lunes, 15 de septiembre de 2014

El ladrillo y la “vivienda digna” (2007)


Comentario breve:





Zapatero ha pedido el voto a su partido, el PSOE, porque, según sus palabras, es la mejor garantía para acabar con el pelotazo del ladrillo. No es una cuestión partidista la burbuja inmobiliaria que tanto está empezando a preocupar a inversores en bolsa e incluso a inversores extranjeros, sobre todo los venidos del Imperio Estadounidense. La especulación de terreno, sobre todo en la costa, facilita que ciertos individuos se hagan millonarios a costa del metro cuadrado, cada vez más caro en España. Tanto PSOE como PP, como los partidos separatistas -en estas cosas demuestran que son españoles, por desgracia- han fomentado la construcción y, desde luego, no es previsible que ninguno de ellos amortigüe esa supuesta burbuja que se está produciendo. Más teniendo en cuenta que la rama de la construcción está haciendo subir la economía española muchísimo (no somos la octava potencia industrial por la gracia de dios, pero tampoco por nuestra boyante -es un decir- industria pesada).


Lo que está claro es que el precio de las viviendas fomenta la desesperación de aquellos que buscan independizarse y comprar un piso. Incluso la falta de fomento de pisos en alquiler agrava más la situación. Pero también es cierto que una generación de jóvenes muy acomodada al Estado del Bienestar y a las ventajas de vivir a rebufo del esfuerzo de generaciones anteriores se apalanca en casas paternas para después exigir que el Estado (Papá Estado siempre presente) les de una “vivienda digna“. Muchos nos preguntamos qué es una vivienda digna. Prueben a preguntarlo a los que la demandan, a ver si son capaces de darles una definición buena de la misma.