martes, 19 de mayo de 2020

Venezuela y la Leyenda Negra: mentiras e Historia de España



Venezuela y la Leyenda Negra: mentiras e Historia de España

Estimado Luis,

Agradezco el esfuerzo y la consideración que estáis teniendo sobre mí en la hermana República Bolivariana de Venezuela, en lo que respecta a los ataques y falacias que empiezan a circular sobre mí en esta nación a la que estimo tanto, alentados por secesionistas españoles y trotskystas negrolegendarios. Sabes que los escritos mendaces que empezaron a publicarse en España y en Argentina contra mí, acusándome falsa y ridículamente de ser “de extrema derecha”, fueron contestados en mi propia página web, y de ahí que os enviara la contestación a ti y a otros responsables del grupo (esta contestación: http://www.armesilla.org/2019/10/contra-el-insulto-la-difamacion-y-la.html). También te envié varios artículos desmontando falacias escritas sobre mí con anterioridad, y en la misma línea, por personas de similares ideas, básicamente lo que desde el materialismo filosófico llamamos izquierda indefinida, es decir, la que carece de un proyecto definido respecto del Estado (estos dos artículos: http://www.armesilla.org/2016/10/critica-joaquin-robles-lopez-y-marat.html; http://www.armesilla.org/2016/10/replica-marat.html; sobre la idea de izquierda indefinida ver Gustavo Bueno, El mito de la izquierda, Ediciones B, 2002). Entiendo que tu escrito pidiéndome esta declaración deriva de la lectura de estos artículos.

Dividiré lo que sigue en varios puntos: brevemente mostraré lo que siempre he sido, antifascista; después trataré la cuestión del término populismo y por qué no puede entenderse como algo peyorativo; a continuación trataré de explicar por qué el conflicto entre China y EEUU abre una ventana de oportunidad histórica única que hay que aprovechar; luego pasaré a mostrar textos que demuestran mi apoyo a la Revolución Bolivariana; a continuación, explicaré por qué aplicar el término genocidio a lo acaecido durante los tres siglos de Imperio Español en América no es acertado ni en el fondo ni en la forma; y por último, y a modo de conclusión, propondré caminos a seguir de cara al futuro, que espero te parezcan interesantes.

I.                   Siempre fui antifascista, antirracista, antinazbol y enemigo de la extrema derecha. Y siempre lo seré.

Antes de entrar en materia en lo que respecta a las cuestiones históricas y filosóficas que planteas, aquí te enlazo algunos artículos que he escrito en mi vida contra la extrema derecha, el fascismo y el neofascismo: "Fascismo(s)" (http://www.armesilla.org/2013/12/fascismos.html); “Sobre el ataque a la librería Blanquerna en Madrid” (http://www.armesilla.org/2013/09/sobre-el-ataque-la-libreria-blanquerna.html); “El etnocacerismo: un nacionalsocialismo para el ‘Tercer Mundo’” (http://www.armesilla.org/2014/09/el-etnocacerismo-un-nacionalsocialismo.html); “Acerca de ETA” (http://www.armesilla.org/2013/08/acerca-de-eta.html); “El choque de fascismos en Europa: Iberoamérica, la única alternativa” (http://www.armesilla.org/2013/08/el-choque-de-fascismos-en-europa.html); “¿Qué fue, qué es, el fascismo?” (http://www.armesilla.org/2014/04/que-fue-que-es-el-fascismo.html); “El fascismo españolista: derecha no alineada antipatriótica” (http://www.armesilla.org/2013/07/el-fascismo-espanolista-derecha-no.html); “La economía de la Alemania Nazi” (http://www.armesilla.org/2013/07/el-fascismo-espanolista-derecha-no.html); “¿Puede un fascista volverse comunista?” (http://www.armesilla.org/2017/01/httpsizquierdahispanica7.html).

También he criticado abiertamente el nacionalbolchevismo (o ideología nazbol, abreviado) de la cual me acusan ser parte muchos de la izquierda indefinida, el trotskismo y el proseparatismo. De hecho, el nacionalbolchevismo es una ideología que defiende la balcanización de España y su sumisión a un bloque geopolítico euroasiático. Sobre ello escribí en mi blog Paniberismo Socialista (ver enlace aquí: https://paniberismosocialista.wordpress.com/2018/02/11/el-verdadero-pensamiento-nazbol/).

II.                Aclaraciones sobre el término populismo.

Una vez hecho esto, podemos continuar. Para poder contestar a todas las cuestiones que me planteaste en tu mensaje, requeriría la elaboración de todo un ensayo, pues en él recorres cuestiones filosóficas, históricas, políticas, geopolíticas e ideológicas de gran calado. Sin embargo, me limitaré a resumir lo que creo es fundamental respecto a lo que me señalas. Si acaso, me permitiré la licencia de recomendar bibliografía que, estimo, es absolutamente necesaria para entender todos los fenómenos que mencionaste, a la vez que enlazaré artículos míos que han tratado aquellos.

En primer lugar, mi definición de populismo de izquierdas o izquierda populista nunca ha sido peyorativa, sino descriptiva. Sobre la definición del bolivarianismo como izquierda populista escribí este artículo en la prestigiosa revista española Nómadas, hace seis años (enlace al artículo: http://www.theoria.eu/nomadas/41/sjarmesilla_1.pdf). Volví sobre el tema en el artículo “La Revolución Bolivariana se mantiene” (ver: http://www.armesilla.org/2013/12/la-revolucion-bolivariana-se-mantiene.html), y abundo sobre ello en mi más reciente libro, La política en 100 preguntas (Nowtilus, 2020), prologado por el geopolitólogo Marcelo Gullo, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Lanús, cuyo libro La insubordinación fundante fue publicado por El Perro y la Rana (enlace: http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2016/12/la_insubordinacion_fundante.pdf). Concretamente, vuelvo a revisar esta cuestión en la pregunta 94 del libro, “¿Es el populismo la solución o un problema más?”. El populismo, como fenómeno de masas, es estudiado por la politología desde hace mucho tiempo, y si bien tiene connotaciones peyorativas estas siempre parten de la misma dirección, a saber: desde las democracias liberales “políticamente correctas”, que ven las democracias llamadas “populistas”, no liberales, como “políticamente incorrectas”.

III.             La oportunidad geopolítica que nos abre China, enemiga del separatismo antiespañol y antivenezolano: la Iberofonía Socialista.

En segundo lugar, por supuesto que me parece que el auge de la República Popular China supone la apertura de una ventana de oportunidad para nuestras dos naciones, Venezuela y España, en lo que respecta a poder salir de los yugos imperialistas depredadores que las atenazan. Si bien existen transnacionales con sede fiscal en España con una importante presencia en Suramérica o en África, nuestras dos naciones tienen en común que sufren la tenaza del imperialismo estadounidense. En concreto, España desde el año 1959 en que el presidente de EEUU entonces, Dwight M. Eisenhower visitó a Franco para darle el abrazo del oso internacional en el marco geopolítico de la Guerra Fría. España, desde entonces, posee dos bases aéreas de la OTAN en su suelo, la naval de Rota y la aérea de Morón. Cuando España recuperó la democracia, entramos en la OTAN en 1981, y esta entrada fue refrendada en plebiscito en 1986, gracias a los ardides de nuestro presidente entonces, el vendepatrias Felipe González, verdadero artífice de la subordinación española a poderes extranjeros, tanto estadounidenses  como alemanes, pues nuestra entrada en la CEE en 1986, más luego el refrendo de la UE en el Tratado de Maastricht en 1992, la sustitución de la peseta por el euro en 1997 (ya con Aznar), y la modificación del artículo 135 de nuestra Constitución en 2011, de cara a subyugar nuestra económica al pago de nuestra deuda pública al Banco Central Europeo, sumado a la desindustrialización que España sufrió para poder entrar en el club europeo (más de 60 empresas estatales fueron privatizadas para tal efecto, ver aquí: https://www.larazoncomunista.com/post/el-robo-del-patrimonio-nacional-espa%C3%B1ol-durante-la-transici%C3%B3n-privatizaci%C3%B3n-y-desindustrializaci%C3%B3n), nos convierte en un país sometido. Dos libros que tratan esta cuestión de manera extensa son Soberanos e intervenidos (Siglo XXI, 2011) de Joan E. Garcés, y La CIA en España (Planeta, 2006) de Alfredo Grimaldos. De cómo la CIA empezó en España a gestar una izquierda indefinida, sin proyecto concreto respecto del Estado y básicamente antinacional, trato en mi libro El marxismo y la cuestión nacional española (El Viejo Topo, 2017), en la parte que dedico al infausto Congreso por la Libertad de la Cultura, organismo creado con la ayuda de intelectuales izquierdistas antisoviéticos que, en el caso de España, y para prevenir el auge de un comunismo español fuerte, empezaron a fomentar ideas federalistas, confederalistas y partidarias de un inaplicable a España, desde el marxismo, derecho de autodeterminación para Cataluña, País Vasco y Galicia, línea pro-separatista que el Partido Comunista de España dejó de lado a partir de 1938, como atestigua este discurso de José Díaz, entonces Secretario General del PCE en plena Guerra Civil (“Lo que España enseña a Europa y América”: https://www.marxists.org/espanol/diaz/1930s/tadl/61.htm).

