miércoles, 19 de febrero de 2014

Breves apuntes para una fundamentación ética universal materialista: sobre la personalidad humana (I)


¿Cuál es la única institución antropológica conformada por los hombres que está presente en todas las sociedades humanas y políticas, que es a la vez individual (propia de cada sujeto) y universal, a la vez antropológico-cultural y con una inequívoca base biológico-natural? Esta institución se empieza a conformar, pues es procesual y causalmente determinada por diversos factores durante todo el proceso vital, incluso antes del nacimiento con la planificación de la nueva vida por parte de los progenitores. Esta institución, que sería el único fundamento ético universal sólido desde una perspectiva materialista, es la personalidad humana.

La personalidad humana surge del entretejimiento del sujeto corpóreo biológico humano y sus cualidades con el conjunto complejo de instituciones antropológicas, éticas, morales y políticas que lo van a conformar incluso antes de nacer. Toda violación, abuso o anulamiento de la personalidad humana sería ética y moralmente reprobables, y políticamente habría que actuar sobre aquellos que ejercen un mal intrínseco sobre otras personalidades humanas (el anulamiento del sujeto haciendo que su personalidad sea indistinguible de otro sujeto que ejerce su mal sobre aquel). La personalidad humana y su bien ético y moral justifica cualquier tipo de empresa filosófica y política universalista. Hay verdaderos universalismos (religiosos y políticos) pero el universalismo verdadero será aquel que quiera buscar el bien ético, moral y político para la inmensa mayoría (sino la totalidad) de las personalidades humanas. Por eso, el imperativo ético y moral que sustente un universalismo materialista sería: 
Debo obrar de tal manera que mis acciones a corto, medio y largo plazo sirvan para conservar, mejorar y proporcionar bienestar ético, moral y político a toda personalidad humana que se precie evitando y combatiendo contra cualquier tipo de mal intrínseco sobre ellas, incluso cuando esa personalidad humana se anule a sí misma con sus acciones contra otras personalidades humanas, siendo en ocasiones necesario, para el bienestar de esa persona anulada y del grupo al que ha perjudicado, neutralizar sus operaciones con vistas, si es posible, a su reinserción social (su contrición y propósito de enmienda) y, si no, a su confinamiento de por vida e incluso a su eliminación.