miércoles, 13 de mayo de 2020

La España PostCovid-19: Sesión 3: ¿Refuerzo de partidos tradicionales o de los populismos?


Seminario de Reflexión: Política y Derecho en España PostCovid19

La crisis orgánica que está provocando la pandemia viral del Covid19 merece ser analizada durante su propio desarrollo. En España existen variables que la convierten en un escenario digno para el análisis coyuntural. Una crisis que se solapa y se inicia prácticamente cuando recién se había terminado la de 2008, por lo que las esperanzas de las nuevas generaciones, que empezaban a otear cierta luz en el horizonte, parecen evaporarse de la noche a la mañana. ¿Cómo se puede evaluar la gestión del ejecutivo de esta crisis? ¿Qué vías existen para revertir los efectos sociales del Covid19, en favor de la mayoría social? ¿Cómo queda el escenario global y qué papel puede jugar España? ¿Es internet una herramienta para el desarrollo de la ciudadanía o de control y vigilancia? El Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas no quiere eludir este debate ni mantenerse al margen de los acontecimientos. Con un criterio de imparcialidad partidista y con un espíritu crítico se ve interpelado y motivado a organizar un Seminario de Reflexión virtual que abordará este desafío en varias sesiones.

Tercera sesión. Impacto electoral PostCovid19. ¿Refuerzo de partidos tradicionales, populismos o todo lo contrario?

Las consecuencias del Covid19 en nuestros gobiernos representativos son todavía una incógnita. Algunos argumentos apuntan a un reforzamiento de los partidos tradicionales en una situación de gran inquietud social y miedo. Otras fuentes señalan un posible reforzamiento de populismos, gracias a problemas de índole social y económica, ya apuntados, pero que pueden agudizarse. Ante esta situación nos preguntamos si nuestros modelos políticos aguantarán o terminarán por hundirse. ¿Vendrá algo mejor o peor? ¿Será una 'nueva normalidad política'? ¿Volveremos en Europa a los años 30?

Estas y otras cuestiones serán tratadas en un seminario de reflexión, cuyo fin es analizar las consecuencias del Covid19 en nuestras sociedades.

Ponentes.

Juan Miguel Becerra. Director de SW Demoscopia.
Francisco Jurado Gilabert. Jurista, Doctor en Políticas públicas, miembro del LIPPO y experto en participación y procesos legislativos.
Santiago Armesilla. Investigador postdoctoral. Universidad de Buenos Aires.
Manuel Buñuel. Investigador de procesos electorales. Politólogo y cogestor del blog Contracultura.

Presenta: Rafael Rodríguez Prieto. Subdirector del LIPPO (Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas)
Coordina: Arturo Fernández-Le Gal. Investigador del LIPPO.
Organiza: Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas (LIPPO) y Área de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide.

domingo, 12 de abril de 2020

Entrevista para The New Time Media


El perfil de Instagram The New Time Media me ha realizado esta entrevista, publicada en tres partes. Por su posible interés, debido a que adelanta cosas de mi próximo libro (el sexto, terminado pero todavía no editado, La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretejiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno, que será editado en España por El Viejo Topo y en Argentina por Biblos), la reproduzco aquí:

Enlaces a la entrevista en Instagram:

1. ¿Quién eres?¿Que ideología tienes y porque?

Me llamo Santiago Armesilla, soy español. Actualmente me encuentro viviendo en Argentina, realizando una investigación con una beca postdoctoral. Soy comunista desde los 17 años. A lo largo de mi vida he ido puliendo mi formación ideológica, política, económica, histórica y filosófica para tratar de ser lo más útil a la causa comunista. Se trata del único movimiento político de calado universal que, de verdad, ha puesto en jaque al capital. Ningún otro lo ha hecho, y de ahí la Leyenda Negra anticomunista que fomenta la democracia burguesa constantemente, aun caida la URSS hace ya casi 30 años. China está ahí, acechando al mundo burgués, y por eso nunca bajan la intensidad en su propaganda anticomunista. Acabar con la Leyenda Negra anticomunista es una de las tareas fundamentales a realizar por los comunistas del siglo XXI. Esa Leyenda Negra tiene, a mi juicio, cuatro pilares fundamentales: a) La biografía de Marx, demostrar que no fue un vago que engañó a su mujer y falseaba datos para escribir sus obras, sino que fue un revolucionario expulsado de varios países por su actividad política, que pudo trabajar como periodista, utilizando esta profesión como ámbito de aplicación de su concepción materialista de la Historia; b) La Unión Soviética en general, y Stalin en particular, pues hay que demostrar que las cifras de muertos que se sostienen durante su mandado no son ciertas, que fue un país eficiente a nivel económico incluso desde el "comunismo de guerra" (pues ganaron la Guerra Civil Rusa los bolcheviques), y que la URSS tenía leyes que se cumplían, y no se trataba de una tiranía donde se hacía todo lo que el líder del Estado decía; c) China, pues tenemos que desmentir también aquí las cifras de muertos durante el liderazgo de Mao, que su economía es "capitalista e imperialista" y, ahora, que han provocado el caso mundial mediante la pandemia del coronavirus; y d) un estudio amplio del resto de experiencias comunistas del siglo pasado y de este, desmentir que Camboya tuvo un régimen marxista con Pol Pot (fue la República Socialista de Vietnam la que acabó con su régimen de terror), estudiar la economía y el régimen social de la RDA, etc. Es una tarea a realizar. También quiero destacar que el comunismo no es un movimiento político anticapitalista. Marx nunca fue anticapitalista, sino postcapitalista. El materialismo histórico entiende el capitalismo como un modo de producción revolucionario y necesario para, partiendo de él, construir el socialismo como transición a un modo de producción comunista, irreversible en tanto que ya no se pueda volver desde él al capitalismo. Ningún Estado con revolución comunista pasó la fase inicial socialista, que era básicamente capitalismo de Estado con gestión obrera (dictadura del proletariado), aunque en algunos casos el avance socialista fuese mayor que en otros casos, como con la URSS de Stalin, por ejemplo.

También soy un patriota español, y considero que acabar con la Leyenda Negra antiespañola, con la hispanofobia que existe en nuestro país, entre buena parte de la población de las naciones hermanas hispanoamericanas, y en otras latitudes, es otra de nuestras misiones a realizar. Acabar con ambas Leyendas Negras, la anticomunista y la antiespañola, son tareas fundamentales para realizar nuestra emancipación nacional y social. La gran diferencia entre una y otra es que la Leyenda Negra antiespañola ha sido refutada a nivel académico (aunque se encuentra con muchas resistencias, sobre todo entre la historiografía progre) pero no a nivel popular, mientras que la Leyenda Negra anticomunista es masiva a nivel popular y no ha sido refutada todavía a gran escala a nivel académico. Si el comunismo ha triunfado en aquellos países que ha conseguido hacerse plenamente nacional, el triunfo del comunismo en los países hispánicos requiere acabar también con la Leyenda Negra antiespañola (y contra el Imperio Hispánico moderno), pues está totalmente integrada en la superestructura ideológica de las naciones desgajadas de aquel Imperio, incluida es porción desgajada que tiene el nombre de España. El comunismo del siglo XXI requiere la construcción de grandes bloques geopolíticos postestatales socialistas, que sean culturalmente homogéneos, posibilitando así una mayor integración de los mismos. Por ello hay que romper con tres ideologías al respecto: con el atlantismo de la derecha conservadora, anglófilo; con el europeísmo, tanto socialdemócrata como liberal; y con el latinoamericanismo, construido tanto contra Estados Unidos y contra España, que aunque fue necesario defenderlo en el siglo XX contra aquel, hoy día ya es insuficiente porque el umbral de poder geopolítico se ha elevado con el ascenso del país más poblado de la Tierra, China, único Estado-Civilización unificado de la Tierra. El latinoamericanismo debe ser integración, o mejor dicho, superado, por una unidad geopolítica mayor, organizada respetando la idiosincrasia nacional de sus partes, pero tendente a su organización civilizatoria y socialista: la iberofonía, todo el conjunto de naciones y de población que en el mundo hablan español y portugués, las dos únicas lenguas universales mutuamente comprensible hasta un 89%, agrupando a más de 800 millones de personas en los cinco continentes. No tiene sentido integrar a Brasil en Latinoamérica prescindiendo de Timor Oriental, Angola o Mozambique en dicha integración. Y menos aún prescindir de Portugal y de España solo por la cuestión de la Leyenda Negra. Todo iberófono ha de saber que la cuna de su civilización se da en la Península Ibérica durante la llamada Reconquista contra el Islam, no porque suponga una recuperación del Reino Visigodo, que nunca lo fue. Sino porque supone la construcción de una única civilización, que tiene su embrión en el Reino de Asturias y su cuna en el Reino de León, que surge tras trasladar la capital de aquel Reino de Oviedo a León, y del cual surgen dos coronas, la portuguesa y la castellana, sin las cuales no puede entenderse la Iberofonía, sin negar sus particularidades propias. "Imperator Totus Hispaniae" era el título del rey Alfonso VI de León, pues su vocación era ya civilizatoria. Y América se construye en el intento de vencer al Islam, somos una civilización incompatible con el iconoclasmo y el desprecio del cuerpo musulmán e incomaptible con el sentimentalismo y el subjetivismo individualista y burgués de los protestantes, pues ya Marx afirmó que el protestantismo es la versión burguesa del cristianismo.

Así pues, me defino como comunista y paniberista. Mi aspiración es la construcción de un gran bloque iberófono intercontinental socialista desde el que realizar la transición al comunismo, aprovechando el nuevo umbral de poder elevado gracias al auge de la República Popular China. Ese ha sido mi proyecto político desde hace ya 16 años. Y aportaré lo mejor que pueda para conseguirlo junto con aquellos que compartan dicho proyecto. El comunismo solo puede construirse a partir de grandes plataformas continentales, no desde países pequeñitos. Así lo afirmó Stalin en "La revolución de octubre y la táctica de los comunistas rusos". De ahí que sea necesaria la lucha y destrucción de ambas leyendas negras, condición necesaria, aunque no suficiente, para construir un comunismo iberófono universal.

