domingo, 23 de febrero de 2014

Artículos sobre El Salvador


Escritos para El Revolucionario entre 2008 y 2009:




Un paso importante hacia una posible unión política

El Salvador y Guatemala acuerdan unión aduanera

El presidente Antonio Saca y su homólogo guatemalteco Álvaro Colom se reunieron en Las Chinamas
Sábado 6 de septiembre de 2008, por ER. San Salvador
Los pasos hacia la recuperación de la perdida unión política de Centroamérica se dan cada vez más. Nuestro presidente, Saca, y Álvaro Colom, de Guatemala se reunieron en el paso fronterizo salvadoreño de Las Chinamas, a 130 kilómetros al suroeste de la capital, para acelerar el proceso de unión aduanera entre ambas naciones políticas hispánicas, e instaron al resto de países centroamericanos a unirse al mismo proceso. Parece ser que el proyecto de Unión Centroamericana va cada vez más en serio

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Las naciones políticas hispánicas de Centroamérica
¿Volverán a unirse?
Las uniones comerciales entre Estados separados han solido ser en muchos casos el paso previo a una unión política. El caso más notorio fue el de Alemania en Europa, y el Eje Franco—Alemán, a través de la Unión Europea, intenta repetir el mismo proceso. Pero en ese caso el fracaso está asegurado, ya que la heterogeneidad cultural y de intereses de cada uno de los Estados de esa Unión imperialista depredadora hacen irreconciliables muchas relaciones entre ellos. Sin embargo, otros procesos similares en otros continentes, como el ALBA o UNASUR en Suramérica o, el caso que me toca relatar aquí, la Unión Aduanera Centroamericana, hay una mayor facilidad de integración económico—política, debido al idioma (el español) y a los siglos de cultura común. Aparte, Centroamérica en el siglo XIX, aunque en breve período, ya fue una nación política.

A ello han instado los presidentes de Guatemala y El Salvador, Álvaro Colom y Antonio Saca respectivamente, que en una reunión cerca de nuestra capital han decidido aunar esfuerzos en construir esa unión y han animado al resto de mandatarios centroamericanos a hacer lo mismo. «Hemos considerado Guatemala y El Salvador dar un paso adelante, esperando que el resto de países se unan», dijeron ayer en rueda de prensa conjunta los dos presidentes hispánicos. La burguesía salvadoreña ha instado a Saca a profundizar en la unión aduanera, aunque no faltan las dificultades, como ponerse de acuerdo a la hora de permitir el intercambio de determinados productos sensibles, considerados vitales para la eutaxia (el buen orden) particular de cada uno de los dos Estados.

Saca fue muy claro al respecto. La unión aduanera guatemalteco—salvadoreña agilizaría el intercambio de mercancías entre ambas naciones:

«La puesta en marcha de la unión aduanera contribuirá a agilizar el enorme tráfico comercial de los dos países que en conjunto mueven 65% del comercio intrarregional centroamericano.»

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Escudo de la desaparecida República Federal de Centroamérica
Parte de una unión política hispánica que es necesario recuperar bajo el prisma del socialismo materialista
Dicho de otro modo: un acuerdo comercial de tal envergadura es clave para ir acumulando competencias en lo que respecta al intercambio de bienes y servicios en la región, y más de la mitad del comercio centroamericano estaría concentrado en dos naciones, que podrían servir de puente a proyectos de mayor envergadura en el campo de la economía política, como es el ya citado de Unión Aduanera Centroamericana. Aunque no hay fecha oficial para comenzar la construcción de dicha unión, Saca asintió lo que el corresponsal de San Salvador —quien les escribe— acaba de afirmar:

«La unión aduanera va a ser el paso inicial o el estallido inicial para que logremos la integración centroamericana.»

Colom entiende que la fortaleza económica de Centroamérica se verá más sólida con la unión aduanera de su país con el nuestro, y la solidaridad centroamericana frente a otros bloques de naciones políticas ira creciendo exponencialmente:

«Esperamos que la región se fortalezca y seamos una región más fuerte, más solida.»

El simbolismo de la reunión de Saca y Colom no podría ser mayor, ya que, en una reunión previa a esta en Valle Nuevo, Guatemala, ambos mandatarios recibieron y se intercambiaron la antorcha centroamericana de la paz, que celebra los doscientos años de la independencia de Centroamérica, antorcha que visitará próximamente la nación catracha, Honduras.

