viernes, 6 de junio de 2014

Podemos y el "derecho a decidir"


Publicado en Izquierda Hispánica y en Crónica Popular:


A mí me pasa como a Carlos Jiménez Villarejo: coincido con el programa de la nueva formación, Podemos, tan de moda ahora debido a su presencia mediática y su éxito electoral en las pasadas Europeas, en un 90%. Está claro que hay que mitigar la corrupción delictiva en España, eliminar el sistema de "puertar giratorias", dinamizar la política española y hacer que la ciudadanía se implique de manera más consistente con el sistema democrático en que vive. Nadie, de ninguna formación política, estaría en contra de ello, dando igual si se es de "izquierdas" o de "derechas", "nacionalista" o "no-nacionalista", cleavages políticos que Podemos trata de superar, ofreciendo uno nuevo: "democracia-dictadura".


Sin embargo, no deja de ser extraño que el prestigioso ex-fiscal anticorrupción, aún siendo esto una promesa electoral, abandone tan pronto el Parlamento de Bruselas, y todo dicho tras una entrevista en El País en que afirmó que se unió a Podemos por ese 90% de coincidencia. Pero, y el pero es importantísimo, hay un 10% de contradicciones ideológicas de perogrullo que hacen que ni él dure en el nuevo Partido ni yo u otros militen en él. Hablaré en este caso del tan cacareado "derecho a decidir".

Pablo Iglesias Turrión ha repetido, por activa y por pasiva, y desde mucho antes de crear Podemos, que "los catalanes tienen derecho a decidir su futuro", así como vascos, gallegos, andaluces, asturianos, extremeños, aragoneses, canarios, valencianos, murcianos, bercianos, navarros, mallorquines, araneses, etc. No hay límite a la "democracia procedimental", esa de plebiscito diario. Y añade "¿Quién soy yo para decirle a un catalán lo que tiene y quiere ser?". Sin embargo, Iglesias no tiene ningún problema en decirle, en este caso, a todos los españoles lo que tienen y quieren ser. ¿Cómo? Negando el derecho a decidir de todos los españoles sobre un asunto que nos importa a todos, como es la unidad de España.

No se entiende cómo Podemos es partidario de que todos los españoles decidan sobre la permanencia en el euro o sobre la OTAN, cosa que importa tanto a madrileños como a catalanes, pero sin embargo defienda de manera clara privilegios para decidir sobre la unidad de la nación española. ¿Por qué privilegios? La casta dirigente de Podemos, no así su militancia pues muchos están en contra de este neofeudalismo hispanófobo declarado, piensa que se es más demócrata porque unos ciudadanos españoles puedan, por el mero hecho de estar censados en municipios catalanes, votar de manera exclusiva sobre la unidad de España negándole ese derecho a los españoles no censados en municipios catalanes. Y lo mismo valdría para otras comunidades autónomas. Es decir, Podemos reclama en este caso una democracia basada en lo territorial y lo municipal, al más puro estilo de la Falange. Podemos convierte, sin saberlo, en "casta" a los españoles censados en Cataluña, convirtiendo en "ciudadanos de segunda" al resto de españoles a los que niega su derecho a la soberanía nacional. En este sentido Podemos no ofrece nada nuevo bajo el sol de las izquierdas españolas, acostumbradas desde la Transición a convertir los privilegios en derechos, y a proclamar como grandes hallazgos izquierdistas las ideas propias de la ultraderecha más reaccionaria. No en vano gritaban los falangistas años ha aquello de "ni izquierdas ni derechas, el yugo y las flechas".

Se me dirá que defiendo un españolismo rancio derechista, o que hay que aprender de los ingleses con el caso de Escocia (el Reino Unido no tiene Constitución, y ello acerca a esta gran nación anglosajona más al Antiguo Régimen que al resto de naciones de su entorno; cosa que también vale para sus hijos políticos de Canadá), pero ello es falso. Considero que la base histórica que permite a los españoles progresistas y de izquierdas reclamar para sí la idea de nación española está en la Guerra de Independencia de 1808-1814 y en la Constitución de Cádiz de 1812, que transformaron la nación histórica que fue España, como monarquía absoluta, en la "nación de los españoles de ambos hemisferios". Podemos no tiene una idea de España como nación política, y el hecho de que su casta dirigente defienda privilegios separatistas, y la "balcanización por plebiscito" así lo prueba. Afortunadamente, Podemos no es una organización unívoca. Hay muchas sensibilidades dentro de ella. Pero el dogma del "derecho de autodeterminación", mejor llamado privilegio de secesión, es un tema no tratado en los "círculos". Cosa peligrosa, pues si se defiende avanzar a un "proceso constituyente" no se puede ir muy lejos cuando ese proceso lleva más bien a una destrucción de la nación cuya soberanía se dice reclamar.

Está muy bien que el gran Carlos Jiménez Villarejo aclare firmemente su postura contraria al separatismo, pues somos muchos los españoles de izquierdas contrarios a la destrucción de una patria que queremos y deseamos defender. En Podemos, Izquierda Unida, el PSOE y otras formaciones hay mucho patriota que hace lo posible por hacer oir su voz dentro y fuera de las mismas. No dejemos, todos, de hacerlo y tratemos de evitar que las viejas "castas" sean sustituidas por "nuevas" con los mismos dejes y defectos ideológicos heredados del sistema político que, dicen, pretenden transformar. Pues al final en vez de una radical transformación en forma de proceso constituyente lo que tenemos es una radicalización de los viejos vicios del Estado de las Autonomías con un ligero barniz de ilusión política democrática. Si la lucha contra la corrupción delictiva no se corresponde con una lucha contra la "corrupción no delictiva" no menos necesario, esa corrupción que representan las ideas erróneas que, más que unir, desunen, no habrá regeneración democrática española posible.

Dejaría para otra ocasión otras contradicciones ideológicas de Podemos expresadas en su programa. Como puedan ser un ingenuo europeísmo escéptico o la loable idea de no criminalizar la inmigración, que comparto, pero que defiende al mismo tiempo una apertura total de fronteras. Supongamos que se abren las fronteras de Ceuta y Melilla, y que Marruecos las invade. ¿Qué haría Podemos en el poder si ello ocurriese?