La demostración de que esta estrategia estaba equivocada se manifiesta a través del hecho de que línea proseparatista que adoptó el PCE por influencia de la Komintern, se abandonó en plena Guerra Civil porque se demostró contraproducente, de hecho presentaba al bando republicano como rompepatrias ante los obreros españoles. Y solo se recuperó bajo la acción del Congreso por la Libertad de la Cultura, repito, auspiciado por la CIA (ver: http://www.nodulo.org/ec/2019/n186p03.htm). Por ello, y porque negro sobre blanco, demuestro en aquel libro que no se puede ser marxista y defender la balcanización de España, y que el proyecto marxista en España solo puede ser jacobino, centralista y republicano, es por lo que toda la izquierda indefinida proseparatista en España, y en otras latitudes, se ha lanzado en contra de todos los que defendemos una España unida, soberana y socialista. Además, sin leerse el libro, hecho que se demuestra por el desconocimientos de mis argumentos y de los datos históricos irrefutables en los que se basan. Por ello, no puedo condenar el anticatalanismo como me pides, porque el catalanismo, ya desde sus orígenes en el siglo XIX cuando Valentí Almirall escribió sus primeras obras, es una ideología racista, xenófoba e hispanófoba. Con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, la burguesía española de Barcelona (lo que luego se llamó burguesía catalana) perdió sus últimos bastiones esclavistas y algodoneros. Culpando de ello a Madrid, es como el catalanismo político emprende una deriva separatista, que en la década de 1930 se acercó al fascismo italiano, como prueban los grupos de Escamots, paramilitares de Esquerra Republicana de Catalunya, liderados por los hermanos Josep y Miquel Badía, que se dedicaban a apalizar y asesinar obreros anarquistas de la CNT en Cataluña, por provenir de Castilla, Aragón, Extremadura y Andalucía. A estos obreros, el catalanismo los llama charnegos, término racista para referirse a los españoles provenientes de regiones de fuera de Cataluña. Aparte de mi libro, que trata esta cuestión también, la obra más documentada sobre ello es la del profesor de la Universidad de Barcelona, Francisco Caja, titulada La raza catalana: el núcleo doctrinal del catalanismo (Encuentro, 2009). Aunque el catalanismo actual ha conseguido aumentar su base social recurriendo a la más burda tergiversación de la historia en los planes de estudio en Cataluña, por lo que su mayor apoyo está en los charnegos de segunda, tercera y cuarta generación que han crecido estudiando falsedades, ese odio injustificado  que llevan décadas sembrando y que sólo beneficia a la burguesía catalana tan sólo ha logrado convencer a cerca de un 39% del total de la población catalana. Nunca han superado la mitad, por lo que nunca han sido mayoría (ver: http://vicenteserrano.es/2018/01/04/el-sistema-electoral-espanol-otorga-la-mayoria-absoluta-al-nacional-secesionismo-en-cataluna-completo/). 

 ¿Y qué tiene que ver todo esto con la ventana de oportunidad que abre China? Es sencillo. China ha apoyado a España contra el separatismo catalanista (como apoya a Venezuela contra una posible secesión del Zulia), desde el inicio de la crisis secesionista de 2017, por varios motivos.

Primero, porque China tiene el problema separatista de Hong Kong, más luego los del Tibet y Xinquiang, azuzados desde el exterior, y por ello no simpatiza con ningún movimiento separatista de ningún país, también porque está recuperando su soberanía sobre Taiwán (en Hong Kong y en Taiwán ha habido pronunciamientos de apoyo al separatismo catalán por parte de separatistas taiwaneses y hongkongueses).

Segundo, porque China necesita una España unida por la que pasen sus infraestructuras de la Franja y la Ruta, que ya van a pasar por Italia y que empiezan a verse como posibles en Portugal. La Península Ibérica es la puerta de Europa a Iberoamérica vía Cabo Verde, donde ya cuentan con varias inversiones, llegando a Brasil, miembro de los BRICS y el resto de América del Sur. Esta es una estrategia geopolítica clave para China de cara a conformar ese anillo comercial y tecnológico con el que pretende circunvalar nuestro Planeta, y por ello la balcanización de España es contraria a su estrategia, la cual además está dirigida contra EEUU.

Y tercero, porque dicha Franja y Ruta (en lo que respecta a la línea férrea de mercancías que iría de Pekín a Lisboa) no va a pasar por Cataluña, sino por el oeste pirenaico, lo que supone una pérdida de peso económico considerable para Barcelona, pero beneficiando a la España vaciada, la que tiene menos población e infraestructuras por los privilegios económicos que disfrutan Cataluña, Navarra, País Vasco y Madrid. ¿Sabías, por cierto, que el País Vasco y Navarra disfrutan de un concierto económico privilegiado desde 1981, sin posibilidad legal de enmienda, que les permite recaudar casi el 95% de los impuestos pagados en esas dos Comunidades Autónomas, pagando alrededor de un 5% al resto de España? ¿Sabías que la mayoría de las industrias estatales o de capital mixto se establecieron en País Vasco y Cataluña en la época Franquista? Para que luego digan algunos en Venezuela, como Agustín Otxotorena, que los vascos están “perseguidos” en España (ver Ley 12/1981, de 13 de mayo, por la que se aprueba el Concierto Económico con la Comunidad Autónoma del País Vasco: https://www.conciertoeconomico.org/phocadownload/boe_1981_05_28_a11677-11687.pdf). Los que fueron perseguidos fueron los trabajadores españoles, franceses y ecuatorianos asesinados por ETA (sobre el racismo de ETA, de la autodenominada "izquierda abertzale" y de cómo se formó como escisión del Partido Nacionalista Vasco, ver Xabier Zabaltza (2006). Mater Vasconia: lenguas, fueros y discursos nacionales en los países vascos. Pamploa: Hiria Liburuak).

Es entendible, por tanto, que desde posturas marxistas-leninistas, se apoye la integridad territorial de las naciones canónicas, que es lo que hace China y es lo que hago yo. Por eso soy antiseparatista (porque soy marxista), y me opongo tanto a una Cataluña independiente como a un Zulia independiente en Venezuela, o un Santa Cruz independiente en Bolivia. La ventana de oportunidad se da porque, tanto Venezuela como Bolivia y España podrían apoyarse mutuamente aprovechando el avance de China frente a EEUU, lo que queda del Imperio Británico y la UE, para conformar una alianza estratégica, basada en la afinidad lingüística, histórica y cultural, que sobre la debilidad estadounidense en particular, y del mundo anglogermánico en general, recupere al mundo ibérico o iberófono (todas las naciones que hablan español y portugués en todos los continentes, no solo en América y Europa), pues solo desde grandes plataformas continentales con una población que se acerque a la china se podrá poder decir algo en el mundo de este siglo XXI. Ni Europa ni Latinoamérica pueden hacer eso. Solo desde la Iberofonía, alrededor de 800 millones de personas que comparten dos lenguas similares (portugués y español) es posible hacer eso. Y la ventana de oportunidad para lograrlo está en el auge chino. Ventana que, si no se aprovecha por seguir inercias ideológicas fracasadas, propias de los años setenta del siglo pasado, no volverá a darse en muchísimo tiempo. Es imprescindible para entender este marco geopolítico leer Iberofonía y paniberismo: definición y articulación del Mundo Ibérico (Última Línea, 2018), de Frigdiano Álvaro Durántez Prados (su libro puede descargarse íntegro aquí: https://paniberismosocialista.files.wordpress.com/2020/02/iberofonia-y-paniberismo-durc3a1ntez-2018-libro-en-pdf.pdf).