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A contracorriente del resto de Hispanoamérica

El Salvador privatiza el agua

En tiempos de crisis aplican medidas liberales
Martes 28 de octubre de 2008, por ER. San Salvador
El Salvador ha decidido privatizar su agua. Los sistemas de abastecimiento y distribución ahora están en manos privadas, y los opositores a la medida son encarcelados y se les aplica la Ley Antiterrorista del país

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Salvadoreños contra la privatización del agua
Su firmeza y generosidad se enfrenta a la acusación de terroristas por parte de la clase dirigente del país
Antes de la crisis financiera mundial, el agua ya era un problema económico para los países en vías de desarrollo. Curioso resulta que en la mayoría de los mismos el agua potable pertenecía a empresas que las explotaban en perjuicio de mayorías de población que tenían el uso vetado a la misma. Ahora que ya la crisis es real y efectiva (aunque siempre lo fue en realidad) en El Salvador se ha decidido privatizarla. La comunidad pobre del país protesta por el aumento del precio de la misma y por la disminución a su acceso. Un acceso necesitado por la amplia mayoría de la población y que, sin embargo, entra en la contradicción de saber que la calidad del agua local privatizada es cada vez menor. Al oeste del país esta semana se han dado pequeñas reyertas que han acabado en disturbios con las Fuerzas del Orden, las cuales emplearon gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes.

La batalla por el control del agua en diversas naciones políticas del mundo se vuelve cada vez más cruenta. En El Salvador la situación ha llegado al punto de aplicar a los opositores a la medida la Ley Antiterrorista. Hasta 14 personas fueron detenidas y acusadas del cargo antes mencionado, con lo que podrían enfrentarse a una pena de cárcel de hasta 60 años. La Ley Antiterrorisa salvadoreña se basa en la Ley Patriótica (Patriot Act en inglés) de los Estados Unidos de Norteamérica. Esta Ley Antiterrorista está vigente desde 2006, y es aplicada a sujetos de diversa condición, y no sólo para supuestos terroristas que atenten contra la nación.

En Santa Eduviges los manifestantes pidieron que se desprivatizara su sistema local de aguas para ponerlo bajo el control de ANDA, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillado. Sin embargo, los diputados liberales salvadoreños están a punto de conseguir que se apruebe una ley general de aguas no exenta de polémica. Esta ley pretende que los funcionarios encargados de la administración del agua cambien su carácter de cobertura nacional a un nivel menor, municipal, lo que requeriría que los gobiernos locales otorguen concesiones a empresas, las cuales manejarían los recursos acuíferos de manera total por un período, en principio, de 50 años. La ley ha chocado con la oposición no liberal, incluida la Iglesia Católica de El Salvador, que está en contra de la privatización total del sistema de aguas nacional.

Pero no sólo la Iglesia Católica se opone. El SETA, Sindicato de Empresa de Trabajadores de ANDA, ha acusado al Gobierno actual de impulsar un plan de desprestigio de la gestión de la agencia estatal ANDA para justificar su privatización, en una medida que consideran puramente conspirativa. Arguyen para ello que el presupuesto de ANDA ha sido reducido hasta un 15% hace tres años, cayendo al nivel más bajo de la última década. El SETA además denuncia que la maniobra condena a más del 40% de la población salvadoreña al hambre y a la imposibilidad de continuar explotando sus tierras cultivadas. Y es que este 40% de salvadoreños no tiene acceso al agua potable.

El Sindicato de Empresa Trabajadores de ANDA (SETA) acusó al gobierno de impulsar un plan de desprestigio de la gestión de la agencia del estado para justificar la privatización. El presupuesto de ANDA fue reducido drásticamente en 15% en 2005, cayendo a su nivel más bajo en una década, en un país donde el 40% de la población rural no tienen acceso al agua potable. El sindicato contrató media página de rotativos nacionales para hacer circular sus protestas y sus motivos para oponerse al plan privatizador. Este plan, denuncian, condenará a casi la mitad de nuestros compatriotas a sufrir sed por no tener con qué pagar el agua. Los resultados de las anteriores privatizaciones han sido desvastadores para la nación. Las telecomunicaciones y la electricidad, sectores importantes de la economía patria, vieron como millares de trabajadores fueron despedidos, y la mayoría de ellos fueron obligados a reengancharse en sus mismos puestos pero por la mitad de su sueldo anterior. Obviamente además, los beneficios que recibían cuando sus empresas eran de explotación estatal, dejaron de existir.

