domingo, 23 de noviembre de 2014

¿Qué harías tú con un balance positivo de la URSS?


Una entrevista realizada en marzo de 2009 para el fanzine del mismo título que la entrevista (el cual no llegó a salir a la luz pero sí se llegó a maquetar e imprimir) y que fue publicada en la revista El Catoblepas:




El fanzine catalán (español) «¿Qué harías tú con un balance positivo de la URSS?» me realizó una entrevista como fundador de Izquierda Hispánica. Debido a lo prolífico de las respuestas y a la falta de espacio, no pudo publicarse en su totalidad. Por ello decidí, por si suscitaba interés (y porque aclara muchas cosas a varios curiosos), enviarlo a El Catoblepas.
¿Que harías tú... con un balance positivo de la URSS?
Pues depende de quién haya hecho ese balance positivo. Es decir, puede que el balance sea positivo desde las coordenadas de la izquierda comunista como quinta generación de las izquierdas políticamente definidas (según El mito de la izquierda, libro de Gustavo Bueno), e incluso se trate de una loa. Puede que el balance sea negativo desde esa misma izquierda, y puede que ni una cosa ni la otra o varias a la vez. Y estas mismas posibilidades caben desde el resto de izquierdas políticamente definidas, al igual que desde las derechas. Un balance general de la URSS, a mi juicio, tiene que estar comprendido de varios balances en diversos campos (económico, político, bélico, cultural, artístico, en el campo de la astronáutica, &c.), y ahora que la URSS no existe es cuando esos balances pueden hacerse, y en esto es importantísimo y necesario tener en cuenta cuáles han sido las consecuencias de la existencia de la Unión Soviética, durante y después de su existir. El balance será positivo o negativo también dependiendo de las coordenadas desde las que se intente hacer ese balance, y vale para la URSS como vale para el Imperio Español o el Imperio Austrohúngaro, sociedades políticas cuya desaparición también ha tenido consecuencias importantísimas a nivel mundial, sobre todo en lo que respecta a la estabilidad geopolítica del mundo. Entre lo más positivo que hizo la URSS, y ya me mojo, para mí estuvo la ascensión en la carrera espacial como Estado pionero de lo que podría llamarse exoestrategia militar; también la presión que, como Imperio Generador, llevó en Europa a desarrollar el Estado de Bienestar, que jamás hubiese existido sin la URSS; el ser el primer Estado en construir la bomba de hidrógeno más potente del planeta (la bomba del Zar), convirtiendo a Rusia en el Estado más inexpugnable de la Tierra (si no lo era antes ya); y, por supuesto, el haber vencido al nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial, con un coste en vidas de 27 millones, entre militares y civiles, que la URSS se dejó en la contienda frente al monstruo hitleriano (por otra parte, un genocidio olvidado por muchos). Entre lo negativo, el crecimiento económico cero desde principios de la década de 1970, algo que llevó entre otras cosas al harakiri del Imperio de Lenin y Stalin, y confirmó el fracaso del modelo socialista como modelo que trataba de ser más recurrente que el capitalismo; y desde luego el haber negado en importantes puntos de su historia la participación de los sujetos operatorios en la construcción, hombro a hombro con el poder político del PCUS, del socialismo soviético, y me refiero con esta negación al aniquilamiento masivo de esos sujetos operatorios en los Gulag y en las colectivizaciones masivas forzosas, colectivizaciones que, sin embargo, fueron decisivas para el desarrollo posterior del país y para derrotar a Hitler.
¿Cual es la idea principal del blog www.izquierdahispanica.org?
