lunes, 1 de septiembre de 2014

¡Fascista! (2008)


Enlace original:





A raíz del último comentario de un contertulio un poco perdido, hago la siguiente reflexión:

Me hace mucha gracia cómo la palabra fascista se ha convertido en comodín para calificar lo que no gusta. Es curiosísimo:

La izquierda indefinida y los neofeudalistas llaman fascistas a los que no piensan como ellos,

Los progres llaman fascistas a los que no piensan como ellos,

Los atacados por los proetarras llaman fascistas a los proetarras,

El PP llama fascista a Zapatero,

Zapatero llama fascista al PP,

El GRAPO llama fascistas a los que no son GRAPO,

Los que no son GRAPO llaman fascistas al GRAPO,

Otegui llama fascista a Aznar, Aznar llama fascista a Otegui,

Los judíos llaman fascista a Hitler,

Los propalestinos llaman fascistas a los judíos,

Fidel Castro llama fascista a Bush II,

Bush II llama fascista a Bin Laden,

Hugo Chávez llama fascista a la oposición venezolana,

La oposición venezolana llama fascista a Hugo Chávez,

Algunos anarco-marxistas (por llamarlos de alguna manera) llaman fascista a Stalin,
Stalin llamó fascistas a los socialdemócratas,

La UCE llama fascistas a los separatistas,

Los separatistas llaman fascista a la UCE,

Rosa Díez llama fascistas a los que intentaron boicotear su acto en la UCM,

Los que intentaron boicotear el acto de Rosa Díez en la UCM la llaman fascista,

Carod Rovira llama fascistas a los que defienden España,

Los que defienden España llaman a Carod Rovira fascista,

Milosevic llamó fascistas a los separatistas kosovares,

Los separatistas kosovares llamaron fascista a Milosevic,

… y así hacia la eternidad …

Ante tal maremagnum donde la palabra “fascista” es la estrella indiscutible, sólo hay dos explicaciones posibles:

a) O el fascismo no perdió la Segunda Guerra Mundial y ahora todo el mundo es fascista y lo que hace la gente es saludarse (cosa poco probable)

b) O “fascista” se ha convertido en un insulto propio de aquellos que no tienen argumentos para rebatir al adversario o al enemigo, y que sirve de palabra comodín para todo y todos (cosa que creo que ocurre). Y lo digo tanto por el que lleva un pañuelo palestino y llama “fascista” a un pepero, como el pepero que llama “fascista” a uno con un pañuelo palestino.

Como vemos, la idiotez y las modas (que son lo mismo) son contagiosas.

La mejor explicación sobre QUÉ ES REALMENTE, o mejor dicho, QUÉ FUE REALMENTE EL FASCISMO, la he encontrado en este enlace (texto de 1932, o sea, fresquísimo):




Fascismo