia web, explico todo lo que he hecho a nivel académico y político. Jamás he militado en ningún partido de extrema derecha, neofascista ni similares. Pero bueno, el caso es repetir el mantra para ver si así el autor se convence a sí mismo.

Señala el impacto intelectual que le produce la obra del filósofo falangista español Gustavo Bueno Martínez(1) que a partir de los años 70 tuvo sus escarceos con el marxismo.

Para demostrar el supuesto “falangismo” de Gustavo Bueno, enlazan un artículo de la web Atlántica XXII, una web asturianista. En el texto no se realiza ninguna crítica a las ideas básicas de Bueno, de su materialismo filosófico, el cual no es otra cosa sino una continuación del marxismo, dejando de lado las desviaciones de algunos de sus discípulos. Incluido, por cierto, el anticomunista José Luis Pozo Fajarnés, que el señor Bengolea toma como referente a citar en su texto difamatorio contra mí. 

A Pozo Fajarnés ya le contesté en su momento. Lo curioso es que, incluso si fuese cierto que Bueno fue “falangista”, cosa que no es verdad, ¿cuál sería el problema? ¿Acaso Manuel Sacristán, filósofo marxista que ha sido en el siglo XX referente del Partido Comunista de España, no fue falangista, y de carnet, cosa que Bueno no? ¿Acaso el mismo Julio Anguita no fue, también, falangista? 
¿Tendríamos que tirar a la basura a todos los comunistas que militaron en el Movimiento Nacional y en el Sindicato Vertical franquistas para, desde dentro, ir minando la dictadura de Franco?

Como se verá, lo que escribe el señor Bengolea es puro cotilleo mal digerido, y sociologismo barato.

No tiene empacho en afirmarse alumno de reaccionarios como Jorge Vestrynge que fuera secretario general del partido franquista Alianza Popular (AP), hoy pasado al posmoderno Podemos y el sociólogo franquista Amando de Miguel.

En primer lugar, se escribe Verstrynge, no Vestrynge. En segundo lugar, los pongo en el currículum porque estos dos profesores de la Complutense, ya jubilados, son muy conocidos, y lo hago para situar al lector de mi biografía. El señor Bengolea tiene la capacidad para ser detective que pueda tener un caracol para manejar un tanque. Con Vertsrynge no me une nada a nivel político, y de hecho defiende el derecho de autodeterminación para las regiones de España, como buen nacional-bolchevique que es. Y Amando de Miguel, desde hace ya al menos treinta años, es un liberal-conservador con el que tampoco me une a nivel político nada. No obstante, a nivel meramente académico y profesional, fueron buenos profesores. Y eso hay que decirlo.

Ha sido presidente de la Asociación DRY (“Democracia Real Ya”) llena de reaccionarios.

Como ya expliqué en su día, fui presidente de la Asociación DRY durante un muy breve periodo de tiempo, que no llegó a un año, y tiempo después de que esta se escindiera de DRY (Democracia Real Ya). Y en ella no había reaccionarios de ninguna clase, como ha apuntado el perdido Marat (pobre hombre). La escisión que dio lugar a la Asociación DRY, tras el 15M de 2011 en que surgió, fue porque DRY quería continuar como un movimiento asambleario de corte anarquista, mientras que los que crearon la Asociación DRY querían crear un partido político cercano al comunismo.

En fin, que nadie en la Asociación DRY defendió nunca la unión del Trono y del Altar, que eso es ser reaccionario. Por cierto, el fascista no es reaccionario, sino contrarrevolucionario. Que es algo que a la izquierda indefinida le cuesta distinguir.

Ha sido afiliado al Partido Comunista de España (PCE) de 2013 a 2017 ¿Puede un extremista de derechas pertenecer a esta gloriosa sigla que defendió con las armas la República española de 1936 a 1939? Lamentablemente sí dado el nivel de descomposición ideológica y en alguna ocasión moral a la que el eurocomunismo liderado por su antiguo secretario general Carrillo llevó en los años ‘70 a este partido que terminó por asumir los símbolos de la dictadura franquista (bandera roja y amarilla), apoyar la constitución monárquica vigente y respetar las instituciones de dicha dictadura como las fuerzas de seguridad y los tribunales de persecución política. No quiere eso decir que el PCE comparta las posiciones atrabiliarias de este individuo. 