¿Por qué es importante la cuestión geopolítica panibérica o iberófona? Porque en el siglo XXI y para el porvenir, en el marco de una cada vez más feroz dialéctica de clases, Estados e Imperios, los Estados de tamaño pequeño como España o mediano como Venezuela no pueden competir solos a escala global ni poder tener algo que decir fuera de una integración política culturalmente homogénea, que es lo que permite una integración más sólida. Siempre apoyé a Chávez porque, desde las posibilidades de Venezuela, trató de liderar una integración regional alternativa al panamericanismo de la Doctrina Monroe. Pero esta integración regional latinoamericanista no puede cerrarse solo al continente físico americano. Esta visión es propia del siglo XX cuando el umbral de poder consistía en plantar cara a EEUU. Ahora el mundo es más complejo y más basto, y la prueba es el auge chino, nación con 1400 millones de habitantes. El mundo se divide en plataformas continentales, que tienen en común una lengua mayoritaria, una religión mayoritaria, un pasado imperial común, una población de cientos de millones de habitantes, una historia política paralela, formas de gobierno similares y fronteras comunes al menos entre dos Estados. Esas plataformas continentales, ecúmenes culturales o comunidades post-imperiales (según el autor que sea, las llama de distinta maneras), son de manera efectiva, solo cinco: la Anglosfera (o Continente Anglosajón), el Mundo Eslavo con Rusia al Frente, el Islam, China y las repúblicas socialistas que tienen frontera con el país de Xi Jinping (Laos, Vietnam y Corea del Norte) y la Iberofonía (traté esto en los siguientes artículos: http://www.theoria.eu/nomadas/41/sjarmesilla_3.pdf; http://www.theoria.eu/nomadas/41/sjarmesilla_4.pdf; http://www.fgbueno.es/bas/bas49a.htm).

El mero latinoamericanismo se queda corto hoy día, y no basta ya porque países como Venezuela, Brasil, México o Argentina tienen que romper el polo imperialista neocolonial que supone la Unión Europea. Se necesita una unidad geopolítica mayor (entiendo el latinoamericanismo como un modelo de integración formal; traté esta cuestión aquí: http://www.fgbueno.es/bas/bas49a.htm). Y rompiendo España en pequeños Estados no se consigue. Entiendo que el apoyo de Aznar al golpe de Estado de 2002 supuso un punto de inflexión lamentable en las relaciones entre España y Venezuela. Trotskystas y secesionistas españoles se aprovechan de aquello. Pero esta tensión enemista al pueblo español con Venezuela, supone la posibilidad de someter, aún más si cabe, a los trabajadores españoles al yugo alemán (divide y vencerás), y merma la capacidad de adaptación de la Revolución Bolivariana al nuevo umbral de poder geopolítico que está naciendo. La política acertada de Venezuela respecto de España tendría que consistir, desde parámetros marxistas, la defensa de una Iberofonía Socialista, la liberación de Portugal y España del yugo de la Unión Europea, el euro, el espacio Schengen y la OTAN y su acercamiento a los pueblos hermanos iberoparlantes de América, África, Asia y Oceanía, respetando la integridad territorial, la soberanía y la igualdad en las relaciones internacionales. En vez de fomentar la división, fomentar la unidad. Fidel Castro lo vio claro en esta alocución, la cual cité al final de El marxismo y la cuestión nacional española: https://www.youtube.com/watch?v=khBe9Fj5VPY.

La posibilidad que abre que China emprenda esta Segunda Guerra Fría contra EEUU para la Iberofonía (33 Estados soberanos en los cinco continentes, más de 800 millones de iberohablantes de portugués y español, las dos únicas lenguas universales mutuamente comprensibles) reside en que el umbral de poder geopolítico (expresión de Marcelo Gullo) se eleva de tal manera que las alternativas que representan regiones como ALC (América Latina y el Caribe) o la UE (Unión Europea) ya no sirven para contrarrestar el nuevo mundo que está naciendo. Y el acercamiento ALC-UE, que solo pretende convertir Iberoamérica en un mercado para las lavadoras alemanas a través de España y Portugal, solo es otra forma de capitalismo más. La Iberofonía Socialista, desde un movimiento que se puede llamar Paniberismo Socialista, es la única alternativa hoy que, manteniendo la igualdad entre las naciones, la soberanía e integridad territorial de todas ellas, el respeto a su idiosincrasia política e independencia, a sus ritmos y a su diversidad cultural, es lo que nos puede situar en el mapa de nuevo como una comunidad intercontinental que tenga algo que aportar al resto del Mundo. Todo lo que vaya en contra de esto, desde una perspectiva marxista y revolucionaria, es contrario al bien de todos.

IV.             Siempre apoyé a la Revolución Bolivariana.

En tercer lugar, el apoyo a la Revolución Bolivariana que me pides puede leerse en varios artículos escritos por mi hace años (ver “Chávez”: http://www.armesilla.org/2013/03/chavez.html; “A 15 años del primer triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela”: http://www.armesilla.org/2014/02/a-15-anos-del-primer-triunfo-electoral.html; “Lecciones de Venezuela a España que los izquierdistas españoles no pueden asumir”: http://www.armesilla.org/2013/09/lecciones-de-venezuela-espana-que-los.html; “Elecciones venezolanas 2005: prueba implacable del éxito de la Revolución Bolivariana”: http://www.armesilla.org/2014/02/elecciones-venezolanas-2005-prueba.html; y “Filosofía y socialismo”: http://www.armesilla.org/2013/06/filosofia-y-socialismo.html). Son siete artículos. Cuando estuve en Caracas, me encontré con bolivarianos que, a pesar de su orgullo y militancia inquebrantable con la Revolución, eran muy autocríticos con el devenir de la misma. De hecho cuando los conocí, me explicaron antes lo que, según su criterio, estaba mal, que lo que estaba bien. Pues bien, si yo tengo que hacer una crítica a la Revolución Bolivariana, la mayor que le hago, más allá de la gestión económica (que está influida por el fuerte bloqueo estadounidense, dejando de lado errores propios internos de la gestión), tiene que ver con otra cuestión que me pides, la de condenar el “genocidio español en América” y los supuestos “60 millones de pobladores originarios asesinados por el Imperio”.

V.               Sobre el concepto de genocidio y por qué no se puede aplicar a la Historia del Imperio Español. Qué es la Leyenda Negra y por qué nos afecta también como socialistas.

Desconozco de dónde has sacado los datos de los “60 millones”, pero ningún historiador serio, hoy día, los sostiene. De hecho, algunos hablan incluso de 90 millones de asesinado, pero miremos las cifras desde la aritmética más simple. La población española emigrada desde la España peninsular a América durante la primera mitad del siglo XVI, época de la conquista y del consecuente “genocidio”, no pasó de las 50.000 personas. Teniendo en cuenta que en esa cifra había mujeres y niños, los varones adultos que llegarían serían en torno a 40.000. Si los asesinados en aquel siglo fueron 60 millones de personas, como afirmas, la división 60.000.000 / 50.000 (incluyendo mujeres y niños asesinos) daría un total de 1200 indígenas asesinados por cada “maléfico español genocida”. Y además de matar cada español llegado a América a 1200 indígenas con una mano a espada, con la otra tenían que buscarse el sustento, construir su casa, alimentar a su familia, colaborar en la creación de la nueva sociedad hispanoamericana, etc. Es decir, eran superhombres, si no se entiende que fueran capaces de realizar tamañas barbaridades. Ese ritmo de matanzas, por pura lógica, no se sostiene, teniendo en cuenta, además, las poquísimas y primitivas armas con las que contaban. (Ver: https://www.historiadelnuevomundo.com/10-razones-que-desmontan-el-genocidio-indio-en-america).

