domingo, 12 de abril de 2020

Entrevista para The New Time Media


El perfil de Instagram The New Time Media me ha realizado esta entrevista, publicada en tres partes. Por su posible interés, debido a que adelanta cosas de mi próximo libro (el sexto, terminado pero todavía no editado, La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretejiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno, que será editado en España por El Viejo Topo y en Argentina por Biblos), la reproduzco aquí:

Enlaces a la entrevista en Instagram:

1. ¿Quién eres?¿Que ideología tienes y porque?

Me llamo Santiago Armesilla, soy español. Actualmente me encuentro viviendo en Argentina, realizando una investigación con una beca postdoctoral. Soy comunista desde los 17 años. A lo largo de mi vida he ido puliendo mi formación ideológica, política, económica, histórica y filosófica para tratar de ser lo más útil a la causa comunista. Se trata del único movimiento político de calado universal que, de verdad, ha puesto en jaque al capital. Ningún otro lo ha hecho, y de ahí la Leyenda Negra anticomunista que fomenta la democracia burguesa constantemente, aun caida la URSS hace ya casi 30 años. China está ahí, acechando al mundo burgués, y por eso nunca bajan la intensidad en su propaganda anticomunista. Acabar con la Leyenda Negra anticomunista es una de las tareas fundamentales a realizar por los comunistas del siglo XXI. Esa Leyenda Negra tiene, a mi juicio, cuatro pilares fundamentales: a) La biografía de Marx, demostrar que no fue un vago que engañó a su mujer y falseaba datos para escribir sus obras, sino que fue un revolucionario expulsado de varios países por su actividad política, que pudo trabajar como periodista, utilizando esta profesión como ámbito de aplicación de su concepción materialista de la Historia; b) La Unión Soviética en general, y Stalin en particular, pues hay que demostrar que las cifras de muertos que se sostienen durante su mandado no son ciertas, que fue un país eficiente a nivel económico incluso desde el "comunismo de guerra" (pues ganaron la Guerra Civil Rusa los bolcheviques), y que la URSS tenía leyes que se cumplían, y no se trataba de una tiranía donde se hacía todo lo que el líder del Estado decía; c) China, pues tenemos que desmentir también aquí las cifras de muertos durante el liderazgo de Mao, que su economía es "capitalista e imperialista" y, ahora, que han provocado el caso mundial mediante la pandemia del coronavirus; y d) un estudio amplio del resto de experiencias comunistas del siglo pasado y de este, desmentir que Camboya tuvo un régimen marxista con Pol Pot (fue la República Socialista de Vietnam la que acabó con su régimen de terror), estudiar la economía y el régimen social de la RDA, etc. Es una tarea a realizar. También quiero destacar que el comunismo no es un movimiento político anticapitalista. Marx nunca fue anticapitalista, sino postcapitalista. El materialismo histórico entiende el capitalismo como un modo de producción revolucionario y necesario para, partiendo de él, construir el socialismo como transición a un modo de producción comunista, irreversible en tanto que ya no se pueda volver desde él al capitalismo. Ningún Estado con revolución comunista pasó la fase inicial socialista, que era básicamente capitalismo de Estado con gestión obrera (dictadura del proletariado), aunque en algunos casos el avance socialista fuese mayor que en otros casos, como con la URSS de Stalin, por ejemplo.

