miércoles, 8 de enero de 2014

“A mí me hablas en español”, catalanofobia e hispanofobia


Artículo publicado en Izquierda Hispánica el 15 de abril de 2013, republicado en Núcleo SOA - La Oposición Nacionalista:





Lo audiovisual triunfa por encima de lo escrito. En los tiempos de Internet, pero ya desde la televisión, esto se ha vuelto más evidente. Por eso, lo que no esté en Internet no existe. Y si lo que está en Internet se convierte en viral (un boca-oreja digital masivo) la existencia cobra más fuerza. Y más cuando se tratan temas de actualidad que importan a la comunidad.
Es lo que ha conseguido esta chica, Focusing, con un vídeo que ha recibido más de un millón de visitas en una semana, lo cual es una barbaridad en el contexto español. Y si lo ha conseguido, no es solo por la calidad del videovlog de Focusing (discutible cuanto menos), sino por el tema tratado: la relación entre Cataluña y España.
El vídeo puede resumirse en lo siguiente: hay que respetar y tolerar el independentismo catalanista porque solo así se es demócrata, y odiar lo catalán y enseñar que el independentismo catalanista es “malo”, cuando, según ella, solo reclaman un Estado para su “tierra” es “catalanofobia”. Justifica ello incluso para Andalucía, en tanto piensa que “de Despeñaperros para arriba” es como vivir en otro país, separando ya “Andalucía y España” como cosas “diferentes”.
Este vídeo y su viralidad muestra lo pregnante que es el democratismo (es decir, teñir de demócratico cualquier pensamiento, por estúpido que sea, solo por ser pensado y expresado) y más si cuestiona ideas que, casi masivamente, se tienen por “no-democráticas”, como pueda ser la mera idea de España. Focusing toma partido por el “respeto y la tolerancia” hacia el independentismo catalanista, entre otras cosas, porque es charnega viviente en Cataluña y agradece a esa “tierra” que le de trabajo y una vida porque en lo que hay de Despeñaperros para abajo (Andalucía) no la puede tener. Un evidente caso de síndrome de Estocolmo por el que no hay que culpar a esta chica, sino al ambiente comunitario en el que lleva viviendo desde “noviembre de 2011″, como ella reconoce. Hasta el punto de hablar de Cataluña como “su tierra” (de los catalanes), negando al resto de los españoles, por una supuesta -por ella- masiva catalanofobia que hay en “España”, el sentir Cataluña como parte suya. El hecho de que no hable de las multas a comercios catalanes que no rotulen en catalán (un apartheid de mínima intensidad que recuerda a los pogromos antisemitas rusos, a la persecución judía en Alemania o a la segregación negra en Estados Unidos o Suráfrica), diciendo que sí hay carteles en español -castellano lo llama-, muestra lo ingenuo y, en lo esencial, mala fe de su discurso, ya que no reconoce esa discriminación objetiva, real, por parte del gobierno catalán, y dispersa en el maremágnum del día a día comunitario en Cataluña donde todo charnego o inmigrante que se arrepienta de sus pecados será acogido por la comunidad.
La ideología clara que percibimos en el vídeo es la mayoritaria seguida por muchos jóvenes españoles actuales, que no es otra cosa que la ideología del régimen en descomposición monárquico, constitucionalista y socialdemócrata con toques liberales: una ideología que ve lo español como fascista, y lo neofeudalista secesionista como demócrata y progresista. Ideología contra la que Izquierda Hispánica, bastión ideológica de la tradición socialista y revolucionaria española de los siglos XIX y XX hacia el XXI, combate desde sus medios. La ideología de Focusing, nuestra vloguera, es perniciosa no en tanto que permite dar alas al neofeudalismo catalanista presentándolo como demócrata, liberal, progresista y “guay”, sino que también permite ver el grado de inutilidad política que puede alcanzar la juventud española actual, en tiempos de crisis, que de tan tolerante y progresista que es, llega a la inacción política, de la que se aprovechan los Artur Mas de turno y otros líderes comunitarios etnicistas. Ahora bien, la viralidad del vídeo no muestra únicamente que la gente “sea tonta”, sino que, como en toda ideología aún delirante, hay una parte de verdad. ¿Y cuál es la parte de verdad del vídeo?
La parte de verdad es que la catalanofobia, en tanto odio a todo lo catalán, perjudica a España tanto como la hispanofobia. Pediríamos a Focusing desde Izquierda Hispánica que realice otro vídeo, sobre la hispanofobia, esto es, odio o aversión a todo lo español tanto dentro como fuera de España (y a todo lo hispano por extensión, como pasa en Estados Unidos con los hispanos, chicanos o espaldas mojadas, pero también en el resto de América, como forma de auto-odio, de negar la esencia de una comunidad de 500 millones de personas). Pero que lo engarce con el de catalanofobia en tanto que ambas fobias son la misma. Pues para Izquierda Hispánica, que parte de una ideología totalmente opuesta a la tolerante y progresista del respeto a las ideas del otro, sino que partimos de un patriotismo español de izquierdas revolucionario y socialista, antieuropeísta y proiberoamericanista, lo catalán es español, y odiar a lo catalán es odiar a lo español, pues la catalanofobia sería, en todo caso, una forma de hispanofobia, salvo para los catalanistas que piensan que lo catalán es diferente de lo español, y ahí es donde está la trampa del discurso de Focusing, en separar lo catalán de lo español. Y ahí es donde se nota su síndrome de Estocolmo.
Así pues, si España empieza en Reus, y por extensión, Ia Hispanidad, América, empieza en los Pirineos, Izquierda Hispánica se posiciona contra la catalanofobia en tanto forma de hispanofobia, y da la vuelta al discurso del vídeo de la vloguera Focusing para llamar a la unidad de todos los trabajadores españoles, sean de la Seu D’Urgell o de “lo que hay de Despeñaperros para abajo”, o de Madrid o de Vizcaya, pues el buenrrollismo comunitario catalanista que embauca a jóvenes e ingenuos charnegos es tan perjudicial para todas las clases de trabajadores españoles como lo es el constitucionalismo monárquico en descomposición. Pues todo en ese vídeo, lo que Focusing critica, y lo que defiende, forman parte de la ideología del régimen de 1978, a la que hay que combatir, no para balcanizar, sino para unir más sólidamente a España y a sus trabajadores.
Salud, Revolución, Hispanidad y Socialismo.