Pero, ¿cuánta población tenía la América precolombina? Se desconoce realmente. La corriente alcista poblacional (Sulmich, Borah, Dobbyns), habla de entre 90 y 150 millones de personas. La bajista (Kroeber, Rosenblat) de menos de 20 millones. Y la intermedia o moderada (Denevan, Rivet, Spinden, Sapper) de entre 40 y 60 millones. Incluso hay posturas extremas como las de Riccioli (300 millones) y Kroeber (8,4 millones). Teniendo en cuenta estos datos poblacionales, y el ritmo de matanzas calculado en el párrafo anterior, se tendría que haber aniquilado a más población de la que efectivamente vivía en América antes de 1492, tanto en las cifras de la corriente moderada como de la bajista, porque nadie toma en serio las corrientes alcistas. De hecho, según la corriente bajista (ver la obra del hispanista venezolano Ángel Rosenblat La población indígena y el mestizaje en América, Biblioteca Americanista 1954), en 1570 la población amerindia se redujo de 13 a 11 millones de personas, principalmente por la transmisión de enfermedades desconocidas por los pueblos originarios como la viruela, cuestión esta que no puede achacarse a los españoles como “genocidio” pues no había intención alguna de enfermar a los indios del Caribe. Afirmar esto es tan ridículo como llamar “virus chino” a la COVID-19, como hace Trump, sugiriendo intencionalidad a China para enfermar todo el Planeta. Aun así, en 1570 la población indígena era del 96% del total de súbditos del Imperio Español en América. Hacia 1650, a pesar del aumento de población total, la población indígena pura se redujo al 80% debido al mestizaje. Y en 1940, tan solo el 6% de la población total de las repúblicas hispanoamericanas era indígena pura y el resto mezcla. Ese 6%, según Rosenblat, que repito sigue la corriente bajista, corresponde a 16 millones de indígenas.

En conclusión, y siguiendo al venezolano Rosenblat, en 1492 vivían 13 millones de amerindios, que se reducen a 11 millones hacia 1570 debido a la transmisión enfermedades y a las guerras de conquista que hubo, en las cuales participaron pocos españoles peninsulares, y sí unos indígenas contra otros, como en la conquista del Estado azteca. De 1570 a 1940, debido a la pacificación y al aumento del nivel de vida, la población indígena pura, sin contar los mestizos, pasó de 11 millones a 16.

Dices que hay que condenar todos los imperialismos porque no hay “imperios buenos e imperios malos”. No es una cuestión moral, sino de datos históricos y factuales. Según The World Factbook (datos de 2019), la población indígena y mestiza en Honduras es del 97%, del 92% en Ecuador, del 90% en México, del 88% en Bolivia y del 85% en Perú. ¿Y en Norteamérica, donde gobernó el Imperio Británico? Solo un 4,4% en Canadá, y en EEUU es aún peor (2,9% mestizos y solo un 0,92% de pueblos originarios). Si había más habitantes originarios al final del Imperio Español que antes de la llegada de  Colón (datos de Rosenblat), y encima el mestizaje en los países hispanoamericanos fue tan notable, ¿dónde está el genocidio? Es más, ¿qué es un genocidio?

Según el Artículo II de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la Asamblea General de la ONU del 9 de diciembre de 1948, genocidio es cualquier acto cometido “con la INTENCIÓN (mayúsculas mías) de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”, incluyendo los siguientes actos: a) Matanza de miembros del grupo; b) Atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; y d) Traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo.

En base a esta definición, y a la demografía mencionada en el párrafo anterior, no hubo genocidio español en América porque no hubo “intención” alguna de exterminio de los pueblos originarios, más bien al contrario. Pero, ¿Se realizaron actos brutales contra la población originaria, por ejemplo mediante la acción de encomenderos, la ejecución de la mita, o la explotación de indios en las minas del Potosí, por no mencionar la esclavitud africana? Por supuesto, y todo ello es condenable. Pero, ¿el Imperio Español no trató de proteger a su población india desde el comienzo? También es cierto, y lo trato en mi libro Breve Historia de la Economía (Nowtilus, 2019).

El Consejo de Indias controlaba todo lo que jurídicamente ocurría en la América española. Pero antes de su creación en 1524, Isabel la Católica castigó a Cristóbal Colón por esclavizar a 1600 indios, y en 1500, por Real Provisión firmada en Sevilla, ordenó que todos los indios que se encontraban en España fuesen puestos en libertad y devueltos a sus “naturalezas” en América, e instó en 1501 al gobernador de La Española, Nicolás de Ovando a tratar a los originarios “como nuestros buenos súbditos y vasallos, y que ninguno sea osado de les hacer mal ni daño”. En 1503, la reina Isabel instó al mestizaje sexual entre españoles y originarios, ordenando a Ovando a fomentar los matrimonios mixtos (que existieron durante todos los tres siglos que duró el Imperio), pues los indios “son vasallos libres de la Corona española [...] e que ansímismo procure que algunos cristhianos se casen con algunas mugeres yndias, e las mugeres cristhianas con algunos yndios, porque los unos e los otros se comuniquen e enseñen [...]” (ver: https://cualia.es/isabel-de-castilla-protectora-de-los-indios/). En 1511, el rey Fernando el Católico, inspirado en el testamento de la difunta reina Isabel, impulsó las Leyes de Burgos, que abolieron la esclavitud de los indios americanos, reconociéndolos como súbditos del rey, con derecho a propiedad personal, a la libertad y con el deber de trabajar para la Corona como el resto de súbditos de la misma. Es decir, ya eran, de iure y de facto, españoles. La encomienda y el requerimiento fueron las instituciones elaboradas para confirmar tal ley. No obstante, se siguieron produciendo abusos, como probó la revuelta de encomenderos en Perú, de 1544, abortada en 1548, siendo muchos de ellos ajusticiados. Se revisaron las Leyes de Burgos y se aprobaron las Leyes Nuevas, ya con Carlos I como rey, inspiradas en las ideas del convencimiento (frente al requerimiento) de Francisco de Vitoria y otros teólogos y filósofos de la Escuela de Salamanca. A partir de entonces, el Imperio y la Iglesia se dispusieron entre otras cosas, a conformar gramáticas de lenguas precolombinas (quechua, náhuatl, guaraní, aymara, etc.), pues la “aculturación” que criticas no fue tal, sino que se dio un proceso de influencia recíproca, a través de mestizaje sexual, cultural y lingüístico. La tortilla española sería imposible sin América. Como decía, las Leyes Nuevas mejoraron las Leyes de Burgos, pues suprimieron las encomiendas además de la esclavitud a los indios.

Incluso entre 1550 y 1551, en la Junta de Valladolid, Carlos I paró un año el avance de la Conquista de América para tratar si lo que se estaba haciendo estaba bien o mal. ¿Qué otro Imperio ha hecho eso? Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda fueron los ponentes de dicha Junta. A partir de dicha Junta, los indios tuvieron derecho a la propiedad, a la herencia, a participar en el gobierno de su país (algo garantizado por los Juicios de Residencia, en los que participaban indios y mestizos, y que permitían expulsar de América a funcionarios españoles que no cumpliesen las leyes), entre otros derechos (te recomiendo leer el De Relectio de Indiis, escrito por Francisco de Vitoria). Es decir, las órdenes de Isabel la Católica, las Leyes de Burgos, las Leyes Nuevas y la Junta de Valladolid son, por consenso histórico, los antecedentes de los Derechos Humanos que tanto defendió el comandante Hugo Chávez. Dichas leyes se aplicaron, y muchos funcionarios abusivos, así como encomenderos, fueron encarcelados, expulsados de América e, incluso, ejecutados (por decapitación). Por no hablar de las veinte Universidades fundadas en América por el Imperio, de las que salieron más de 150.000 licenciados y doctores (donde se codificaron las lenguas precolombinas), o los más de mil hospitales que se fundaron en esos tres siglos. ¿Cuántas Universidades fundó en América el Imperio Británico, con el cual equiparas al Imperio Español?