Antes de decirte cuál es quiero comentar brevemente cómo surgió Izquierda Hispánica: Izquierda Hispánica fue primeramente una bitácora de Internet creada por un servidor, a la que luego se unieron diversos personajes (José Ramón Esquinas, Cesar Amaya y Carlos Blanco). Tratamos de crear una auténtica bitácora de combate, provocadora y agresiva que llamara la atención de nuestros adversarios y enemigos, y ciértamente lo conseguimos, ya que en menos de un año la bitácora alcanzó las 150.000 visitas. El por qué de esa vehemencia nuestra inicial se explica porque, a veces, para que te hagan caso, no basta con una palmadita en la espalda: hay que usar un mazo de hierro. Y el mazo dialéctico era, y es, el Materialismo Filosófico, el arma de análisis de la realidad más sólida del presente, hoy por hoy. Barrenamos a todo tipo de grupos: nazis, fachas, neofeudalistas, liberales, proetarras, mahometanos, integristas católicos, anarquistas, socialfascistas (progres), entre otros. Hasta el punto que se dijo de todo sobre nosotros: que si éramos del CESID, que si éramos nazis (curioso cuando algunos de IH son mestizos, además que de nazis tenemos lo que Ben Laden de ateo), que si éramos de la UCE (algo falso de todas todas, ya que ni somos ex-UCE, ni somos maoístas, ni tenemos nada que ver con esa secta destructiva constitucionalista a la que repudiamos), o que si nos pagaba interior o el Mossad. Las típicas acusaciones gratuítas de Internet que dan aquellos que, sin argumentos, se ven desbordados por el tsunami filosófico que se les presenta por delante. Cuando llegó el momento, cambiamos la bitácora por una web, la que tú nombras. Entró nueva gente en el manejo de Izquierda Hispánica (Paulo Hernández, hispano-venezolano de sólo 18 años pero un auténtico revolucionario con gran potencial; Beatriz Vallina, entre otros), y los de la vieja guardia de Izquierda Hispánica nos retiramos a un segundo plano, también debido a otras obligaciones que nos quitan tiempo para dedicarle todo lo que quisiésemos a nuestra, modesta ante todo, creación digital.
Ahora bien, tras contarte todo esto, te diré que el leit motiv de Izquierda Hispánica se resume en su lema: Por el socialismo hacia el Imperio. Es decir, si el Imperio Español se construyó con la máxima «Por Dios hacia el Imperio» (no, como creen muchos, «Por el Imperio hacia Dios», lema franquista antitético del hispánico clásico, y de fundamento protestante, por cierto), y ese Imperio Español abarcó buena parte de lo que hoy son los Estados Unidos de Norteamérica, para nosotros el socialismo específico que estamos tratando de configurar, proponer y expandir sólo puede llevarnos a un Imperio Hispánico Socialista que influya de manera universal en todos los pueblos de la Tierra. Esto es así porque consideramos que tanto tratar de crear un Estado único universal como eliminar los Estados es imposible, pero sí creemos que cuantos menos Estados haya en el mundo mejor. Además, el lema tiene doble lectura, puesto que creemos que ese socialismo específico que tratamos de construir (ateo, materialista, racionalista y universalista) puede también abarcar, como hizo el Imperio Español, a los Estados Unidos de Norteamérica. Nos diferenciamos de otros grupos políticos en que no somos antinorteamericanos, y uno de los motivos para ello es la población hispana de ese país, cada vez en mayor aumentos. Además, Estados Unidos ya ha vivido tres revoluciones políticas en su seno, que dan cuenta del enorme potencial revolucionario de esa gran nación: la Guerra de Independencia que les permitió, tras ganarla, independizarse de Gran Bretaña y construir la primera república burguesa del mundo; la Guerra de Secesión, que unificó de manera definitiva la nación y acabó con la esclavitud, y las décadas de lucha por los derechos civiles, que progresivamente, aunque no de manera definitiva, todo hay que decirlo, acabó con la segregación racial de los negros. Con ese historial, es estúpido que muchos autodenominados marxistas sean antinorteamericanos. Además, si Estados Unidos fuese un Estado socialista, su política exterior sería la misma que tiene ahora, sólo que en vez de expandir la democracia liberal, expanderían otro modelo político. Por ello, la doble lectura del "Por el Socialismo hacia el Imperio" consiste en la que ya he nombrado y ésta: la de ir hacia el Imperio realmente existente y darle la vuelta del revés para, desde él y con él, ir al resto del mundo en general y a la Hispanidad en particular. Sería una especie de Doctrina Monroe en clave socialista revolucionaria y en lengua española, entendiendo entonces América (o Iberoamérica) como todo el mundo que habla español y portugués, incluídos los Estados Unidos de Norteamérica, el Imperio realmente existente.
A medio plazo, ¿es posible un imperio socialista?
