viernes, 13 de septiembre de 2013

Sobre el ataque a la librería Blanquerna en Madrid


El mismo día de la Diada en Cataluña, en Madrid un puñado de militantes de Democracia Nacional y Alianza Nacional, dos partidos neonazis que, portando banderas de Falange, de España rojigualda sin escudo (pues estos grupos son críticos con el franquismo debido al catolicismo del régimen; aviso que hablamos de grupos europeístas neopaganos y racialistas) y de sus respectivos partidos asaltaron la librería Blanquerna en Madrid, institución ligada a la Generalidad de Cataluña mientras varios trabajadores de la misma, diputados en Cortes del neofeudalismo catalanista y familiares y amigos, celebraban la Diada separatista, y lanzaron botes de gas mostaza, empujaron al diputado de CiU Sánchez Llibre e hirieron a varias personas, incluida una niña. Todos los asaltantes, salvo uno -el de la foto-, lo hicieron a cara descubierta. Ha habido doce detenidos, provenientes de Santander y Barcelona. Varias reflexiones se me ocurren al respecto:


a) Hechos como este demuestran que el legado histórico de generaciones pasadas pesa como una losa sobre las presentes que actúan, como pueden, en el presente, no pudiendo salir de ese guerracivilismo español tan característico de España en los últimos veinte años, sobre todo desde la segunda legislatura de José María Aznar y continuado exitosamente por José Luis Rodríguez Zapatero en las dos legislaturas que gobernó. Ayer se concentraron para apoyar a los neofeudalistas agredidos Cayo Lara, de Izquierda Unida, Inés Sabanés de Equo (salida de Izquierda Unida, por cierto) entre otros. Cuando la autodenominada "izquierda", de buena fe, no puede ver que lo ocurrido en Blanquerna fue un choque de trenes derechista similar al que ocurrió, por hacer un símil válido, en Austria en la década de 1930 entre el nacionalsocialismo pangermánico avivado desde la Alemania de Hitler y el austrofascismo del dictador Engelbert Dolfuss, es que la "izquierda" oficial española, la parlamentaria y la extraparlamentaria, no vale una higa. El choque entre Dolfuss y Hitler, entre austrofascismo y nacionalsocialismo, acabó con la derrota de aquel y con el Anschluss austroalemán, y también con el envainamiento de sable de Benito Mussolini, prendado del poderío de Hitler, que acercó la Italia fascista al Tercer Reich traicionando al sucesor de Dolfuss, Kurt Schusnigg. Al final, en 1938, los nazis se hicieron con Austria y el fascismo como movimiento político quedó, para siempre, ligado al nacionalsocialismo sin posibilidad alguna de regreso a sus orígenes no tan pronunciadamente racistas en la Italia de la década de 1920. Por analogía, el neofeudalismo catalanista de la Diada sería el austrofascismo de Dolfuss y Schusnigg (ambos protegieron a los socialdemócratas austriacos y pidieron su ayuda frente a las pretensiones nazis alemanas, que consiguieron meter en el Gobierno de Austria a su topo, el sucesor de Schusnigg Arthur Seyss-Inquart), mientras que el nacionalsocialismo, en este caso españolista, queda reflejado en el ideario político de los atacantes de Alianza Nacional y de Democracia Nacional. Esta analogía vale incluso para el apoyo socialdemócrata de Izquierda Unida y Equo a los atacados frente a los atacantes, los cuales no obstante han despertado simpatías, por desgracia, entre diversos españoles.

b) Los que atacaron la librería no lo hacían "en defensa de los derechos de todos los españoles sobre Cataluña y su territorio", ni defendían a España como nación política. La idea de nación de Democracia Nacional y de Alianza Nacional es tan telúrica como la de los neofeudalistas catalanistas, solo que de signo españolista. No se basa en el territorio en sentido materialista como fuente de riqueza y trabajo (capa basal), ni en las instituciones ni en la ciudadanía (nación política en sentido materialista). Se basa en el "Sangre y Suelo" nacionalsocialista. El que tenga dudas solo puede ver determinados puntos del ideario de Alianza Nacional para saberlo:
II.- PUEBLO. SANGRE. IDENTIDAD. 