Dicha construcción requiere la aplicación del marxismo, que tiene una sólida tradición y un método racional incontestablemente potente, a las realidades actuales, partiendo de los pilares fuertes que te he dicho. Entiendo que, en el ámbito de habla hispana, el materialismo histórico debe pasar por la fusión nuclear, no con el materialismo dialéctico soviético, que cayó entre otras cosas por su monismo y su escolasticismo, sino con un sistema filosófico desarrollado en español que, a pesar de su nihilismo crítico, su teoreticismo (es más importante la coherencia interna, el despliegue de la "cartografía sistemática de las ideas" del sistema, que la realidad misma en desarrollo) y su gnosticismo (pues sus seguidores son un grupo que solo se reune entre ellos, solo se influyen entre ellos, solo se leen entre ellos, y es más importante la crítica filosófica del presente que la transformación del presesente mismo, sobre todo en sentido marxista), es el más potente existente: el materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Bueno propuso la "vuelta del revés de Marx" en sentido parecido a lo que Marx hizo con Hegel. En un libro que tengo ya escrito y que está esperando su publicación, retrasada por la pandemia, tanto en España como en Argentina, titulado "La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretegiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno", propongo finalizar la fusión nuclear que el propio Bueno inició con el marxismo partiendo de la tradición filosófica "occidental", pero que él mismo y su "escuela" abortaron. Dicha fusión es posible porque, al igual que Marx da la vuelta del revés a Hegel porque en este ya se encuentran todos los elementos que configuraron la ontología y la gnoseología del materialismo histórico, en Marx ya se encuentran, con otras nomenclaturas o sin ellas, todas las partes que Bueno propone dar la vuelta del revés (el pluralismo ontológico de la materia, la relación entre socialismo y comunismo, la idea de alienación, la relación entre base y superestructura, la dialéctica de clases, de Estados y de Imperios, etc.). Todo eso ya está en Marx y en toda la tradición marxista-leninista. Solo se puede negar desde la ignorancia respecto de la obra marxista o desde la mala fe de una escuela cuyo impacto social no niega su actualismo conservador que, realmente, solo pretende conservar la sociedad desde la que puede desarrollar su "crítica cartográfica". De ahí que mi propuesta filosófica, que es inseparable del comunismo como movimiento político y del paniberismo como proyecto geopolítico, la denomine concepción materialista de la vida política o materialismo político. El término, en origen, no es mio. Y el propio Bueno lo utiliza en su obra "Primer ensayo sobre las categorías de las 'ciencias políticas'", de 1991, para separarse del formalismo político. Pero yo lo utilizo para definir una fusión nuclear, entre Marx y Bueno que el propio Bueno inició sin completarla, insisto, que inevitablemente conlleva una nueva concepción filosófica que, no obstante, no rompe del todo ni con Bueno ni con Marx. Todo eso está explicado en ese libro, que espero pueda leerse lo antes posible, pues toda mi obra teórica, en libros y en artículos, camina en esta triple construcción doctrinal: comunismo, paniberismo socialista y materialismo político. Creo que ya me he definido de manera clara.


2. ¿Que estudios tienes? Tengo entendido que tienes un doctorado.¿Sobre que investigaste? ¿Podrías hacer un resumen muy breve con las conclusiones que sacaste?

Como te dije, actualmente me encuentro en Argentina con una beca postdoctoral, investigando el papel de Argentina en la conjugación entre desarrollo económico e integración regional desde 1983 hasta 2019. Tengo un doctorado por la Universidad Complutense de Madrid en Economía Política y Social en el marco de la globalización, con una tesis doctoral dirigida por el economista marxista Diego Guerrero, en la que analizo la influencia de las tecnologías de investigación operativa (programación lineal, dinámica, estocástica, etc.), en la conformación de precios de las mercancías, y como impacta ello en la discusión sobre las teorías del valor más importante: la del valor-trabajo y la de la utilidad marginal. Lo analizo desde la gnoseología del materialismo filosófico de Bueno, la teoría del cierre categorial. Mi tesis doctoral puede leerse en Internet y descargarse, y fue calificada con sobresaliente cum laude por unanimidad. Mi primer libro, "Trabajo, utilidad y verdad", editado en 2015 por Maia Ediciones, es un resumen de los cinco primeros capítulos de mi tesis, en la que me centro en la parte más gnoseológica de la misma. Los otros dos capítulos, ampliados y revisados, son la base sobre la que escribí el libro que te comenté en la pregunta anterior, "La vuelta del revés de Marx", que está todavía por ser publicado.

En el caso de mi investigación postdoctoral, todavía no puedo adelantar resultados de la investigación, pero sí puedo decir que, a pesar de los cambios entre gobiernos desde la recuperación de la democracia, Argentina ha tenido una misma política encaminada al desarrollo y la integración regional. Para poder entender estas políticas, hemos diseñado una teoría de modelos de integración material y formal de los Estados americanos, partiendo en parte de la teoría de los modelos de globalización de Bueno en su obra "La vuelta a la caverna: terrorismo, guerra y globalización". El marco teórico de este modelo fue publicado en 2018 en la revista El Basilisco. Sobre mi tesis, te puedo decir que la teoría del valor-trabajo tiene un cierre tecnológico en estado gnoseológico II-alfa2, que es común a toda la obra de El Capital de Marx y el resto de su obra filosófico-económica. Esto implica un cierre tecnológico, configuracional, de dicha ley del valor, que no se produce en la teoría de la utilidad marginal, pues esta nunca rebasa los límites de la filosofía idealista, pues entiende que los precios y las mercancías son productos subjetivos, mentales. De hecho, la demanda desde la ley del valor de Marx, siguiendo las pautas de la teoría del cierre categorial, puede explicarse desde el efecto-precio, y no desde la función de utilidad marginal, que es innecesaria para construir la curva geométrica en el dibujo de la demanda. Además, esta explicación es coherente con el punto de vista de Marx, en que la ley del valor-trabajo explica el modo de producción capitalista en su raíz o nucleo mercantil, pero se trata de una ley histórica, pasajera, que no existió antes del capitalismo, ni existirá después de él. Las configuraciones tecnológicas, a diferencia de los teoremas científicos alfa1 en la teoría del cierre categorial, son independientes de las manos de los sujetos gnoseológicos (los obreros) que las han configurado (las verdades científicas tienen un funcionamiento similar, desde su producción inicial, a las mercancías), pero siempre retornan a ellos de manera indirecta (como medios de consumo) influyendo en su comportamiento y vida. Pero la tecnología, que es el campo de aplicación de las verdades científicas pues las ciencias están orientadas a la tecnología, esto es, al cumplimiento de la ley del valor, es pasajera en sus verdades, en sus configuraciones. Sin embargo, los teoremas alfa1, según la teoría del cierre categorial, tienen un radio de vitalidad muchísimo mayor, con mayor capacidad de trascender modos de producción. La prueba son los teoremas en geometría, la primera ciencia propiamente dicha, que nace en el esclavismo de la Antigua Grecia.

También tengo un Master en Análisis Político, en el que investigué lo mismo que en mi tesis doctoral, pero de manera embrionaria, y otro Máster en Formación de Profesorado de Bachillerato, con especialidad en Formación y Orientación Laboral, siendo mi trabajo de fin de Máster un análisis de los procesos de uberización del mundo laboral y su impacto en la Formación Profesional española, siempre desde una perspectiva filosófica marxista-materialista. Se puede leer en Academia.Edu y en E-Prints Complutense.

Aparte, soy licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración.


3. ¿Que partido es con el que más simpatizas en España?

Sinceramente con ninguno, aunque si pudiera haría un mash-up de todo lo que me gusta de varios. El que me parece que tiene los análisis más acertados es la Organización por la Restauración del Socialismo (ORS), aunque son muy minoritarios, pues prácticamente acaban de empezar. Somos España tiene cosas interesantes, pero su horizonte político es socialdemócrata, todavía muy condescendiente con el feminismo, y parecen más un proyecto peronista que marxista en realidad. El Frente Obrero tiene buenos análisis contra la postmodernidad, pero les pierde, a mi juicio, su  pésimo análisis de la cuestión nacional española, pues reproducen mecánicamente los errores del PCE del siglo pasado (sin entender el cambio profundo que, por la Guerra Civil Española, tuvo que hacer el PCE para poder liderar al bando antifascista, defendiendo el centralismo, la república y un patriotismo español sin fisuras; fue el único momento en que el PCE acertó con la cuestión nacional). El Frente Obrero parece una aplicación de las estupideces de la Komintern a España, aparte que tienden demasiado al triburbanismo redskin. La verdad, las tribus urbanas me parecen un producto degenerado de la sociedad capitalista, incluidas las llamadas "anticapitalistas". Y puede que alguno me diga que yo "soy heavy" y me tendría que callar la boca por eso. Pero llevar el pelo largo no te hace metalero, y aunque tuve mi pasado "jevi" y sigo escuchando ese tipo de música y tengo alguna ropa que recuerda a aquello, no se me puede identificar en realidad con dicha tribu urbana. En este sentido, el Frente Obrero (organización de "masas" del PML-RC) se parece bastante al PCTE, escisión del PCPE, que es algo menos mala que este, pero que sigue reproduciendo los errores políticos de su partido padre.

Del PCE, en el que milité durante cuatro años, me quedo con las amistades que hice, con los grandes militantes que conocí y con los buenos teóricos (hoy marginados) que todavía tiene. Lamentablemente, es un partido socialdemócrata con hoz y martillo, que ha abrazado el postmodernismo y en su XX Congreso solo abrazó el marxismo-leninismo como una suerte de rasgo de rebeldía, no como métido de organización partidaria y de transformación político-social.

En realidad, esta radiografía que te acabo de hacer me hace posicionarme aparet de ninguno de ellos. El partido comunista de vanguardia en España está por llegar, y en él convergerán personas que vengan de esas fuerzas políticas que he mencionado, y de otras, también de ninguna e incluso de ámbitos políticos inesperados. Para mi, lo fundamental es hoy día la construcción de la teoría política revolucionaria, y ninguna de esas formaciones políticas la tiene, salvo en cuestiones pareciales, no unificadas. Y la inercia les lleva a no subsanar sus graves errores teóricos. Mi proyecto, hoy día, es La Razón Comunista, una revista que pretende construir dicha teoría política revolucionaria. Y en Argentina ayudo a la organización Vanguardia en dicha construcción mediante la formación a partir de clásicos básicos del marxismo-leninismo. El tiempo dirá que puede surgir de todo esto.


4. ¿Como ves a China, consideras que su sistema se encamina a la superación del capitalismo o si se ha rendido a la lógica del capital?

