martes, 24 de junio de 2014

Ante el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL)

Estamos hablando del que, a día de hoy, es el grupo terrorista más rico del Mundo. Con un capital estimado de alrededor de 2.000 millones de dólares, conseguidos gracias al robo y venta de materiales de todo tipo en razzias muy violentas en el norte de Irak y Siria, y por el control del petróleo, esta "escisión" de Al-Qaeda mucho más violenta que su organización madre (normal y evidente que surjan de ella estos grupos en tanto Al-Qaeda siempre funcionó como una franquicia, ahora descabezada sin el liderazgo carismático y legal-racional de Bin Laden) podría calificarse análogamente como la Ustacha islamista, en tanto esta organización fascista ucraniana eran tan ultraviolenta que hasta los propios fascistas italianos y nacionalsocialistas alemanes sentían repugnancia y pavor ante sus acciones.
El terrorismo islamista a día de hoy podría definirse en torno a las siguientes características:

1) Es siempre de raíz sunnita. No existen grupos terroristas islamistas chiítas ni jariyitas (rama dominante en Omán), tampoco sufíes (no propiamente una rama del Islam, sino una "dimensión espiritual de retiro" de esta religión. El fundamentalismo islámico sunnita, sobre todo de corte wahabbita-salafista, es la raíz teórica del terrorismo islámico de Al-Qaeda, y también de este EIIL.

2) Ha operado tradicionalmente siempre de manera descentralizada en todo lo que es el territorio del Islam (Dar-Al-Islam), pero también en territorio infiel (Dar-Al-Harb). A través de Internet, panfletos, fanzines, el boca-oreja y la acción directa sobre determinadas poblaciones, ha conseguido extender su radio de acción desde el Sahel africano hasta Filipinas, pasando por Afganistán, Pakistán, Indonesia, Libia, Siria, Yemen, Argelia, Marruecos, Sudán del Norte, Somalia, Nigeria, pero también en India, China, Estados Unidos, Reino Unido, España, Rusia, Alemania, Argentina, Australia, etc. Ahora con el EIIL, la tradicional descentralización-franquicia podría cambiar si este grupo, como algunos alertan, pudiese hacerse con el control de dos Estados fronterizos sumidos en el caos: Irak y Siria.

3) Estados Unidos de Norteamérica ha sido el gran benefactor histórico, como imperio depredador, del islamismo sunnita. Ha protegido las grandes monarquías absolutas de la Península Arábiga. Ha fomentado grupos terroristas islamistas sunnitas contra enemigos geopolíticos allá donde se ha dado la oportunidad, saliéndose de madre estos a partir de la década de 1990. A día de hoy sigue fomentándolos porque sabe que el islamismo hace de cualquier sociedad política donde se hace dominante una sociedad inestable, fallida, en constante conflicto civil a nivel de dialéctica de clases (fitna) y también agresiva y problemática a nivel de dialéctica de Estados (yihad).

4) El acercamiento reciente de Estados Unidos a Irán es una forma de propósito de enmienda momentáneo respecto de su desastrosa invasión de Irak, es necesario para tratar de plantar cara a esta amenaza mundial. De hecho, los Estados que con mayor contundencia y efectividad han plantado cara al islamismo han sido Israel (en buena medida gracias al Mossad y al Ejército), China (cerrando mezquitas en Xinquiang), Rusia (que no ha dudado en utilizar su potencial militar en Chechenia), Siria (que, a pesar de todo, planta cara de manera certera a sus insurgentes islamistas) y, curiosamente para algunos, Irán (pues su gran némesis, Arabia Saudí, siempre ha tratado de potenciar la infiltración de grupos terroristas sunnitas en sus fronteras con la intención de debilitar su competencia geopolítica y georreligiosa, ya que no en vano el EIIL, al tratar de extenderse por el "Levante" de Oriente Próximo (la costa mediterránea donde tienen salida al mar Turquía, Siria, Líbano, la franja de Gaza, Israel y Egipto) atentaría a una amenaza chiíta para los intereses sunnitas, como es Hezbollah.

Ante el EIIL, que podría ser el grupo que capitalice de manera centrípeta al islamismo terrorista sunní, solo cabe una solución radical de lucha tanto ideológica como práctica (geopolítica, geoeconómica, geoestratégica). El islamismo en el siglo XXI es, hoy por hoy, un enemigo tan feroz como lo fue el nazifascismo en la década de 1930, con la salvedad de que todavía no controlan un Estado fuerte que ejerza la yihad de manera imperialista. Pero el EIIL es lo más cerca que está esta corriente política y religiosa de conseguir algo así, como analogía de sus idealizados califatos medievales.