lunes, 7 de julio de 2014

El PSOE, los tres candidatos y lo menos malo para España


Artículo publicado, con modificaciones, en Crónica Popular: http://www.cronicapopular.es/2016/01/llamamos-audacia-politica-al-trilerismo/

¿Cuál de los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE es, no el mejor para el PSOE, sino el menos malo para España? Aquel que defienda la soberanía nacional y la igualdad ante la Ley con mayor coherencia y solvencia argumentativa. Veamos:

Adendo 2016: Los acontecimientos ocurridos en España desde que escribí este artículo hasta este año 2016, en parte, refrendan lo aquí dicho y, en parte, lo contradicen. La posibilidad de que Pedro Sánchez sea nuevo Presidente del Gobierno de España gracias a los votos de Podemos y los neofeudalistas separatistas hace ver que, si bien en el contexto de las primarias socialdemócratas, los otros dos candidatos hubieran cedido de primeras más al chantaje secesionista, Pedro Sánchez está dispuesto a pactar con ellos (ya les ha cedido senadores) con tal de alcanzar un poder político que, si lo logra, lo haría vigilado y controlado en demasía por Pablo Iglesias. Como en "House Of Cards". En ese sentido, Sánchez es más tonto que Iglesias, pero también más peligroso si se ve ninguneado en su ambición. Es, sobre todo, más peligroso para España. Ahora bien, tanto él como Iglesias deberían recordar algo: la Historia está llena de políticos hábiles que llegan al poder. Pero es minoritario el número de gobernantes que, en el poder, reconforman la vida política de sus sociedades en un sentido estable, recurrente y óptimo para sus súbditos o ciudadanos. Y la prudencia política de toda decisión no se mide por su espectacularidad, ni por la cantidad de bocas abiertas que deja. Se mide por sus resultados. En la Historia de todas las sociedades políticas que han existido abundan más los Kerensky, los Casares Quiroga, los Zapatero o los Hitler (personajes nefastos a nivel de gestión política y, por tanto, para sus pueblos), que los Alfonso X El Sabio, los Deng Xiaoping o los Franklyn Delano Roosevelt. La diferencia es que estos segundos son más, y mejor, recordados. Mientras que los primeros son el ejemplo de cómo no hacer las cosas. Vivimos en una época en que llamamos audacia política al trilerismo.

1) Pedro Sánchez afirma que hay que ceñirse a la Constitución de 1978 para realizar un referéndum que no solo sea votado en Cataluña, sino en toda España sobre la unidad de la nación española.

2) Eduardo Madina defiende reformas federalistas haciendo que el Senado sea una Cámara de representación territorial, eso sí, votadas esas reformas por todos los españoles y con la Constitución de 1978 en la mano.

3) José Antonio Pérez Tapias defiende que España sea también un "Estado federal" pero entendido al "hispánico modo", esto es, la austro-hungarización del Reino de España, convirtiéndolo en "plurinacional" (étnico) por Ley, como si fuésemos Bolivia, y que se haga, primero, un referéndum consultivo solo en Cataluña para, después, con la Constitución de 1978 en la mano, se haga un referéndum en toda España, al tiempo que va por el mismo camino que Madina en la reforma del Senado. Ese doble referendum, consultivo y luego legal, más que resolver, enreda aún más porque enfrenta dos legitimidades que, de cara al corto y medio plazo, se profundizarían aún más.

Conclusiones:

a) Pablo Iglesias Turrión tiene razón cuando afirma que el terrorismo de ETA tiene causas políticas. Ahora habría que discutir cuáles son esas causas, porque quizás ahí no coincidamos. Pero lo que demuestran sus palabras, a tenor de la ignorancia política y la imprudencia de derechas e izquierdas españolas, es que estas toman como problema al terrorismo en sí, cuando este no es el problema, sino un síntoma de un problema mayor, que es el separatismo y la reversión de la constitución de España como nación política iniciado a finales del siglo XIX y profundizado desde los últimos años del franquismo hasta hoy.

b) El que más defiende esa soberanía nacional es Pedro Sánchez. Pero él y los otros dos defienden, con la Constitución de 1978 en la mano, direcciones opuestas aunque interconectadas. Ergo el otro gran problema de España es la Constitución de 1978.

Pero como la realidad es la que es, no cabe la evasión de esa misma realidad. Y de ahí que amplios sectores de la socialdemocracia felipista, que es la única con sentido de Estado, y de la "derecha", prefieran a Sánchez antes que a Madina o a Tapias, que es el candidato preferido por la socialdemocracia zapaterista y adláteres en Podemos o Izquierda Unida. Pero que de esto se deduzca que, si Sánchez es el candidato preferido de "la derecha" haya que votar a Tapias o a Madina, no lleva sino a comprobar, una vez más, que muchos anteponen los complejos ideológicos izquierdistas como "enfermedad infantil" antes que el sentido de Estado y de clase incluso. Cuando ideas de derecha como la jibarización de una nación, España, son asumidas y aplaudidas por izquierdistas en un gran número, no cabe otra que desear que gane lo menos malo ante lo más malo, que es la continuidad del zapaterismo, como Pensamiento Alicia, en la dirección del segundo gran Partido del régimen de 1978.

Claro que una cosa es lo más conveniente y otra bien distinta es lo que los capacitados para decidir decidan lo peor.