En primer lugar, la bandera actual de España, la llamada rojigualda, no es franquista, aunque la usara el franquismo. Esta bandera surge en el año 1785, tras un concurso convocado por el rey Carlos III para adoptar un nuevo pabellón de Marina. Fue establecida con el Real Decreto de 28 de mayo de aquel año, y la función de este pabellón era evitar la confusión en alta mar y desde los faros y puertos entre los barcos españoles y los ingleses. Es decir, es la bandera de España desde finales del siglo XVIII, adoptada por los liberales revolucionarios de la Guerra de Independencia de 1808-1814, del Trienio Liberal, de los patriotas anticarlistas, del Sexenio Democrático y de la Primera República Española (1873-1874). Solo durante la Segunda República (1931-1939) la bandera nacional de España fue la tricolor.

En segundo lugar, el PCE no defendió la república contra el fascismo más que como paso previo a la instauración de la dictadura del proletariado. Para el PCE, la Segunda República siempre fue burguesa. Otra cosa es que no lo consiguiera.

En tercer lugar, sobre el eurocomunismo, sobre Carrillo y sobre otros posicionamientos del Partido Comunista de España, en el que orgullosamente milité durante cuatro años, donde conocí a camaradas y amigos magníficos, no comentaré nada, porque lo que escribe el señor Bengolea no es más que una pataleta izquierdista infantil, propia de los micropartidos de la diáspora del PCE que surgieron en la década de 1970. Y, evidentemente, el eurocomunismo fue una desgracia para el movimiento comunista español. Pero la izquierda indefinida que lo ataca, en realidad, no mejora la situación ya que son sus herederos, y aspiran a calentar los mismos sillones que ellos.

Es buena señal que haya abandonado esas filas, expulsado o por propia voluntad.

No me expulsaron, me di de baja. Cuando lo hice, empecé un Máster y, después, conseguí la beca para la investigación postdoctoral en Argentina. Aparte de esto, me fui porque no comparto la línea actual del PCE, que es muy similar a la del señor Bengolea en realidad: hispanófoba, europeísta, proseparatista y antimaterialista, defensora de chiringuitos pequeños en vez de construir un movimiento comunista fuerte que eleve a los trabajadores españoles a la condición de clase nacional, misión que Marx y Engels encomiendan a los comunistas ya en el Manifiesto de 1848.

Mantiene afinidad ideológica, sobre todo en lo concerniente a un anticatalanismo y españolismo radicales, con el ex secretario general del partido, Francisco Frutos. De hecho, fue apadrinado por la sigla que éste controla en Madrid, la Plataforma Global contra las Guerras, para infiltrarse entre los invitados al Foro de Sao Paulo realizado en Caracas el pasado mes de julio.

No mantengo afinidad ideológica con Paco Frutos, pues él es federalista, o defiende un modelo federal para España, que en absoluto es el modelo del marxismo-leninismo. Sí admiro su valor contra el separatismo, y por eso mi crítica a Frutos no me impide tener una buena relación con él. Y sí, soy anticatalanista porque ya desde Enric Prat de la Riba, desde los tiempos de la Lliga Regionalista de Catalunya, antes de la Reinaxença y de Valentí Almirall, el catalanismo ha sido siempre, y sigue siéndolo, un movimiento identitario, racista, supremacista y egoísta con respecto al reparto de la riqueza en España, ya sea en su vertiente abiertamente separatista o en la federalista. Surgido tras el desplome de las colonias de esclavos africanos en Cuba y Puerto Rico que trabajaban en haciendas de azúcar en manos de la burguesía de Barcelona, el catalanismo es, en realidad, un movimiento de extrema derecha que, debido a su oposición al franquismo, se ganó las simpatías de la izquierda indefinida española. Sin más. Cualquier comunista coherente debe ser anticatalanista.