Habría primero que determinar en cuánto tiempo consiste ese plazo medio por el que preguntas. Y medio con respecto a qué, principalmente. Lo que sí puedo decirte es que es posible un Imperio Socialista porque ya ha habido tres: la Unión Soviética, la República Popular China todavía actuante y que será, salvo catástrofe, el futuro nuevo Imperio, y el Tercer Reich nacionalsocialista (otra cosa es que ese tipo de socialismo, racista y criminal, me resulte deleznable, pero esto te lo aclaro en la penúltima pregunta). El primero y el tercero han fracasado, y China sigue ahí. Cada modelo socialista imperial ha sido particular y único, y a pesar de su fracaso, yo me quedo con el modelo soviético. Eso sí, repetirlo es imposible y además sería una soberana tontería. Entonces, si lo ha habido en el pasado, y en parte en el presente, desde luego que es posible en el futuro. Lo que sí tengo claro es que la séptima generación de izquierdas que postulamos es la que Ismael Carvallo pronostica: será materialista y será iberoamericana, hablará en español. Luego para que esa izquierda hispánica triunfe, el Estado socialista iberoamericano necesariamente tendrá que ser imperialista generador y universalista.
¿Algún truco para poder hacer desaparecer los fantasmagóricos tópicos más negros sobre el comunismo realmente existente del modelo soviético?
Es muy difícil luchar contra una Leyenda Negra, y eso en España lo sabemos muy bien. Leyenda Negra la tienen los grandes imperios generadores cuyo concurso histórico es inestimable e innegable. España, la Unión Soviética y Estados Unidos son prueba de ello. Pero, a mi juicio, sin negar lo necesario que es un estudio del fenecido Imperio Soviético y de su influencia en la actualidad, aún a pesar de haber desaparecido, lo verdaderamente necesario es la configuración de una nueva izquierda definida que esté inspirada en el Materialismo Filosófico, que proponga un proyecto político serio, realizable y llamativo para la gente (para España, para América, para los países hermanos de Asia y África, y para todos los pueblos) y que, lo más importante, no sea ni calco ni copia de la izquierda comunista tal y como se desarrolló. Para ello quizás sea conveniente el estudio no sólo del diamat desde nuestras coordenadas, sino de la propia historia soviética, lo cual es un trabajo arduo que está por realizar. Acabar con los tópicos más negros, por tanto, del comunismo, exigirá una vuelta del revés del marxismo-leninismo que, por fuerza, acabe en la configuración de un nuevo modelo ideológico que no sería sólamente marxista-leninista, pero que sí lo incluiría en su praxis. Esto conlleva la conformación de una fuerza política ya no a nivel nacional, lo cual es necesario, sino a nivel iberoamericano, al igual que el APRA o el Polo Democrático Alternativo de Colombia. De ahí la necesidad de adoptar la propuesta de Ismael Carvallo de la Alianza Socialista Iberoamericana. Para llegar a ella tenemos que construir la teoría revolucionaria, la ideología, porque, como decía Lenin: «Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario». Y nosotros tenemos al Materialismo Filosófico como punto de partida para la construcción de esa ideología, lo que nos sitúa muy por encima de otros grupos ideológicos. Así que quien quiera unirse a nosotros, ya puede empezar a leer textos materialistas, sobre todo de Gustavo Bueno, pero también cualquiera aparecido en revistas como El Catoblepas, El Basilisco y en páginas como El Revolucionario e Izquierda Hispánica, además de la Fundación de Investigaciones Materialistas José Revueltas, sita en México, esa gran nación que a la espera está de asir su propio mazo de hierro para dar un golpe efectivo que retumbe en el tablero político internacional.
¿Crees que la caída del Muro ha sido la consecuencia de la progresiva estupidización del ciudadano medio? ¿Podría comentarnos algún ejemplo cotidiano del presente que dé buena cuenta de la disolución de la moral de clase?
La caída del muro fue consecuencia de la dialéctica de clases y de Estados, que según nosotros es el motor de la Historia, y particularmente de la dialéctica de Imperios Universales en lucha, en este caso la Unión Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica. El muro cayó porque Estados Unidos demostró mayor eutaxia y mayor prolepsis política que la Unión Soviética. Es un acontecimiento a estudiar, desde luego, pero la estupidez no derriba muros (al menos no literalmente), e incluso en muchos casos puede ser necesaria para construir otros (pienso particularmente en el muro de las lamentaciones, pero se me podrían ocurrir muchos otros).
