martes, 30 de julio de 2013

Breve comentario sobre el materialismo filosófico y la transexualidad (entre otras cuestiones)


Publicado en Crónica Popular:

 

Gustavo Bueno Sánchez (hijo del padre del materialismo filosófico, y de él mismo) ha asegurado en un programa de televisión local pirata en Asturias (de esos que tienen pantalla verde para superponer una imagen digital), que el Estado no debe gastarse dinero en operaciones de cambio de sexo porque con llevar a las personas transexuales al psiquiatra todo quedaría solucionado. No sabe este individuo que ya en 1972 se descartó la terapia psiquiátrica y psicológica para tratar a las personas transexuales. Ni han funcionado las terapias de aversión, ni las electroconvulsivas, ni la escala de Kinsey ni otras terapias hormonales. Los resultados nunca han sido positivos para las personas transexuales en este sentido. Una vez más, los saberes de primer grado brillan por su ausencia en los análisis materialistas del presente por parte de insignes materialistas.
 
No me meteré en esta entrada en la cuestión espinosista de "yo soy mi cuerpo" y su relación con la transexualidad, pues esto requiere una tesis doctoral como mínimo. Me limitaré a comentar algunas cuestiones de actualidad sobre la transexualidad (y también sobre la fertilización de mujeres fértiles, heterosexuales y homosexuales, que quieren tener hijos por inseminación artificial), y su impacto real, político-económico, en la sociedad política española. Seguramente se repita la crítica anterior a mi artículo en esta misma web sobre la homosexualidad y el materialismo filosófico, cuando algunos me acusaron de "amigo de la mariconería" o de "socialdemócrata". Bien, decir ante esto que no es que sea "amigo de la mariconería", simplemente traté de analizar una cuestión meramente política, institucional, desde una perspectiva política materialista más allá de desabridos exabruptos homofóbicos de individuos con terribles dilemas éticos y morales irresolubles. Y en cuanto a la acusación de "socialdemócrata" simplemente señalar que esa acusación viene de sujetos cuya contribución al materialismo filosófico se basa en cuatro párrafos en comentarios de redes sociales, y que aunque nunca he sido socialdemócrata (para algunos, todo lo que no sea ellos es "progresista", un pensamiento reductivo maniqueo poco pluralista), en todo caso prefiero que me llamen socialdemócrata a que me llamen fascista, reaccionario o epítetos similares que muchos materialistas, injustamente en muchos casos pero acertado en muchos otros, reciben de otras personas. Ahora alguno hablará de cómo el fascismo surge de la socialdemocracia. ¿Y? ¿Acaso de la socialdemocracia no surge también el comunismo? Pero bueno, entremos ya al trapo de la cuestión a analizar.

La terapia reparativa de la homosexualidad y la transexualidad es considerada hoy día como pseudocientífica, y solo es aplicada desde clínicas psiquiátricas pertenecientes a movimientos cristianos protestantes fundamentalistas (y algunas católicas). Y aunque hay casos en que los conflictos psicológicos de "identidad sexual" son leves y no requieren tratamiento médico y quirúrgico ninguno, hay causas físicas biológicas que explican la transexualidad, relacionados con la herencia genética en muchos casos y la similitud neuroquímica entre personas transexuales y personas heterosexuales u homosexuales con identificación sexual con sus órganos genitales. Estos rasgos de la transexualidad se presentan prácticamente desde la niñez, como muchas otras enfermedades mentales.

El DSMV, publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana, dice que la transexualidad es una enfermedad mental que evidencia un conflicto entre la identidad sexual biológica (los órganos genitales) y la psicológica, pues el transexual rechaza sus genitales como "impropios". Siendo polémico siempre el sistema clasificatorio de enfermedades del DSM, el hecho científico psiquiátrico y médico evidente es que los tratamientos antedichos no han resuelto el problema, y que solo la cirugía de reasignación de sexo más la THS (Terapia Hormonal Sustitutiva) han permitido curar a los pacientes transexuales. Y una operación de este tipo no se hace de manera mayoritaria en absoluto, pues el porcentaje de población transexual es ínfimo, y requiere previamente de informes médicos psiquiátricos que den el visto bueno a dar un paso tan importante como es esta cirugía. Algo básico en estos informes es confirmar que la persona transexual no presenta algún otro trastorno mental serio (más allá de la comprensible comorbilidad con depresión derivada de la situación de exclusión e incomprensión social que padece). Es decir, hay unos requisitos previos que evitan ese miedo que Bueno Sánchez tiene a que todo el mundo con problemas mentales se opere los genitales. En España, de 48 millones de personas, menos de 2500 son transexuales. ¿Dónde está el desorbitado gasto público que Bueno Sánchez señala?