No fui apadrinado por la Plataforma Global contra las Guerras para “infiltrarme” en el Foro de Sao Paulo en Caracas en julio de 2019. Fui en sustitución de una compañera que, por motivos personales, no podía asistir. Estoy muy orgulloso de mi participación en aquel importante evento en defensa de Venezuela. Ahora bien, que la izquierda indefinida no espere que todos los bolivarianos simpaticen con sus postulados y con el secesionismo antiespañol, pues no es así en absoluto. Y mi presencia allá lo prueba. Pese a los grandísimos esfuerzos que los abertzales llevan realizando, desde hace décadas, para que el Gobierno de Venezuela apoye el separatismo antiespañol, los venezolanos siguen teniendo un gran cariño por España y por los españoles. Sería más fructífero para todos que España fuese una sola nación social, a que fuera una jaula de grillos en la que nos matásemos unos a otros, que es lo que quieren los que me difaman.

Defiende una España centralista que derogue las autonomías en vigor tras la Constitución aprobada en 1978, posición milimétricamente igual a la de los franquistas más nostálgicos y por supuesto ajena por completo a toda traición y enfoque marxista de la cuestión nacional en España.

No, defiendo un modelo centralista, jacobino y republicano de Estado, porque ese es el modelo de Estado de la dictadura del proletariado que defienden Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo. Todo esto está explicado en mi libro El marxismo y la cuestión nacional española. El señor Bengolea no es, en absoluto, marxista si defiende un modelo pro-balcanizador y federal.

Es además favorable al “terrorismo de Estado”.

Falso, y ni siquiera las capturas que coloca el señor Bengolea de tuits míos sobre el GAL (Grupo Armado de Liberación), generado por el Estado español para combatir a ETA por la vía violenta, prueban lo que él dice. Pues en esas citas lo que expongo no es el deseo de la izquierda indefinida, sino lo que el pueblo español, en realidad, valoraría positivamente si el GAL hubiese sido efectivo y no una chapuza. Ello no equivale a defender el GAL. Aparte, ¿acaso cree el señor Bengolea que un Estado socialista no sería igual, o infinitamente más contundente, en la lucha contra el terrorismo que ha matado a 800 personas, muchas de ellas inocentes, obreros, niños, ancianos, inmigrantes? Lenin y Stalin siempre condenaron el terrorismo como procedimiento individual que aleja a las masas de la causa revolucionaria. Cosa que siempre hizo ETA, alejar a los españoles de toda posibilidad de la construcción de una España socialista. 

Sobre la captura de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española para impedir el referéndum separatista en Cataluña el 1 de octubre de 2017, con “chusma aldeana” me refiero, sin duda alguna, a los secesionistas. Y son aldeanos porque el catalanismo supone, repito, un movimiento identitario, racista, xenófobo y egoísta a nivel económico. ¿Acaso cree que China no ha de ser contundente contra los separatistas de Hong Kong que se quieren separar de China en estos momentos? Sin duda, muchísimo más que el gobierno de España respecto a los separatistas catalanes. O igual de contundente que sería el gobierno venezolano ante un movimiento separatista en el Zulia, o el gobierno de Bolivia en Santa Cruz, etc.

No deja ni por un momento este individuo, del que se conoce su “narcisismo absolutamente enfermizo”(3) , de expresar coherentemente su ideario fascista.

Cualquiera que me conozca mínimamente sabe que esta tontería escrita por el señor Marat, y reproducida por el señor Bengolea, es una acusación falsa, ad hominem e infantil. Pero bueno, poco más hay que comentar aquí.

Su forma de expresión hacia el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denota su intrínseco carácter fascista: “escoria inútil del PCPE”.

Sí, es un partido inútil porque nunca ha pasado de ser minoritario, acaban de tener hace poco una escisión (igual que el PL-CABA) pues la mayoría de su militancia ha dejado el eterno chiringuito de Carmelo Suárez y ha generado el llamado Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE). Aparte, un partido que defiende un modelo confederal de país, y se llama a sí mismo “comunista”, cuando el modelo de Estado marxista-leninista es republicano, centralista y unitario, supone ya un obstáculo político a la construcción socialista en España. Escoria es la parte del carbón que no da energía, y queda sobrante en el horno. El PCPE no da ninguna energía al movimiento comunista español, sino que lo parasita. Y, por eso, son escoria.