Entonces, ¿por qué me pides que condene la acción del Imperio Español en América y la iguale a la acción de los británicos en Norteamérica, en Tasmania o Namibia, donde sí realizaron genocidios deliberados? Porque, y esta es mi principal crítica al bolivarianismo, este movimiento político venezolano ha asumido sin masticar la Leyenda Negra antiespañola, la cual además está siendo impulsada, para dividirnos, por el Imperio Estadounidense. Sin saberlo, le hacéis el juego al enemigo. ¿Y qué es la Leyenda Negra? Es la propaganda generada contra España por Imperios competidores en el siglo XVI (venecianos, genoveses, neerlandeses, franceses y, sobre todo, británicos) y por el protestantismo (luteranos, calvinistas y anglicanos) en la que, con pretextos políticos y apoyados en grandes aparatos de propaganda impresa, culparon a España de los peores crímenes posibles en América, así como de tener la peor inquisición cristiana (cosa que no es cierta: en tres siglos de existencia, la Inquisición Española ajustició a 3000 personas, diez por año; solo por brujería, fueron ajusticiadas más de 50.000 mujeres entre el siglo XVI y el XVIII solo en el Sacro Imperio Romano Germánico, ver Pedro Ínsua, 1492: España contra sus fantasmas, Ariel 2018), de vivir en el atraso por expulsar a los judíos (España se convirtió en superpotencia mundial tras expulsar a los judíos, y no fue ni el primer ni el último Estado en expulsarlos de su territorio, ni tampoco fue el que realizó las persecuciones más duras, ver https://www.larazoncomunista.com/post/la-expulsi%C3%B3n-de-los-jud%C3%ADos-de-1492), etc.

La cuestión es que dicha Leyenda Negra fue absolutamente asumida por las oligarquías criollas que, apoyadas por el Imperio Británico, hegemonizaron los procesos de independencia en América frente a los realistas (curioso, porque no existen criollos sin el Imperio Español). Dichas oligarquías criollas asumieron totalmente dicha Leyenda Negra, dicha propaganda, y consiguieron expandirla, vía educativa, a toda la población con el paso del tiempo. La intención aquí era doble: por un lado, romper vínculos con España; por el otro, partir Hispanoamérica en pequeños Estados productores de monocultivos y exportadores de materias primas controladas por el Imperio Británico, superpotencia hegemónica sin rival en el siglo XIX, que así se aseguraba el total control del comercio en el Atlántico que siglos antes fue monopolizado por el Imperio Español. Así, la antigua potencia era vencida por los anglosajones, que fueron los que asentaron el colonialismo capitalista realmente existente, contra el cual, por cierto, se rebelaron políticos de la talla de Juan Domingo Perón.

Lo terrible es que la España peninsular también tiene una clase dirigente antipatriota, heredera de la Guerra de Sucesión que permitió el arribo de los Borbones al poder frente a los Austrias. Esta elite, en España, también tiene totalmente asumida la Leyenda Negra antiespañola, que magnifica lo malo y oculta lo bueno de nuestra Historia, y que ha alimentado tanto al separatismo catalán como al vasco.

Conectando la cuestión de la Leyenda Negra con la necesidad de unidad geopolítica iberófona, hay que tener en cuenta que el Imperio Español cayó porque era inevitable que cayera. Era incompatible con el modo de producción capitalista que enarbolaba y logró implantar el Imperio Británico. El Imperio Español nunca volverá. Defender su reconstrucción es una estupidez nostálgica. Pero dicho Imperio, junto con el Imperio Portugués, con el cual se comparte una raíz común nacida durante la Reconquista mediante la independencia de Portugal y Castilla respecto del Reino de León, el cual es una evolución del Reino de Asturias, y a pesar de las diferencias históricas de ambos Imperios, han legado lo que podríamos denominar “restos del naufragio” de ambos. Esos “restos” son 33 Estados soberanos, dos lenguas universales mutuamente comprensibles que hablan más de 800 millones de personas en los cinco continentes, elementos culturales, antropológicos y sociológicos comunes, y un modo de estar en el mundo muy similar. No aprovechar esos “restos del naufragio” de ambos Imperios para construir unidades geopolíticas nuevas, socialistas, en amistad con Rusia y China, y plantando cara al capitalismo anglogermánico, fomentando separatismos y odios entre naciones hermanas, es un suicidio político que se pagará caro.

En base a todo ello, y porque soy materialista (marxista), me debo a la verdad histórica, y no puedo, por tanto, condenar algo que jamás ocurrió. El bolivarianismo tiene una asignatura pendiente con la Leyenda Negra antiespañola, aunque esta hispanofobia endógena es común prácticamente a todo el espectro ideológico venezolano, pues es posible encontrar escuálidos antiespañoles. La asimilación de la Leyenda Negra es, salvo excepciones, transversal a todas las ideologías políticas existentes hoy en Hispanoamérica ¿Eso es prueba de la supuesta verdad del “genocidio español en América”? No, es prueba de que la Leyenda Negra, en términos marxistas, está absolutamente incrustada en la superestructura ideológica de todos los Estados hispanoamericanos, incluida España, desde las independencias, por influencia anglosajona. Y esto, ¿a quién beneficia? Pues al Imperialismo Estadounidense, que viendo que nos pegamos entre nosotros asumiendo mentiras históricas, nos tiene divididos y, así, continúa con su hegemonía política, económica y cultural.

VI.             A modo de conclusión. Urge un cambio de alianzas políticas, una revisión de nuestra Historia compartida y la construcción de una teoría política revolucionaria paniberista que acerque a españoles y venezolanos en vez de alejarles y enemistarles.

Para concluir te diré, aunque suene algo brusco, que yo solo pretendo vivir de mi trabajo como docente e investigador. Jamás voy a defender una mentira histórica, ni a vender mis principios patrióticos y marxistas, a cambio de viajes para disfrutar de una suerte de turismo político, premios, prebendas o apoyos económicos para mi labor política. La República Bolivariana de Venezuela tiene, gratis, toda mi simpatía y apoyo. Ahora bien, os equivocáis de cabo a rabo si, en vez de tener como aliados a separatistas vascos y catalanes, o a progres y trotskystas, no os conseguís ganar al conjunto de la población española que, en su inmensa mayoría, es patriota, antiseparatista y defensora del bien común.

Te envío un cordial saludo, Luis.

Atentamente,

Santiago Armesilla.

miércoles, 13 de mayo de 2020

La España PostCovid-19: Sesión 3: ¿Refuerzo de partidos tradicionales o de los populismos?


Seminario de Reflexión: Política y Derecho en España PostCovid19

La crisis orgánica que está provocando la pandemia viral del Covid19 merece ser analizada durante su propio desarrollo. En España existen variables que la convierten en un escenario digno para el análisis coyuntural. Una crisis que se solapa y se inicia prácticamente cuando recién se había terminado la de 2008, por lo que las esperanzas de las nuevas generaciones, que empezaban a otear cierta luz en el horizonte, parecen evaporarse de la noche a la mañana. ¿Cómo se puede evaluar la gestión del ejecutivo de esta crisis? ¿Qué vías existen para revertir los efectos sociales del Covid19, en favor de la mayoría social? ¿Cómo queda el escenario global y qué papel puede jugar España? ¿Es internet una herramienta para el desarrollo de la ciudadanía o de control y vigilancia? El Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas no quiere eludir este debate ni mantenerse al margen de los acontecimientos. Con un criterio de imparcialidad partidista y con un espíritu crítico se ve interpelado y motivado a organizar un Seminario de Reflexión virtual que abordará este desafío en varias sesiones.

