miércoles, 23 de septiembre de 2015

Xabier Arrizabalo y la Escuela Económica Marxista Española


Publicado en Crónica Popular, nº 3, 21 de septiembre de 2015, IIª época:


Presentación del libro de Xabier Arrizabalo Montoro, Capitalismo y Economía Mundial, en la Carpa Libros / Proyecciones Marcelo Usabiaga de las Fiestas del PCE 2015.




El año pasado, el economista, sociólogo y profesor del Departamento de Economía Internacional y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Xabier Arrizabalo, publicó un monumental ensayo, que presentamos también hoy aquí en las Fiestas del PCE del 2015, en coedición con el Instituto de Economía Marxista, con sede en la Facultad de Economía Política donde el profesor Arrizabalo imparte clase, la Universidad de Arte y Ciencias Sociales (ARCIS) y la Universidad de Concepción (UdeC), estas dos últimas instituciones chilenas. Capitalismo y Economía Mundial, así se llama su último ensayo, analiza y desembrolla precisamente eso, las interrelaciones del sistema económico capitalista con la Economía Mundial que, precisamente, ha ayudado a conformar.

O, lo que es lo mismo, que no se puede entender el concepto de economía mundial sin entender qué es eso del capitalismo. Ambos conceptos económicos están entrelazados, aún pudiendo abstraer elementos concretos de su entrelazamiento para su estudio. Y la forma, el enfoque, que Arrizabalo ha adoptado para entrelazar, y poder abstraer, todo lo que se relaciona entre el capitalismo y la llamada economía mundial, es el clásico, y hay que decir que efectivo, método dialéctico materialista del marxismo. Que tiene en cuenta la Historia, la Política, la evolución de la técnica, la tecnología y las ciencias en la conformación de nuestro Mundo. Y toda esta composición de factores es la que permite a Xabier Arrizabalo, que se define en su cuenta de twitter como “crítico de la Economía Política”, presentar un libro de crítica de la Economía Política que, sin duda, marcará la disciplina económica e influirá en otras cogenéricas como la sociología, la Historia, la politología, etc., en todo lo que resta de siglo, al menos en el ámbito de los 500 millones de hispanoparlantes que puedan leerlo por ahora, a la espera de posibles ediciones en otros idiomas.


Arrizabalo representa, junto con otros, lo mejor del pensamiento económico marxista en la actualidad en España. Hay que decir que, al menos, desde la década de 1990, se ha estado fraguando un grupo muy bien preparado, dedicado y competente de economistas marxistas españoles que han analizado en diversas obras todos los aspectos de la disciplina profundizando en los elementos teóricos que ya Carlos Marx elaboró hará ya casi 150 años. Bien es cierto que España ha tenido muy buenos economistas marxistas anteriormente, o que al menos se han acercado al marxismo en ciertas cuestiones analíticas y han influido en contemporáneos, por edad y labor analítica, de Arrizabalo. Nombres como los de Carlos Berzosa, Juan Torres, Alberto Montero, Juan Francisco Martín Seco o José Luis Sampedro, unos más cercanos al marxismo que otros, son tenidos en cuenta por un montón de estudiantes de economía de diversos países, además de España. Los ya fallecidos Jesús Albarracín y José María Vidal Villa también son personalidades que habría que considerar por sus aportaciones teóricas críticas y militantes. También habría que nombrar a Miren Etxezarreta, Enrique Palazuelos, Albert Recio, José Tapia Granados, los hermanos (Eduardo y Alberto) Garzón, Joaquín Arriola o Pedro Montes, como figuras siempre pujantes en temática macroeconómica, de análisis de economía financiera o de crítica de la implementación del euro como moneda única europea, donde Montes, junto con Martín Seco, han destacado de manera sobresaliente. Fuera de España, en lengua española, hay que destacar como nombres imprescindibles a Claudio Katz, Enrique Dussel y, sobre todo a mi juicio, a Rolando Astarita, profesor de la Universidad de Quilmez, en Argentina, cuyos artículos, libros y blog, son dignos de seguimiento y mención.