En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, nunca he creído que realmente exista eso de la «moral de clase», si te refieres a clase proletaria. En primer lugar porque la moral es el código de comportamiento colectivo que crea, conforma y fomenta, a nivel de una sociedad humana, quien tiene poder para ello, y en una sociedad política es la clase dirigente a través del Estado quien así lo hace. Por lo que las morales de clase obrera, a mi juicio, han sido mayormente morales que tenían que beber de las clases dominantes nacionales que las sometían a su poder (con connivencia obrera en muchos casos, todo hay que decirlo). E incluso la moral de clase de los Estados del socialismo real era la moral que, desde el Estado, impulsaba parte de esa clase obrera convertida en Partido dominante. Y no estoy en contra de que esto sea así, pero tampoco niego la evidencia. Creo que una buena moral revolucionaria es necesaria en todo Estado socialista que se precie, si no se quiere que el socialismo sea, como decía el Che Guevara, un mero método de reparto. Pero uno de los grandes retos, en un país como España, es el de determinar cuál es el sujeto revolucionario, puesto que, a nuestro juicio, el proletariado del que hablaba Marx ya no existe. Sí puede existir en México, en Brasil, en la República Surafricana o en Perú, pero en una nación política con gran cantidad de rentistas, en la que la figura del obrero ha sido sustituída por la del asalariado a secas, es muy difícil determinar quién va a levantar la bandera revolucionaria. La conciencia de clase en España hoy día es más que residual, inexistente. La prueba son los nacionalismos fraccionarios teñidos de «izquierda». Para recuperar algo parecido a lo que tú me preguntas antes hay que recuperar la idea de nación española (nación histórica y nación política), ya que toda revolución socialista es siempre nacional política. Por ello, es tan necesaria la trituración de los nacionalismos étnicos y racistas, a la par de finiquitar el residual patrioterismo españolista, obstáculo incluso «superestructural» en nuestra contra.
¿Es España el lugar adecuado para la revolución?
Hoy día no. Y me remito a mi contestación anterior para reafirmarme en ello. Ahora bien, que lo sea depende de dos cosas, a mi juicio: de cómo evolucione la crisis económica en que estamos inmersos y, sobre todo, de que haya un clima propicio para ello, esto es, que el pueblo, que la nación, quiera. De ahí la importancia de recuperar las tácticas de Gramsci para conseguir este objetivo: crear el clima de opinión adecuado para la revolución es quizás el paso previo más importante antes de tomar el poder, porque es el más penoso y el que requiere mayor paciencia. De ahí que la toma del poder dependa tanto de este paso, y no quito con ello la propia responsabilidad que conlleva la toma del poder, sea esta toma como sea, vía electoral o vía insurrección.
¿Por qué los catalanistas y vasquistas son bobos?
Si fuesen bobos no tendrían a España entera bajo su yugo, con la connivencia del socialfascismo tanto de PSOE como de Izquierda Unida y, sí, también del PP. Más que bobos, son necios, peligrosos y, sobre todo, traidores.
¿Por qué los anglosajones tienden a la hipocresía?
Porque sin hipocresía es imposible la tolerancia.
Si usted fuera el sargento y nuestros lectores sus soldados, ¿Qué cinco órdenes les daría?
Que lean obras de Materialismo Filosófico y se empapen de él para triturar todo aquello que deba ser triturado, que tengan fortaleza materialista para vencer las tentaciones que les desviarían del camino virtuoso que este sistema filosófico ayuda a emprender, que defiendan a España como Nación Política de Ciudadanos Libres e Iguales en Derechos y Deberes, que defiendan la idea de una Hispanidad Revolucionaria y Socialista desde las coordenadas del Materialismo Filosófico y que luchen hasta el final contra toda clase de mitos oscurantistas y confusionarios que hacen del mundo actual un lugar próximo a la barbarie. Todo esto se resume en una sóla cosa: que hagan la revolución que predicamos y que no descansen hasta asentarla.
¿Cual es el partido político más comunista de todos los que se presentan en España y por qué?
Ninguno. Yo sólo salvaría, eso sí, a Corriente Comunista Internacional. Pero el partido revolucionario adecuado para España está por llegar. Y ese partido sólo puede ser la sección española de la Alianza Socialista Iberoamericana que propunga Ismael Carvallo desde su Manifiesto de la Ciudad de México, de obligada lectura. Ese partido sólo puede ser materialista, racionalista, ateo, iberoamericanista y universalista, que propugne un socialismo específico que beba del Materialismo Filosófico, que sea patríotico y no patriotero, y que sirva de modelo ejemplarista al resto del mundo, y en particular a las otras naciones iberoamericanas. Y desde luego, que sea un socialismo que pueda ser recurrente, perdurable en el tiempo, eutáxico, y para ello ha de contar y fomentar con las realizaciones del pueblo, unido al poder político revolucionario.