Este supuesto “comunista” colabora en el canal televisivo “Intereconomía” liderado por ultraderechistas notorios. Otra prueba de cargo más en relación a su verdadera ideología.

Por esa regla de tres, Alejandro Cao de Benós, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, entre otros, independientemente de las valoraciones que hagamos de ellos, también son “ultraderechistas”, pues también han participado en programas de Intereconomía TV. Yo tuve el honor de participar en dos debates, que el señor Bengolea no ha visto ni quiere que los lectores vean, del programa Especial Informativo, presentado por el periodista Rafael Nuñez Huesca. Un programa fue sobre el liberalismo, en el que defendí una posición antiliberal. Y otro sobre la Navidad, en el que defendí una postura atea, laica pero crítica con el laicismo progre. He de decir que Intereconomía TV, que sí es una cadena conservadora, sin embargo ofrece programas de debate que ya quisieran otras cadenas supuestamente progresistas. Volvería a participar en programas de esta cadena si así ellos lo decidieran.

En España los comunistas de distintas siglas y orientaciones rechazan que este individuo pueda ser considerado como un tal y, por lo tanto, como un camarada. Su sectarismo contra las fuerzas de izquierda, su estilo barriobajero, violento y pendenciero, su relación con fascistas, su egolatría desmedida y sus “exabruptos teóricos” suscitan un vivo rechazo entre las izquierdas.

En primer lugar, en diversas formaciones políticas hay muchos comunistas que sí valoran positivamente a mi persona y lo que defiendo. Hay otros que, también, sin defender todo lo que yo argumento, me respetan y tienen buena relación conmigo. La izquierda indefinida que se llama a sí misma “comunista” cada vez pierde más los nervios con los comunistas coherentes que defendemos el modelo jacobino de Estado. En segundo lugar, sobre lo de mi “sectarismo”, que no demuestra en qué soy sectario, mi “estilo barriobajero, violento y pendenciero”, que no se ha demostrado en ningún momento, y que cualquier persona que me conozca puede desmentir (soy exactamente lo contrario: estilo académico, sereno y argumentado, lo contrario de los difamadores que redactan, aúpan y difunden este escrito), mi inexistente relación con fascistas (¿quiénes?), mi “egolatría desmedida”, también no demostrada, y mis “exabruptos teóricos”, que no han sido todavía rebatidos, no son más que soflamas de un Bengolea hiperventilado que parece alguien que agita rápido los brazos para poder volar.

Incluso derechistas sienten “vergüenza ajena” ante la afirmación de este individuo de autoconsiderarse el primer ”teórico comunista español”(4) en desprecio abierto a los teóricos y prácticos y teórico-prácticos del comunismo español, que los ha habido aunque este señor los ignore(5) . 

Se refiere a la infumable crítica de mi libro que hizo José Luis Pozo Fajarnés, a la cual contesté en otro artículo, y que Bengolea ni menciona. Nunca me he afirmado como “primer teórico comunista español”. Remito a mi réplica al señor Pozo para el que la quiera leer.

Excrecencia de la descomposición no sólo de cierta izquierda española sino de la propia sociedad española dominada por el idealismo reaccionario y todas las modas inventadas por el imperialismo occidental y estadounidense para destruir la conciencia progresista de esta parte del mundo que se considera Occidente.

Este juicio moral, propia de un telepredicador, poco da de sí. Es básicamente una estupidez, porque tan excrecencia de la decadencia de occidente puedo ser yo como lo puede ser el señor Bengolea, o el señor Ortiz. Todos estamos en el mismo mundo, y ellos no se salvan.

Su adhesión al nacionalismo español le lleva a rechazar la independencia de las antiguas colonias del imperio español. 

¿Acaso no defiendo la independencia del Sáhara Occidental, única colonia que, de iure, le queda a España? Claro que la defiendo, sobre todo para sacarse de encima el yugo marroquí, país que controla el territorio saharaui de facto desde hace más de cuarenta años.

