lunes, 21 de octubre de 2013

Breves reflexiones sobre la Razón económica



Apunto aquí unos breves párrafos de reflexión acerca de la Razón económica y sus, a mi juicio, verdaderos fundamentos:

a) La Razón económica no consiste en la administración de recursos escasos en toda circunstancia, sino en la composibilidad racional de factores del campo económico y en continuo entretejimiento con otros campos con los que está interconectado, una composibilidad que busca, ante todo, el buen orden (eutaxia) económico-política y político-económica con vistas a su perseverancia en el ser, esto es, a su recurrencia en el tiempo. Recurrencia que ha de ser exitosa en base a la racionalidad de dicha composibilidad.

b) La Razón económica es racional sin llegar a ser científica en sentido de teorema alfa-operatorio, de cierre categorial (terminología de Gustavo Bueno). Es técnica y tecnológica, aunque, como dije arriba, esté entretejida con campos en principio "extraeconómicos" como son los diversos campos científicos, aunque los elementos institucionales de estos campos también sea, o puedan ser, bienes y servicios económicos (un libro de Químia, una probeta o un acelerador de partículas también son bienes económicos con su consecuente coste-precio). Que la Razón económica tal y como la entendemos aquí no permita hablar de "ciencia económica" no le quita racionalidad a la disciplina, a no ser que se esté preso de cientificismo o fundamentalismo científico, que sostenga que si algo no es "científico" no es racional.

c) Qué la Razón económica no sea científica evidencia que en el momento de aplicar políticas económicas diversas a situaciones también diversas no haya una única fórmula o metodología para posibilitar el crecimiento económico de una sociedad y su desarrollo. Así, tanto prácticas ultraliberales de privatización masiva de servicios o de control monetario de la liquidez estatal, como prácticas ultraintervencionistas de nacionalizaciones masivas de empresas y la planificación centralizada de la economía nacional, así como las combinaciones diversas entre estos dos "extremos", han permitido históricamente, y permiten, pues de ello hay evidencia histórica, que diversas sociedades políticas se desarrollen económica, técnica y tecnológicamente, también científicamente y en otros campos disciplinarios. Esto evidencia que las combinaciones de dicha Razón composible (operatoria) del campo económico, funcione, no sin contradicciones ni costes, tanto en el esclavismo romano, como en el feudalismo medieval de diversas sociedades, en el mercantilismo moderno en el Imperio Español, o en el capitalismo liberal prístino del Imperio Británico como el neoliberal del Consenso de Washington en los Tigres Asiáticos, Chile o la Europa post-Guerra Fría, así como en los planes quinquenales rusos, chinos o de otras naciones del comunismo realmente existente. El hecho de que en todos estos sistemas económicos se hayan desarrollado instituciones económicas en principio ajenas a los planes máximos puros de cada política económica concreta (el mantenimiento de la esclavitud en los imperios coloniales decimonónicos, o incluso en la China comunista actual, y hay que decir que entendemos el esclavismo como una forma de propiedad privada y privativa basada en la legalidad, ilegalidad o alegalidad de pertenencia como propiedad de unos sujetos a otros; en la actualidad hay cerca de 30 millones de personas en el Mundo que viven en régimen de esclavitud como propiedad de otros; así como el mantenimiento de elementos feudales en economías de capitalismo creciente como en la India o los Emiratos Árabes Unidos; así como de formas socialistas en economías capitalistas y viceversa), evidencia el pluralismo y las enormes posibilidades de composibilidad que la Razón económica tiene, al margen de cuestiones culturales, políticas, morales y éticas en lo que a sus desarrollos concierne.

d) La idea de composibilidad de factores diversos en el campo económico con vistas a la recurrencia del mismo es inseparable de la idea de racionalidad operatoria humana en sentido evolutivo e histórico, que permite el transcurso histórico del hacha de silex a los misiles balísticos, por ejemplo. En la conformación histórica del campo económico esta composibilidad también tiene relación con la actual composibilidad de elementos, también muy evolucionados sin duda, entre elementos propios de la técnica manufacturera con la tecnología y las ciencias aplicadas al desarrollo de la maquinaria y la gran industria ya desde el siglo XVII hasta el presente.

e) Mantener la idea de Razón económica = composibilidad de factores en el campo económico con vistas a su recurrencia institucional no exime en absoluto, por parte de economistas y o economistas, de una toma de partido por una determinada política económica, en tanto que ella, como saber práctico-práctico beta-operatorio (beta-2) está completamente entretejido con ideas extraeconómicas, políticas, éticas y morales, que ponen límites al economismo más extremo implícito o explícito en muchas concepciones del Mundo basadas en preceptos económicos. Que no todo vale para el desarrollo económico lo evidencia que, a pesar de los avances industriales durante épocas de grandes catástrofes políticas como son el Holocausto judío o el chino en la Segunda Guerra Mundial, es en la victoria bélica ante estos eventos históricos donde se ponen esas limitaciones políticas a esos desarrollos, los cuales se encauzan hacia el mantenimiento eutáxico de dicha victoria. Si la guerra es la partera de la civilización, la paz es lo que permite la crianza y desarrollo post-parto de dicha civilización, y es la calma tras la tempestad la que permite componer los elementos descubiertos y/o conformados durante dichas tempestades.