En las etapas iniciales de la dictadura revolucionaria del proletariado, que suele ser una NEP como la leninista aplicada después de un comunismo de guerra, el capital sigue existiendo, la burguesía sigue funcionando como clase, pero ahora como clase oprimida por el proletariado. Siguen siendo antagónicas pero siguen necesitandomente mutuamente. Por eso, para tratar de neutralizarla, la integran en el PCCh, pues entienden que serían más peligrosos fuera. Está por ver a dónde lleva esa política, pero en la situación actual, en la que China tuvo un "comunismo de guerra" que, en realidad, empezó durante la invasión japonesa y se extendió hasta Deng Xiaoping, y su NEP lleva ya algo más de cuarenta años funcionando, logrando que ya sean el Estado con mayor PIB del planeta, todo marxista que no apoye a la República Popular China es, en realidad, un antimarxista. Si no se entiende que la dialéctica de clases se universaliza a través de la dialéctica de Estados y de Imperios, no se es marxista en absoluto. Eso sí, en vez de quedarse a mirar cómo lo hace China, que es fascinante sin duda, de lo que se trata es de construir plataformas geopolíticas similares a la China en dimensiones y en población desde las que realizar la transición del capitalismo al comunismo via socialista. Esto supondrá el surgimiento de una nueva sociedad política postestatal en la que el Estado sea una parte formal de la nueva sociedad comunista, por lo que no "desaparecerá" del todo, sino que se "disolverá" en una nueva comunidad política, como el Estado feudal se disolvió en el Estado-nación. El horizonte comunista no es anarquista, sino civilizatorio, post-estatal y post-capitalista.


5. ¿Que personaje histórico te gusta más?¿Y actual?¿Y filósofos?

Personajes históricos me gustan muchos, no puedo definirme por ninguno en particular. Obviamente, tengo que hablar de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Rosa Luxemburgo, Gustavo Bueno (que ya es personaje histórico, aunque le conocí en persona, y era hombre de afable y cercano trato), como grandes referentes mios. También quiero destacar en Argentina a Rúbens Íscaro y a Juán José Hernández Arregui que, aunque parezcan antagónicos, ambos fueron grandes marxistas y con argumentos totalmente compatibles a mi juicio, pues el primero fue un gran teórico y organizador sindical, y el segundo un gran analista de la Historia. Siento también admiración por personas como Isabel la Católica, Felipe II, Carlos I, Blas de Lezo, el Duque de Alba, Cristobal Colón, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Nuñez de Balboa, Martín de Ovando, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, María Pita, la "Monja Alférez", Jaime Balmis y otros grandes de la Historia de España. También admiro a Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Giovanni Pico della Mirándola, Isaac Newton, Jean Baptiste Lamarck, Eric Hobsbawn, John Ronald Reuel Tolkien, Platón, Aristóteles, Baruch Spinoza e Isaac Ílich Rubin. De políticos históricos no marxistas y no españoles, me quedo con Trajano, Octavio Augusto, Alejandro Magno, Chi Ti Huang, Federico II de Prusia "el Grande", Napoleón Bonaparte (a pesar de que nos invadió y masacró), Maximiliano Robespierre, Maquiavelo, Alfred Marshall (economista neoclásico, el más importante, creo que es uno de mis mayores enemigos teóricos, y por eso le respeto), Otto von Bismarck, Giuseppe Garibaldi y Mustafá Kemal "Ataturk". De personajes vivos me quedo con Xi Jinping, sin lugar a dudas, y a otro nivel con Vladimir Putin y Donald Trump que, aunque enemigo, es sin duda un gran lider político, muy inteligente. De personas dedicadas a construcciones teóricas interesantes, destaco a Marcelo Gullo, amigo, mentor y un gran conocedor de lo que es la dialéctica de Estados y de Imperios. Su teoría de la insubordinación fundante me parece fundamental para entender la Historia en el capitalismo, y debe ser asumida por los marxistas. Que sea peronista no debe suponer un problema para ello, pues en estas cosas peronistas y marxistas estamos en la misma trinchera. Y también destaco, en ciencias, al no muchas veces bien entendido (por mal leído y porque su estrategia comunicativa es nefasta) Máximo Sandín. Su teoría del equilibrio dinámico de la naturaleza a través de la acción "cooperativa" entre bacterias y virus es revolucionaria, y la academia no debería ser tan drástica contra él. Merece más de lo que se le ha dado.


6. ¿Usted cree que el materialismo filosófico de Bueno es una continuación del materialismo histórico de Marx o, por el contrario, es su negación?

En un momento dado era su continuación, y lo sigue siendo, por las razones que comenté en la primera respuesta. Bueno, en un momento dado, impide la fusión nuclear y deriva a otros derroteros, ya muy tardíamente en su obra, yo creo que poco después de la crisis de 2008, pero negro sobre blanco el materialismo de Bueno es eminentemente marxista, incluso leninista-estalinista. Pero no diamatista, no seguidor del Diamat. Sin embargo, la Fundación Gustavo Bueno con su hijo al frente ha orientado la producción filosófica mayoritaria de su obra en un sentido absolutamente antimarxista, y por ello, en contra del legado de su padre. Por ello, dicha fundación se ha convertido en un obstáculo para realizar la construcción teórica marxista en español, y de ahí los ataques de Pozo Fajarnés de mi libro "El marxismo y la cuestión nacional española", llamando incluso "negrolegendario" a Marx. Marx se ha convertido en un enemigo de los gustavobuenistas, porque su proyecto político no deja de ser la España de la democracia de 1978, heredera de la franquista. Y no quiere transformarla, solo mantenerla sin errores que lleven a su final, porque es la plataforma desde la que pueden realizar su "mapamundi" filosófico. Si España desaparece como nación, su mapamundi sale tocado. Bueno pasó de tener como proyecto político a la Unión Soviética a tenerlo en la nación política española. Al caer la primera, la segunda se convirtió en su prioridad. Su horizonte era España, socialista o capitalista, da igual. Sin embargo, el materialismo político consistiría en acabar con dicho obstáculo, bien por destrucción o bien por evitación, para la realización de la filosofía materialista mediante la revolución proletaria, cosa que ya defendió Marx. Esa revolución ha de hacerse en España, pero también es extrapolable a otras naciones, y el proyecto de una España socialista no puede desprenderse de un proyecto paniberista y socialista, del comunismo y del materialismo político. La gran diferencia entre el filomat y el polimat reside en que, para el primero, la realización de la filosofía se produce mediante su mero ejercicio crítico, incluso como "contrapoder". Para el segundo, y siguiendo a Marx, la realización de la filosofía, la implantación política de la filosofía materialista, solo se puede hacer desde el poder del Estado, y desde ahí solo puede ser efectiva, en realidad, la crítica de otras corrientes filosóficas. Una filosofía que es solo hegemónica en el propio espacio dimensional lógico-abstracto que ella misma ha construido sistemáticamente (M3 según Bueno) no es nada, independientemente de su impacto social, pues una escuela gnóstica también puede influir políticamente porque el materialismo político puede nutrirse, en ideas, del materialismo gnóstico. Eso hacía el hismat respecto del diamat. De ahí que la fusión nuclear que el materialismo político defiende requiere, también, acabar con el obstáculo que supone el actualismo conservador de la Fundación Gustavo Bueno y sus subordinados. Bueno no es, en absoluto, la negación de Marx. Y ello a pesar del propio Bueno. Pero los gustavobuenistas sí son, salvo honrosas excepciones (como Pedro Ínsua), profundamente antimarxistas. 


7. ¿Usted quien cree que es más relevante para entender el mundo de hoy: Bueno y su sistema o Marx y su sistema?

No puedes entender al uno sin el otro, es imposible entender el materialismo filosófico sin el materialismo histórico. Bueno Sánchez dijo que Marx no servía para explicar Internet, pero eso es una gilipollez como la tapa de un piano. Marx explicó la revolución industrial, y marxistas como Paul Cockshott, Allen Cottrell o Maxi Nieto han podido explicar Internet muy bien. Los gustavobuenistas tienen una deuda pendiente con Marx, del cual la mayoría no sabe absolutamente nada. Incluso diría que el propio Bueno no pudo profundizar todo lo que tenía que haberlo hecho en el marxismo, a pesar de recoger de aquel lo fundamental. El materialismo político, en tanto que fusión nuclear de Marx y Bueno, como dijo Andrés González, puede convertirse en una herramienta crítica de un potencial revolucionario temible.


8. ¿Cuales son las diferencias entre el maoísmo y el leninismo?¿Cuál es más acertada?

El maoísmo es la aplicación del leninismo a las circunstancias chinas. En China el proletariado era muy minoritario, mucho más que en Rusia. De ahí la idea de Mao de que el proletariado fuese la fuerza directriz de la Revolución, mientras el campesinado, la clase mayoritaria entonces, fuese la fuerza motriz. Y acertó. Lenin acertó en Rusia y Mao en China. Incluso diría que, a la larga, los errores de Mao se corrigieron mejor que los errores de Lenin. La URSS ya no existe y China va a ser, presumiblemente, el nuevo hegemón mundial, además de el Estado socialista más longevo de la Historia, ya 70 años. Cada país debe adaptar el marxismo a su idiosincrasia cultural, histórica, filosófica, antropológica, sociológica, incluso religiosa, si quiere triunfar. Si no, nunca se desarrollará y, por tanto, sus partidos estarán condenados a la marginalidad, al folclorismo y a ser más chiringuitos de cuatro pelagatos que temen perder ser cabezas de ratón antes que colas de león. Eso es, por cierto, lo que siempre ha pasado en las naciones iberófonas, salvo en Angola u Mozambique durante un corto periodo de tiempo, y salvo en Cuba que, a pesar del criminal bloque estadounidense, sigue siendo revolucionaria, e incluso exporta a su escala su revolución a través de sus médicos.


9. Y para terminar, En la coyuntura actual, ¿nos encaminamos inevitablemente al gobierno globalista o a la vuelta al Estado-Nacion? ¿Cuales son sus Ventajas y sus desventajas?