En otro orden de cosas, ¿a qué nacionalismo español se refiere? ¿Al de Franco? Este lo rechazo sin paliativos. Pero si se refiere al nacionalismo político español de los liberales de la Constitución de Cádiz, de Riego y el Trienio Liberal, patriotas muy valorados por Marx de manera positiva, sin duda me declaro heredero de ellos.

De ahí su rechazo altanero a las izquierdas revolucionarias latinoamericanas que “osan” defender la independencia latinoamericana.

No las rechazo por “defender la independencia latinoamericana”, sino por su indefinición política, su mala praxis organizativa, su nulo desarrollo teórico, etc. Igual que rechazo a la izquierda indefinida española. Es decir, no soy yo, sino los resultados de su accionar lo que las desacredita, salvo en Cuba. Aparte, nunca he criticado las independencias hispanoamericanas o de Brasil. Son hechos consumados desde hace 200 años que poco comentario pueden ameritar. Si acaso se puede decir que el resultado de aquellas independencias fue el surgimiento de una veintena de naciones políticas que tienen en común varias cosas:

a) Un precario desarrollo económico basado en el extractivismo, el monocultivo, la minería a cielo abierto en muchos casos, la exportación de materias primas a cambio de manufacturas de calidad desde fuera. El dominio de unas oligarquías y burguesías nada industriosas que abrazaron la ideología del libre comercio a cambio de su dominio de clase.

b) La sumisión, primero, al Imperio Británico y, después, al Imperio Estadounidense, para mantener lo dicho en el punto anterior. Las oligarquías y burguesías criollas enfrentadas a los realistas a comienzos del siglo XIX, además, jamás tuvieron de su parte a la mayoría de indios y esclavos negros, que se pusieron de parte de los realistas, pues el modelo proteccionista del Imperio Español les beneficiaba más que el librecambismo anglófilo de los criollos burgueses. Y si bien el capitalismo es una fase necesaria para llegar al socialismo, según Marx, no está de más recordar que las más importantes revoluciones comunistas no se dieron jamás en naciones capitalistas altamente desarrolladas, que ningún país iberoamericano se ha convertido en una gran potencia económica tras su independencia por su sometimiento al mundo anglosajón, y que ya Marx y Engels en el Prefacio a la Edición Rusa del Manifiesto Comunista de 1873, admitieron la posibilidad de evolución en Rusia de la propiedad comunal de la tierra de los campesinos a la fase socialista sin pasar por el capitalismo apenas, cosa que de hecho ocurrió. El Imperio Español, que fue deliberadamente anticapitalista, como he argumentado en mi cuarto libro, Breve Historia de la Economía (Nowtilus, 2019), si hubiera mantenido íntegras sus fronteras, podría haber permitido la evolución de una propiedad comunal de la tierra previa a la acumulación originaria a formas socialistas, de la misma manera que ocurrió en el Imperio de los zares ruso. Pero las independencias evitaron esa progresión, dándose en cambio lo que en verdad ocurrió: el surgimiento de Estados jibarizados, a merced de la estructura capitalista anglosajona. Y esto que digo no implica criticar las independencias. Criticarlas sería tan estúpido como criticar la caída del Imperio Romano de Occidente. Son hechos consumados ante los cuales no se puede hacer nada, salvo reflexionar sobre ellos y, si acaso, inspirarse tras esa reflexión en construir alternativas a lo que hay.

c) Las oligarquías y burguesías de las naciones hispanoamericanas, y también en España, se han caracterizado por defender la Leyenda Negra antiespañola para asegurar su poder. Bengolea ni menciona la Leyenda Negra, la cual debe ser rechazada por cualquier marxista serio, de la misma manera que ha de ser rechazada la Leyenda Negra anticomunista.

A los comunistas argentinos les dice: “me temo que los “comunistas” españoles tienen bastantes cosas en común con sus pares argentinos: su inutilidad política, su incapacidad teórica”. Toda una muestra de su “fraternidad” hacia los comunistas de las que considera “naciones inferiores”. A los chavistas llama “izquierda populista”.

