lunes, 16 de junio de 2014

El PSOE y su intento de "podemización"


Hasta hace unos pocos meses, "el PSOE era España". Tras las elecciones europeas, donde ha surgido un partido que puede arrebatarle el cetro de la socialdemocracia (vía populista, como en Ecuador o Venezuela) y puede, también, hacer pupa al sector más socialdemócrata de Izquierda Unida (aquel no vinculado al PCE y en el que, incluso, entraría Julio Anguita), el PSOE trata de levantar cabeza con un montón de émulos de Pablo Iglesias, el curricular portavoz de Podemos (en España la titulitis siempre impresiona), que solo tienen en común con él la treintena. Madina, Sotillos, Sanchez y un señor desfasado de "Izquierda Socialista" es lo que ofrece un PSOE en horas bajas que, tras esta demostración de falta de fortaleza, sí puede sufrir una "pasokización", esto es, su casi desaparición de la vida política como ha pasado en Grecia en favor de Syriza.


Solo Susana Díaz ha demostrado prudencia, no ya tanto para no quemarse en un intento de liderar el Partido desde una fuerte Andalucía que, junto con Asturias (por ahora) es la única región española donde el PSOE es fuerte. Cataluña está perdida y es muy difícil que la recupere, y menos con un referendum separatista este año en programación. Sino, sobre todo, porque espera que el marrón que le caiga al jovenzuelo de turno que suceda a Rubalcaba la conviertan a ella, dentro de unos cuatro o cinco años en "la solución".

Es curioso el izquierdismo español. Nunca mira hacia delante. Siempre hacia atrás, bien sea mediante "memorias históricas" (necesarias, para recuperar los cadáveres de los muertos del bando perdedor de la Guerra Civil, perdedor en lo humano, en lo divino y en lo político), bien sea para errar el tiro analítico de la realidad española. Mira hacia atrás buscando un Estado de bienestar perdido hace poco, mira hacia atrás buscando un PSOE puro e inmaculado anterior a la renuncia al marxismo, busca una Tercera-Segunda República que les lleve a un fiasco casi similar a la que aquella llevó, busca un federalismo cantonalista similar al que llevó a la Primera República al fracaso, y busca volver a unas taifas medievales que estima "progresistas" frente al imperialismo centralizador de Austrias y Borbones que estima "facha".

Si Doménico Losurdo escribió "Hegel y la catástrofe alemana", en España alguien debería escribir "Krause y la catástrofe española".