También soy un patriota español, y considero que acabar con la Leyenda Negra antiespañola, con la hispanofobia que existe en nuestro país, entre buena parte de la población de las naciones hermanas hispanoamericanas, y en otras latitudes, es otra de nuestras misiones a realizar. Acabar con ambas Leyendas Negras, la anticomunista y la antiespañola, son tareas fundamentales para realizar nuestra emancipación nacional y social. La gran diferencia entre una y otra es que la Leyenda Negra antiespañola ha sido refutada a nivel académico (aunque se encuentra con muchas resistencias, sobre todo entre la historiografía progre) pero no a nivel popular, mientras que la Leyenda Negra anticomunista es masiva a nivel popular y no ha sido refutada todavía a gran escala a nivel académico. Si el comunismo ha triunfado en aquellos países que ha conseguido hacerse plenamente nacional, el triunfo del comunismo en los países hispánicos requiere acabar también con la Leyenda Negra antiespañola (y contra el Imperio Hispánico moderno), pues está totalmente integrada en la superestructura ideológica de las naciones desgajadas de aquel Imperio, incluida es porción desgajada que tiene el nombre de España. El comunismo del siglo XXI requiere la construcción de grandes bloques geopolíticos postestatales socialistas, que sean culturalmente homogéneos, posibilitando así una mayor integración de los mismos. Por ello hay que romper con tres ideologías al respecto: con el atlantismo de la derecha conservadora, anglófilo; con el europeísmo, tanto socialdemócrata como liberal; y con el latinoamericanismo, construido tanto contra Estados Unidos y contra España, que aunque fue necesario defenderlo en el siglo XX contra aquel, hoy día ya es insuficiente porque el umbral de poder geopolítico se ha elevado con el ascenso del país más poblado de la Tierra, China, único Estado-Civilización unificado de la Tierra. El latinoamericanismo debe ser integración, o mejor dicho, superado, por una unidad geopolítica mayor, organizada respetando la idiosincrasia nacional de sus partes, pero tendente a su organización civilizatoria y socialista: la iberofonía, todo el conjunto de naciones y de población que en el mundo hablan español y portugués, las dos únicas lenguas universales mutuamente comprensible hasta un 89%, agrupando a más de 800 millones de personas en los cinco continentes. No tiene sentido integrar a Brasil en Latinoamérica prescindiendo de Timor Oriental, Angola o Mozambique en dicha integración. Y menos aún prescindir de Portugal y de España solo por la cuestión de la Leyenda Negra. Todo iberófono ha de saber que la cuna de su civilización se da en la Península Ibérica durante la llamada Reconquista contra el Islam, no porque suponga una recuperación del Reino Visigodo, que nunca lo fue. Sino porque supone la construcción de una única civilización, que tiene su embrión en el Reino de Asturias y su cuna en el Reino de León, que surge tras trasladar la capital de aquel Reino de Oviedo a León, y del cual surgen dos coronas, la portuguesa y la castellana, sin las cuales no puede entenderse la Iberofonía, sin negar sus particularidades propias. "Imperator Totus Hispaniae" era el título del rey Alfonso VI de León, pues su vocación era ya civilizatoria. Y América se construye en el intento de vencer al Islam, somos una civilización incompatible con el iconoclasmo y el desprecio del cuerpo musulmán e incomaptible con el sentimentalismo y el subjetivismo individualista y burgués de los protestantes, pues ya Marx afirmó que el protestantismo es la versión burguesa del cristianismo.

Así pues, me defino como comunista y paniberista. Mi aspiración es la construcción de un gran bloque iberófono intercontinental socialista desde el que realizar la transición al comunismo, aprovechando el nuevo umbral de poder elevado gracias al auge de la República Popular China. Ese ha sido mi proyecto político desde hace ya 16 años. Y aportaré lo mejor que pueda para conseguirlo junto con aquellos que compartan dicho proyecto. El comunismo solo puede construirse a partir de grandes plataformas continentales, no desde países pequeñitos. Así lo afirmó Stalin en "La revolución de octubre y la táctica de los comunistas rusos". De ahí que sea necesaria la lucha y destrucción de ambas leyendas negras, condición necesaria, aunque no suficiente, para construir un comunismo iberófono universal.

