martes, 29 de octubre de 2013

La muerte de Lou Reed, el siglo XX y la televisión


¿Qué ocurre cuando van muriendo aquellos que, para bien o para mal, en mayor o menor grado, han estado ahí desde que naciste, que han formado parte de tu Mundo Entorno cultural-mediático desde la infancia, que han entrado por tu retina o por tus oídos desde que tienes "uso de razón" y que pertenecen a un pasado siglo que hace trece años que pasó a mejor vida, un siglo que nos dijo adiós realmente en 1991 con la caída de la Unión Soviética y que murió para no regresar jamás el 11 de septiembre de 2001? ¿Qué ocurre cuando esos pequeños "númenes" de los mass media, de la "cultura", pop o no, se van para no regresar jamás, para ser conceptos históricos del pasado y ya nunca más del presente?

Lou Reed es uno más de esas figuras que nos han dejado este 2013 que tiene cada vez menos recorrido temporal. antes de él se fueron Hugo Chávez, Margareth Thatcher, Jeff Hanneman (Slayer), Alfredo Landa, Ray Manzarek (The Doors), George Moustakí, Esther Williams, James Gandolfini, Concha García Campoy, Dennis Farina, Elmore Leonard, Tom Clancy, Vo Gnuyen Giap, Manolo Escobar... Solo este año. Todos ellos, cada uno en su campo, han participado en la Historia que ha conformado nuestra forma de ver el Mundo y, todos ellos, han entrado en nuestras casas desde la Televisión, esa lente de aumento donde la apariencia, la verdad y la mentira se entretejen, se confunden y se distancian sin que a veces percibamos esos movimientos.

Y todos ellos en nuestro siglo XXI participaron de ello, aunque su "labor" empezó ya en un siglo XX que, cada vez más, se nos alejan. Un siglo en el que muchos nacimos, nos empezamos a socializar y empezamos a tener conciencia de lo que somos, de quiénes nos rodeaban y de cuál podría ser nuestra vida. Y ha sido en ese siglo cuando el peso de generaciones pasadas hemos podido experimentarlo en nuestro ser, llevándolo con nosotros a otro siglo que, apenas, ha comenzado, pero ya tiene sus propios perfiles. Notas que algo se acaba cuando ya quienes en ese algo participaron se convierten en pretérito.

También nos han dejado desde el 2010 hasta hoy: Manuel Fraga, Luis Alberto Spinetta, Whitney Houston, Adam Youch (Beastie Boys), Carlos Fuentes, Donna Summer, Robin Gibb (Bee Gees), Ray Bradbury, Ernest Borgnine, Chavela Vargas, Neil Armstrong, Michael Clarke Duncan, Santiago Carrillo, Larry Hagman, Peter Postlethwaite, Gary Moore, Jane Russell, Elizabeth Taylor, Sidney Lumet, Ernesto Sábato, Osama Bin Laden, Randy "Macho Man" Poffo, Facundo Cabral, Amy Winehouse, Steve Jobs, Muamar al-Gadafi, Kim Jong-Il, Pedro Armendáriz Jr., Peter Graves, Gary Coleman, Dennis Hopper, José Saramago, Nestor Kirchner, Leslie Nielsen, Enrique Morente, Ronald Reagan, ...

Y en lo que llevamos de siglo XXI, y para poder concienciarnos de todo esto, fallecieron: Anthony Quinn, Jack Lemmon, Joe Strummer (The Clash), Gregory Peck, Charles Bronson, Copito de Nieve (mono albino del zoo de Barcelona), Paquito Fernández Ochoa, Loyola de Palacio, Peter Steele (Type O Negative), Jani Lane (Warrant), Dimebag Darrell (Pantera), Michael Jackson, Farrah Fawcett...

¿Qué pasará cuando vivamos la muerte de gente que nos parecía "inmortal" como Claudia Schiffer, Tom Cruise, Clint Eastwood, Brad Pitt, Harrison Ford, Vladimir Putin, Silvio Berlusconi, José María Aznar, George W. Bush, Luis Inacio Lula da Silva, José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy, Bill Cosby, Will Smith, James Hetfield (Metallica), Bruce Dickinson (Iron Maiden), Rob Halford (Judas Priest), Paul McCartney (Beatles), Mick Jagger (Rolling Stones), Bob Dylan, Johan Cruyff, Pelé, Diego Armando Maradona, Carl Lewis, Madonna, Gene Simmons (Kiss), Ridley Scott, George Lucas, Steven Spielberg,...?

Es el paso del tiempo a través de aquellos medios por los que hemos conocido a todas estas personas, o a sus apariencias, lo que nos marca, en buena medida, el reloj del tiempo que ya no nos queda. No trato de remover conciencias con esta reflexión, pero sí reflexionar en voz alta por lo que supone, hoy, que alguien a quien no presté mucha atención en vida, como es Lou Reed, ha muerto, y que por el mero hecho de pertenecer a ese panteón generacional que entra en nuestras casas a través de la lente de aumento de las apariencias, mentiras y verdades que es la televisión, su fallecimiento me ha impresionado.