jueves, 15 de agosto de 2013

Francisco Marhuenda, o la derecha españolista patriotera


Artículo publicado en Izquierda Hispánica, el 6 de diciembre de 2011, contra el saco de boxeo de moda del periodismo político español:




Francisco Marhuenda es el director del diario conservador La Razón, periódico español creado por el monárquico Luis María Ansón en 1998. Tras la expulsión de Ansón de su propio diario, Marhuenda llegó a presidirlo más tarde. Entre sus colaboradores se cuenta lo más granado de la llamada “derechona” española, o lo que queda de ella. Esa “derecha” españolista pura de “café, copa y puro” que representan columnistas como Alfonso Ussía, Carmen Gurruchaga, el economista liberal Carlos Rodríguez Braun o el historiador protestante César Vidal.
Hay que tener en cuenta que este periódico, que se autoafirma como liberal-conservador, monárquico y católico (a pesar de contar con el señor Vidal entre sus filas, uno de los anticatólicos más furibundos de España, cosa que muy pocos atinan a ver debido a sus ojeras anticlericales), es propiedad del Grupo Planeta, gran empresa editorial española con sede en Barcelona, Cataluña (el propio Marhuenda es catalán). El Grupo Planeta está dirigido por José Manuel Lara (cuyo padre fue, en su día, presidente del Real Club Deportivo Español), fue fundado en 1949, en pleno franquismo, del que disfrutó de prebendas y privilegios económicos y empresariales –como el grupo PRISA- y, hoy día, controla todas las publicaciones y derechos de publicación de la Real Academia de la Lengua Española, la RAE. No en vano, este hecho ha provocado discrepancias y polémicas con otras academias de la lengua de naciones iberoamericanas, como la acaecida con la web www.elcastellano.org (el Grupo Planeta prohibió al periodista uruguayo Ricardo Soca, dueño dewww.elcastellano.org el utilizar contenido gratuito de la Real Academia Española de la Lengua). Ya trataremos este asunto en otro artículo, pero de momento dejemos claro que el idioma español no es patrimonio ni de la RAE, ni del Grupo Planeta, ni de España. Es patrimonio de todos los hispanoparlantes del Mundo, 500 millones de personas que conforman una sola comunidad social cuya unidad económica y política en un socialismo internacionalista y universalista es un deber para todo revolucionario a ambos lados del Atlántico.
El Grupo Planeta es, además, dueño del Grupo Antena 3 (con Onda Cero Radio y Antena 3 Televisión como productos estrella), cadena también conservadora, pero con un importante componente catalanista, esto es, neofeudalista. Recordemos que el neofeudalismo político es toda ideología secesionista que proclame el privilegio de secesión (llamado “derecho de autodeterminación” para darle glamur y prestigio) por parte de una parte de la población por encima del resto de la población de una nación política, realizando un referéndum en que solo puedan votar unos ciudadanos sobre otros por estar censados en municipios de una región con grupos potentes secesionistas, todo ello encubierto con fraseología democratista y/o izquierdista. Y es que, y aquí está la clave, el Grupo Planeta es también dueño del diario neofeudalista, secesionista, racista y catalanista Avui desde el 2004, compartiendo accionariado con la Generalidad de Cataluña (en ese momento dirigida por el tripartito PSC-ERC-IpC-Verdes, y hoy por CiU) y el Grupo Godó.
Pues bien, Marhuenda es la prueba de que esa derecha españolista, que tanto se envuelve en la bandera española rojigualda, y tan patriota es, es en realidad patriotera, pues exalta únicamente los elementos extravagantes y folclóricos de España (los toros, la comida e incluso la democracia y la Constitución) y no aprehende y comprende la realidad histórica y social de la nación a la que tanto dicen defender. Pues el verdadero patriota es el que ama a su nación, incluidas sus virtudes y sus defectos, y es capaz de criticar, hasta con dureza, sus rasgos más lamentables. Pues el verdadero amigo, el verdadero padre, la verdadera madre, hermano, pareja, hijo, no es el que te dice lo que quieres oír, sino el que te dice las cosas tal como son. Marhuenda, como buen sicofante pepero, como buen sujeto pernicioso para España, y de este hecho nace este artículo, dijo en el programa de telebasura fabricada 59 Segundos de Televisión Española, que si Cataluña quería hacer un “referéndum de autodeterminación y se quiere independizar, pues habría que hablarlo, dialogar y ver si se realizaba la independencia sin violencia por procedimientos democráticos”.
Esta palabrería vacía, compartida por muchos votantes del Partido Popular, tan españolista él, podría también ser defendida por un Arnaldo Otegui cualquiera, potencial lendakari vasco gracias a Zapatero. Marhuenda muestra que, salvo Izquierda Hispánica, ningún grupo político organizado defiende realmente a la nación española hoy en España. PSOE y PP están completamente ecualizados en la democracia, no habiendo ya “derecha” en realidad, sino “centro” o “centro-derecha” y “progresismo” o “centro-izquierda” (o “izquierda”). Y representa a esa prensa ecualizada, de “izquierda” y “derecha” que defiende la democracia como si esta flotara en el aire, y no se trate, como en realidad se trata, de un procedimiento político que ha de estar asentado en un territorio determinado, con unos ciudadanos unidos que vivan y trabajen en él, creen valor en él y se cohesionen formal e informalmente en él. Y es que la propia secesión es ya un acto violento, de violación de la soberanía nacional, encubriendo privilegios por unos llamados “derechos históricos” que jamás existieron.
Marhuenda representa lo peor de España, lo peor del españolismo específicamente antisocialista. Marhuenda representa la desfachatez andante hecha persona. Representa la traición a la patria más sangrante: la de sus supuestos “defensores”. Marhuenda, como buen empleado de un grupo editorial catalanista que lo mismo paga a españolistas que a secesionistas catalanistas, jamás morderá la mano que le da de comer, y con la boca pequeña se dirá españolista mientras apoya a un emporio empresarial enemigo de la lengua española, de España y de los trabajadores hispanos. Marhuenda es una muestra de la cobardía del PP, de las medias tintas de los españolistas liberales y conservadores. Marhuenda, en definitiva, es un desagradable ser humano, egoísta, que solo mira su interés mientras se envuelve en fraseología democratista al tiempo que pone la mano para que Lara le escupa su sueldo. Un sujeto así tiene que ser políticamente fulminado.
Cada vez queda más claro que el verdadero patriotismo españolista es el patriotismo de Izquierda Hispánica: iberoamericanista, universalista, socialista, marxista-leninista y materialista filosófico.