La aplicación de la Ley Antiterrorista a los líderes opositores a la privatización del agua —ley que cuenta con el apoyo externo del Imperio realmente existente—, en un país que en décadas no ha vivido actos de terrorismo procedimental político (otra cuestión serían las terribles maras si se las consideran grupos terroristas, que podría y deberían serlo) se hace para criminalizar a todos aquellos que no renuncian a la racionalización holizadora de la población salvadoreña y al mantenimiento de los sujetos operatorios salvadoreños como una cuestión ética y moral de suma importancia. Dejar sin posibilidades de acceso al agua a la mitad de la nación por parte de la clase dirigente supone un crimen horrendo desde una perspectiva materialista y racionalista radical. La cruz es que en El Salvador, y en el resto de la Hispanidad, no exista todavía una fuerza política revolucionaria, racionalista, materialista, atea y universalista capaz de plantar cara a estos individuos que jamás se han preocupado por la existencia de sus conciudadanos. Y es por ello necesaria la existencia de esa fuerza política materialista, racionalista, atea y universalista (socialista) que sea capaz de transformar radicalmente todas las capas del poder político en todas las naciones hispanas, pero siempre sin dejar de mirar al resto del mundo al modo de un imperio socialista generador.

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El Revolucionario informa sobre la Cumbre Iberoamericana

La dialéctica de Estados relega a "la juventud" como tema estrella de la Cumbre Iberoamericana de El Salvador

ER. San Salvador analiza lo que acá se dijo y se hizo
Viernes 31 de octubre de 2008, por ER. San Salvador
Pura dialéctica de Estados en la Cumbre Iberoamericana. España busca apoyos en los países iberoamericanos para ir a la supercumbre de Washington y «refundar el capitalismo». Los únicos países hispánicos (miembros del G-20) que van son Brasil, México y Argentina. El resto de países quieren que España sea «la voz de Iberoamérica», Argentina se ofrece en ese mismo puesto y el presidente Español se aferra a Lula para poder ir. El poderío de Brasil en Iberoamérica es cada vez menos cuestionado

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Cartel de la XVIII Cumbre Iberoamericana de San Salvador
Plasmación diplomática del choque de planes y programas entre Estados iberoamericanos
España busca ayuda ante su debilidad manifiesta
La juventud era el tema estrella, en principio, de la XVIII Cumbre Iberoamericana de San Salvador. Sin embargo, y dejando aparte lo confuso y oscuro de conceptos como «juventud» o «vejez», la dialéctica de Estados se impuso sobre cualquier otro asunto, debido a la situación actual de crisis financiera internacional.

La Cumbre empezó con una condena al atentado de los facciosos neofeudalistas de ETA —banda terrorista antihispana que reclama una aureolar Euskalherría como patria, un sueño seminazi parecido al Lebënsraum alemán nacionalsocialista—, que intentaron producir una masacre en la Universidad de Navarra con una bomba, la cual, por fortuna, sólo provocó heridos y algún que otro ataque de ansiedad. El Rey de España, Juán Carlos de Borbón, también condenó el atentado faccioso. Acto seguido, empezó a moverse la realpolitik, empezando por el propio monarca español. Éste apostó por un reforzamiento de la cooperación internacional ante las turbulencias graves que se están produciendo en los mercados financieros mundiales, los cuales, según el redactor del discurso del monarca, «concentran la dedicación de autoridades, agentes económicos y sociales». Aunque la mayor parte de su discurso intentó bregar en los vericuetos del surrealista —supuesto— tema de la cumbre (la «juventud» y el «desarrollo») —el Rey alegó que Iberoamérica debía crear las condiciones adecuadas para que los jóvenes desarrollasen todos sus potenciales, atendiendo a sus necesidades e inquietudes, sin llegar a especificar si esas inquietudes consistían en ir a conciertos de rock, si en hacer política-ficción en «foros sociales mundiales» o en visitar al Papa a Roma—, Juán Carlos insistió en que España debía estar en la cumbre de los salvadores del capitalismo, o lo que es lo mismo, la de los Estados que tratarán de cambiarlo todo para que nada cambie (eso sí, unos Estados más que otros, particularmente Estados Unidos, Canadá, Japón y el Eje Franco—Alemán).

