miércoles, 19 de febrero de 2014

Elecciones venezolanas 2005: prueba implacable del éxito de la Revolución Bolivariana


Publicado en Alejandría Revolucionaria en enero de 2006:




Una abstención del 75% es altísima, casi propia de los países occidentales con democracia liberal partitocrática. Las causas normales de una abstención así pueden ser varias: o pasividad del electorado (debida a un sentimiento de no estar representado por ninguno de los candidatos, o por creer que por mucho que vote nada va a cambiar), siendo el ejemplo más claro las elecciones al parlamento europeo, o por dar un toque de atención a sus gobernantes o a la oposición. Una visión occidentalista de las elecciones venezolanas -como la mía hasta hace apenas unos días- pensaría que la causa de la brutal abstención en Venezuela es porque el pueblo no quiere a Chavez, o porque sencillamente le da igual quién gobierne. Pero esta visión es simplista y poco científica, y yo he pecado de ella. Mi obligación como científico social es escrutar todas las variables que influyen en los procesos sociales determinados, analizar las relaciones dialécticas de los procesos que infieren en los fenómenos concretos y demostrar con datos que "todo influye a todo", y en el caso de estas elecciones también.

De cara a la galería internacional, la jugada de la derecha contrarrevolucionaria venezolana ha sido maestra, ya que conocen mejor que nadie el grado de abstención política en su propio país. La avalancha de tertulianos pagados por hablar de cualquier cosa en los medios de comunicación no dejan de hacer leña del dato del 75% y de la retirada de la oposición de derechas de las elecciones aduciendo fraudes electorales. En ese sentido, su movimiento en el tablero geopolítico ha sido magistral. Sin embargo no deberían dar palmas. El hecho de que hayan pedido desde un primer momento quitar las máquinas de detección de huellas dactilares aduciendo que esto infringía la intimidad del voto -a pesar de ser un método más que efectivo para asegurar la limpieza electoral y a pesar de estar más que garantizada la inviolabilidad del voto individual-, es un punto muy negro en su expediente electoral del 2005. Por no citar el fracaso de movilización del "colectivo civil" Súmate a la hora de movilizar a unas masas que no les respaldan.

De todas maneras, hay un dato que la derecha obvia completamente acerca de estas elecciones, y creo que es de suma importancia. Por muy bien que le haya salido la jugada -por lo menos de cara al escenario internacional- a la derecha procapitalista venezolana, si son honrados han de tener en cuenta un dato tremendamente importate: la última mayoría parlamentaria en Venezuela, en las elecciones para el Congreso Nacional que por primera vez se realizaron en forma separada de las presidenciales en 1998, se obtuvo apenas con el 11,24% del total del electorado, o sea, 10.991.482 venezolanos censados en aquel año. En esas elecciones todavía no se había presentado Chavez. En el año 2000, el 30 de julio concrétamente, la obtuvo el MVR con un total de 1.980.275 votos de un universo de 11.705.702 venezolanos con derecho a voto. Es decir, con el 17% del universo electoral. La población con derecho a voto en Venezuela había aumentado en casi un millón de personas. Ahora, con la derecha fuera voluntariamente del mapa parlamentario, la participación ha sido de un 25%. A mi modo de ver, en esta subida participativa ha influído un factor tremendamente determinante: la alfabetización completa del pueblo venezolano. Justo este mes de octubre, Venezuela ha sobrepasado el porcentaje mínimo de analfabetización de su población, llegando al 0,10% de población analfabeta, estando el límite según la UNESCO en el 4%. La progresividad, el "gran salto adelante" dado por el Gobierno Bolivariano en esta materia ha sido la base para el crecimiento del porcentaje electoral. Sin alfabetización del pueblo venezolano no hubiera jamás subido de manera tan destacada de un 11'24% a un 25% en 7 años el número de votantes en las elecciones.

Hagamos historia de este proceso de alfabetización: Aplicando los métodos de la educación formal, sólo se alfabetizaron 76.948 personas, entre los años 1990-1998 y, en el período 2000-2002 se alfabetizaron 21.242 personas. El 23 de mayo de 2003, mediante el Decreto presidencial Nº 2.434, se estableció con Plan Piloto aplicado en el Distrito Capital y los estados de Vargas, Miranda y Aragua, para acelerar el proceso de alfabetización. Se utilizó el método de alfabetización “YO SÍ PUEDO”, creado por el Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe (IPLAC), de la República de Cuba, el cual fue adaptado al entorno venezolano -hay que recordar que Cuba tiene el pueblo más alfabetizado de toda Latinoamérica, y que la participación ciudadana en la democracia cubana supera el 90%-. El 1 de julio de 2003 se inició formalmente el Plan Extraordinario de Alfabetización “Simón Rodríguez”, conocido como Misión Robinson, cuyos resultados han saltado ahora a la vista. El apoyo del Gobierno de Cuba ha sido trascendental para este resultado.

Si hay una máxima en toda democracia es que cuanto más culto sea el pueblo mayor será su participación en la vida política. Tradicionalmente la derecha ha tendido a privatizar la enseñanza para que sólo sus hijos participaran de una enseñanza de calidad, promoviendo así que "los de siempre" gobernaran "siempre". En definitiva: Alfabetización es sinónimo de Democratización. El proceso de alfabetización y democratización en Venezuela, que ha culminado en estas elecciones, es hermano de aquel proceso alfabetizador y democratizador que tuvo Cuba entre 1959 y 1961. El proceso cubano de alfabetización tiene ya más de 46 años. El de Venezuela no ha hecho más que comenzar a andar. Por lo tanto, y a pesar de los sentimientos derrotistas, totalmente nobles, de algunos sinceros revolucionarios bolivarianos, la situación en la que se encuentra el Gobierno de Hugo Chavez es hoy mejor que nunca. El éxito alfabetizador le abala, la subida en la participación electoral en un país donde tradicionalmente siempre ha sido misérrima le abala, el harakiri de la oposición de derechas contrarrevolucionaria y la situación de mayoría casí plena en el Congreso le abala, y la futura reforma constitucional para alargar su tiempo de mandata le va a alabar mucho más.

La Revolución Bolivariana está en una situación mejor que nunca, pero todavía le queda un gran camino por recorrer, y el 75% de abstención en las elecciones es la más clara prueba de ello. La impaciencia revolucionaria es el mayor handicap de la revolución. Y el mejor revolucionario, el más dotado para hacer la revolución, es el revolucionario frío, paciente, crítico, escéptico, pragmático, leal y valiente.