miércoles, 11 de febrero de 2015

Sabino de Sabinos


Crítica al artículo España, nación de naciones de Sabino Cuadra Lasarte, diputado por Amaiur en las Cortes Generales Españolas, publicado en Crónica Popular. Publicado en Crónica Popular:




Ya lo expliqué en su día en mi artículo Contra el derecho de autodeterminación publicado también en CrónicaPopular, http://www.cronicapopular.es/2014/11/contra-el-derecho-de-autodeterminacion/ pero a tenor del texto lleno de topicazos heredaros de los últimos cuarenta años de Régimen de 1978 por parte de Sabino Cuadra, lo voy a recordar, al tiempo que pongo aquí cosas nuevas. A continuación desarrollo, basándome en su texto, los siguientes nueve puntos:
09_01_Sabino1) El derecho de autodeterminación es una contradicción jurídico-política incuestionable, por absurda. Primero porque no hay verdaderaautodeterminación, sino que los Estados, para existir, dependen de dos cosas. De su dialéctica interna de clases, que organiza las capas y ramas del poder político en orden a institucionalizar su soberanía nacional y perseverar en su ser, y de su dialéctica externa de Estados, que son los que acaban determinando a otro Estado, reconociéndolo o no. Por ello no hay autodeterminación, sino heterodeterminación.
España es una nación política (un Estado-nación), no desde Franco, ni desde la Constitución de 1978, sinodesde la Constitución de Cádiz de 1812, fruto de la Guerra de Independencia de 1808-1814 que, por cierto, Pablo Iglesias recuperó para las izquierdas en su discurso de la Marcha sobre Madrid de Podemos. Cosa que hay que agradecerle, porque desde la Guerra Civil Española, las izquierdas patrias no reivindicaban el legado de la Guerra de Independencia contra el Imperio Napoleónico y porque, y esto es esencial, todas las izquierdas españolas que reivindiquen la soberanía nacional española, son herederas de los liberales revolucionarios de Cádiz que se enfrentaron tanto a los franceses como a los serviles. Por cierto, ETA y Amaiur, organizaciones del nacionalismo vasco que surge del carlismo, son herederas de esas fuerzas serviles.
2) El comunismo es heredero del jacobinismo. El modelo de Estado que de verdad defendieron Marx, Engels y Lenin, fue la República Única e Indivisible, y separaron las “naciones sin historia” (entre ellas los vascos) de las “naciones históricas“. España es una de esas naciones históricas, a la que, por cierto, dedicaron textos ingentes en su momento, publicados aquí editorialmente por Cenit (Carlos Marx, La revolución española, con traducción directa de Andreu Nin, 1929), Ariel (Marx/Engels, Revolución en España, con prólogo, notas y traducción de Manuel Sacristán, 1960),Trotta (Marx/Engels, Escritos sobre España, 1997) y Alianza Editorial (Marx/Engels, La España Revolucionaria, 2009, sobre la edición de los textos de Marx y Engels, traducidos al español en 1978 por Editorial Progreso, de Moscú, con el título La revolución en España), en varias ediciones distintas.
El federalismo, el confederalismo y la “nación de naciones” son inventos reaccionarios anticomunistas que el eurocomunismo se tragó con patatas aquí porque identificó la oposición al franquismo con ser “de izquierdas“, “demócrata” o “antifascista“.
La gran lacra del marxismo español es que aquí nunca llegó Hegel, y su hueco decimonónico, con mucho peso todavía, lo llenó el krausismo, subproducto de la masonería que clamaba por una República Fraternal Universaldonde el materialismo histórico brilló siempre por su ausencia. Si alguien quiere consultar la verdadera concepción del Estado del leninismo, puede hacerlo aquí: http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p01.htm
3) La idea de autodeterminación en Lenin fue pensada para las colonias y los grupos étnicos y religiosos perseguidos por minorías. A día de hoy, tiene poco sentido hablar de autodeterminación porque ya no hay colonias (gobiernos indirectos de una metrópoli sobre la colonia, subgobernada por un sátrapa o rey local), y porque las minorías perseguidas tienen otros mecanismos de amparo para su protección, la heterodeterminaciónde otras potencias.