El término “izquierda populista” no es despectivo, sino descriptivo. Tiene que ver con la teoría de la izquierda que desarrolla Bueno en su libro El mito de la izquierda (Zeta, 2003), y sobre qué nombre darle a la hipotética séptima izquierda políticamente definida, que podría haber surgido a partir del proceso socialista venezolano, pero que al final no ocurrió. ¿Qué otro nombre darles cuando no son comunistas? El populismo, por cierto, nació en Rusia, del movimiento Narodnaia Volia, del cual tuvo inspiración el primer Lenin.

Es mentira que considere a las naciones hispanoamericanas “inferiores”. Es más, considero a estas naciones como la única esperanza real desde la que construir una plataforma política socialista que pueda dar el remate definitivo al modo de producción capitalista angloeuropeo. Bengolea dice esto solo para desacreditarme. Cualquiera que lea mis escritos comprobará que no es verdad. Pero sí es verdad que las cúpulas dirigentes de los partidos “comunistas” argentinos, salvo honrosas excepciones, son doctrinal y políticamente inútiles. ¿Cuántas revoluciones han liderado? Ninguna, lo que prueba su inutilidad.

Este señor Doctor merece más un diagnóstico psicológico que ideológico.

Otro insulto sin demostración. Aparte, ¿está insultando a todas las personas que van al psicólogo o que reciben tratamiento psicológico? ¿Está diciendo que toda persona que recibe un tratamiento psicológico es alguien de quien desconfiar? Desconozco los motivos de las fobias del señor Bengolea a estos pacientes, por los cuales siento el mayor de los respetos. Mi estabilidad psicológica y emocional, por otra parte, es estupenda. Aunque estos individuos traten de pertubarla.


3. Conclusión.

Después de haber contestado a esta sarta de infantiles ataques ad hominem, difamaciones sin pruebas y torpes intentos por desacreditarme a mí y, con ello, a Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista, nos queda claro que la incapacidad para rebatir con argumentos nuestras teorías es absoluta. Cuantos más comunistas coherentes se van adhiriendo a nuestras posiciones, y cada vez son más tanto en España como en Argentina, más furibundos, rabiosos e irracionales serán estos ataques. Es más, estos ataques, previsiblemente, llegarán a ser violentos cuando dispongamos de una mínima organización política.

En todo caso, no hay que bajar la guardia, y nunca responder con una mera palmadita en la espalda. El mazo de hierro dialéctico es nuestra mejor herramienta, porque la izquierda indefinida, en cualquier lugar del mundo, intuye que la razón, la verdad y la coherencia están de nuestro lado.
Sus reinos de Taifas ideológicos, que les han dado de comer durante años, acabarán como acabó la Reconquista. La construcción teórica de un marxismo netamente español, y en español, es necesaria para la construcción futura de un socialismo con características panibéricas. Y en esta construcción, no hay naciones superiores ni inferiores. De hecho, el centro político de esa construcción, y lo he dicho varias veces, nunca podría estar en España. Solo puede estar acá, en América.

La estupidez de Sergio Ortiz y los suyos solo ha permitido que los argumentos aquí expuestos puedan llegar a los ordenadores y otros dispositivos de mucha gente. 


Bibliografía:

El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017).

Breve Historia de la Economía (Nowtilus, 2019).


Fuentes digitales de mi texto:

Acerca de mi:
http://www.armesilla.org/p/acerca-de-mi.html?m=1

Réplica a José Luis Pozo Fajarnés:
http://www.nodulo.org/ec/2019/n186p03.htm

Crítica a Joaquín Robles López y a Marat:
https://www.cronicapopular.es/2016/10/critica-a-joaquin-robles-lopez-y-a-marat/?fbclid=IwAR1bD5XEKRZaT5H6L26xtPV3cPOOb6LQXlSf6JN1gj7oTGDKBbz-KMPto68

Réplica a Marat:
https://www.cronicapopular.es/2016/10/replica-a-marat/

Santiago Armesilla, un vulgar nacionalista español de extrema derecha:
http://www.revistalacomuna.com/opinion/santiago-armesilla-un-vulgar-nacionalista-espanol-de-extrema-derecha/