Dicha construcción requiere la aplicación del marxismo, que tiene una sólida tradición y un método racional incontestablemente potente, a las realidades actuales, partiendo de los pilares fuertes que te he dicho. Entiendo que, en el ámbito de habla hispana, el materialismo histórico debe pasar por la fusión nuclear, no con el materialismo dialéctico soviético, que cayó entre otras cosas por su monismo y su escolasticismo, sino con un sistema filosófico desarrollado en español que, a pesar de su nihilismo crítico, su teoreticismo (es más importante la coherencia interna, el despliegue de la "cartografía sistemática de las ideas" del sistema, que la realidad misma en desarrollo) y su gnosticismo (pues sus seguidores son un grupo que solo se reune entre ellos, solo se influyen entre ellos, solo se leen entre ellos, y es más importante la crítica filosófica del presente que la transformación del presesente mismo, sobre todo en sentido marxista), es el más potente existente: el materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Bueno propuso la "vuelta del revés de Marx" en sentido parecido a lo que Marx hizo con Hegel. En un libro que tengo ya escrito y que está esperando su publicación, retrasada por la pandemia, tanto en España como en Argentina, titulado "La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretegiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno", propongo finalizar la fusión nuclear que el propio Bueno inició con el marxismo partiendo de la tradición filosófica "occidental", pero que él mismo y su "escuela" abortaron. Dicha fusión es posible porque, al igual que Marx da la vuelta del revés a Hegel porque en este ya se encuentran todos los elementos que configuraron la ontología y la gnoseología del materialismo histórico, en Marx ya se encuentran, con otras nomenclaturas o sin ellas, todas las partes que Bueno propone dar la vuelta del revés (el pluralismo ontológico de la materia, la relación entre socialismo y comunismo, la idea de alienación, la relación entre base y superestructura, la dialéctica de clases, de Estados y de Imperios, etc.). Todo eso ya está en Marx y en toda la tradición marxista-leninista. Solo se puede negar desde la ignorancia respecto de la obra marxista o desde la mala fe de una escuela cuyo impacto social no niega su actualismo conservador que, realmente, solo pretende conservar la sociedad desde la que puede desarrollar su "crítica cartográfica". De ahí que mi propuesta filosófica, que es inseparable del comunismo como movimiento político y del paniberismo como proyecto geopolítico, la denomine concepción materialista de la vida política o materialismo político. El término, en origen, no es mio. Y el propio Bueno lo utiliza en su obra "Primer ensayo sobre las categorías de las 'ciencias políticas'", de 1991, para separarse del formalismo político. Pero yo lo utilizo para definir una fusión nuclear, entre Marx y Bueno que el propio Bueno inició sin completarla, insisto, que inevitablemente conlleva una nueva concepción filosófica que, no obstante, no rompe del todo ni con Bueno ni con Marx. Todo eso está explicado en ese libro, que espero pueda leerse lo antes posible, pues toda mi obra teórica, en libros y en artículos, camina en esta triple construcción doctrinal: comunismo, paniberismo socialista y materialismo político. Creo que ya me he definido de manera clara.


2. ¿Que estudios tienes? Tengo entendido que tienes un doctorado.¿Sobre que investigaste? ¿Podrías hacer un resumen muy breve con las conclusiones que sacaste?

Como te dije, actualmente me encuentro en Argentina con una beca postdoctoral, investigando el papel de Argentina en la conjugación entre desarrollo económico e integración regional desde 1983 hasta 2019. Tengo un doctorado por la Universidad Complutense de Madrid en Economía Política y Social en el marco de la globalización, con una tesis doctoral dirigida por el economista marxista Diego Guerrero, en la que analizo la influencia de las tecnologías de investigación operativa (programación lineal, dinámica, estocástica, etc.), en la conformación de precios de las mercancías, y como impacta ello en la discusión sobre las teorías del valor más importante: la del valor-trabajo y la de la utilidad marginal. Lo analizo desde la gnoseología del materialismo filosófico de Bueno, la teoría del cierre categorial. Mi tesis doctoral puede leerse en Internet y descargarse, y fue calificada con sobresaliente cum laude por unanimidad. Mi primer libro, "Trabajo, utilidad y verdad", editado en 2015 por Maia Ediciones, es un resumen de los cinco primeros capítulos de mi tesis, en la que me centro en la parte más gnoseológica de la misma. Los otros dos capítulos, ampliados y revisados, son la base sobre la que escribí el libro que te comenté en la pregunta anterior, "La vuelta del revés de Marx", que está todavía por ser publicado.