Nunca habrá gobierno globalista, nunca habrá un único Estado global-mundial. En el modo de producción comunista, si llegamos a él, seguirá habiendo sociedades políticas, aún post-estatales, plurales e incluso enfrentadas entre sí. El monismo del gobierno mundial único, sea comunista o capitalista (globalista) jamás se dará. Ahora, debido a la pandemia del coronavirus, estamos viendo un aparente retorno al Estado-nación. Y digo aparente porque, en verdad, nunca se fue. Solo el grado de integración postestatal capitalista de la Unión Europea hizo que muchos perdieran la perspectiva del Estado-nación, y es probable que cuando pase la pandemia la socialdemocracia y el liberalismo quieran volver a dicha perspectiva. En nuestra mano está que los agravios producidos a los trabajadores y a nuestra patria por el gobierno traidor socialdemócrata-populista, y la inconsciencia de los liberales y conservadores en la oposición, no se olviden.





















domingo, 5 de abril de 2020

Entrevista para Somos España


Se planteó un programa con Pedro Ìnsua, pero dificultades técnicas lo impidieron. Al final, participo solo en este vídeo-podcast de Somos España, presentado por @CamaradaMexica. Se habla del Coronavirus, la Leyenda Negra, la izquierda, etc. 

jueves, 6 de febrero de 2020

sábado, 23 de noviembre de 2019

Prólogo al libro de Paco Frutos "Diez años de mirada política (2009-2018), Artículos políticos de Paco Frutos, Vol. 1


Paco Frutos: Diez años de mirada política (2009-2018), Artículos políticos de Paco Frutos, Vol. 1
Urgente: Socialismo o Barbarie (Madrid)
Año: 2019
ISBN: 978-12-34567-89-7
Depósito Legal: M-30574-2019
Formato:
Páginas: 2212

Prólogo

La colaboración política con Paco Frutos, en mi caso, se inició indirectamente, cuando ambos empezamos a ser redactores del semanario digital Crónica Popular, dirigido por Rodrigo Vázquez de Prada, contando en el Consejo de Redacción con históricos del Partido Comunista de España como Antonio Gallifa o Manolo Monereo, hasta su marcha a Podemos. Poco a poco, la orientación de Crónica Popular fue haciéndose cada vez más antipodemita, y antipostmoderna, quedándose Monereo fuera, por su errada lealtad a un sobrevalorado (por él) Pablo Manuel Iglesias Turrión, mientras que Frutos continuaba. Fue en actos organizados por Crónica Popular en el Club de Amigos de la UNESCO (CAUM), en Madrid, donde conocí en persona a Frutos. Coincidiríamos en más actos con el tiempo, pero siempre como público, o interviniendo uno de los dos.

El primer, y de momento, único acto político en que hemos participado juntos, fue en el CAUM, el pasado 12 de junio de 2018, también organizado por Crónica Popular, y presentado por el economista Juan Pablo Mateo Tomé. Frutos y yo compartimos mesa con el filósofo materialista Pedro Ínsua, en un acto titulado La izquierda y los nacionalismos en España. Ínsua acababa de publicar 1492: España contra sus fantasmas, editado por Ariel. Un ejercicio ensayístico contra la Leyenda Negra, primera causa, superestructural, que influye en la asociación de la idea de España con el franquismo, tal y como argumento en El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017). Tanto Ínsua como yo presentábamos nuestros argumentos, plasmados en nuestros libros, en aquella conferencia. Frutos presentaba los suyos, partiendo en buena medida de lo escrito en su blog, artículos que van de 2009 a 2019 y que ahora se han compilado en el libro que tienen entre sus manos. Así pues, las ideas de Frutos aparecen, por fin, compiladas y organizadas en un único volumen impreso, evitando así que se pierdan en el hiperespacio, conservándose en papel, lo que permitirá su recurrencia en el tiempo con mayor seguridad en caso de que Internet deje de existir.

Frutos ha escrito sobre todos los temas de actualidad política durante ese tiempo. Geopolítica y guerra, apoyando al legítimo gobierno sirio frente al yijadismo impulsado por el imperialismo depredador angloeuropeo, que también ha denunciado a través de sus críticas a la OTAN y a la Unión Europea, la cual es actor fundamental para debilitar la estabilidad administrativa y territorial de sus Estados miembros, salvo Alemania, por lo que así el separatismo catalanista tiene, de facto, un aliado en Berlín y en Bruselas, lugares donde el fraccionario Puigdemont, ex presidente de la región catalana, consiguió amparo para establecerse mientras huía de la justicia española tras el intento fallido de referéndum secesionista el 1 de octubre de 2017. El compromiso de Frutos con la unidad de España, a pesar de hacerlo desde oscuras y confusas ideas federalistas, más debidas a la no defensa pública de un Estado unitario como debe corresponder a todo comunista coherente con la doctrina marxista-leninista por un etapismo mal entendido, se plasmó en su presencia pública y en su discurso en la manifestación del 29 de octubre en Barcelona, España, por la unidad nacional, organizada por la federalista Sociedad Civil Catalana (SCC), asociación que, ahora, parece querer dotar de militancia al proyecto catalanista del exministro del Interior francés, Manuel Vals. Frutos hizo, sin duda, el discurso más incendiario contra el separatismo, muy alejado de las veleidades europeístas socialdemócratas de Josep Borrell, quien logró, no obstante, secuestrar el acto, con permiso de SCC, para darle un marcado cariz europeísta.

Que todo un exsecretario general del Partido Comunista de España (entre 1998 y 2009), que solo muy recientemente ha vuelto a adoptar el marxismo-leninismo como fuente doctrinal (desde el XX Congreso de 2017) aunque todavía mezclado con tendencias incompatibles con aquel como el ecosocialismo o el feminismo (éste puede quedar integrado en aquel en sus ideas fundamentales, no postmodernas ni liberales), haya estado presente en un evento político de tal magnitud, y que también participara en el acto junto a Ínsua y un servidor, debería, a mi juicio, ser interpretado en un sentido epocal. Es la primera vez, probablemente desde la Guerra Civil Española, en que un dirigente comunista, aún retirado y defenestrado por la dirección de su propio Partido, es visto públicamente defendiendo la unidad de España y manifestándose contrario al derecho de autodeterminación, mal aplicado por parte de la izquierda indefinida, hegemónica en España, contra su propia nación. De ahí la importancia del personaje, que no teme asociar su acción política y sus ideas a las de Ínsua y a las mías. Pues, aún limitadas por el propio Frutos por su apuesta por llamar “federalismo” a lo que no es sino un Estado republicano, unitario y centralista, pues éste es el Estado de la dictadura del proletariado, es la primera vez en el siglo XXI en que la doctrina del Estado, de la nación y de la autodeterminación del marxismo-leninismo en España, que es Europa occidental, llega al gran público. Algo que es gracias a Frutos en exclusiva.

Lo que ahora, despectivamente, trata de ser encasillado como como izquierda tricornio, dando a entender que es incompatible ser de izquierdas (sin especificar si socialdemócrata, comunista, etc.), con ser guardia civil, como si no hubiese habido miembros de la Benemérita fieles a la Segunda República durante la Guerra Civil Española, o como nazbol, acrónimo de nacionalbolchevique, una vertiente del neofascismo surgida en Alemania en la década de 1920 a partir de las ideas de Ernst Niekisch, que trató de mezclar las ideas de la llamada Revolución Conservadora alemana con el leninismo, que fue recuperada en la década de 1990 por el hoy reaccionario Alexandr Duguin y por el situacionista postmoderno Eduard Limónov, defensor además de la independencia de Cataluña y de la balcanización de España, no dejan de ser intentos fútiles por parte de la izquierda indefinida de evitar un posible auge y desarrollo de un marxismo netamente español, y en español. A estos insultos, que han sustituido al de llamarnos simplemente fascistas, se ha unido el de rojipardo, muy utilizado en Italia para descalificar las posiciones políticas y filosóficas de Diego Fusaro. Frutos, como la figura pública más importante que ha sido etiquetada con estos descalificativos, es realmente quien ha logrado darle un impulso sociológico importante, más allá de las obras de Ínsua o las mías, a esta necesaria construcción doctrinal y política marxista en España, por lo que hay que agradecerle los servicios prestados, y apoyarle, a pesar de sus errores federalistas, frente a los enemigos comunes, que se encuentran muy nerviosos ante, repito, el posible auge y construcción, por fin, de una alternativa verdaderamente marxista, materialista, para el mundo de habla hispana. Con ideas postmodernas, nacionalistas fraccionarias, etnicismos, indigenistas y feministas ecologistas veganqueer, lo único que se consigue es fomentar el desprecio hacia todo lo que suene a izquierda por parte de todas las clases de trabajadores españoles, que prefieren quedarse en casa o votar a las opciones mayoritarias que siempre han recibido su voto, esto es, el PSOE y el PP, antes que a estos sujetos.

Bienvenida sea la publicación en formato físico de la producción en artículos de Paco Frutos si con ello, aun mínimamente, se avanza en la más que necesaria construcción de un marxismo netamente español, y en español. Si se construye, el nombre de Paco Frutos podrá contarse entre los militantes que contribuyeron a ello. Y desde ya, tenerle en cuenta en este aspecto será obligado para todos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

La Razón Comunista, nueva revista marxista en español


https://www.larazoncomunista.com/


Editorial 1: la razón de La Razón Comunista

Cuando en 2005, el finado filósofo postmarxista argentino Ernesto Laclau publicó La razón populista, propuso una ampliación de las tesis que ya mantuvo junto a su mujer, Chantal Mouffe, en Hegemonía y estrategia socialista, publicado en 1987, obra en la que propone la “democracia radical y plural” como alternativa al capitalismo y a la democracia liberal, pero partiendo de ésta. En La razón populista, el peronismo interpretado desde el filtro kirchnerista (socialdemócrata, latinoamericanista) se convierte en modelo de agregación de demandas parciales de cara a organizar un movimiento que las aúne en la demanda colectiva de una “democracia radical y plural”. El postmarxismo de Laclau, así, propone la superación de la dialéctica de clases y de Estados, presentes en el materialismo histórico de Marx, y su sustitución por la apertura de la democracia liberal burguesa a ámbitos de la llamada “sociedad civil” que solo desde el mercado pletórico capitalista es posible llegar: la representación político-electoral, y en movimientos sociales, de los colectivos marginados por la Historia (mujeres, homosexuales, pueblos originarios, transexuales, animales incluso, etc.). La otredad marginada por el sujeto histórico constructor de la Modernidad capitalista, el hombre blanco heterosexual (que el postmarxismo equipara al hombre burgués, que no al burgués en tanto que miembro de la clase social propietaria de los medios de producción de la riqueza social, sino al hombre generado por el capitalismo), debe deconstruir a dicho sujeto histórico moderno, dando lugar a la sociedad política postmoderna por excelencia: la democracia radical populista de mercado pletórico capitalista, que incluya a todos a nivel de participación política y económica, en los parlamentos y en los mercados, en los boletines oficiales del Estado y en los medios de comunicación.