España, como nación política inspiradora de este tipo de cumbres, recibió el apoyo de varias naciones hispánicas para asistir a esa cumbre salvadora de noviembre. Salvo Brasil, México y Argentina, que no obstante no son contrarios a la presencia de España, el resto de Estados iberoamericanos —intentando que los tres Estados antes citados no ejerzan un mayor dominio sobre el continente, algo que perjudicaría su eutaxia y sus relaciones exteriores— quisieron que España sea «la voz de Iberoamérica en esa cumbre». Pero la debilidad de España, su sumisión a Francia sin pestañeo alguno y su progresiva distaxia (reflejada en las últimas semanas en las fusiones de cajas de ahorros de las Comunidades Autónomas españolas, un paso previo e importante para la balcanización de la Madre Patria en 17 microestados independientes) fue manifestada una vez más por el socialfascismo gobernante en aquel país. La secretaria de Estado para Iberoamérica, doña Trinidad Jiménez, aún reconociendo la propuesta de estas naciones hispanoamericanas (entre las que se encuentra El Salvador) para que España sea su voz, rechazó la misma aludiendo que la vía correcta es la Unión Europea. Es decir, España, gobernada por la socialdemocracia, insiste en su pánfilo europeísmo, confiando en una Europa en franca decadencia política y económica, el manejo de su política exterior, con repercusiones en su interior.

Argentina como alternativa a España en el G-20, como portavoz de Iberoamérica y de sí misma

Sabiendo de la debilidad española (que la ha aprovechado para nacionalizar las pensiones privadas, perjudicando a la todopoderosa banca española), Argentina juega sus cartas para convertirse en país hegemónico de la Hispanidad. Por ello, se ha ofrecido ser ella la voz de la region en la cita del G-20. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner se dirigió así a sus homólogos iberoamericanos: «Quiero convocarlos a que en la reunión privada podamos abordar los temas que deberíamos plantear quienes formamos parte de ese G-20 para no ser la voz sólo de un país sino ser la voz de una región». En ese encuentro privado, Argentina pretende que, aún apoyando —no se sabe hasta qué punto teniendo en cuenta las intenciones argentinas de ser «la voz de Iberoamérica»— la presencia española en la supercumbre salvadora (que no salvadoreña), convertirse en país hegemónico de la Hispanidad. Quien habla en nombre de todos, habla en nombre, sobre todo, de sí mismo, y más en la dialéctica de Estados. Cristina Fernández abogó por la multilateralidad, solución imposible y armonista, y se declaró «hija del Estado de bienestar», defendiendo un modelo keynesiano de economía. Ya en El Revolucionario se informó sobre ese retorno a Keynespretendido por muchos como solución vieja a problemas a la vez viejos y nuevos de la economía internacional, aunque no se puede garantizar la vuelta del keynesianismo por las declaraciones intencionales, claro está, de una presidenta de Gobierno.

Brasil versus Argentina

Sabedora de que Argentina juega duro en esto de la hegemonía sobre Iberoamérica, disputada debido a la cada vez mayor debilidad de España (y sin descontar las pretensiones de naciones ajenas a la Hispanidad como Francia o, en principio, Estados Unidos, de dominio imperialista sobre las naciones hispanas), Brasil también juega sus cartas. El presidente Zapatero se aferra a Lula, mostrando así la fortaleza de Brasil como Estado emergente en el juego imperialista internacional (como la Ley del Español en Brasil nos muestra). La presencia de España en la cumbre ayudaría a Brasil a contener las pretensiones argentinas de ser no sólo la voz de Iberoamérica en la cumbre, sino de posicionarse con ventaja a la salida de la carrera sobre el combate argentino—brasileño por la hegemonía sobre el resto de Estados iberoamericanos. Por ello, Brasil ha solicitado al Imperio realmente existente que España y otros países emergentes puedan participar en la cumbre de Washington del 15 de noviembre (¿de un G-20 a un G-30 o un G-40?), tal y como manifestó el ministro de Exteriores carioca, Celso Amorim, el cual añadió, en un acto al margen de la cumbre, que la petición de que España participase en las discusiones se la formuló diréctamente a la representante comercial del presidente Jorge Bush II, la licenciada Susana Schwab. Suponemos que, a cambio del apoyo a España, Brasil querrá apoyo español frente a Argentina o México, la otra gran nación iberoamericana que etará en la cumbre.