En el caso de mi investigación postdoctoral, todavía no puedo adelantar resultados de la investigación, pero sí puedo decir que, a pesar de los cambios entre gobiernos desde la recuperación de la democracia, Argentina ha tenido una misma política encaminada al desarrollo y la integración regional. Para poder entender estas políticas, hemos diseñado una teoría de modelos de integración material y formal de los Estados americanos, partiendo en parte de la teoría de los modelos de globalización de Bueno en su obra "La vuelta a la caverna: terrorismo, guerra y globalización". El marco teórico de este modelo fue publicado en 2018 en la revista El Basilisco. Sobre mi tesis, te puedo decir que la teoría del valor-trabajo tiene un cierre tecnológico en estado gnoseológico II-alfa2, que es común a toda la obra de El Capital de Marx y el resto de su obra filosófico-económica. Esto implica un cierre tecnológico, configuracional, de dicha ley del valor, que no se produce en la teoría de la utilidad marginal, pues esta nunca rebasa los límites de la filosofía idealista, pues entiende que los precios y las mercancías son productos subjetivos, mentales. De hecho, la demanda desde la ley del valor de Marx, siguiendo las pautas de la teoría del cierre categorial, puede explicarse desde el efecto-precio, y no desde la función de utilidad marginal, que es innecesaria para construir la curva geométrica en el dibujo de la demanda. Además, esta explicación es coherente con el punto de vista de Marx, en que la ley del valor-trabajo explica el modo de producción capitalista en su raíz o nucleo mercantil, pero se trata de una ley histórica, pasajera, que no existió antes del capitalismo, ni existirá después de él. Las configuraciones tecnológicas, a diferencia de los teoremas científicos alfa1 en la teoría del cierre categorial, son independientes de las manos de los sujetos gnoseológicos (los obreros) que las han configurado (las verdades científicas tienen un funcionamiento similar, desde su producción inicial, a las mercancías), pero siempre retornan a ellos de manera indirecta (como medios de consumo) influyendo en su comportamiento y vida. Pero la tecnología, que es el campo de aplicación de las verdades científicas pues las ciencias están orientadas a la tecnología, esto es, al cumplimiento de la ley del valor, es pasajera en sus verdades, en sus configuraciones. Sin embargo, los teoremas alfa1, según la teoría del cierre categorial, tienen un radio de vitalidad muchísimo mayor, con mayor capacidad de trascender modos de producción. La prueba son los teoremas en geometría, la primera ciencia propiamente dicha, que nace en el esclavismo de la Antigua Grecia.

También tengo un Master en Análisis Político, en el que investigué lo mismo que en mi tesis doctoral, pero de manera embrionaria, y otro Máster en Formación de Profesorado de Bachillerato, con especialidad en Formación y Orientación Laboral, siendo mi trabajo de fin de Máster un análisis de los procesos de uberización del mundo laboral y su impacto en la Formación Profesional española, siempre desde una perspectiva filosófica marxista-materialista. Se puede leer en Academia.Edu y en E-Prints Complutense.

Aparte, soy licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración.


3. ¿Que partido es con el que más simpatizas en España?

Sinceramente con ninguno, aunque si pudiera haría un mash-up de todo lo que me gusta de varios. El que me parece que tiene los análisis más acertados es la Organización por la Restauración del Socialismo (ORS), aunque son muy minoritarios, pues prácticamente acaban de empezar. Somos España tiene cosas interesantes, pero su horizonte político es socialdemócrata, todavía muy condescendiente con el feminismo, y parecen más un proyecto peronista que marxista en realidad. El Frente Obrero tiene buenos análisis contra la postmodernidad, pero les pierde, a mi juicio, su  pésimo análisis de la cuestión nacional española, pues reproducen mecánicamente los errores del PCE del siglo pasado (sin entender el cambio profundo que, por la Guerra Civil Española, tuvo que hacer el PCE para poder liderar al bando antifascista, defendiendo el centralismo, la república y un patriotismo español sin fisuras; fue el único momento en que el PCE acertó con la cuestión nacional). El Frente Obrero parece una aplicación de las estupideces de la Komintern a España, aparte que tienden demasiado al triburbanismo redskin. La verdad, las tribus urbanas me parecen un producto degenerado de la sociedad capitalista, incluidas las llamadas "anticapitalistas". Y puede que alguno me diga que yo "soy heavy" y me tendría que callar la boca por eso. Pero llevar el pelo largo no te hace metalero, y aunque tuve mi pasado "jevi" y sigo escuchando ese tipo de música y tengo alguna ropa que recuerda a aquello, no se me puede identificar en realidad con dicha tribu urbana. En este sentido, el Frente Obrero (organización de "masas" del PML-RC) se parece bastante al PCTE, escisión del PCPE, que es algo menos mala que este, pero que sigue reproduciendo los errores políticos de su partido padre.

