lunes, 13 de mayo de 2013

Constantino Romero, DEP





La muerte de Constantino Romero supone un puntito más de luz que se apaga en lo que conforma el entretejimiento de recuerdos vitales generacionales de muchos de nosotros, sobre todo los que nacimos en los setenta, ochenta y noventa en España. Se apaga un puntito que ha hecho de lo suyo lo mejor para hacer nuestras vidas más interesantes, como es poner voz a algunas de las películas más grandiosas que jamás se han realizado. Leyendo comentarios en youtube sobre la última gran escena de Blade Runner, leo un comentario acertadísimo: "Roy Batty lo que lamenta no es la muerte en sí, sino el perder con ello sus recuerdos". Quizás sea lo mismo. Quizás lo que vivió Constantino Romero, los efectos posteriores que produjeron en muchas personas las películas que dobló, no pueda ya recordarlos más. Y es más, llegará un momento, en el porvenir, en el que los recuerdos nuestros, los que recordamos el trabajo de Constantino, también se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.


Es hora... de seguir.