Tercera sesión. Impacto electoral PostCovid19. ¿Refuerzo de partidos tradicionales, populismos o todo lo contrario?

Las consecuencias del Covid19 en nuestros gobiernos representativos son todavía una incógnita. Algunos argumentos apuntan a un reforzamiento de los partidos tradicionales en una situación de gran inquietud social y miedo. Otras fuentes señalan un posible reforzamiento de populismos, gracias a problemas de índole social y económica, ya apuntados, pero que pueden agudizarse. Ante esta situación nos preguntamos si nuestros modelos políticos aguantarán o terminarán por hundirse. ¿Vendrá algo mejor o peor? ¿Será una 'nueva normalidad política'? ¿Volveremos en Europa a los años 30?

Estas y otras cuestiones serán tratadas en un seminario de reflexión, cuyo fin es analizar las consecuencias del Covid19 en nuestras sociedades.

Ponentes.

Juan Miguel Becerra. Director de SW Demoscopia.
Francisco Jurado Gilabert. Jurista, Doctor en Políticas públicas, miembro del LIPPO y experto en participación y procesos legislativos.
Santiago Armesilla. Investigador postdoctoral. Universidad de Buenos Aires.
Manuel Buñuel. Investigador de procesos electorales. Politólogo y cogestor del blog Contracultura.

Presenta: Rafael Rodríguez Prieto. Subdirector del LIPPO (Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas)
Coordina: Arturo Fernández-Le Gal. Investigador del LIPPO.
Organiza: Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas (LIPPO) y Área de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide.

domingo, 12 de abril de 2020

Entrevista para The New Time Media


El perfil de Instagram The New Time Media me ha realizado esta entrevista, publicada en tres partes. Por su posible interés, debido a que adelanta cosas de mi próximo libro (el sexto, terminado pero todavía no editado, La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretejiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno, que será editado en España por El Viejo Topo y en Argentina por Biblos), la reproduzco aquí:

Enlaces a la entrevista en Instagram:

1. ¿Quién eres?¿Que ideología tienes y porque?

Me llamo Santiago Armesilla, soy español. Actualmente me encuentro viviendo en Argentina, realizando una investigación con una beca postdoctoral. Soy comunista desde los 17 años. A lo largo de mi vida he ido puliendo mi formación ideológica, política, económica, histórica y filosófica para tratar de ser lo más útil a la causa comunista. Se trata del único movimiento político de calado universal que, de verdad, ha puesto en jaque al capital. Ningún otro lo ha hecho, y de ahí la Leyenda Negra anticomunista que fomenta la democracia burguesa constantemente, aun caida la URSS hace ya casi 30 años. China está ahí, acechando al mundo burgués, y por eso nunca bajan la intensidad en su propaganda anticomunista. Acabar con la Leyenda Negra anticomunista es una de las tareas fundamentales a realizar por los comunistas del siglo XXI. Esa Leyenda Negra tiene, a mi juicio, cuatro pilares fundamentales: a) La biografía de Marx, demostrar que no fue un vago que engañó a su mujer y falseaba datos para escribir sus obras, sino que fue un revolucionario expulsado de varios países por su actividad política, que pudo trabajar como periodista, utilizando esta profesión como ámbito de aplicación de su concepción materialista de la Historia; b) La Unión Soviética en general, y Stalin en particular, pues hay que demostrar que las cifras de muertos que se sostienen durante su mandado no son ciertas, que fue un país eficiente a nivel económico incluso desde el "comunismo de guerra" (pues ganaron la Guerra Civil Rusa los bolcheviques), y que la URSS tenía leyes que se cumplían, y no se trataba de una tiranía donde se hacía todo lo que el líder del Estado decía; c) China, pues tenemos que desmentir también aquí las cifras de muertos durante el liderazgo de Mao, que su economía es "capitalista e imperialista" y, ahora, que han provocado el caso mundial mediante la pandemia del coronavirus; y d) un estudio amplio del resto de experiencias comunistas del siglo pasado y de este, desmentir que Camboya tuvo un régimen marxista con Pol Pot (fue la República Socialista de Vietnam la que acabó con su régimen de terror), estudiar la economía y el régimen social de la RDA, etc. Es una tarea a realizar. También quiero destacar que el comunismo no es un movimiento político anticapitalista. Marx nunca fue anticapitalista, sino postcapitalista. El materialismo histórico entiende el capitalismo como un modo de producción revolucionario y necesario para, partiendo de él, construir el socialismo como transición a un modo de producción comunista, irreversible en tanto que ya no se pueda volver desde él al capitalismo. Ningún Estado con revolución comunista pasó la fase inicial socialista, que era básicamente capitalismo de Estado con gestión obrera (dictadura del proletariado), aunque en algunos casos el avance socialista fuese mayor que en otros casos, como con la URSS de Stalin, por ejemplo.

También soy un patriota español, y considero que acabar con la Leyenda Negra antiespañola, con la hispanofobia que existe en nuestro país, entre buena parte de la población de las naciones hermanas hispanoamericanas, y en otras latitudes, es otra de nuestras misiones a realizar. Acabar con ambas Leyendas Negras, la anticomunista y la antiespañola, son tareas fundamentales para realizar nuestra emancipación nacional y social. La gran diferencia entre una y otra es que la Leyenda Negra antiespañola ha sido refutada a nivel académico (aunque se encuentra con muchas resistencias, sobre todo entre la historiografía progre) pero no a nivel popular, mientras que la Leyenda Negra anticomunista es masiva a nivel popular y no ha sido refutada todavía a gran escala a nivel académico. Si el comunismo ha triunfado en aquellos países que ha conseguido hacerse plenamente nacional, el triunfo del comunismo en los países hispánicos requiere acabar también con la Leyenda Negra antiespañola (y contra el Imperio Hispánico moderno), pues está totalmente integrada en la superestructura ideológica de las naciones desgajadas de aquel Imperio, incluida es porción desgajada que tiene el nombre de España. El comunismo del siglo XXI requiere la construcción de grandes bloques geopolíticos postestatales socialistas, que sean culturalmente homogéneos, posibilitando así una mayor integración de los mismos. Por ello hay que romper con tres ideologías al respecto: con el atlantismo de la derecha conservadora, anglófilo; con el europeísmo, tanto socialdemócrata como liberal; y con el latinoamericanismo, construido tanto contra Estados Unidos y contra España, que aunque fue necesario defenderlo en el siglo XX contra aquel, hoy día ya es insuficiente porque el umbral de poder geopolítico se ha elevado con el ascenso del país más poblado de la Tierra, China, único Estado-Civilización unificado de la Tierra. El latinoamericanismo debe ser integración, o mejor dicho, superado, por una unidad geopolítica mayor, organizada respetando la idiosincrasia nacional de sus partes, pero tendente a su organización civilizatoria y socialista: la iberofonía, todo el conjunto de naciones y de población que en el mundo hablan español y portugués, las dos únicas lenguas universales mutuamente comprensible hasta un 89%, agrupando a más de 800 millones de personas en los cinco continentes. No tiene sentido integrar a Brasil en Latinoamérica prescindiendo de Timor Oriental, Angola o Mozambique en dicha integración. Y menos aún prescindir de Portugal y de España solo por la cuestión de la Leyenda Negra. Todo iberófono ha de saber que la cuna de su civilización se da en la Península Ibérica durante la llamada Reconquista contra el Islam, no porque suponga una recuperación del Reino Visigodo, que nunca lo fue. Sino porque supone la construcción de una única civilización, que tiene su embrión en el Reino de Asturias y su cuna en el Reino de León, que surge tras trasladar la capital de aquel Reino de Oviedo a León, y del cual surgen dos coronas, la portuguesa y la castellana, sin las cuales no puede entenderse la Iberofonía, sin negar sus particularidades propias. "Imperator Totus Hispaniae" era el título del rey Alfonso VI de León, pues su vocación era ya civilizatoria. Y América se construye en el intento de vencer al Islam, somos una civilización incompatible con el iconoclasmo y el desprecio del cuerpo musulmán e incomaptible con el sentimentalismo y el subjetivismo individualista y burgués de los protestantes, pues ya Marx afirmó que el protestantismo es la versión burguesa del cristianismo.