También afirmó en dicho programa que es una estupidez monetaria (también de gasto público) el que una mujer fértil pero lesbiana o con familia monoparental (que quiera tener hijos pero no con varón) sea inseminada artificialmente. Y por ello, defendió (a su manera sarcástica de costumbre) la política de Ana Mato de restringir el gasto público en lo que a fertilidad humana se refiere solo para mujeres con problemas de esterilidad. Es decir, que le parece bien que una mujer lesbiana, si quiere tener hijos, se acueste con un hombre, que es más barato. Para esta cuestión vale la respuesta anterior: el porcentaje de población lésbica o heterosexual femenina monoparental es ínfimo en España, y no supone tanto gasto público como él considera (y si lo supusiera, como veremos más adelante, sería un gasto necesario), más teniendo en cuenta que la reproducción sexual tiene una innegable base biológica pero que en la sociedades políticas avanzadas es ya una cuestión política, institucional. Pero sus opiniones (que no son otra cosa), no pueden tomarse en serio como argumentos ontológicos o filosóficos de peso, pues no son más que ideología, y una ideología muy concreta de justificación de cualquier cosa que el Partido Popular en el poder haga (el mismo que administra parte de los presupuestos del herario público oventense al mantenimiento del think tank llamado Fundación Gustavo Bueno, ese que sirve de justificación geométrico-discursiva de todo lo que el Partido Popular defienda, incluso estas cuestiones políticas). Y con ello no digo que le quiten las subvenciones a la Fundación Gustavo Bueno, en absoluto. Hacen labores muy necesarias para la filosofía española, como archivar los logros de numerosos filósofos españoles olvidados o colgar pdfs de Gustavo Bueno (padre). Pero me atrevo a afirmar que la población transexual, lésbica con pareja y familia formal y de mujeres con familias monoparentales en Oviedo en particular, y en Asturias en general, supera con creces a la población de materialistas filosóficos en general y de trabajadores de la Fundación Gustavo Bueno en particular. 

Por esa regla de tres, la eutaxia de Asturias como autonomía y de Oviedo como municipio requeriría, creo yo, permitir la recurrencia corpórea física y psicológica de estas personas, de manera significativa de los transexuales asturianos, como bien moral y virtud, antes que mantener a una Fundación privada que cuelga pdfs y vídeos de charlas diversas. Y no porque esté en contra de ello, sino porque cuando Gustavo Bueno padre se muera, y pasen setenta años de su lamentable fallecimiento, seguirá habiendo transexuales que requieran cirugía de reasignación de sexo y THS para asegurar su recurrencia como sujetos corpóreos y como españoles (pues es el único tratamiento que funciona con ellos), pero la esencia de la Fundación Gustavo Bueno dejará de tener sentido porque ya no habrá derechos de autor que pagar a familiares y herederos de la obra del filósofo español más importante de la Historia hasta el presente, y la publicación de sus escritos ya no dependerá en absoluto de una Fundación privada subvencionada por el Estado. Por fortuna para Gustavo Bueno padre, por supuesto.

Observo con consternación, en definitiva, estas declaraciones de una persona tan inteligente y capaz como es Gustavo Bueno Sánchez, catedrático de Historia de la Filosofía Española en la Universidad de Oviedo, presidente de la Fundación Gustavo Bueno, líder ideológico de la asociación cultural Nódulo Materialista y secretario de la Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española. Y prefiero pensar que sus prejuicios se deben a la clase de individuos con los que se junta desde hace ya varios años, y no, como muchos que le admiran como a un mini-númen, a que sus opiniones de tertulia televisiva son puro materialismo filosófico. Porque el pensar así puede llevar a algunos a pensamientos tan racionalistas radicales como el clásico "si Pepito se tira por un barranco, ¿te tiras tú también?". Quizás algunos quieran tirarse por un barranco porque piensen que así aseguran la eutaxia y la recurrencia de la nación española. Pero ahí no hay mucha filosofía seria que digamos.

(En la imagen, mosaico de la diosa grecorromana Castalia, que tenía el don de transformar a sus fieles que lo pedían en cuerpos femeninos por tener "almas femeninas en cuerpos masculinos").