jueves, 9 de enero de 2014

Cataluña, entre la secesión depredadora y la Hispanidad generadora


Artículo publicado en Izquierda Hispánica el 26 de septiembre de 2012:





1. El hombre providencial
Un caudillo regional con ínfulas de hombre de (pequeño) Estado europeo. Eso, y no otra cosa, es Artur(o) Mas. Tras su charla con Mariano Rajoy, en el que éste, presidente del Gobierno de la Nación Española, le negó el pacto fiscal, Mas volvió a Barcelona sabiendo que la independencia de la región catalana es “casi imposible”, como ha asegurado su mentor, Jordi Pujol, experto adoctrinador en el odio de multitud de jóvenes españoles (y no tan jóvenes) de orígenes humildes. No obstante, sus compañeros de la criptofascista CiU (y sus degeneradas juventudes) le recibieron como un héroe en la plaza de San Jaime de la ciudad condal, ondeando esteladas, banderas del Cuarto Reich -la Unión Europea-, y alguna bandera de Kósovo, mientras cantaban Els Segadors. Mas quiere volverse indispensable, y cual emperador Palpatine en La Guerra de las Galaxias, afirma amar la democracia y promete no seguir en el cargo hasta que Cataluña “alcance sus objetivos nacionales” (¿no les recuerda a alguien esta expresión?). Él es la “gran esperanza blanca”, y en ello le siguen tanto los suyos como los “ajenos” de la neonazi ERC, de algunos sujetos del PSC y de ICV, de la banda mafiosa de Solidaritat de Laporta y López Tena e, incluso, de los pseudo-aberchales de las CUP.
Días antes, el 11 de septiembre, se celebró la Diada, y hacia la tarde una marea humana que, según diversas fuentes, oscilaba entre los 300.000 y los 2 millones de sujetos, pedían la independencia de Cataluña para ingresar en la Unión Europea como un Estado capitalista democrático más, con su propia patronal, sus propios sindicatos verticalizados, su propia Conferencia Episcopal y su propio sistema de partidos en el que, no nos cabe duda, habría, en caso de confirmarse la secesión, una extrema derecha xenófoba anti-inmigratoria muy activa, al estilo flamenco u holandés, frente a una población islamizada integrista también muy activa. El 14,5% de la población catalana es inmigrante no española, y de ese porcentaje el 10% lo es de naciones islámicas. Y hace unos años la más peligrosa célula yijadista de Europa fue capturada en Barcelona. Los neofeudalistas catalanes quieren que Cataluña sea un Estado europeo más, pero no como Bielorrusia o como Macedonia. Sino como Holanda, Dinamarca o, a lo sumo, Croacia. Un Estado con sus guetos de inmigrantes catalanes (ya había, desde hace décadas, estratificación social por origen étnico charnego en muchos barrios barceloneses), con sus ventajas fiscales y sus negocios de explotación de naciones del Tercer Mundo, como Holanda o Bélgica. La secesión catalana convertiría a Cataluña en un Estado capitalista depredador con pretensiones imperialistas sobre el resto de España, Francia e incluso Italia (los manidos Paisos Catalans), totalmente alejado de las agitaciones políticas que se gestan desde la odiada y envidiada Madrit. Más cerca de Berlín que de la Ciudad de México, más cerca de Hitler que de Zapata. Un Estado pobre pero viable, con una elite burguesa irrebasable que se confortaría en sus despachos y casas mientras la población sigue dividida entre yijadistas, neofascistas y fundamentalistas democráticos. Eso sí, todos odiando lo español.
2. El adoctrinamiento racial
La historia viene de lejos, al menos en lo que se refiere en el adoctrinamiento. Todo empezó el 12 de marzo de 1980, con el ascenso de Pujol a la presidencia de Cataluña. Un adoctrinamiento en ideas diferenciadoras, elitistas, étnicas, de odio a lo español y a todo lo hispano que, en tiempos de crisis, han fermentado en la básica idea de que “España nos roba”, y que las soluciones a todos los problemas de Cataluña pasan por la independencia. Un adoctrinamiento según el cual el Ebro nace en “tierras extrañas” para desembocar en Cataluña. Según el cual, la Corona de Aragón tendría que llamarse Confederación Catalano-Aragonesa. Según el cual, en 1714 Rafael Casanova, patriota español, no se rebeló contra el Borbón francés pidiendo la libertad de toda España, sino de los ficticios Paisos Catalans. Un adoctrinamiento, según el cual, los catalanes serían un pueblo trabajador, próspero, industrioso, pacífico y prudente, mientras el resto de España es un pueblo vago, parasitario, semiafricano (ya Prat de la Riba insistía en la necesidad de despegar a los catalanes de su origen mestizo germánico-morisco), y que lleva a hacerles creer que aportan 16.000 millones de euros cada año más de los que reciben del Estado central.
La culpa de los avatares económicos catalanes sería, siempre, de Madrit. Si el barrio del Carmelo, en Barcelona, sigue sin restaurarse, sería culpa de Madrit. Si se congelan sueldos de funcionarios, hay cerca de 200.000 parados en Cataluña de un cuerpo social de 3 millones de trabajadores activos y se ha pasado, en esos mismos 30 años, de ser el “motor económico de España” a ser la región más deficitaria y con más deuda pública, sería siempre culpa de Madrit. Si la Generalitat retira a una anciana pensionista su pensión no contributiva de 104 euros, tras sufrir un ictus, alegando que ya tiene comida y alojamiento en el hospital, pidiéndole además que devuelva las mensualidades de su pensión de julio y agosto (208 euros en total), siempre será culpa de Madrit. Pero jamás será culpa de Madrid que Cataluña tenga abiertas en todo el Mundo 6 embajadas y 27 agencias comerciales en los barrios más lujosos de diversas ciudades, con un coste de mantenimiento de 11,7 millones de euros. En la consecución de los “objetivos nacionales” de Mas, cuentan siempre más los negocios con lo más granado de la carroña burguesa mundial, que subvencionen la creación del segundo Estado étnico europeo del siglo XXI, tras Kósovo, antes que pagar una mísera pensión no contributiva de 108 euros a una anciana española. El marido de la señora, también jubilado, cobra otra pensión mínima de 570 euros, y ambos pagan un alquiler de 215 euros más gastos. Para ellos no hay patria catalana. La patria es solo para la burguesía más suicida y para el lumpenproletariado más afin al odio hispanófobo. No en vano, ya los ministros catalanes de Franco como Laureano López Rodó se encargaron de conseguir mucho dinero durante la dictadura abarrotando el cinturón metropolitano de Barcelona de industria. La que, más tarde, ayudaría a Pujol a grabar el camino de baldosas amarillas que recorrería su Damien particular, el caudillo Mas.
3. Separatistas y separadores.