La declaración final de la cumbre

Al final de la XVIII Cumbre Iberoamericana de San Salvador, todos los países asistentes se han comprometido, en la declaración final, a una serie de formalidades diplomáticas y de declaración de intenciones cuyo calado está por ver a corto y medio plazo. En la declaración se comprometen a impulsar políticas en favor de la «juventud» (¿de cuál? ¿es la «juventud» algo abstracto que flota en el aire independientemente de los Estados?) y del desarrollo (¿económico? ¿científico? ¿de infraestructuras? ¿y desarrollo para qué, con qué fin y frente a qué otros desarrollos? ¿cuáles son las referencias de ese desarrollo?).

En la declaración se han adoptado varias resoluciones especiales, incluida una sobre la crisis financiera mundial.

Erradicación de la pobreza, universalización de la educación, y otras premisas han sido enumeradas en la declaración final. En El Revolucionario pensamos que, mientras la dialéctica de clases y de Estados continúe enfrentando a Estados iberoamericanos, mientras estos no se unan y actúen como un Imperio generador de carácter socialista, no habrá planes y programas concretos que formalicen esas peticiones de principio que antes hemos citado, tan manidas en este tipo de cumbres que sirven en la mayoría de los casos para mostrar las profundas divergencias de planes y programas de varias naciones políticas que quieren influir, bien sea de manera ejemplarista o imperialista, sobre el resto de Estados de su entorno más directo e incluso del resto de Estados del mundo.

Como dato a tener en cuenta, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, no estuvo presente aludiendo que podría ser asesinado. Tampoco estuvo Raúl Castro.

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ARENA contra FMLN

Elecciones en El Salvador

Los primeros buscan aferrarse al poder, los segundos gobernar y quitar a los primeros
Martes 18 de noviembre de 2008, por ER. San Salvador
El oficialismo salvadoreño inició este fin de semana la campaña electoral de las elecciones presidenciales. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional hizo lo propio. Ambos partidos son los únicos que pueden ganar estas elecciones

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Mauricio Funes, ex corresponsal de la CNN en El Salvador, candidato del FMLN a la presidencia del país
Banderas rojas con letras blancas, al más puro estilo socialdemócrata
La coalición Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), de ideología liberal, es el partido gobernante actualmente en El Salvador. En 2004 su candidato, Elías Antonio Saca González, ganó las elecciones sobre el candidato del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), de ideología socialdemócrata, con un 58% del sufragio favorable para Saca. Desde entonces, la situación del país —caracterizada por un agravamiento de las situaciones de pobreza (llegando a establecer un caritativo subsidio para las familias más desfavorecidas, algo poco liberal por otra parte), un aumento de la delincuencia y la violencia de las maras y la represión de la oposición callejera llegando incluso al tiroteo con ella (famoso es el incidente de 5 de julio de 2006 en el campus de la Universidad de El Salvador, en el que murieron dos agentes de la Policía Nacional Civil y un empleado de la Universidad resultó herido de gravedad por francotiradores de la Policía; el Gobierno y ARENA acusaron al FMLN del disparo al empleado universitario)— apenas ha variado con respecto a la legislatura anterior de Francisco Guillermo Flores Pérez, también de ARENA. Además, Saca González ha continuado la tradicional falta de relaciones entre El Salvador y Cuba —desde 1959, año de la Revolución Cubana, ambas naciones políticas hispanoamericanas no mantienen ningún tipo de relación diplomática—, y ha roto relaciones con Venezuela desde que Hugo Chávez Frías se hizo con la presidencia de ese Estado suramericano. La oposición de ARENA a cualquier tipo de gobierno iberoamericano revolucionario resulta un obstáculo al entendimiento entre naciones hermanas y resulta un lastre para poder, eventualmente, extrechar lazos comerciales que puedan servir de base para futuras uniones económicas y políticas en la Hispanidad.