La caída del bloque soviético, y el periodo histórico que transcurre entre el fin de la Unión Soviética y la presidencia en la República Popular China de Xi Jinping (1991-2013) es el periodo de esplendor de las teorías de Laclau y de otros “postmarxistas”. Es el periodo de hegemonía en las democracias de mercado pletórico capitalista de la izquierda indefinida, que Gustavo Bueno perfiló en El mito de la izquierda, obra de 2002, como el conjunto de corrientes izquierdistas derivadas de la descomposición de generaciones de izquierda políticamente definida (particularmente la socialdemocracia y el comunismo, también el anarquismo y el liberalismo), que ya no definen sus proyectos en torno al Estado, sino al margen del mismo, en torno a cuestiones éticas, morales, subculturales, sociológicas, etc. La unidad de todos estos grupos sociales (izquierda extravagante), y de sus principales teóricos (los intelectuales y artistas de la izquierda divagante), conforman la izquierda fundamentalista, que es donde Laclau ve el futuro movimiento que podrá realizar la democratización radical del orden capitalista burgués, sin llegar a cuestionar sus fundamentos básicos en torno al conflicto capital-trabajo, en que se centró Marx, acusando a éste de determinismo económico.

Sin embargo, el auge de la República Popular China como superpotencia mundial obliga a un posicionamiento a la contra de las ideas filosóficas de Laclau en particular, y de toda la izquierda indefinida y de la filosofía postmoderna en general. Si pensar es pensar a la contra, como diría Bueno, y si sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, como diría Lenin, solo a la contra de la filosofía postmoderna y de la izquierda indefinida (sin negar la posibilidad de recoger de estas las ideas y elementos de confrontación política que puedan llegar a ser válidos), será posible, para el materialismo histórico, poder construir un movimiento verdaderamente revolucionario a nivel político, con un proyecto definido respecto del Estado, de la sociedad política, que con solidez pueda enfrentarse a otros movimientos, también opuestos a la izquierda indefinida y al postmodernismo, pero también vehementemente antimarxistas y anticomunistas (liberalismo, socialdemocracia, neofascismo, neonazismo, conservadurismo, “cuarta teoría política”, integrismo católico, fundamentalismos religiosos protestante, islámico, budista, etc.), que meten en el mismo saco a los marxistas y a los indefinidos y postmodernos.

De ahí la razón, es decir, la necesidad de editar y publicar artículos en esta línea en un solo medio, abierto a todo marxista y materialista que comparta esta visión de las cosas. De ahí el lanzamiento de La Razón Comunista, revista materialista y marxista-leninista que compilará, en español y en portugués (su ámbito pretende ser iberófono), textos a la contra de todo aquello que no nos permite avanzar, incluidos enemigos “internos” como el revisionismo socialdemócrata, el chovinismo nacionalista étnico, el pro-separatismo, el pro-feminismo acrítico, el pro-ecologismo, etc. Contra la razón populista de Laclau, la Razón Comunista. Contra la “deconstrucción” de los colectivos de consumidores satisfechos postmodernos en el capitalismo, la destrucción de los fundamentos ideológicos que llevan a sustancializar a estos grupos, y con ello, al modo de producción capitalista.

La Razón Comunista no pretende ser una revista académica formal. Pretende tener rigor y, dentro de esta línea política y editorial, permitir la polémica entre autores. Pero está abierta a autores no necesariamente universitarios, pues son hoy día las Universidades del mundo democrático-capitalista uno de los principales focos de producción teórica de nuestros adversarios y enemigos. Bienvenidos sean los artículos de todo tipo, escritos por toda clase de trabajador, que huya del encorsetamiento elitista universitario que siempre fue el gran sustento institucional del postmodernismo, la última degeneración e infiltración ideológica del liberalismo. La Razón Comunista también publicará entrevistas a personas interesantes que puedan aportar ideas, no siempre compartidas por nuestra línea editorial. La economía, la filosofía, las ciencias, la política, la Historia, las artes, el movimiento obrero, la lucha sindical, la geopolítica, etc., serán temas que trataremos en nuestra publicación. Y la premisa será, partiendo de las grandes plataformas de difusión que son las lenguas española y portuguesa, e Internet, construir un movimiento político revolucionario comunista para un mundo postsoviético en que la República Popular China será, si no ocurre alguna catástrofe, la primera potencia mundial. Se abre, por tanto, una ventana de oportunidad para depurar las ideas manejadas por comunistas militantes o no de múltiples fuerzas políticas que necesitan, eso sí, solidificarse y definirse para salir, o bien de la marginalidad, o bien de la inercia y el ostracismo. Para ello también servirá esta revista.

Por ello, les damos la bienvenida a la misma. La razón de La Razón Comunista no es otra sino cumplir la máxima que Marx y Engels consignan al comunismo en La ideología alemana, en el mundo postsoviético con hegemonía comunista china en que vivimos: construir “el movimiento real que anule y supere el estado de cosas actual”.

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿España al precipicio? Entrevista con Daniel Lara Farías para Fuera de Orden


En el segundo segmento de Fuera de Orden, evaluamos la situación de España de cara a las elecciones de este fin de semana. Nos acompañó, Santiago Armesilla, economista y politólogo español.

lunes, 7 de octubre de 2019

Contra el insulto, la difamación y la mentira: réplica al PL-CABA y a los correveidiles españoles de la izquierda indefinida


LA DIFAMACIÓN, EL ARMA DEL INCOMPETENTE

Artículo coescrito junto a Alicia Melchor Herrera


1. Los verdaderos motivos del ataque de la izquierda indefinida española y argentina: mi libro El marxismo y la cuestión nacional española, y la ruptura del PL-CABA hacia Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. 

En un texto que contiene tres notas aclaratorias previas para desinformar al lector ante una presentación biográfica sobre mi persona, falseada y absolutamente sesgada, la revista de izquierda indefinida La Comuna ha hecho de altavoz en España de un escrito que, perfectamente, podría haber sido firmado por un adolescente de 14 años sin apenas conocimientos teóricos sobre materialismo histórico. En él solo se contienen insultos, mentiras y difamaciones, y ni una sola refutación teórica a ninguna de las ideas que defiendo, que no son otras sino las del marxismo. Se ve que el famoso dicho “calumnia que algo queda”, lo tienen muy interiorizado estos sujetos de la izquierda sociológica española, y ante su incapacidad, evidenciada ya por dos años, de refutar mi libro El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017), que es el verdadero motivo por el que esta revista reproduce las mentiras del PL-CABA sobre mí, buscan descalificarme como única forma de combatir nuestras ideas comunistas.

Mi libro, y esto han de saberlo todos aquellos no españoles que puedan leer este texto difamatorio y mi réplica, sigue generando odio en la izquierda indefinida de España, hasta el punto de que este odio ha llegado a su par argentina. En él, con textos en mano de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo, demuestro tres cosas que ningún "comunista" español ha podido refutar: 

1) Que España es una nación, 
2) Que no cabe la autodeterminación aplicada a sus regiones pues ninguna de ellas es nación, 
3) Y que el modelo de Estado marxista-leninista (la dictadura del proletariado) es la República unitaria y centralista, de corte jacobino. 

Esto no gusta al PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España), que es el partido que asesora al PL-CABA sobre mí, ni tampoco a la revista La Comuna, un vocero más de la izquierda indefinida, manejada desde la sombra por la proetarra Nines Maestro, que ha pedido, a través de su chiringuito personal Red Roja, escisión del aún más trostkista Corriente Roja, el voto para fuerzas separatistas vascas y que lleva toda la vida chupando de la teta del Estado español y de Izquierda Unida como diputada casi eterna en el Congreso de los Diputados, y a su vez, impidiendo el avance del comunismo español mediante sus maniobras liquidacionistas desde dentro, impidiendo la elevación del proletariado español a la condición de clase nacional y contribuyendo a su balcanización.

Esta es la razón principal por la que La Comuna ha publicado un texto, que de manera hipócrita señala en la tercera nota aclaratoria previa que no consideran que en él se realice ningún “ataque personal”. Sin embargo, nada más empezar el artículo el mismo título miente al denominarme “vulgar nacionalista español de extrema derecha”, cosa que equivale, efectivamente, a un insulto. El motivo por el que dicen que soy de “extrema derecha” es porque defiendo la unidad de España, soy antiseparatista y soy anti-negrolegendario. Y mi posicionamiento patriota español, anti-negrolegendario y antiseparatista se fundamenta en el marxismo-leninismo. Y eso es algo que no me pueden perdonar, y por ello tratan de difamarme y me insultan. Conscientes de su incapacidad, y de su nula formación marxista, rechazan cualquier debate público que se les ha ofrecido conmigo.

A este lado del océano, el motivo es otro. El PL-CABA ha decidido atacarme por motivos internos a su organización. Mi presencia en Argentina no es para “formar cuadros”, yo estoy acá con una beca postdoctoral del CONICET, y a eso me dedico. No obstante, a través de la editorial marxista-leninista Ródina, el PL-CABA se puso en contacto conmigo para ayudarles a realizar un taller de formación, que se realizaría los terceros sábados de cada mes. Algo muy iniciático, por lo que recomendé empezar por tres textos básicos, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, Trabajo asalariado y capital de Marx y El Estado y la revolución de Lenin. Los problemas internos al PL-CABA existían antes de mi llegada a Argentina, siendo yo un mero espectador. Parece ser que el eterno secretario general del PL-CABA, Sergio Ortiz, nunca había desarrollado ninguna política interna de formación de sus poco numerosos cuadros. Algo muy grave, teniendo en cuenta que este señor es secretario general de esta formación desde el año 1993. Y, en 26 años, no ha hecho absolutamente nada al respecto. Y ahora que ha ocurrido la escisión, y él se ha encargado de boicotear los talleres enviando correos a la Casa de la Amistad Argentina-Cuba de Buenos Aires para decirles que soy, falsamente, de “extrema derecha”, lo que quiere evitar es que Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista, que es la organización escindida del PL-CABA y en la que se encuentran la inmensa mayoría de militantes del antiguo PL-CABA (en este partido solo quedan dieciocho personas), demuestren más capacidad política en tres meses de la que él ha demostrado en 26 años. Sin embargo, los talleres tendrán, ahora, que buscar otro lugar donde ser realizados debido a la envidia y la perenne desidia del señor Sergio Ortiz.