Del PCE, en el que milité durante cuatro años, me quedo con las amistades que hice, con los grandes militantes que conocí y con los buenos teóricos (hoy marginados) que todavía tiene. Lamentablemente, es un partido socialdemócrata con hoz y martillo, que ha abrazado el postmodernismo y en su XX Congreso solo abrazó el marxismo-leninismo como una suerte de rasgo de rebeldía, no como métido de organización partidaria y de transformación político-social.

En realidad, esta radiografía que te acabo de hacer me hace posicionarme aparet de ninguno de ellos. El partido comunista de vanguardia en España está por llegar, y en él convergerán personas que vengan de esas fuerzas políticas que he mencionado, y de otras, también de ninguna e incluso de ámbitos políticos inesperados. Para mi, lo fundamental es hoy día la construcción de la teoría política revolucionaria, y ninguna de esas formaciones políticas la tiene, salvo en cuestiones pareciales, no unificadas. Y la inercia les lleva a no subsanar sus graves errores teóricos. Mi proyecto, hoy día, es La Razón Comunista, una revista que pretende construir dicha teoría política revolucionaria. Y en Argentina ayudo a la organización Vanguardia en dicha construcción mediante la formación a partir de clásicos básicos del marxismo-leninismo. El tiempo dirá que puede surgir de todo esto.


4. ¿Como ves a China, consideras que su sistema se encamina a la superación del capitalismo o si se ha rendido a la lógica del capital?

En las etapas iniciales de la dictadura revolucionaria del proletariado, que suele ser una NEP como la leninista aplicada después de un comunismo de guerra, el capital sigue existiendo, la burguesía sigue funcionando como clase, pero ahora como clase oprimida por el proletariado. Siguen siendo antagónicas pero siguen necesitandomente mutuamente. Por eso, para tratar de neutralizarla, la integran en el PCCh, pues entienden que serían más peligrosos fuera. Está por ver a dónde lleva esa política, pero en la situación actual, en la que China tuvo un "comunismo de guerra" que, en realidad, empezó durante la invasión japonesa y se extendió hasta Deng Xiaoping, y su NEP lleva ya algo más de cuarenta años funcionando, logrando que ya sean el Estado con mayor PIB del planeta, todo marxista que no apoye a la República Popular China es, en realidad, un antimarxista. Si no se entiende que la dialéctica de clases se universaliza a través de la dialéctica de Estados y de Imperios, no se es marxista en absoluto. Eso sí, en vez de quedarse a mirar cómo lo hace China, que es fascinante sin duda, de lo que se trata es de construir plataformas geopolíticas similares a la China en dimensiones y en población desde las que realizar la transición del capitalismo al comunismo via socialista. Esto supondrá el surgimiento de una nueva sociedad política postestatal en la que el Estado sea una parte formal de la nueva sociedad comunista, por lo que no "desaparecerá" del todo, sino que se "disolverá" en una nueva comunidad política, como el Estado feudal se disolvió en el Estado-nación. El horizonte comunista no es anarquista, sino civilizatorio, post-estatal y post-capitalista.


5. ¿Que personaje histórico te gusta más?¿Y actual?¿Y filósofos?