Pero, como dije antes, a partir de 1990, en pleno desmoronamiento del bloque soviético, es cuando empieza a formarse un grupo muy disciplinado de estudios alrededor del Grupo de Economía Alternativa, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCM, y en torno al Departamento de Economía Internacional y Desarrollo (Economía Aplicada I) que nombré al inicio de esta presentación. Alrededor de este grupo, comandado en su momento por el propio Arrizabalo, Diego Guerrero (gran teórico del valor-trabajo, autor de numerosas obras de condensación del pensamiento económico no neoclásico y de teoría microeconómica y director de mi tesis doctoral) y Enrique Palazuelos, Catedrático de ese Departamento. Desde entonces, estos tres autores, juntos o por separado, han podido conformar el núcleo de lo que podría definirse como una Escuela de Pensamiento Económico muy concreto y determinado. Escuela que, por supuesto, ha conformado un cuerpo y ha tenido, y tiene, un curso de actuación que puede rastrearse no ya solo en diversas obras, sino también en charlas, cursos, seminarios y también en la permanencia institucional coordinada de sus acciones, a través del Grupo de Investigación Economía Política: capitalismo y desarrollo desigual dirigido por Arrizabalo y Juan Manuel Ramírez Cendrero. Pero también, y sobre todo, en el Instituto Marxista de Economía (IME), de reciente creación, también sito en la Facultad de Económicas de la UCM. Instituto alrededor del cual se articulan buena parte de los trabajos de investigación del grupo que se empezó a conformar allá por la última década del siglo XX alrededor de cuestiones de una actualidad incuestionable, pero que empezó a dar sus pasos en los duros, para el marxismo, años 90 del siglo pasado.

El economista Joseph Stiglitz señala las siguientes características para poder hablar, o referirse, a un grupo de estudiosos del campo económico y de sus instituciones afines como organizadas alrededor de una “Escuela” de pensamiento. Para el famoso economista estadounidense, si los fundadores de un determinado grupo de trabajo perduran en sus investigaciones y tienen influencia incluso después de su fallecimiento, si disponen de un cuerpo de análisis económico original (incluso enfrentado a corrientes mayoritarias de pensamiento económico incluso afín, marxista, como es el caso del grupo de Arrizabalo, Guerrero, etc., que comentamos, siempre centrado en la crítica de la formación del capital y de su influencia social aquí y ahora y en las soluciones no clásicas -históricas- que proponen), si tienen una importante variable estratégica a seguir (como muestra el IME y la labor de propagación de su pensamiento económico sobre doctorandos e investigadores diversos en calidad de discípulos), si disponen de un modelo teórico (una concepción materialista del Mundo y del Hombre, que trasciende la mera Economía Política, y se conecta con la Política, la filosofía, la sociología, etc., que además es dialéctica), y si existen conclusiones de política económica que los discípulos llevan a la práctica (cosa que ha ocurrido en cuanto muchos de ellos han sido, o son, asesores económicos de diversas ramas de la administración pública española o internacional) entonces podremos hablar de una Escuela.

Puede haber otros criterios adicionales, pero éstos pueden valer para poder argumentar que nos encontramos, con Arrizabalo y su obra, ante una representación muy concreta, y muy potente, de lo que es una Escuela Económica en toda regla. Ya hemos nombrado a algunos de sus miembros. El propio Xabier Arrizabalo, Diego Guerrero, Enrique Palazuelos, Juan Manuel Ramírez Cendrero, u otros como el muy brillante Juan Pablo Mateo Tomé, serían los representantes más conocidos de esta escuela, cuyo radio de influencia ya podría decirse que, de algún modo, traspasa las fronteras físicas de la Facultad de Económicas en que nació, e incluso la disciplina de la Economía Política, como probarían nombres como el de Maximiliano Nieto, de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Por mi parte, en tanto que discípulo de Diego Guerrero, como director de mi tesis doctoral, y de Gustavo Bueno, que nunca me dio clase, pero sin el cual es imposible entender mis escritos, me identifico también con este grupo que describo, al menos en parte.

Si bien el marxismo, en sí, es una Escuela, y todos estos autores pertenecen a la amplia Escuela Marxista, y a la Escuela Marxista Española en particular, centrada en la crítica de la Economía Política (cuyos nombres ya hemos enumerado más arriba), no es menos cierto que alrededor de el IME y su Facultad en el Campus de Somosaguas de la UCM se ha formado un grupo muy sólido de economistas, cuya influencia se hace notar en multitud de estudiantes, matriculados o aficionados a sus cursos, y lectores de sus textos. Esta Escuela, marxista, podría denominarse, para institucionarla aún más, Escuela del IME, o si se prefiere por utilizar el lugar o ciudad donde realizan la mayor parte de sus actividades, Escuela de Somosaguas.

Para finalizar esta breve presentación, solo me queda emplazar a todos los presentes a que escuchen con atención lo que Arrizabalo tiene que decir, tanto ahora como antes, en sus libros y artículos, incluido este seminal Ensayo, y lo que tenga que decir en el futuro. Así como todo lo que tengan que decir todos los economistas marxistas que he recomendado seguir y, por supuesto, que estén atentos a lo que esta Escuela de Somosaguas está trabajando y trabajará. Pues de su radio de acción, de su impacto real, podrá deducirse su potencia. Y, por ahora, promete bastante.