Ortiz, que utiliza a mi persona para atacar a la militancia que se le ha ido, tiene en común con la revista La Comuna que son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer. Un señor que lleva 26 años al frente de un minúsculo partido político “comunista” (de orientación supuestamente maoísta) y que con él no ha conseguido absolutamente nada a nivel político, ni siquiera ponerlo en el mapa, trata de aprovechar esta coyuntura para ganar algo de repercusión internacional, aupado por un medio de izquierda indefinida y abiertamente proetarra, en el que se encuentran personajes defensores de la balcanización de España y obsesionados conmigo hasta el punto de que se dedican a insultarme infantilmente en diversas redes sociales (Facebook, YouTube), pero demostrando su impotencia para derribar mis argumentos. Una revista que, siguiendo la tradición trotskista más básica, y aliada con otros medios trotskistas como La Haine o El Salto Diario, se dedica no a construir, sino a destruir cualquier alternativa seria al capitalismo, atacando a cualquier marxista coherente que destruya todas las incongruencias que estos grupos de izquierda indefinida llevan defendiendo desde la década de 1970, y que solo les ha llevado a la marginalidad política más absoluta, y a una evidente impotencia para alcanzar algo de poder político. La izquierda indefinida española, argentina y de cualquier nacionalidad, es un lastre político indudable para los marxistas. Y por eso, tenemos que enfrentarnos a ellos.

Así pues, en resumen, se han juntado el hambre con las ganas de comer. Por una parte, el miedo, la impotencia y la inutilidad política de la izquierda indefinida, ante un comunismo doctrinalmente sólido que les puede comer la tostada, porque ven cómo sus elementos más despiertos e inteligentes se acercan a lo que ellos, de manera infructuosa, llaman “fascismo”, “extrema derecha”, “nazbol” (Eduard Limónov, líder del Partido Nacional Bolchevique Ruso, defiende la balcanización de España, algo que estos sujetos obvian), “izquierda tricornio” y demás epítetos cariñosos, demostrando sus carencias argumentativas, y su inmadurez no ya solo política, sino incluso psicológica, pues no pueden, ni van a poder jamás, destruir los argumentos de El marxismo y la cuestión nacional española, que repito, son los argumentos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo. Y eso es lo que más les duele. 

Por ello, invito a cualquier persona, partidario o detractor, que lea mi libro y juzgue por sí mismo. Pues es la mejor manera de saber si soy un “vulgar nacionalista español de extrema derecha” u otra cosa.

Por otra parte, tenemos la envidia, el complejo de inferioridad, las ganas de ser antes cabeza de ratón que cola de león, del señor Sergio Ortiz, que trata de impedir que la organización Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista desmuestren su valía y su audacia política. Repito, el señor Sergio Ortiz lleva siendo secretario general del PL-CABA desde hace 26 años, y en todo este tiempo no ha hecho absolutamente nada relevante a nivel político dirigiendo su organización. Bien es verdad que este partido sufrió la represión más sanguinaria de la dictadura argentina de 1976-1983, y que toda su cúpula militante, 60 personas, fueron asesinadas y desaparecidas. Pero entre el fin de la dictadura y el actual año 2019, mientras otros partidos políticos que sufrieron igual o superior represión en la Argentina, se han recuperado, el PL-CABA en absoluto lo ha hecho. Y el único responsable de ello, el máximo culpable, es el señor Sergio Ortiz, quien ha convertido al PL-CABA en su pasatiempo y su pequeño cortijo a controlar. Es su chiringuito. De ahí que no le interese que sus cuadros se formen, no vayan ellos a darse cuenta de lo errado que, en todo, está este señor.

Por cierto, esto que hace el señor Sergio Ortiz con el PL-CABA, es lo mismo que hace la señora Nines Maestro en España en sus organizaciones. Y no solo ellos dos, hay muchos como ellos en estas dos naciones y en otras. Es normal que se unan para atacarme. La izquierda indefinida los cría, y las circunstancias les juntan. Lo único que les interesa es que no exista un movimiento comunista fuerte, sino solamente mantener sus pequeños chiringuitos locales, regionales y sectoriales, siendo ellos los pequeños señores feudales al cargo. 

¿Por qué se unen contra mis argumentos? Porque un movimiento comunista español fuerte pone en peligro sus chiringuitos regionales. En Argentina, si existiese un movimiento comunista argentino fuerte, sin duda, el chiringuito porteño del señor Sergio Ortiz también estaría en peligro, porque en dicho movimiento su inutilidad jamás le llevaría a ningún puesto importante en la dirección del movimiento.

Pasemos ahora a comentar las mentiras vertidas sobre mí en el texto, escrito por un tal Marcos Bengolea, que como ya dije, parece tener 14 años de edad mental, pues oye campanas pero no sabe de dónde viene el sonido.


2. Las mentiras de Marcos Bengolea que impulsa Sergio Ortiz y que reproduce la izquierda indefinida de España.

A continuación pongo la cita y, debajo, mi réplica, aclaración y contestación.

A petición del líder del pequeño pero combativo Partido de la Liberación (PL) argentino he escrito un texto contra el fascista mal disfrazado de rojo Santiago Armesilla.

Esta, que es la primera nota del autor, empieza ya insultando. No se dice por qué soy “fascista” en ningún momento en todo el texto, como demostraré.

[…] politólogo que pretende venir a “formar cuadros” por estos lares

Lo dije antes y lo reitero. No, yo estoy en Argentina con una beca postdoctoral para investigar la economía del país desde 1983 hasta ahora, y cómo se entretejen las políticas económicas desarrolladas por los distintos gobiernos de Argentina con su política exterior de integración en MERCOSUR, UNASUR, ALADI y CELAC. Me ofrecieron, vía Editorial Ródina, ayudar en un taller de formación de la militancia del PL-CABA y yo accedí. Este partido ya sufría de problemas internos antes de mi llegada, y yo, desde fuera, solo observé cómo se produjo la escisión que permitió la formación de Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. El PL-CABA no quiso seguir con los talleres y, como dije, el señor Sergio Ortiz, por pura envidia, decidió utilizarme a mí para, con ello, atacar a Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista. Es decir, los militantes de Vanguardia han demostrado, en apenas tres meses, más capacidad política que un señor que, ahora, trata de destruir aquello que ha incubado, con su inutilidad, durante mucho tiempo.

Si bien desde Revista La Comuna tenemos como norma no participar de ataques personales, no consideramos en este contexto que se dé ningún ataque personal, ya que de lo que se trata es de denunciar situaciones que ponen en peligro el desarrollo de espacios propios de militancia por el intrusismo de elementos políticos externos al marxismo, reaccionarios y por tanto peligrosos

Aparte de no explicar en ningún momento por qué soy algo “ajeno al marxismo”, sino que simplemente lo sueltan sin decir por qué, realmente el único peligro aquí, para ellos, es que un movimiento comunista español desmonte los chiringuitos locales que impiden nuestro avance. Chiringuitos que llevan años dando de comer a sus mentores, y que estos nuevos cachorros esperan heredar haciendo méritos. Los jóvenes seguidores de Red Roja no son más que aprendices de gestores de chiringuitos de playa, y repiten las tácticas heredadas desde hace cincuenta años, demostrando en España su fracaso e inutilidad más absolutos.

De sus andanzas se deduce que es un aventurero de extrema derecha que en alguna ocasión ha tratado de camuflar su propensión hacia las ideas reaccionarias y su simpatía por el fascismo.

En mi biografía, que puede leerse en mi propia web, explico todo lo que he hecho a nivel académico y político. Jamás he militado en ningún partido de extrema derecha, neofascista ni similares. Pero bueno, el caso es repetir el mantra para ver si así el autor se convence a sí mismo.

Señala el impacto intelectual que le produce la obra del filósofo falangista español Gustavo Bueno Martínez(1) que a partir de los años 70 tuvo sus escarceos con el marxismo.

Para demostrar el supuesto “falangismo” de Gustavo Bueno, enlazan un artículo de la web Atlántica XXII, una web asturianista. En el texto no se realiza ninguna crítica a las ideas básicas de Bueno, de su materialismo filosófico, el cual no es otra cosa sino una continuación del marxismo, dejando de lado las desviaciones de algunos de sus discípulos. Incluido, por cierto, el anticomunista José Luis Pozo Fajarnés, que el señor Bengolea toma como referente a citar en su texto difamatorio contra mí. 

A Pozo Fajarnés ya le contesté en su momento. Lo curioso es que, incluso si fuese cierto que Bueno fue “falangista”, cosa que no es verdad, ¿cuál sería el problema? ¿Acaso Manuel Sacristán, filósofo marxista que ha sido en el siglo XX referente del Partido Comunista de España, no fue falangista, y de carnet, cosa que Bueno no? ¿Acaso el mismo Julio Anguita no fue, también, falangista? 
¿Tendríamos que tirar a la basura a todos los comunistas que militaron en el Movimiento Nacional y en el Sindicato Vertical franquistas para, desde dentro, ir minando la dictadura de Franco?

Como se verá, lo que escribe el señor Bengolea es puro cotilleo mal digerido, y sociologismo barato.

No tiene empacho en afirmarse alumno de reaccionarios como Jorge Vestrynge que fuera secretario general del partido franquista Alianza Popular (AP), hoy pasado al posmoderno Podemos y el sociólogo franquista Amando de Miguel.

En primer lugar, se escribe Verstrynge, no Vestrynge. En segundo lugar, los pongo en el currículum porque estos dos profesores de la Complutense, ya jubilados, son muy conocidos, y lo hago para situar al lector de mi biografía. El señor Bengolea tiene la capacidad para ser detective que pueda tener un caracol para manejar un tanque. Con Vertsrynge no me une nada a nivel político, y de hecho defiende el derecho de autodeterminación para las regiones de España, como buen nacional-bolchevique que es. Y Amando de Miguel, desde hace ya al menos treinta años, es un liberal-conservador con el que tampoco me une a nivel político nada. No obstante, a nivel meramente académico y profesional, fueron buenos profesores. Y eso hay que decirlo.

Ha sido presidente de la Asociación DRY (“Democracia Real Ya”) llena de reaccionarios.

Como ya expliqué en su día, fui presidente de la Asociación DRY durante un muy breve periodo de tiempo, que no llegó a un año, y tiempo después de que esta se escindiera de DRY (Democracia Real Ya). Y en ella no había reaccionarios de ninguna clase, como ha apuntado el perdido Marat (pobre hombre). La escisión que dio lugar a la Asociación DRY, tras el 15M de 2011 en que surgió, fue porque DRY quería continuar como un movimiento asambleario de corte anarquista, mientras que los que crearon la Asociación DRY querían crear un partido político cercano al comunismo.

En fin, que nadie en la Asociación DRY defendió nunca la unión del Trono y del Altar, que eso es ser reaccionario. Por cierto, el fascista no es reaccionario, sino contrarrevolucionario. Que es algo que a la izquierda indefinida le cuesta distinguir.