En todo caso, hay que recordar que Lenin pensaba en las minorías del Imperio Austrohúngaro, enemigo de Rusia, al que la Revolución Bolchevique quería eliminar para, influyendo en sus eslavos, propagar la revolución comunista internacional que nunca llegó sobre esas tierras. En la destrucción del Imperio Austrohúngaro Lenin contó con el apoyo indirecto pero tácito de la Gran Superpotencia vencedora de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica, y su presidente Woodrow Wilson. Ahora, ninguna región de la nación política española es una colonia, y menos un País Vasco y una Navarra con privilegios fiscales forales heredados de la Edad Media y que el dictador Franco protegió, a los cuales no creo que el señor Sabino Cuadra quiera renunciar.
4) Solo tres Estados en la Historia han reconocido el “derecho de autodeterminación” en sus constituciones: la Unión Soviética, Yugoslavia y Etiopía. Y ninguno de esos tres Estados existe en la actualidad (Etiopía se partió en dos cuando Eritrea se separó del resto, quedándose la Etiopía actual sin salida al mar).
El llamado “derecho de autodeterminación” es un privilegio de secesión. Consiste en privar de decidir sobre la unidad nacional a la mayoría de sus ciudadanos, dándole ese privilegio, llamándole derecho, solo a los ciudadanos de esa nación censados en municipios de la región con movimientos separatistas. Nada más y nada menos que eso.
Y eso es lo que defiende Sabino Cuadra: el neofeudalismo político, los privilegios por censo, privándome a mí, ciudadano español censado en Madrid, a decidir sobre la unidad de mi nación, y sobre las tierras vascas, que son tan mías como suyas son las madrileñas, aunque tenga mentalidad de siervo de la gleba y quiera tener un Estado vasco independiente que, en el ámbito internacional, no valdría una higa. Lo mismo vale para Cataluña, región mimada industrial y económicamente por el Estado, con la burguesía más agresiva de España. Mimada ya por Felipe V, cuyos Decretos de Nueva Planta, tras la victoria borbónica en 1714, permitió a la burguesía catalana desarrollar el comercio textil y de esclavos en el Caribe con muchos beneficios, y que Franco premió dándoles aún más industria debido al gran número de falangistas que Cataluña dio al bando rebelde en la Guerra Civil.
5) Si hay partidos como Podemos o Izquierda Unida que todavía le dan privilegios, llamándolos derechos, a gente como Sabino Cuadra, eso solo demuestra que la derecha está disuelta en la izquierda, y que es lo mismo pero con otro nombre.
No me extraña, por tanto, la insistencia de Podemos en no definirse “ni de izquierdas, ni de derechas”, pues su parte de derechas (y también de Izquierda Unida, y en algunos sectores del PSOE) es la parte que niega la nación política española fruto de una guerra de liberación nacional como fue la que se llevó a cabo contra el francés. Que triunfó, por cierto, y cuyo ciclo revolucionario se extendió todavía durante todo el siglo XIX y el primer tercio del XX tanto en la España ibérica, como en las repúblicas hispanoamericanas independizadas (gracias también a las malas artes de sus burguesías criollas explotadoras de indígenas y a su connivencia con el Imperio Británico), cuyas Constituciones se basaron en la de Cádiz.
6) Hablar de nación de naciones es un contrasentido si primero no se define qué es nación. Habría que distinguir primero los usos históricos de la palabra “nación”. La primera idea de nación fue biológica, asociada al nacimiento de las partes del cuerpo y a la consanguinidad familiar, cuyo origen es medieval. Luego está la nación étnica, que es la nación volkgeist, la asociada a elementos antropológicos más que políticos, como los gitanos, los eslavos o los maoríes.
La nación política es el Estado nación, la refundición de diversas naciones étnicas y de los súbditos de una Monarquía Absoluta en una nación de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes (Francia, Italia, España, Alemania), pudiendo ser republicana o monárquica. Y luego Está la “nación fraccionaria“, el neofeudalismo separatista que quiere robar territorio y derechos a una nación política para construir un nuevo Estado supeditado al poder de terceros. El separatista, en el límite, no deja de ser un ladrón de soberanía, tan rompepatrias y vendepatrias como un neoliberal. El territorio de la nación política ha de ser propiedad de todos sus ciudadanos, y es producto de todas las clases de trabajadores que han trabajado en su conformación, riqueza y patrimonio, que es suyo también.
En definitiva, Amaiur y Sabino Cuadra quieren privar a todos los trabajadores españoles de algo que también es suyo, como es el territorio de la región vasca, que él llama “Euskal Herría“. En todo caso, hablar de “nación de naciones“, a no ser que se hable de “nación política de naciones étnicas” (que no sería el caso de España, donde etnias solo hay la caucásico-mediterránea, los gitanos y los inmigrantes y sus hijos, que son también españoles, pues lo importante para ser español es la ciudadanía, el DNI, y no el color de la piel, el sexo o si se tiene una sola ceja; sería más el caso de China o Rusia), es tan estúpido como hablar de “cuchara de cucharas”. ¿Hay acaso un Sabino de Sabinos? Aunque solo hay un Sabino Cuadra, sus ideas, si no fuera por el barniz progre, son las mismas que la del Sabino Arana, racista fundador del nacionalismo vasco.