Así pues, me defino como comunista y paniberista. Mi aspiración es la construcción de un gran bloque iberófono intercontinental socialista desde el que realizar la transición al comunismo, aprovechando el nuevo umbral de poder elevado gracias al auge de la República Popular China. Ese ha sido mi proyecto político desde hace ya 16 años. Y aportaré lo mejor que pueda para conseguirlo junto con aquellos que compartan dicho proyecto. El comunismo solo puede construirse a partir de grandes plataformas continentales, no desde países pequeñitos. Así lo afirmó Stalin en "La revolución de octubre y la táctica de los comunistas rusos". De ahí que sea necesaria la lucha y destrucción de ambas leyendas negras, condición necesaria, aunque no suficiente, para construir un comunismo iberófono universal.

Dicha construcción requiere la aplicación del marxismo, que tiene una sólida tradición y un método racional incontestablemente potente, a las realidades actuales, partiendo de los pilares fuertes que te he dicho. Entiendo que, en el ámbito de habla hispana, el materialismo histórico debe pasar por la fusión nuclear, no con el materialismo dialéctico soviético, que cayó entre otras cosas por su monismo y su escolasticismo, sino con un sistema filosófico desarrollado en español que, a pesar de su nihilismo crítico, su teoreticismo (es más importante la coherencia interna, el despliegue de la "cartografía sistemática de las ideas" del sistema, que la realidad misma en desarrollo) y su gnosticismo (pues sus seguidores son un grupo que solo se reune entre ellos, solo se influyen entre ellos, solo se leen entre ellos, y es más importante la crítica filosófica del presente que la transformación del presesente mismo, sobre todo en sentido marxista), es el más potente existente: el materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Bueno propuso la "vuelta del revés de Marx" en sentido parecido a lo que Marx hizo con Hegel. En un libro que tengo ya escrito y que está esperando su publicación, retrasada por la pandemia, tanto en España como en Argentina, titulado "La vuelta del revés de Marx: el materialismo político entretegiendo a Karl Marx y a Gustavo Bueno", propongo finalizar la fusión nuclear que el propio Bueno inició con el marxismo partiendo de la tradición filosófica "occidental", pero que él mismo y su "escuela" abortaron. Dicha fusión es posible porque, al igual que Marx da la vuelta del revés a Hegel porque en este ya se encuentran todos los elementos que configuraron la ontología y la gnoseología del materialismo histórico, en Marx ya se encuentran, con otras nomenclaturas o sin ellas, todas las partes que Bueno propone dar la vuelta del revés (el pluralismo ontológico de la materia, la relación entre socialismo y comunismo, la idea de alienación, la relación entre base y superestructura, la dialéctica de clases, de Estados y de Imperios, etc.). Todo eso ya está en Marx y en toda la tradición marxista-leninista. Solo se puede negar desde la ignorancia respecto de la obra marxista o desde la mala fe de una escuela cuyo impacto social no niega su actualismo conservador que, realmente, solo pretende conservar la sociedad desde la que puede desarrollar su "crítica cartográfica". De ahí que mi propuesta filosófica, que es inseparable del comunismo como movimiento político y del paniberismo como proyecto geopolítico, la denomine concepción materialista de la vida política o materialismo político. El término, en origen, no es mio. Y el propio Bueno lo utiliza en su obra "Primer ensayo sobre las categorías de las 'ciencias políticas'", de 1991, para separarse del formalismo político. Pero yo lo utilizo para definir una fusión nuclear, entre Marx y Bueno que el propio Bueno inició sin completarla, insisto, que inevitablemente conlleva una nueva concepción filosófica que, no obstante, no rompe del todo ni con Bueno ni con Marx. Todo eso está explicado en ese libro, que espero pueda leerse lo antes posible, pues toda mi obra teórica, en libros y en artículos, camina en esta triple construcción doctrinal: comunismo, paniberismo socialista y materialismo político. Creo que ya me he definido de manera clara.


2. ¿Que estudios tienes? Tengo entendido que tienes un doctorado.¿Sobre que investigaste? ¿Podrías hacer un resumen muy breve con las conclusiones que sacaste?

Como te dije, actualmente me encuentro en Argentina con una beca postdoctoral, investigando el papel de Argentina en la conjugación entre desarrollo económico e integración regional desde 1983 hasta 2019. Tengo un doctorado por la Universidad Complutense de Madrid en Economía Política y Social en el marco de la globalización, con una tesis doctoral dirigida por el economista marxista Diego Guerrero, en la que analizo la influencia de las tecnologías de investigación operativa (programación lineal, dinámica, estocástica, etc.), en la conformación de precios de las mercancías, y como impacta ello en la discusión sobre las teorías del valor más importante: la del valor-trabajo y la de la utilidad marginal. Lo analizo desde la gnoseología del materialismo filosófico de Bueno, la teoría del cierre categorial. Mi tesis doctoral puede leerse en Internet y descargarse, y fue calificada con sobresaliente cum laude por unanimidad. Mi primer libro, "Trabajo, utilidad y verdad", editado en 2015 por Maia Ediciones, es un resumen de los cinco primeros capítulos de mi tesis, en la que me centro en la parte más gnoseológica de la misma. Los otros dos capítulos, ampliados y revisados, son la base sobre la que escribí el libro que te comenté en la pregunta anterior, "La vuelta del revés de Marx", que está todavía por ser publicado.

En el caso de mi investigación postdoctoral, todavía no puedo adelantar resultados de la investigación, pero sí puedo decir que, a pesar de los cambios entre gobiernos desde la recuperación de la democracia, Argentina ha tenido una misma política encaminada al desarrollo y la integración regional. Para poder entender estas políticas, hemos diseñado una teoría de modelos de integración material y formal de los Estados americanos, partiendo en parte de la teoría de los modelos de globalización de Bueno en su obra "La vuelta a la caverna: terrorismo, guerra y globalización". El marco teórico de este modelo fue publicado en 2018 en la revista El Basilisco. Sobre mi tesis, te puedo decir que la teoría del valor-trabajo tiene un cierre tecnológico en estado gnoseológico II-alfa2, que es común a toda la obra de El Capital de Marx y el resto de su obra filosófico-económica. Esto implica un cierre tecnológico, configuracional, de dicha ley del valor, que no se produce en la teoría de la utilidad marginal, pues esta nunca rebasa los límites de la filosofía idealista, pues entiende que los precios y las mercancías son productos subjetivos, mentales. De hecho, la demanda desde la ley del valor de Marx, siguiendo las pautas de la teoría del cierre categorial, puede explicarse desde el efecto-precio, y no desde la función de utilidad marginal, que es innecesaria para construir la curva geométrica en el dibujo de la demanda. Además, esta explicación es coherente con el punto de vista de Marx, en que la ley del valor-trabajo explica el modo de producción capitalista en su raíz o nucleo mercantil, pero se trata de una ley histórica, pasajera, que no existió antes del capitalismo, ni existirá después de él. Las configuraciones tecnológicas, a diferencia de los teoremas científicos alfa1 en la teoría del cierre categorial, son independientes de las manos de los sujetos gnoseológicos (los obreros) que las han configurado (las verdades científicas tienen un funcionamiento similar, desde su producción inicial, a las mercancías), pero siempre retornan a ellos de manera indirecta (como medios de consumo) influyendo en su comportamiento y vida. Pero la tecnología, que es el campo de aplicación de las verdades científicas pues las ciencias están orientadas a la tecnología, esto es, al cumplimiento de la ley del valor, es pasajera en sus verdades, en sus configuraciones. Sin embargo, los teoremas alfa1, según la teoría del cierre categorial, tienen un radio de vitalidad muchísimo mayor, con mayor capacidad de trascender modos de producción. La prueba son los teoremas en geometría, la primera ciencia propiamente dicha, que nace en el esclavismo de la Antigua Grecia.

