lunes, 15 de septiembre de 2014

Neofeudalismos y gobernantes autonómicos


Enlace original del año 2007, del blog de Izquierda Hispánica de Wordpress:




El neofeudalismo, más que una corriente ideológica sistematizada -cosa que jamás podría ser- es el nombre que recibe, desde el Materialismo Filosófico, los grupos separatistas defensores de naciones fraccionarias, aquellas poblaciones que quieren separarse de naciones políticas nacidas de la racionalización revolucionaria por holización tras la Gran Revolución Francesa (Francia, España, Reino Unido, Alemania, Italia, Venezuela, Brasil, Estados Unidos, &c.). Laholización revolucionaria es, en política, el proceso por el cual la sociedad del Antiguo Régimen se transforma en Nación Política de Ciudadanos Libres e Iguales ante la Ley.

 

Por el desarrollo del mercado pletórico de bienes y servicios, que iguala todas las ideas como iguala a las mercancías en su valor-precio -como característica igual de todas ellas- provoca que toda idea sea respetable y tolerable, e incluso que la multiplicidad política de consumidores satisfechos crezca mediante el sincretismo ideológico. Por ello, junto con planteamientos ideológicos reaccionarios, étnicos, religiosos, se mezclan planteamientos pseudoizquierdistas y del marxismo vulgar. Estos grupos defienden el Derecho de Autodeterminación, amparándose en la Carta de las Naciones Unidas, organización internacional dominada por el Imperio Estadounidense y en la cual, junto con él, comandan los países miembros del Consejo de Seguridad, los cuales tiene derecho de veto, situándose por encima del resto de naciones mundiales. Al querer sólo votar estos grupos de naciones fraccionarisa y étnicas en un hipotético referendum de autodeterminación, negándo ese derecho al resto de ciudadanos de las naciones políticas, convierten ese derecho en un privilegio. Y es ese deseo de retorno a los antiguos privilegios medievales de etnias y pueblos diferenciados sin holizar, amparándose en supuestas ideologías democráticas o izquierdistas, lo que les da el nombre de neofeudalistas. Estos movimientos, cuando son desenmascarados como reaccionarios, acusan al que lo hace de fascista, aprovechándose del prestigio social que la idea de democracia y de izquierda tienen, utilizando una ingente propaganda ideológica basada sobre todo en la imagen y en la cohesión grupal cuasi sectaria. El neofeudalismo está disperso por todo el mundo, encontrándose ejemplos en España (separatistas catalanes, vascos, gallegos, andaluces, asturianos, castellanos, leoneses, del Bierzo, aragoneses, riojanos, cántabros, &c.), Reino Unido (escoceses, galeses, ingleses, irlandeses, de la Isla de Man), Italia (padanios, cerdeños, napolitanos), Francia (corsos, bretones, occitanos, neocaledonios, guyanos), Rusia (chechenos, siberianos, &c.), China (tibetanos, de la región de Xinquiang, manchúes), Canadá (quebecqeses), Turquía (kurdos), Serbia (kosovares)y otros como Irak, Irán, Venezuela, Bolivia (la llamada nación camba), Finlandia (lapones), Suecia, &c. El neofeudalismo está extendido por todos los países, en mayor o menos grado, y resulta un peligro ultrarreaccionario para todas las naciones de la Tierra que hay que extirpar como sea.

 

Sin embargo no es fácil extirpar este cancer cuando, por ejemplo, en España hay políticos tanto del PSOE como del PP que amparan y hacen uso de premisas ideológicas de estos grupos neofeudalistas. Tanto los socialdemócratas Manuel Cháves en Andalucía como José Montilla en Cataluña o Francisco López en Vascongadas, como los políticos del Partido Popular como Jaime Matas en las Islas Baleares, Manuel Fraga en Galicia, José Piqué en Cataluña y otros, o líderes ideológicos a nivel nacional como el presidente Alicia, José Luis Rodriguez Zapatero o, en Francia, la Zapatera Segolene Royal (a la cual le daba igual si Córcega, la tierra que vio nacer a Napoleón Bonaparte, se independizaba de Francia).

 

La Izquierda Hispánica ha de luchar tanto contra los neofeudalistas declarados como contra los políticos fundamentalistas democráticos que los amparan para sólo buscar el poder. En el caso de la nación española se trata de un ataque  contrarrevolucionario flagrante para mantener en el poder de las autonomías españolas -regiones- a políticos sin moral alguna a los que da igual pactar conpsicópatas ultraderechistas travestidos de izquierdistas para mantenerse en el poder, creyéndose jefes de Estado y rodeándose de todo tipo de prevendas, como en el Antiguo Régimen.

La revolución  socialista no podrá tolerar a ninguno de estos grupos, y menos aún en Iberoamérica.