Pero el secesionismo catalanista, enemigo de los catalanes, ha tenido un aliado fiel, leal y sincero desde la odiada Madrit. Y no nos referimos solo a los distintos gobiernos que desde Franco (y antes, desde la Segunda República), hasta Rajoy, han habitado la Moncloa o El Pardo. Nos referimos a toda esa pandilla de separadores hispanófobos de ideología liberal-conservadora que vomitan excrecencias antiespañolas y antisocialistas en medios como Libertad Digital, Intereconomía, Telemadrid o LDTV. Los cinco minutos de odio que en TV3 sirven para hacer nació, junto con los surrealistas mapas del tiempo que dicha cadena utiliza (solo salen los Paisos Catalans), son fáciles de montar cuando no tienen más que poner diversas declaraciones de Federico Jiménez-Losantos, el luterano y pro-yanki César Vidal, y otros infraseres. El liberalismo es una ideología enemiga de España, algo que supieron ver en el siglo XIX tanto los reaccionarios más socialistas como Donoso Cortés como las nacientes y pujantes izquierdas anarco-sindicalistas y marxistas. Y el topo anarco-liberal que, desde el Instituto Juan de Mariana, aboga por la independencia o no de Cataluña, pero siempre con el prisma antiestatal por bandera, es el mejor aliado que el nuevo fascismo masista catalanista podría tener. No en vano, Xavier Sala i Martín, consejero económico del Barça de Laporta, y Jesús Huerta de Soto, pertenecen a la misma escuela económica, la Escuela Austriaca. Y, a ambos, se la suda España. La crisis económica y el final del Estado de bienestar es la situación perfecta para que neofascismo y neoliberalismo se aúnen para hundir a los trabajadores españoles en una situación de desunión, falta de perspectivas y resignación que, con las herramientas inadecuadas, solo combaten en la calle movimientos de izquierdas indefinidas como los que pretenden tomar el Congreso únicamente gritando. Estos movimientos sociales, indefinidos, vacuos, alentados desde la Universidad y programas de televisión ideológicamente afines como La Tuerka, convencen a la población, por su retórica fácil, pero no vencen, pues no tienen armas reales para vencer, ni tienen un proyecto de Estado, de Nación Política, claro, serio, antieuropeísta y socialista.
En todo caso, los separadores españoles, tanto de la “derecha” como de la “izquierda”, no es que sean enemigos “de iure” del nacional-catalanismo, y de facto sean sus mejores aliados. Es que son también enemigos del fin proléptico de Izquierda Hispánica.
4. Frente a la Europa depredadora, la Iberoamerica, con España, generadora.
Izquierda Hispánica defiende la unidad de España. Consideramos que, a día de hoy, y a pesar de tener cientos de vientos en contra, nuestro proyecto, la Alianza Socialista Iberoamericana, es la única solución verdadera a los problemas de España. Alianza que, es cierto, no se está produciendo. Pues la parte americana de la plataforma continental que defendemos avanza en sus propios caminos hacia su unidad, mal que bien, arrastrando muchísimos problemas sin resolver de raíz, entre ellos las relaciones con España (agravadas por comportamientos irresponsables por parte de líderes políticos tanto en Argentina como en Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Cuba o Ecuador, pero también por el nefasto europeísmo españolista). Sin embargo, el fin proléptico de IH es siempre, y aún con todo, la mejor opción frente a la balcanización de España.
El socialismo iberoamericano es la mejor opción para Cataluña. Los catalanes no pueden ni deben dejarse arrastrar por la trampa de Mas. Los trabajadores españoles de Cataluña no deben consentir esta ruptura con el resto de España que, supondría, para ellos, la sumisión total e irreparable al Eje Franco-Alemán. Cataluña, como parte esencial que ha de ser de la Alianza Socialista Iberoamericana que IH defiende, tiene la obligación de rebelarse frente a Europa, frente a Mas y su burguesía y frente al lumpen neofascista de origen charnego. El catalanismo es parte de la Hispanidad, y no debe ser arrebatado por los tiburones colonialistas de Bruselas, Estrasburgo y Berlín.
Esta es nuestra apuesta, nuestra propuesta, y para lograrla IH podrá aliarse con y apoyar a todos aquellos que , sean miembros de valientes grupos políticos como la Alternativa Ciudadana Progresista, sean trabajadores miembros de las Fuerzas Armadas Españolas, defiendan la unidad de la Nación, tanto dentro como fuera de Cataluña. Y en todo caso, si el expolio secesionista se consumase, IH declarará a Cataluña territorio español a recuperar.
Salud, Revolución, Hispanidad y Socialismo.