Entrevista a Pablo Hasel y Boro LH en Zaragoza:
https://www.youtube.com/watch?v=wHz2XFwxuI8

Eduard Limonov: "Una vez conseguida la independencia por los catalanes, los aragoneses y los castellanos también querrán lograrla"
https://mundo.sputniknews.com/europa/201709121072291643-bloguero-ruso-analiza-posible-salida-catalunya-espana/ 

El mito de Gustavo Bueno:
https://www.atlanticaxxii.com/mito-gustavo-bueno/

Especial Informativo: debate sobre liberalismo
https://www.youtube.com/watch?v=m4Q6PGv_RdA

Especial Informativo: debate sobre Navidad
https://www.youtube.com/watch?v=5ddDPt-uUm8

jueves, 22 de agosto de 2019

La política en 100 preguntas


La política en 100 preguntas
Nowtilus (Madrid)
Año: 2020
ISBN:  (Ed. Impresa) /  (Ed. Electrónica) /  (Ed. Bajo Demanda)
Páginas: 
Precio: € (Ed. Impresa) /  € (Ed. Electrónica)

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Índice

Prólogo

I. Cuestiones preambulares.

1) ¿Todo es política?
2) ¿Lo personal es político o lo político es personal?
3) ¿Es lo mismo política que vida política?
4) ¿Todos los grupos humanos son políticos?
5) ¿Aristóteles acertó al afirmar que el ser humano no es "zoon politikon" pero la persona sí?
6) ¿Sabemos de lo que hablamos cuando hablamos de política?
7) ¿Politizar algo es bueno o malo?

II. Sobre la "ciencia política".

8) ¿Es lo mismo estudiar la política que estudiar la vida política?
9) ¿La política es más una cuestión de arte que de ciencia?
10) ¿Tiene utilidad un politólogo?
11) ¿De cuántas ramas del saber bebe la politología?
12) ¿Tiene campo la politología?
13) ¿Sería posible identificar las categorías fundamentales de la politología?
14) ¿Es necesario ser buen politólogo para ser buen político?

III. El origen de la política.

15) ¿Tiene raíz o núcleo la sociedad política?
16) ¿Sociedad política o comunidad política?
17) ¿En qué momento algunas sociedades naturales humanas se desestructuran para conformar sociedades políticas y, en cambio, otras no lo hacen?
18) ¿La racionalidad es más racional si es producto de la vida política?
19) ¿Es importante el Estado para entender la política?

IV. El curso de la sociedad política.

20) ¿Toda la Prehistoria es protoestatal?
21) ¿Cómo, cuándo, dónde y por qué surge el poder político?
22) ¿La Historia es la Historia de los Estados?
23) ¿Surge el campo político conectado con el campo económico?
24) ¿Es imposible el saber filosófico sin sociedad política?
25) ¿Existirían las ciencias sin el Estado?
26) ¿En todas las sociedades políticas que han existido ha habido dialéctica de clases?
27) ¿El curso de las sociedades políticas implica la dialéctica entre todas ellas?
28) ¿Sociedad política es igual a Estado?
29) ¿Desde cuándo hay Imperios?
30) ¿Puede haber Imperios Universales?
31) ¿Es imposible una sociedad política universal?
32) ¿Política equivale a Civilización?
33) ¿Todos los Imperios son Imperialistas?
34) ¿Nos encontramos ya en el curso hacia sociedades políticas post-estatales?

V. El cuerpo de la sociedad política.

35) ¿Es posible distinguir entre política material y política formal?
36) ¿Podemos hablar de un cuerpo genérico de la sociedad política?
37) ¿Es el cuerpo genérico de la sociedad política lo que nos permite entender el poder político?
38) ¿Es solo poder político el ejercido desde arriba?
39) ¿Cuántos poderes políticos hay: tres, nueve o dieciocho?