Por todo ello, en las elecciones próximas el Frente Farabundo Martí pretende gobernar, aunque no sabemos si para cambiar sustancialmente esta situación (la dialéctica de clases y de Estados de cualquier sociedad política deja muy estrecho márgen de maniobra a los gobiernos burgueses, tanto de «derecha» como de «izquierdas», que tienen que continuar los planes y programas que la clase dirigente de un Estado tiene para ese Estado; esto sólo podría romperse con una Revolución Política que instaurase nuevos planes y programas, o que varíe significativamente los anteriores). El FMLN, partido de ideología socialdemócrata (esto es, ecualizado ideológicamente con los partidos que conforman la llamada Internacional Socialista, heredera de la Segunda Internacional de 1889, la socialdemócrata) está elaborando una campaña mercadotécnica en la que la palabra «Cambio» resuena por todas partes, tomando por ello de ejemplo el «Change, We Can» de la campaña presidencial de Barack Obama por el Partido Demócrata en los Estados Unidos de Norteamérica. Se ve que Obama está convirtiéndose en el modelo a seguir por partidos socialdemócratas, y también algunos liberales y demócratacristianos, de medio mundo, tanto ideológica como tácticamente. Y esta asunción táctica e ideológica tiene una meta: desbancar a ARENA del poder en El Salvador, un partido que lleva asentado en el mismo desde 1989.

Ha sido en Apopa, municipio cerca de San Salvador, donde ha comenzado el FMLN su campaña electoral. La «Caravana de la Esperanza», así la han llamado los socialdemócratas patrios, es la que está llevando un mensaje de cambio a todas las localidades del país. Pero quien esto escribe tiene dudas razonables para pensar que ese tan cacareado cambio por parte del socialdemócrata partido no será tal. ¿El motivo principal? El propio candidato del Frente: Mauricio Funes, un analista política y periodista, que fue corresponsal de la CNN en El Salvador. Para muchos esto no querrá decir nada, ya que la ideología, claramente demócrata —en sentido yanki— de esa cadena no debería influir en el posterior pensamiento político de Funes. Pero, teniendo en cuenta que, históricamente, el Partido Demócrata ha sido más agresivo en política exterior que el Partido Republicano (la era de Bush II es la excepción que confirma la regla, y la razón de esa excepción fue el 11-S), Funes, si ganase las elecciones, además de engañar una vez más a la nación política salvadoreña (algo que se lleva haciendo demasiadas décadas en El Salvador, pero cada pueblo tiene la clase política que se merece, aunque pueda doler el decirlo) podría suponer el afianzamiento del poder imperial estadounidense sobre El Salvador, ahora que la oligarquía financiera imperial (y, por extensión, oligarquía financiera mundial) tiende más a demócrata que a republicano. Funes encabeza todas las encuestas electorales, y aventaja en más de 15 puntos al candidato de ARENA, el ex director de la PNC (Policía Nacional Civil) Rodrigo Ávila.

Pero el FMLN, un partido nacido tras las negociaciones que acabaron con la Guerra Civil de 1980-1992, que enfrentó a la clase burguesa salvadoreña aliada de Estados Unidos frente a grupos de la antigua Izquierda Comunista, como muchos partidos ex comunistas, tras el hundimiento del Imperio Soviético ha virado de manera irremediable a la Izquierda Socialdemócrata, ecualizándose casi por completo en lo sustancial con ARENA. Aunque ARENA, como todo partido político que mantiene casi el mismo discurso de la Guerra Fría, tiende a la inercia, e identifica, al menos sus sectores más radicalizados, la lucha electoral contra el FMNL con el anticomunismo. El Salvador ha vivido cerca de un siglo de dictaduras militares de derecha y, tras esas dictaduras, gobiernos afectos al Imperio realmente existente. El FMNL vende el cambio, y muchos analistas políticos nacionales e internacionales creen que sería un cambio de consecuencias históricas para la nación. Pero en El Revolucionario pensamos que «todo está atado y bien atado» —en expresión del dictador español Francisco Franco— para que el Imperio no deje de controlar a El Salvador. Una nación política pequeña, inmersa en la progresiva depauperización de la población y en el agravamiento cada vez mayor de la delincuencia de las maras, bandas ultraviolentas y sanguinarias en las que acaban muchos de nuestros jóvenes, que probablemente sólo podría ver el final real de esta situación de tensión social constante si un Gobierno nacional trabajase por la unión económica primero, y política después, de la Hispanidad en un sistema político socialistas, universalista y, por qué no, Imperialista Generador.