3º.- PUEBLO. El Pueblo Español, único titular de derechos nacionales, políticos, civiles, sociales y económicos en nuestra Comunidad Nacional, está llamado, en cada generación, al cumplimiento de la misión histórica de España. 
4º.- RAZA. El Pueblo Español es una Comunidad de Sangre, que hunde sus raíces en las poblaciones pre-ibéricas de la Península, a las que se sumaron celtas, íberos, romanos y germanos. 
   La defensa de nuestra identidad antropológica es un deber nacional, que proscribe cualquier adulteración de aquélla. 
5º.- CULTURA. La Cultura española, que es una de las expresiones de la europeidad, tiene sus pilares fundamentales en la Cultura clásica y en el Cristianismo. 
   Reivindicamos su plena vigencia. 
   La multiculturalidad constituye un atentado contra nuestra Identidad cultural. 
8º.- NACIONALIDAD. La nacionalidad está ligada al derecho de sangre. El ius sanguinis es el fundamento ordinario del derecho a la nacionalidad. Excepcionalmente, el Estado podrá otorgar la nacionalidad española al súbdito extranjero que haya prestado un servicio sobresaliente a nuestra Nación. 
   8.1. INMIGRACION. Siendo un principio irrenunciable de nuestra concepción nacional la salvaguarda de la Identidad racial y cultural española, constituye una determinación de nuestra voluntad nacional la expulsión de todos los colectivos de inmigrantes que soporta nuestra patria, lo que conlleva la revocación, con carácter general, de todas las concesiones de nacionalidad española a extranjeros. 
   Tras el triunfo del Nuevo Estado, éste regulará estrictamente los flujos de trabajadores extranjeros que, en su caso, fueran útiles para la Economía Nacional. Los permisos de trabajo y residencia no podrán ser indefinidos, con el fin de que no arraiguen en el Solar de nuestra Raza estirpes extranjeras.
Si alguien todavía puede pensar que la violencia civil contra el separatismo es legítima, quizás debería dar un repaso al ideario de los atacantes de Blanquerna para pensarse dos veces su simpatía. No estamos hablando de grupos que defiendan la nación política española, sino de partidos tercerposicionistas cuyo lema podría ser este: "Ni Izquierdas, Ni Derechas: España" (y Europa, por extensión). Pues esas simpatías provenientes de determinados grupos y sectores ideológicos incluidos materialistas filosóficos son más que inquietantes. Pues la negación de la dicotomía política izquierda / derecha, dicotomía de origen revolucionario francés y burgués, criticada ya por Lenin, que distinguió realmente entre capitalismo y comunismo, no obsta para entender que puede criticarse dicha dicotomía desde izquierdas políticamente definidas como la comunista, o desde derechas políticamente definidas como la franquista -derecha socialista en terminología de Gustavo Bueno-, o incluso desde la tercera posición como hacen Democracia Nacional o Alianza Nacional, desde una "cuarta posición" (quizás el anarco-capitalismo) o una quinta, una sexta o una n-ésima posición (Islam, budismo, Iglesia Católica, sectas New Age, etc.). Todo esto ya lo tratamos en su momento aquí: http://www.armesilla.org/2013/02/ni-izquierda-ni-derecha-ni-tercera.html. Pero el problema que vemos es que ver con buenos ojos el ataque tercerposicionista a Blanquerna, una tercera posición telúrica, etnicista, racista, europeísta y explícitamente antimaterialista (el tercerposicionismo ya desde Mussolini y Hitler reivindicaba posiciones filosóficas vitalistas, nihilistas nietzscheanas, idealistas alemanas - Fichte, Herder, Schelling, Hegel, Schopenhauer- cercanas al socialimo alemán o verdadero que Marx y Engels criticaran en el "Manifiesto Comunista" y en "La ideología alemana" (ver aquí: http://es.scribd.com/doc/102013409/19/EL-VERDADERO-SOCIALISMO) no tiene sentido materialista. No tendrían ningún empacho estos sujetos de Democracia Nacional o de Alianza Nacional de dar una paliza, si se da el caso, y tras brear consecuentemente a un neofeudalista catalanista, a cualquier materialista filosófico, por impío y por negar el "Sangre y Suelo" español. Su inmanentismo político, su visión ontoteológica e hipostasiada de la idea de España les lleva a estas acciones, y quien simpatice con ellos (debido a lo mejor a la sustancialización de la idea filosófica de eutaxia minimizando, e incluso borrando la dialéctica de clases entretejida con la dialéctica de Estados), quizás debería hacérselo mirar porque, quizás, sea como ellos, es decir, un tercerposicionista (a modo de broma, recordar un lema del tardofalangismo de la Transición: "Ni izquierdas ni derechas, el yugo y las flechas").

c) Democracia Nacional ha publicado un comunicado justificando su acción en la "defensa de España" (ver aquí: http://democracianacional.org/dn/modules.php?name=News&file=article&sid=4237I). Ya afirmó el  antaño maoísta y hoy liberal-conservador Federico Jiménez Losantos en una entrevista televisiva con Jesús Quintero que si la "derecha", esto es, el PP y afines, renunciaba a la idea de España, entonces volvería la extrema derecha, esto es, el neofascismo. Y con un melífluo PP en el poder, habermasiano defensor del "patriotismo constitucional", y una "izquierda" progresista de corte socialdemócrata y filoseparatista, y sin una Izquierda Nacional similar a la argentina (de signo troskista en este caso), el fascismo, la tercera posición, aupada también en un hábil discurso antiinmigración y "euroescéptico" pero claramente europeísta, encuentra su oportunidad de despuntar. Ya tiene concejales, aupados por los tiempos de la crisis económica, como puede verse en este mapa (pinchar en él para agrandar y ver en este enlace: http://losultimosbastiones.wordpress.com/2013/01/28/la-extrema-derecha-en-espana-su-situacion-actual/):


No sabemos si la cosa podría subir a más. Lo que si creo que habría que tener claro, cristalino, es que el neofascismo tercerposicionista es enemigo de España, y que el nihilismo filosófico que aupó y apoyó el auge del nacionalsocialismo en Alemania podría también sentir simpatías por este tercerposicionismo españolista. Y el materialismo de ninguna clase no puede ni debe, por incompatibilidad, sentir simpatía por el tercerposicionismo aún cuando la dialéctica haga "extraños compañeros de cama". Hay, una vez más, que negar a Jünger: el enemigo de mi enemigo no tiene por qué ser mi amigo. Es más, puede ser también enemigo mío.