VI. Tipología de sociedades políticas.

40) ¿Existen pocos o muchos tipos de sociedad política?
41) ¿Fue Platón el primero en clasificar los tipos de sociedades políticas?
42) ¿Aristóteles le enmendó la plana a su maestro Platón con su propia clasificación?
43) ¿Es la aristocracia, realmente, el gobierno de "los mejores"?
44) ¿La oligarquía es más próspera?
45) ¿En la democracia gobierna el pueblo o los pobres?
46) ¿Puede una tiranía ser buena para una sociedad política?
47) ¿Son combinables estos tipos de sociedades políticas entre sí?
48) ¿El cuerpo genérico de las sociedades políticas permite clasificar todos los tipos posibles de estas?
49) ¿A qué se referían los filósofos griegos clásicos con degeneración política?
50) ¿Es posible una sociedad política sin Constitución?

VII. Comparación entre sociedades políticas.

51) ¿Las dictaduras, en origen, eran gobiernos provisionales para resolver coyunturas políticas concretas?
52) ¿Es mejor el gobierno de uno, de unos pocos o de muchos?
53) ¿Los demagogos solo surgen en democracia o es posible encontrarlos en otras formas políticas?
54) ¿Tiene toda sociedad política finalidad, o verdad?
55) ¿Es preferible la injusticia al desorden?
56) ¿En política es más importante la ley que la justicia?
57) ¿Se coordinan en política el bien y la justicia?
58) ¿La tipología de sociedades políticas depende de otras cuestiones cogenéricas como la economía?
59) ¿Se han agotado ya todos los tipos posibles de sociedad política?

VIII. Ideologías políticas.

60) ¿Toda cosmovisión del mundo es una ideología, y toda ideología se organiza en Partidos políticos?
61) ¿Puede un filósofo no tener ideología?
62) ¿Las religiones son ideologías?
63) ¿Puede una ideología ser la justificación teórica de un sistema social injusto?
64) ¿Existen muchos ejes de coordenadas para poder clasificar las ideologías políticas?
65) ¿El eje liberal-totalitario permite explicar los fenómenos políticos?
66) ¿Sigue valiendo el eje izquierda-derecha?
67) ¿Hay una sola izquierda o varias?
68) ¿Qué es lo común a todas las izquierdas y qué las separa?
69) ¿Cuántas izquierdas hay?
70) ¿Por qué las izquierdas definidas son generaciones y las indefinidas son corrientes?
71) ¿Sigue existiendo la derecha?
72) ¿Hay una derecha o varias?
73) ¿Son posibles ideologías que sean, a la vez, de izquierdas y de derechas?
74) ¿E ideologías que no sean ni de izquierdas ni de derechas?
75) ¿Existe el centro político?
76) ¿El centro ha estado siempre en el mismo lugar?
77) ¿Podrían las izquierdas y las derechas separarse, tras haberse ecualizado en los últimos tiempos?
78) ¿Ya no serán posibles más ideologías políticas en el futuro?

IX. Sobre el poder.

79) ¿Salvo el poder todo es ilusión?
80) ¿La política consiste en el arte de tomar, ejercer y conservar el poder?
81) ¿Cuántas clases de poder hay?
82) ¿Es legítimo todo poder existente o todo poder es legítimo solo por existir?
83) ¿Es posible destruir el poder político desde el poder mismo?
84) ¿Hay poderes políticos más importantes que otros?
85) ¿El poder corrompe?
86) ¿Hay diferencias entre absolutismo, autoritarismo y totalitarismo?
87) ¿Tiene límites el poder?
88) ¿En política querer es poder?

X. Cuestiones de actualidad.

89) ¿Nos encaminamos a un mundo post-estatal?
90) ¿De qué hablamos cuando hablamos de corrección política?          
91) ¿La incorrección política es una virtud?
92) ¿Democracia es votar?
93) ¿Se puede cambiar el mundo sin tomar el poder?
94) ¿Es el populismo la solución o un problema más?
95) ¿Tienen el ecologismo o el feminismo la capacidad, por sí solos, de cambiar la sociedad?
96) ¿Sabemos de lo que hablamos cuando hablamos de nacionalismo?
97) ¿Es el fundamentalismo islámico el único fundamentalismo existente?
98) ¿Hemos llegado al fin de la Historia tras la caída de la Unión Soviética?
99) ¿Decir política es decir geopolítica?
100) ¿Política sin políticos?