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El Frente Farabundo Martí, ganador de las elecciones nacionales

Cambio político en El Salvador

4 millones de salvadoreños eligen un cambio de rumbo de la nación
Martes 17 de marzo de 2009, por ER. San Salvador
Con un 51,4% de los votos, la antigua guerrilla marxista-leninista salvadoreña reconvertida a la socialdemocracia de corte chavista, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN, se ha convertido en la nueva fuerza gobernante en El Salvador, tras décadas de dominio nacionalista republicano proestadounidense

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Funes presidente
La antigua guerrilla, ahora socialdemócrata, gana en el país en una ajustada contienda electoral
Mauricio Funes es ya el nuevo presidente de la República de El Salvador, la nación política más pequeña de Centroamérica, una de las más violentas y con mayor índice de corrupción de todo el continente iberoamericano. Funes, ex-guerrillero ahora reconvertido a la socialdemocracia radical de corte bolivariano (hasta el atuendo de la camisa roja chavista ha sido copiado por el FMLN), ha acabado con décadas de dominio liberal burgués, teniendo a la capa mayoritaria del pueblo a su favor.

Con la tasa de asesinatos más alta del continente, un casi 40% del total de la ciudadanía bajo el umbral de la pobreza y un 0,3% de los salvadoreños que acapara el 44% de los ingresos económicos del país, y un tercio de la población trabajando en el Imperio Realmente Existente (los Estados Unidos de Norteamérica), ahora en riesgo de perder sus empleos debido a la crisis económica mundial, El Salvador ha emprendido un rumbo de cambio que está por ver si se alineará de manera radical con el eje bolivariano (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua) o si irá por libre en su camino socialista (Cuba, Paraguay) o si, por el contrario, moderará sus pretensiones para no perder el tren de la democracia pletórica de mercado a la que tanto ha ayudado a construir la izquierda socialdemócrata (Brasil, Argentina). De momento, lo que Funes ha pedido a los compatriotas es trabajo en equipo entre Gobierno y pueblo para sacar adelante un proyecto reformista radical de la nación que aspira a revertir el caos social que sacude nuestra nación desde hace décadas, y que en muchos aspectos es ya intolerable para la mayoría.

El perdedor, la Alianza Republicana Nacionalista, obtuvo un 48,7% de los votos, ajustado márgen que, a pesar de su agresiva campaña alertando del peligro comunista chavista, no han tardado en aceptar. El ex-presidente y ex-director de la Policía salvadoreña (una de las más corruptas del mundo de habla hispana), Rodrigo Ávila, declaró: «Funes ha ganado y le pido a Dios que lo ilumine en su nueva tarea».

Para Funes, el ciclo conflictivo que se inició con la insurrección guerrillera marxista frente a los gobiernos títeres de Estados Unidos, ha terminado. Su discurso a sus seguidores en las cercanías del Hotel Sheraton, cuartel general electoral del Frente Farabundo Martí, fue claro al respecto:

«Esta noche debe tener el mismo sentimiento de esperanza y reconciliación que hizo posibles los acuerdos de paz. Hoy hemos firmado un nuevo acuerdo de paz, de reconciliación del país consigo mismo. Por esta razón, invito desde este momento a las diferentes fuerzas sociales y políticas a que construyamos juntos el futuro. No me cabe ninguna duda de que este día ha triunfado la ciudadanía que creyó en la esperanza y venció el miedo.»

Aunque en su campaña dio indicios de dejar a El Salvador fuera de la influencia bolivariana, lo cual tranquilizó a la oposición, además de decir que había que fortalecer las relaciones con los Estados Unidos, habrá que estar atentos a la evolución del nuevo gabinete. En El Revolucionario de San Salvadorinformaremos a nuestros compatriotas iberoamericanos de toda evolución que desarrolle este acontecimiento histórico para El Salvador y para toda la Hispanidad.

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Asumió sus cargos admitiendo los retos que se avecinan

Toma de posesión de Mauricio Funes

La línea política será más parecida a la de Lula que a la de Chávez
Martes 2 de junio de 2009, por ER. San Salvador
Mauricio Funes, presidente de El Salvador por el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), asumió ayer lunes la presidencia de El Salvador. Es el quinto desde la paz alcanzada en 1992. Tras 20 años de gobierno de derecha liberal de la Arena (Alianza Republicana Nacionalista), partido burgués que logró desde el poder alcanzar la paz con las guerrillas marxistas, estos mismos marxistas ahora convertidos en socialdemócratas de cuño europeo, les han relevado en el poder de la nación