¿Que piensa de los movimientos anticapitalistas, que no llegan a articular un discurso político afirmativo?
Pues precisamente por eso, porque son varios movimientos, jamás podrán articular un discurso político único. Además, y ya llego a la parte que quería llegar desde tu tercera pregunta, de la misma manera en que la izquierda es un mito, en el sentido de que no hay una única izquierda sino varias y enemigas entre sí, también el socialismo es un mito. No hay, ni ha habido, ni habrá, un sólo modelo socialista único. Ha habido, hay y habrá varios socialismos, tanto a izquierda como a derecha, tanto laicos como religiosos, tanto estatistas como antiestatistas, los cuales están, han estado y estarán enfrentados entre sí incluso a muerte. No basta con ser anticapitalista para ir de la mano con otro anticapitalista. Soy total enemigo de la máxima del fascista alemán Jünger, que decía que «el enemigo de mi enemigo es o será mi amigo». No señor. El enemigo de mi enemigo podrá ser mi aliado puntual, pero una vez derrotado el enemigo común, la lucha con mi aliado puntual será inevitable. Eso tendrían que tenerlo en cuenta todo esos antisistema (que no revolucionarios) que se alian con los moros contra el capitalismo de los Estados Unidos e Israel. Si se derrotara al Imperio, la lucha entre el Islam y los antisistema sería tan o más cruenta que la llevada a cabo entre ellos frente al capitalismo yanki. Y desde luego, mientras los anticapitalistas actuales más representativos sean los que hoy son, desde luego que el Islam saldría triunfador. Y eso sí que supone un mayor desastre que la propia existencia del capital. Si la alternativa al mercado pletórico es la Sharía me quedo con el mercado pletórico. Además, no hay que olvidar que la «economía islámica», a pesar de sus postulados anti-interés, obliga a aquellos a los que los bancos mahometanos dan préstamos a darles un porcentaje bastante considerable de su reinversión, con lo que al final, y Mahoma mediante, la banca sigue ganando. La economía islámica no es más que interés camuflado, ya desde los tiempos del profeta pedófilo. Por no hablar de la economía islámica actual, que varía según los países desde luego y esto obliga a que haya matices, pero básicamente se trata de liberalismo con turbante.
Una alternativa revolucionaria al capitalismo ha de contar con los logros más positivos de este sistema económico, de la misma manera que la revolución burguesa contó con los logros más positivos del Antiguo Régimen. Y esto no lo digo yo, ya lo decían Marx y Lenin y esto no es más que dialéctica revolucionaria. Determinar qué conservar y qué desechar es parte de la construcción ideológica que llevamos a cabo. Puedes consultar los artículos de Ismael al respecto ya nombrados, además del mío «Las plataformas continentales», o «Manifiesto en Defensa de España», ambos en El Catoblepas. Son propuestas, discutibles por supuesto, pero que ya están ahí, proponiendo un modelo a seguir, al menos en sus inicios. Esta alternativa que propugnamos (materialista, racionalista, universalista, atea, iberoamericanista), a mi juicio, sería bastante más seria, más sólida y menos folclórica que los movimientos antiglobalización actuales, los cuales tienen un preocupante componente anarquista que no compartimos. Y eso sin negar la posiblidad de que la Iberoamérica socialista a la que aspiramos conlleve la entrada en una nueva era histórica post-estatal, algo que ya señaló Gustavo Bueno en sus escritos filosófico-políticos.
¿Sí el próximo 17 de septiembre todos los españoles sacan su dinero del banco, que cree que puede ocurrir después?
¿Y por qué no antes, o después? Esa propuesta ya la hizo Diego Guerrero enEl Revolucionario. Yo veo difícil que eso suceda, y lo veo algo que, aunque tendría un efecto supuetamente devastador para los bancos capitalistas, es más ciencia ficción que otra cosa. Además, el atesoramiento (en el caos que planteas en tu pregunta, individual) nunca ha sido revolucionario. La alternativa es la toma del poder del Estado, y eso es contrario, por fuerza, si es una toma revolucionaria del mismo, a no practicar una política atesoradora en materia económica.