Ha sido afiliado al Partido Comunista de España (PCE) de 2013 a 2017 ¿Puede un extremista de derechas pertenecer a esta gloriosa sigla que defendió con las armas la República española de 1936 a 1939? Lamentablemente sí dado el nivel de descomposición ideológica y en alguna ocasión moral a la que el eurocomunismo liderado por su antiguo secretario general Carrillo llevó en los años ‘70 a este partido que terminó por asumir los símbolos de la dictadura franquista (bandera roja y amarilla), apoyar la constitución monárquica vigente y respetar las instituciones de dicha dictadura como las fuerzas de seguridad y los tribunales de persecución política. No quiere eso decir que el PCE comparta las posiciones atrabiliarias de este individuo. 

En primer lugar, la bandera actual de España, la llamada rojigualda, no es franquista, aunque la usara el franquismo. Esta bandera surge en el año 1785, tras un concurso convocado por el rey Carlos III para adoptar un nuevo pabellón de Marina. Fue establecida con el Real Decreto de 28 de mayo de aquel año, y la función de este pabellón era evitar la confusión en alta mar y desde los faros y puertos entre los barcos españoles y los ingleses. Es decir, es la bandera de España desde finales del siglo XVIII, adoptada por los liberales revolucionarios de la Guerra de Independencia de 1808-1814, del Trienio Liberal, de los patriotas anticarlistas, del Sexenio Democrático y de la Primera República Española (1873-1874). Solo durante la Segunda República (1931-1939) la bandera nacional de España fue la tricolor.

En segundo lugar, el PCE no defendió la república contra el fascismo más que como paso previo a la instauración de la dictadura del proletariado. Para el PCE, la Segunda República siempre fue burguesa. Otra cosa es que no lo consiguiera.

En tercer lugar, sobre el eurocomunismo, sobre Carrillo y sobre otros posicionamientos del Partido Comunista de España, en el que orgullosamente milité durante cuatro años, donde conocí a camaradas y amigos magníficos, no comentaré nada, porque lo que escribe el señor Bengolea no es más que una pataleta izquierdista infantil, propia de los micropartidos de la diáspora del PCE que surgieron en la década de 1970. Y, evidentemente, el eurocomunismo fue una desgracia para el movimiento comunista español. Pero la izquierda indefinida que lo ataca, en realidad, no mejora la situación ya que son sus herederos, y aspiran a calentar los mismos sillones que ellos.

Es buena señal que haya abandonado esas filas, expulsado o por propia voluntad.

No me expulsaron, me di de baja. Cuando lo hice, empecé un Máster y, después, conseguí la beca para la investigación postdoctoral en Argentina. Aparte de esto, me fui porque no comparto la línea actual del PCE, que es muy similar a la del señor Bengolea en realidad: hispanófoba, europeísta, proseparatista y antimaterialista, defensora de chiringuitos pequeños en vez de construir un movimiento comunista fuerte que eleve a los trabajadores españoles a la condición de clase nacional, misión que Marx y Engels encomiendan a los comunistas ya en el Manifiesto de 1848.

Mantiene afinidad ideológica, sobre todo en lo concerniente a un anticatalanismo y españolismo radicales, con el ex secretario general del partido, Francisco Frutos. De hecho, fue apadrinado por la sigla que éste controla en Madrid, la Plataforma Global contra las Guerras, para infiltrarse entre los invitados al Foro de Sao Paulo realizado en Caracas el pasado mes de julio.

No mantengo afinidad ideológica con Paco Frutos, pues él es federalista, o defiende un modelo federal para España, que en absoluto es el modelo del marxismo-leninismo. Sí admiro su valor contra el separatismo, y por eso mi crítica a Frutos no me impide tener una buena relación con él. Y sí, soy anticatalanista porque ya desde Enric Prat de la Riba, desde los tiempos de la Lliga Regionalista de Catalunya, antes de la Reinaxença y de Valentí Almirall, el catalanismo ha sido siempre, y sigue siéndolo, un movimiento identitario, racista, supremacista y egoísta con respecto al reparto de la riqueza en España, ya sea en su vertiente abiertamente separatista o en la federalista. Surgido tras el desplome de las colonias de esclavos africanos en Cuba y Puerto Rico que trabajaban en haciendas de azúcar en manos de la burguesía de Barcelona, el catalanismo es, en realidad, un movimiento de extrema derecha que, debido a su oposición al franquismo, se ganó las simpatías de la izquierda indefinida española. Sin más. Cualquier comunista coherente debe ser anticatalanista.

No fui apadrinado por la Plataforma Global contra las Guerras para “infiltrarme” en el Foro de Sao Paulo en Caracas en julio de 2019. Fui en sustitución de una compañera que, por motivos personales, no podía asistir. Estoy muy orgulloso de mi participación en aquel importante evento en defensa de Venezuela. Ahora bien, que la izquierda indefinida no espere que todos los bolivarianos simpaticen con sus postulados y con el secesionismo antiespañol, pues no es así en absoluto. Y mi presencia allá lo prueba. Pese a los grandísimos esfuerzos que los abertzales llevan realizando, desde hace décadas, para que el Gobierno de Venezuela apoye el separatismo antiespañol, los venezolanos siguen teniendo un gran cariño por España y por los españoles. Sería más fructífero para todos que España fuese una sola nación social, a que fuera una jaula de grillos en la que nos matásemos unos a otros, que es lo que quieren los que me difaman.

Defiende una España centralista que derogue las autonomías en vigor tras la Constitución aprobada en 1978, posición milimétricamente igual a la de los franquistas más nostálgicos y por supuesto ajena por completo a toda traición y enfoque marxista de la cuestión nacional en España.

No, defiendo un modelo centralista, jacobino y republicano de Estado, porque ese es el modelo de Estado de la dictadura del proletariado que defienden Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo. Todo esto está explicado en mi libro El marxismo y la cuestión nacional española. El señor Bengolea no es, en absoluto, marxista si defiende un modelo pro-balcanizador y federal.

Es además favorable al “terrorismo de Estado”.

Falso, y ni siquiera las capturas que coloca el señor Bengolea de tuits míos sobre el GAL (Grupo Armado de Liberación), generado por el Estado español para combatir a ETA por la vía violenta, prueban lo que él dice. Pues en esas citas lo que expongo no es el deseo de la izquierda indefinida, sino lo que el pueblo español, en realidad, valoraría positivamente si el GAL hubiese sido efectivo y no una chapuza. Ello no equivale a defender el GAL. Aparte, ¿acaso cree el señor Bengolea que un Estado socialista no sería igual, o infinitamente más contundente, en la lucha contra el terrorismo que ha matado a 800 personas, muchas de ellas inocentes, obreros, niños, ancianos, inmigrantes? Lenin y Stalin siempre condenaron el terrorismo como procedimiento individual que aleja a las masas de la causa revolucionaria. Cosa que siempre hizo ETA, alejar a los españoles de toda posibilidad de la construcción de una España socialista. 

Sobre la captura de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española para impedir el referéndum separatista en Cataluña el 1 de octubre de 2017, con “chusma aldeana” me refiero, sin duda alguna, a los secesionistas. Y son aldeanos porque el catalanismo supone, repito, un movimiento identitario, racista, xenófobo y egoísta a nivel económico. ¿Acaso cree que China no ha de ser contundente contra los separatistas de Hong Kong que se quieren separar de China en estos momentos? Sin duda, muchísimo más que el gobierno de España respecto a los separatistas catalanes. O igual de contundente que sería el gobierno venezolano ante un movimiento separatista en el Zulia, o el gobierno de Bolivia en Santa Cruz, etc.

No deja ni por un momento este individuo, del que se conoce su “narcisismo absolutamente enfermizo”(3) , de expresar coherentemente su ideario fascista.

Cualquiera que me conozca mínimamente sabe que esta tontería escrita por el señor Marat, y reproducida por el señor Bengolea, es una acusación falsa, ad hominem e infantil. Pero bueno, poco más hay que comentar aquí.

Su forma de expresión hacia el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denota su intrínseco carácter fascista: “escoria inútil del PCPE”.

Sí, es un partido inútil porque nunca ha pasado de ser minoritario, acaban de tener hace poco una escisión (igual que el PL-CABA) pues la mayoría de su militancia ha dejado el eterno chiringuito de Carmelo Suárez y ha generado el llamado Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE). Aparte, un partido que defiende un modelo confederal de país, y se llama a sí mismo “comunista”, cuando el modelo de Estado marxista-leninista es republicano, centralista y unitario, supone ya un obstáculo político a la construcción socialista en España. Escoria es la parte del carbón que no da energía, y queda sobrante en el horno. El PCPE no da ninguna energía al movimiento comunista español, sino que lo parasita. Y, por eso, son escoria.

Este supuesto “comunista” colabora en el canal televisivo “Intereconomía” liderado por ultraderechistas notorios. Otra prueba de cargo más en relación a su verdadera ideología.

Por esa regla de tres, Alejandro Cao de Benós, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, entre otros, independientemente de las valoraciones que hagamos de ellos, también son “ultraderechistas”, pues también han participado en programas de Intereconomía TV. Yo tuve el honor de participar en dos debates, que el señor Bengolea no ha visto ni quiere que los lectores vean, del programa Especial Informativo, presentado por el periodista Rafael Nuñez Huesca. Un programa fue sobre el liberalismo, en el que defendí una posición antiliberal. Y otro sobre la Navidad, en el que defendí una postura atea, laica pero crítica con el laicismo progre. He de decir que Intereconomía TV, que sí es una cadena conservadora, sin embargo ofrece programas de debate que ya quisieran otras cadenas supuestamente progresistas. Volvería a participar en programas de esta cadena si así ellos lo decidieran.

En España los comunistas de distintas siglas y orientaciones rechazan que este individuo pueda ser considerado como un tal y, por lo tanto, como un camarada. Su sectarismo contra las fuerzas de izquierda, su estilo barriobajero, violento y pendenciero, su relación con fascistas, su egolatría desmedida y sus “exabruptos teóricos” suscitan un vivo rechazo entre las izquierdas.

En primer lugar, en diversas formaciones políticas hay muchos comunistas que sí valoran positivamente a mi persona y lo que defiendo. Hay otros que, también, sin defender todo lo que yo argumento, me respetan y tienen buena relación conmigo. La izquierda indefinida que se llama a sí misma “comunista” cada vez pierde más los nervios con los comunistas coherentes que defendemos el modelo jacobino de Estado. En segundo lugar, sobre lo de mi “sectarismo”, que no demuestra en qué soy sectario, mi “estilo barriobajero, violento y pendenciero”, que no se ha demostrado en ningún momento, y que cualquier persona que me conozca puede desmentir (soy exactamente lo contrario: estilo académico, sereno y argumentado, lo contrario de los difamadores que redactan, aúpan y difunden este escrito), mi inexistente relación con fascistas (¿quiénes?), mi “egolatría desmedida”, también no demostrada, y mis “exabruptos teóricos”, que no han sido todavía rebatidos, no son más que soflamas de un Bengolea hiperventilado que parece alguien que agita rápido los brazos para poder volar.