Periodista de profesión y con 49 años de edad, alejado de cualquier pasado revolucionario guerrillero en El Salvador, Funes toma posesión enfrentándose a grandísimos retos políticos y socioeconómicos. La desigualdad social, los tímidos avances en la pacificación social de la nación (recordemos el gran problema nacional —internacionalizado— de las Maras, aún nacidas en Estados Unidos gracias a emigrantes salvadoreños; El Salvador tiene uno de los mayores índices de criminalidad de Iberoamérica), la progresiva reconstitución del aparato administrativo, con un 60% de la ciudadanía que vive en absoluta pobreza, la enorme dependencia económica de las remesas enviadas por los emigrantes, los déficits educativos y sanitarios, &c., no son en absoluto problemas menores. El Salvador reclama en Fúnes soluciones de urgencia a problemas de urgencia, y esto es difícil de conjugar en muchas ocasiones con la necesaria prudencia política que todo gobernante ha de tener.

El anterior jefe del Estado, Elías Antonio Saca, de la Arena, no pudo combatir (o no quiso emplearse a fondo) ante los retos que ha acarreado la crisis económica mundial. Es comprensible que la impaciencia del pueblo salvadoreño presione a Fúnes y al FMLN, algo que no sabemos sí Fúnes tiene en consideración como algo que ayudaría a su gestión o no.

Los objetivos de Funes son calificados de «sensatos» por la prensa más socialdemocratizada de la nación, aunque el sector más «puro» del FMLN también presionará al nuevo gabinete de Gobierno. Por no mencionar que Arena sigue controlando la mayoría de asientos en el Congreso de El Salvador.

Durante su toma de posesión (a la que asistieron varios jefes de Estado de Iberoamérica: Lula por Brasil, Correa por Ecuador, Ortega por Nicaragua —que llegó tarde—, la secretaria de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, Hilaria Clinton; Chávez no pudo asistir) Fúnes clamó por la «reinvención» (esa fue la palabra exacta que empleó) de El Salvador, mediante una revolución democrática pacífica que disminuya las desigualdades, mejore la calidad de vida de la población y recupere la eficiencia en la gestión pública. Aunque la eutaxia del actual orden constitucional y burocrático continuará vigente (de ahí nuestro análisis de un corte socialdemócrata en la política de Fúnes y su Gobierno), Fúnes está por la labor de, partiendo del orden constitucional vigente, ampliar oportunidades, valorizar el trabajo y la producción, modernizar instituciones y garantizar plenas libertades democráticas. No en vano, Funes nombró a Lula yObama como figuras políticas de referencia para él, líderes renovadores que dan esperanza a sus pueblos (no se puede ser más explícito para señalar las señas de identidad de su proyecto político.

Anunció el nuevo presidente un plan global anticrisis que tendrá consecuencias a corto y mediano plazo (sin especificar en ningún momento esos plazos y su tiempo, cosa normal cuando un político profesional habla de plazos). Ampliación de crédito, creación de cien mil empleos, extender los beneficios sociales mediante la creación de un «sistema de protección social universal» (¿Seguridad Social al estilo socialdemócrata español?) son también otras medidas que anunció como prioritarias durante su primera legislatura.

La austeridad, otra premisa gubernamental de Funes, choca según algunos analistas en prensa con la pretensión de financiar todas sus medidas e iniciativas. La racionalización y focalización de los subsidios y una mayor energía a la hora de cobrar impuestos, ¿podrán conjugarse con la austeridad presupuestaria que Fúnes pretende? ¿No veremos otro caso de promesas electorales incumplidas por la fuerza de la Política Real?

A Funes y al FMLN les espera cinco años de impaciencia, conectada con la esperanza de una nación, El Salvador, que urge cambios radicales en su quehacer cotidiano. Que Funes los cumpla o no dependerá de su prudecia política, pero si Funes está henchido de esa obamización que recorre todo el continente (includía la comunista Cuba), El Revolucionario de San Salvador no cree que estos cinco años sean un periodo de cambio radical de la situación política y social de la nación, la cual sólo podría maquillarse bajo un gran aparato propagandístico. Aparato que controla en buena medida la Arena, con lo que dependería del grado de ecualización política, y de complicidad, entre las dos grandes formaciones políticas salvadoreñas de la «izquierda» (socialdemócrata) y la «derecha» (liberal).