Personajes históricos me gustan muchos, no puedo definirme por ninguno en particular. Obviamente, tengo que hablar de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Rosa Luxemburgo, Gustavo Bueno (que ya es personaje histórico, aunque le conocí en persona, y era hombre de afable y cercano trato), como grandes referentes mios. También quiero destacar en Argentina a Rúbens Íscaro y a Juán José Hernández Arregui que, aunque parezcan antagónicos, ambos fueron grandes marxistas y con argumentos totalmente compatibles a mi juicio, pues el primero fue un gran teórico y organizador sindical, y el segundo un gran analista de la Historia. Siento también admiración por personas como Isabel la Católica, Felipe II, Carlos I, Blas de Lezo, el Duque de Alba, Cristobal Colón, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Nuñez de Balboa, Martín de Ovando, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, María Pita, la "Monja Alférez", Jaime Balmis y otros grandes de la Historia de España. También admiro a Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Giovanni Pico della Mirándola, Isaac Newton, Jean Baptiste Lamarck, Eric Hobsbawn, John Ronald Reuel Tolkien, Platón, Aristóteles, Baruch Spinoza e Isaac Ílich Rubin. De políticos históricos no marxistas y no españoles, me quedo con Trajano, Octavio Augusto, Alejandro Magno, Chi Ti Huang, Federico II de Prusia "el Grande", Napoleón Bonaparte (a pesar de que nos invadió y masacró), Maximiliano Robespierre, Maquiavelo, Alfred Marshall (economista neoclásico, el más importante, creo que es uno de mis mayores enemigos teóricos, y por eso le respeto), Otto von Bismarck, Giuseppe Garibaldi y Mustafá Kemal "Ataturk". De personajes vivos me quedo con Xi Jinping, sin lugar a dudas, y a otro nivel con Vladimir Putin y Donald Trump que, aunque enemigo, es sin duda un gran lider político, muy inteligente. De personas dedicadas a construcciones teóricas interesantes, destaco a Marcelo Gullo, amigo, mentor y un gran conocedor de lo que es la dialéctica de Estados y de Imperios. Su teoría de la insubordinación fundante me parece fundamental para entender la Historia en el capitalismo, y debe ser asumida por los marxistas. Que sea peronista no debe suponer un problema para ello, pues en estas cosas peronistas y marxistas estamos en la misma trinchera. Y también destaco, en ciencias, al no muchas veces bien entendido (por mal leído y porque su estrategia comunicativa es nefasta) Máximo Sandín. Su teoría del equilibrio dinámico de la naturaleza a través de la acción "cooperativa" entre bacterias y virus es revolucionaria, y la academia no debería ser tan drástica contra él. Merece más de lo que se le ha dado.


6. ¿Usted cree que el materialismo filosófico de Bueno es una continuación del materialismo histórico de Marx o, por el contrario, es su negación?

En un momento dado era su continuación, y lo sigue siendo, por las razones que comenté en la primera respuesta. Bueno, en un momento dado, impide la fusión nuclear y deriva a otros derroteros, ya muy tardíamente en su obra, yo creo que poco después de la crisis de 2008, pero negro sobre blanco el materialismo de Bueno es eminentemente marxista, incluso leninista-estalinista. Pero no diamatista, no seguidor del Diamat. Sin embargo, la Fundación Gustavo Bueno con su hijo al frente ha orientado la producción filosófica mayoritaria de su obra en un sentido absolutamente antimarxista, y por ello, en contra del legado de su padre. Por ello, dicha fundación se ha convertido en un obstáculo para realizar la construcción teórica marxista en español, y de ahí los ataques de Pozo Fajarnés de mi libro "El marxismo y la cuestión nacional española", llamando incluso "negrolegendario" a Marx. Marx se ha convertido en un enemigo de los gustavobuenistas, porque su proyecto político no deja de ser la España de la democracia de 1978, heredera de la franquista. Y no quiere transformarla, solo mantenerla sin errores que lleven a su final, porque es la plataforma desde la que pueden realizar su "mapamundi" filosófico. Si España desaparece como nación, su mapamundi sale tocado. Bueno pasó de tener como proyecto político a la Unión Soviética a tenerlo en la nación política española. Al caer la primera, la segunda se convirtió en su prioridad. Su horizonte era España, socialista o capitalista, da igual. Sin embargo, el materialismo político consistiría en acabar con dicho obstáculo, bien por destrucción o bien por evitación, para la realización de la filosofía materialista mediante la revolución proletaria, cosa que ya defendió Marx. Esa revolución ha de hacerse en España, pero también es extrapolable a otras naciones, y el proyecto de una España socialista no puede desprenderse de un proyecto paniberista y socialista, del comunismo y del materialismo político. La gran diferencia entre el filomat y el polimat reside en que, para el primero, la realización de la filosofía se produce mediante su mero ejercicio crítico, incluso como "contrapoder". Para el segundo, y siguiendo a Marx, la realización de la filosofía, la implantación política de la filosofía materialista, solo se puede hacer desde el poder del Estado, y desde ahí solo puede ser efectiva, en realidad, la crítica de otras corrientes filosóficas. Una filosofía que es solo hegemónica en el propio espacio dimensional lógico-abstracto que ella misma ha construido sistemáticamente (M3 según Bueno) no es nada, independientemente de su impacto social, pues una escuela gnóstica también puede influir políticamente porque el materialismo político puede nutrirse, en ideas, del materialismo gnóstico. Eso hacía el hismat respecto del diamat. De ahí que la fusión nuclear que el materialismo político defiende requiere, también, acabar con el obstáculo que supone el actualismo conservador de la Fundación Gustavo Bueno y sus subordinados. Bueno no es, en absoluto, la negación de Marx. Y ello a pesar del propio Bueno. Pero los gustavobuenistas sí son, salvo honrosas excepciones (como Pedro Ínsua), profundamente antimarxistas. 