7) La idea de nación de Sabino Cuadra, y me temo que también la de Pablo Iglesias, es la austromarxista de Otto Bauer que, aunque fue criticada por Stalin, el comunismo la asumió en parte, y la socialdemocracia casi por completo. Y es una idea de nación basada en una idea volkgeist de nación, asociada a la etnia, la lengua y el agrupamiento territorial de un grupo humano. Esto es, la idea de nación heredera del Romanticismo alemán, considerada por sus partidarios como la “nación natural“, frente a la “nación artificial“, la nación política heredada de la Revolución Francesa, la Revolución Americana y la Revolución Española (“la España de ambos hemisferios”, artículo 1 de la Constitución de Cádiz, es la transformación jurídico-política de un Imperio interncontinental en un solo Estado-nación). La idea de nación del Romanticismo alemán es la misma que la del nacionalsocialismo y, sí, la misma que la del señor Sabino Cuadra.
8) Si Pablo Iglesias es tan estúpido como para hablar todavía de “nación de naciones” para comprarle el discurso Sabino Cuadra, es porque ciertamente ambos están asumiendo el (tan criticado por don Sabino) Artículo 2 de la actual Constitución Española de 1978. Artículo que es la madre del cordero de todos los movimientos neofeudalistas españoles, pues no distingue “nación” de “nacionalidad”. Y es que lo que más ha ayudado al separatismo en España es la Constitución Política que actualmente tenemos, y la ayuda constante que desde Madrid ha recibido esta ideología por parte del PP y del PSOE.
Uno de los grandes errores de las izquierdas españolas es, tanto que está de moda ahora Laclau y sus“significantes vacíos“, no disputar la idea de España a la derecha españolista. Franco se apropió de la idea de España, de sus símbolos y de su Historia centenaria, confundiéndola con su persona. Y eso llevó a las izquierdas a renunciar a la idea misma de España, con lo que concedían a Franco y a su agitprop durante la dictadura la victoria ideológica. Cada vez que Pablo Iglesias o, peor, Juan Carlos Monedero hablan de “nación de naciones” (Monedero, todo un Doctor en Politología, dice que España está constituida por varias “naciones políticas“, demostrando su analfabetismo funcional al nivel de su propia disciplina académica), están concediendo victorias a Franco, dictador muerto, y también al señor Sabino Cuadra. El discurso de Sol fue un paso frente a eso que hay que reconocer, pero sigue siendo insuficiente.
9) Los Sabinos Cuadras seguirán pululando mientras no haya una profunda reflexión en Izquierda Unida, elPSOE o Podemos, en la que se vea necesario asumir que defender la soberanía nacional implica defender la unidad nacional. Y que en absoluto se es demócrata por dar privilegios a un puñado de españoles solo por estar censados en una región frente a la mayoría de los ciudadanos, a los que se privaría de soberanía en un referéndum de secesión. Es más, se es antidemócrata formal y material cuando todo no lo pueden decidir todos. Y eso es lo que hacen Pablo Iglesias, Cayo Lara, Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Tania Sánchez, Juan Carlos Monedero, etc.: en nombre de la democracia, eliminarla privilegiando a Sabino Cuadra. ¿O acaso no es una muestra de ello la expulsión de Podemos de Enric Fernández, cara visible de la candidatura Podemos Unidos en Cataluña, que defiende la unidad de España? ¿Acaso expulsarle en directo por un sms durante la emisión de programa La Marimorena, de 13TV, no es darle victorias, más, a Franco y al señor Sabino Cuadra? Para el que no lo haya visto, aquí va el vídeo:

En conclusión: la idea de “nación de naciones” es antisoberana, anti-clase obrera y antirrevolucionaria. Solo por esto, y por la positiva valoración de un patois como es Sabino Cuadra (http://es.wikipedia.org/wiki/Patois), la cúpula dirigente de Podemos no puede para nada equipararse a Syriza.
PD1: Sobre el neofeudalismo: http://www.nodulo.org/ec/2008/n072p12.htm
PD2: Cada vez que alguien dice la expresión “proceso constituyente” muere un gatito.