Incluso derechistas sienten “vergüenza ajena” ante la afirmación de este individuo de autoconsiderarse el primer ”teórico comunista español”(4) en desprecio abierto a los teóricos y prácticos y teórico-prácticos del comunismo español, que los ha habido aunque este señor los ignore(5) . 

Se refiere a la infumable crítica de mi libro que hizo José Luis Pozo Fajarnés, a la cual contesté en otro artículo, y que Bengolea ni menciona. Nunca me he afirmado como “primer teórico comunista español”. Remito a mi réplica al señor Pozo para el que la quiera leer.

Excrecencia de la descomposición no sólo de cierta izquierda española sino de la propia sociedad española dominada por el idealismo reaccionario y todas las modas inventadas por el imperialismo occidental y estadounidense para destruir la conciencia progresista de esta parte del mundo que se considera Occidente.

Este juicio moral, propia de un telepredicador, poco da de sí. Es básicamente una estupidez, porque tan excrecencia de la decadencia de occidente puedo ser yo como lo puede ser el señor Bengolea, o el señor Ortiz. Todos estamos en el mismo mundo, y ellos no se salvan.

Su adhesión al nacionalismo español le lleva a rechazar la independencia de las antiguas colonias del imperio español. 

¿Acaso no defiendo la independencia del Sáhara Occidental, única colonia que, de iure, le queda a España? Claro que la defiendo, sobre todo para sacarse de encima el yugo marroquí, país que controla el territorio saharaui de facto desde hace más de cuarenta años.

En otro orden de cosas, ¿a qué nacionalismo español se refiere? ¿Al de Franco? Este lo rechazo sin paliativos. Pero si se refiere al nacionalismo político español de los liberales de la Constitución de Cádiz, de Riego y el Trienio Liberal, patriotas muy valorados por Marx de manera positiva, sin duda me declaro heredero de ellos.

De ahí su rechazo altanero a las izquierdas revolucionarias latinoamericanas que “osan” defender la independencia latinoamericana.

No las rechazo por “defender la independencia latinoamericana”, sino por su indefinición política, su mala praxis organizativa, su nulo desarrollo teórico, etc. Igual que rechazo a la izquierda indefinida española. Es decir, no soy yo, sino los resultados de su accionar lo que las desacredita, salvo en Cuba. Aparte, nunca he criticado las independencias hispanoamericanas o de Brasil. Son hechos consumados desde hace 200 años que poco comentario pueden ameritar. Si acaso se puede decir que el resultado de aquellas independencias fue el surgimiento de una veintena de naciones políticas que tienen en común varias cosas:

a) Un precario desarrollo económico basado en el extractivismo, el monocultivo, la minería a cielo abierto en muchos casos, la exportación de materias primas a cambio de manufacturas de calidad desde fuera. El dominio de unas oligarquías y burguesías nada industriosas que abrazaron la ideología del libre comercio a cambio de su dominio de clase.

b) La sumisión, primero, al Imperio Británico y, después, al Imperio Estadounidense, para mantener lo dicho en el punto anterior. Las oligarquías y burguesías criollas enfrentadas a los realistas a comienzos del siglo XIX, además, jamás tuvieron de su parte a la mayoría de indios y esclavos negros, que se pusieron de parte de los realistas, pues el modelo proteccionista del Imperio Español les beneficiaba más que el librecambismo anglófilo de los criollos burgueses. Y si bien el capitalismo es una fase necesaria para llegar al socialismo, según Marx, no está de más recordar que las más importantes revoluciones comunistas no se dieron jamás en naciones capitalistas altamente desarrolladas, que ningún país iberoamericano se ha convertido en una gran potencia económica tras su independencia por su sometimiento al mundo anglosajón, y que ya Marx y Engels en el Prefacio a la Edición Rusa del Manifiesto Comunista de 1873, admitieron la posibilidad de evolución en Rusia de la propiedad comunal de la tierra de los campesinos a la fase socialista sin pasar por el capitalismo apenas, cosa que de hecho ocurrió. El Imperio Español, que fue deliberadamente anticapitalista, como he argumentado en mi cuarto libro, Breve Historia de la Economía (Nowtilus, 2019), si hubiera mantenido íntegras sus fronteras, podría haber permitido la evolución de una propiedad comunal de la tierra previa a la acumulación originaria a formas socialistas, de la misma manera que ocurrió en el Imperio de los zares ruso. Pero las independencias evitaron esa progresión, dándose en cambio lo que en verdad ocurrió: el surgimiento de Estados jibarizados, a merced de la estructura capitalista anglosajona. Y esto que digo no implica criticar las independencias. Criticarlas sería tan estúpido como criticar la caída del Imperio Romano de Occidente. Son hechos consumados ante los cuales no se puede hacer nada, salvo reflexionar sobre ellos y, si acaso, inspirarse tras esa reflexión en construir alternativas a lo que hay.

c) Las oligarquías y burguesías de las naciones hispanoamericanas, y también en España, se han caracterizado por defender la Leyenda Negra antiespañola para asegurar su poder. Bengolea ni menciona la Leyenda Negra, la cual debe ser rechazada por cualquier marxista serio, de la misma manera que ha de ser rechazada la Leyenda Negra anticomunista.

A los comunistas argentinos les dice: “me temo que los “comunistas” españoles tienen bastantes cosas en común con sus pares argentinos: su inutilidad política, su incapacidad teórica”. Toda una muestra de su “fraternidad” hacia los comunistas de las que considera “naciones inferiores”. A los chavistas llama “izquierda populista”.

El término “izquierda populista” no es despectivo, sino descriptivo. Tiene que ver con la teoría de la izquierda que desarrolla Bueno en su libro El mito de la izquierda (Zeta, 2003), y sobre qué nombre darle a la hipotética séptima izquierda políticamente definida, que podría haber surgido a partir del proceso socialista venezolano, pero que al final no ocurrió. ¿Qué otro nombre darles cuando no son comunistas? El populismo, por cierto, nació en Rusia, del movimiento Narodnaia Volia, del cual tuvo inspiración el primer Lenin.

Es mentira que considere a las naciones hispanoamericanas “inferiores”. Es más, considero a estas naciones como la única esperanza real desde la que construir una plataforma política socialista que pueda dar el remate definitivo al modo de producción capitalista angloeuropeo. Bengolea dice esto solo para desacreditarme. Cualquiera que lea mis escritos comprobará que no es verdad. Pero sí es verdad que las cúpulas dirigentes de los partidos “comunistas” argentinos, salvo honrosas excepciones, son doctrinal y políticamente inútiles. ¿Cuántas revoluciones han liderado? Ninguna, lo que prueba su inutilidad.

Este señor Doctor merece más un diagnóstico psicológico que ideológico.

Otro insulto sin demostración. Aparte, ¿está insultando a todas las personas que van al psicólogo o que reciben tratamiento psicológico? ¿Está diciendo que toda persona que recibe un tratamiento psicológico es alguien de quien desconfiar? Desconozco los motivos de las fobias del señor Bengolea a estos pacientes, por los cuales siento el mayor de los respetos. Mi estabilidad psicológica y emocional, por otra parte, es estupenda. Aunque estos individuos traten de pertubarla.


3. Conclusión.

Después de haber contestado a esta sarta de infantiles ataques ad hominem, difamaciones sin pruebas y torpes intentos por desacreditarme a mí y, con ello, a Vanguardia – Escuela de Formación Marxista-Leninista, nos queda claro que la incapacidad para rebatir con argumentos nuestras teorías es absoluta. Cuantos más comunistas coherentes se van adhiriendo a nuestras posiciones, y cada vez son más tanto en España como en Argentina, más furibundos, rabiosos e irracionales serán estos ataques. Es más, estos ataques, previsiblemente, llegarán a ser violentos cuando dispongamos de una mínima organización política.

En todo caso, no hay que bajar la guardia, y nunca responder con una mera palmadita en la espalda. El mazo de hierro dialéctico es nuestra mejor herramienta, porque la izquierda indefinida, en cualquier lugar del mundo, intuye que la razón, la verdad y la coherencia están de nuestro lado.
Sus reinos de Taifas ideológicos, que les han dado de comer durante años, acabarán como acabó la Reconquista. La construcción teórica de un marxismo netamente español, y en español, es necesaria para la construcción futura de un socialismo con características panibéricas. Y en esta construcción, no hay naciones superiores ni inferiores. De hecho, el centro político de esa construcción, y lo he dicho varias veces, nunca podría estar en España. Solo puede estar acá, en América.

La estupidez de Sergio Ortiz y los suyos solo ha permitido que los argumentos aquí expuestos puedan llegar a los ordenadores y otros dispositivos de mucha gente. 


Bibliografía:

El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017).

Breve Historia de la Economía (Nowtilus, 2019).


Fuentes digitales de mi texto:

Acerca de mi:
http://www.armesilla.org/p/acerca-de-mi.html?m=1

Réplica a José Luis Pozo Fajarnés:
http://www.nodulo.org/ec/2019/n186p03.htm

Crítica a Joaquín Robles López y a Marat:
https://www.cronicapopular.es/2016/10/critica-a-joaquin-robles-lopez-y-a-marat/?fbclid=IwAR1bD5XEKRZaT5H6L26xtPV3cPOOb6LQXlSf6JN1gj7oTGDKBbz-KMPto68

Réplica a Marat:
https://www.cronicapopular.es/2016/10/replica-a-marat/

Santiago Armesilla, un vulgar nacionalista español de extrema derecha:
http://www.revistalacomuna.com/opinion/santiago-armesilla-un-vulgar-nacionalista-espanol-de-extrema-derecha/

Entrevista a Pablo Hasel y Boro LH en Zaragoza:
https://www.youtube.com/watch?v=wHz2XFwxuI8

Eduard Limonov: "Una vez conseguida la independencia por los catalanes, los aragoneses y los castellanos también querrán lograrla"
https://mundo.sputniknews.com/europa/201709121072291643-bloguero-ruso-analiza-posible-salida-catalunya-espana/ 

El mito de Gustavo Bueno:
https://www.atlanticaxxii.com/mito-gustavo-bueno/

Especial Informativo: debate sobre liberalismo
https://www.youtube.com/watch?v=m4Q6PGv_RdA

Especial Informativo: debate sobre Navidad
https://www.youtube.com/watch?v=5ddDPt-uUm8