7. ¿Usted quien cree que es más relevante para entender el mundo de hoy: Bueno y su sistema o Marx y su sistema?

No puedes entender al uno sin el otro, es imposible entender el materialismo filosófico sin el materialismo histórico. Bueno Sánchez dijo que Marx no servía para explicar Internet, pero eso es una gilipollez como la tapa de un piano. Marx explicó la revolución industrial, y marxistas como Paul Cockshott, Allen Cottrell o Maxi Nieto han podido explicar Internet muy bien. Los gustavobuenistas tienen una deuda pendiente con Marx, del cual la mayoría no sabe absolutamente nada. Incluso diría que el propio Bueno no pudo profundizar todo lo que tenía que haberlo hecho en el marxismo, a pesar de recoger de aquel lo fundamental. El materialismo político, en tanto que fusión nuclear de Marx y Bueno, como dijo Andrés González, puede convertirse en una herramienta crítica de un potencial revolucionario temible.


8. ¿Cuales son las diferencias entre el maoísmo y el leninismo?¿Cuál es más acertada?

El maoísmo es la aplicación del leninismo a las circunstancias chinas. En China el proletariado era muy minoritario, mucho más que en Rusia. De ahí la idea de Mao de que el proletariado fuese la fuerza directriz de la Revolución, mientras el campesinado, la clase mayoritaria entonces, fuese la fuerza motriz. Y acertó. Lenin acertó en Rusia y Mao en China. Incluso diría que, a la larga, los errores de Mao se corrigieron mejor que los errores de Lenin. La URSS ya no existe y China va a ser, presumiblemente, el nuevo hegemón mundial, además de el Estado socialista más longevo de la Historia, ya 70 años. Cada país debe adaptar el marxismo a su idiosincrasia cultural, histórica, filosófica, antropológica, sociológica, incluso religiosa, si quiere triunfar. Si no, nunca se desarrollará y, por tanto, sus partidos estarán condenados a la marginalidad, al folclorismo y a ser más chiringuitos de cuatro pelagatos que temen perder ser cabezas de ratón antes que colas de león. Eso es, por cierto, lo que siempre ha pasado en las naciones iberófonas, salvo en Angola u Mozambique durante un corto periodo de tiempo, y salvo en Cuba que, a pesar del criminal bloque estadounidense, sigue siendo revolucionaria, e incluso exporta a su escala su revolución a través de sus médicos.


9. Y para terminar, En la coyuntura actual, ¿nos encaminamos inevitablemente al gobierno globalista o a la vuelta al Estado-Nacion? ¿Cuales son sus Ventajas y sus desventajas?

Nunca habrá gobierno globalista, nunca habrá un único Estado global-mundial. En el modo de producción comunista, si llegamos a él, seguirá habiendo sociedades políticas, aún post-estatales, plurales e incluso enfrentadas entre sí. El monismo del gobierno mundial único, sea comunista o capitalista (globalista) jamás se dará. Ahora, debido a la pandemia del coronavirus, estamos viendo un aparente retorno al Estado-nación. Y digo aparente porque, en verdad, nunca se fue. Solo el grado de integración postestatal capitalista de la Unión Europea hizo que muchos perdieran la perspectiva del Estado-nación, y es probable que cuando pase la pandemia la socialdemocracia y el liberalismo quieran volver a dicha perspectiva. En nuestra mano está que los agravios producidos a los trabajadores y a nuestra patria por el gobierno traidor socialdemócrata-populista, y la inconsciencia de los liberales y conservadores en la oposición, no se olviden.