También tengo un Master en Análisis Político, en el que investigué lo mismo que en mi tesis doctoral, pero de manera embrionaria, y otro Máster en Formación de Profesorado de Bachillerato, con especialidad en Formación y Orientación Laboral, siendo mi trabajo de fin de Máster un análisis de los procesos de uberización del mundo laboral y su impacto en la Formación Profesional española, siempre desde una perspectiva filosófica marxista-materialista. Se puede leer en Academia.Edu y en E-Prints Complutense.

Aparte, soy licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración.


3. ¿Que partido es con el que más simpatizas en España?

Sinceramente con ninguno, aunque si pudiera haría un mash-up de todo lo que me gusta de varios. El que me parece que tiene los análisis más acertados es la Organización por la Restauración del Socialismo (ORS), aunque son muy minoritarios, pues prácticamente acaban de empezar. Somos España tiene cosas interesantes, pero su horizonte político es socialdemócrata, todavía muy condescendiente con el feminismo, y parecen más un proyecto peronista que marxista en realidad. El Frente Obrero tiene buenos análisis contra la postmodernidad, pero les pierde, a mi juicio, su  pésimo análisis de la cuestión nacional española, pues reproducen mecánicamente los errores del PCE del siglo pasado (sin entender el cambio profundo que, por la Guerra Civil Española, tuvo que hacer el PCE para poder liderar al bando antifascista, defendiendo el centralismo, la república y un patriotismo español sin fisuras; fue el único momento en que el PCE acertó con la cuestión nacional). El Frente Obrero parece una aplicación de las estupideces de la Komintern a España, aparte que tienden demasiado al triburbanismo redskin. La verdad, las tribus urbanas me parecen un producto degenerado de la sociedad capitalista, incluidas las llamadas "anticapitalistas". Y puede que alguno me diga que yo "soy heavy" y me tendría que callar la boca por eso. Pero llevar el pelo largo no te hace metalero, y aunque tuve mi pasado "jevi" y sigo escuchando ese tipo de música y tengo alguna ropa que recuerda a aquello, no se me puede identificar en realidad con dicha tribu urbana. En este sentido, el Frente Obrero (organización de "masas" del PML-RC) se parece bastante al PCTE, escisión del PCPE, que es algo menos mala que este, pero que sigue reproduciendo los errores políticos de su partido padre.

Del PCE, en el que milité durante cuatro años, me quedo con las amistades que hice, con los grandes militantes que conocí y con los buenos teóricos (hoy marginados) que todavía tiene. Lamentablemente, es un partido socialdemócrata con hoz y martillo, que ha abrazado el postmodernismo y en su XX Congreso solo abrazó el marxismo-leninismo como una suerte de rasgo de rebeldía, no como métido de organización partidaria y de transformación político-social.

En realidad, esta radiografía que te acabo de hacer me hace posicionarme aparet de ninguno de ellos. El partido comunista de vanguardia en España está por llegar, y en él convergerán personas que vengan de esas fuerzas políticas que he mencionado, y de otras, también de ninguna e incluso de ámbitos políticos inesperados. Para mi, lo fundamental es hoy día la construcción de la teoría política revolucionaria, y ninguna de esas formaciones políticas la tiene, salvo en cuestiones pareciales, no unificadas. Y la inercia les lleva a no subsanar sus graves errores teóricos. Mi proyecto, hoy día, es La Razón Comunista, una revista que pretende construir dicha teoría política revolucionaria. Y en Argentina ayudo a la organización Vanguardia en dicha construcción mediante la formación a partir de clásicos básicos del marxismo-leninismo. El tiempo dirá que puede surgir de todo esto.


4. ¿Como ves a China, consideras que su sistema se encamina a la superación del capitalismo o si se ha rendido a la lógica del capital?

En las etapas iniciales de la dictadura revolucionaria del proletariado, que suele ser una NEP como la leninista aplicada después de un comunismo de guerra, el capital sigue existiendo, la burguesía sigue funcionando como clase, pero ahora como clase oprimida por el proletariado. Siguen siendo antagónicas pero siguen necesitandomente mutuamente. Por eso, para tratar de neutralizarla, la integran en el PCCh, pues entienden que serían más peligrosos fuera. Está por ver a dónde lleva esa política, pero en la situación actual, en la que China tuvo un "comunismo de guerra" que, en realidad, empezó durante la invasión japonesa y se extendió hasta Deng Xiaoping, y su NEP lleva ya algo más de cuarenta años funcionando, logrando que ya sean el Estado con mayor PIB del planeta, todo marxista que no apoye a la República Popular China es, en realidad, un antimarxista. Si no se entiende que la dialéctica de clases se universaliza a través de la dialéctica de Estados y de Imperios, no se es marxista en absoluto. Eso sí, en vez de quedarse a mirar cómo lo hace China, que es fascinante sin duda, de lo que se trata es de construir plataformas geopolíticas similares a la China en dimensiones y en población desde las que realizar la transición del capitalismo al comunismo via socialista. Esto supondrá el surgimiento de una nueva sociedad política postestatal en la que el Estado sea una parte formal de la nueva sociedad comunista, por lo que no "desaparecerá" del todo, sino que se "disolverá" en una nueva comunidad política, como el Estado feudal se disolvió en el Estado-nación. El horizonte comunista no es anarquista, sino civilizatorio, post-estatal y post-capitalista.


5. ¿Que personaje histórico te gusta más?¿Y actual?¿Y filósofos?

Personajes históricos me gustan muchos, no puedo definirme por ninguno en particular. Obviamente, tengo que hablar de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Rosa Luxemburgo, Gustavo Bueno (que ya es personaje histórico, aunque le conocí en persona, y era hombre de afable y cercano trato), como grandes referentes mios. También quiero destacar en Argentina a Rúbens Íscaro y a Juán José Hernández Arregui que, aunque parezcan antagónicos, ambos fueron grandes marxistas y con argumentos totalmente compatibles a mi juicio, pues el primero fue un gran teórico y organizador sindical, y el segundo un gran analista de la Historia. Siento también admiración por personas como Isabel la Católica, Felipe II, Carlos I, Blas de Lezo, el Duque de Alba, Cristobal Colón, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Nuñez de Balboa, Martín de Ovando, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, María Pita, la "Monja Alférez", Jaime Balmis y otros grandes de la Historia de España. También admiro a Nicolás Copérnico, Giordano Bruno, Giovanni Pico della Mirándola, Isaac Newton, Jean Baptiste Lamarck, Eric Hobsbawn, John Ronald Reuel Tolkien, Platón, Aristóteles, Baruch Spinoza e Isaac Ílich Rubin. De políticos históricos no marxistas y no españoles, me quedo con Trajano, Octavio Augusto, Alejandro Magno, Chi Ti Huang, Federico II de Prusia "el Grande", Napoleón Bonaparte (a pesar de que nos invadió y masacró), Maximiliano Robespierre, Maquiavelo, Alfred Marshall (economista neoclásico, el más importante, creo que es uno de mis mayores enemigos teóricos, y por eso le respeto), Otto von Bismarck, Giuseppe Garibaldi y Mustafá Kemal "Ataturk". De personajes vivos me quedo con Xi Jinping, sin lugar a dudas, y a otro nivel con Vladimir Putin y Donald Trump que, aunque enemigo, es sin duda un gran lider político, muy inteligente. De personas dedicadas a construcciones teóricas interesantes, destaco a Marcelo Gullo, amigo, mentor y un gran conocedor de lo que es la dialéctica de Estados y de Imperios. Su teoría de la insubordinación fundante me parece fundamental para entender la Historia en el capitalismo, y debe ser asumida por los marxistas. Que sea peronista no debe suponer un problema para ello, pues en estas cosas peronistas y marxistas estamos en la misma trinchera. Y también destaco, en ciencias, al no muchas veces bien entendido (por mal leído y porque su estrategia comunicativa es nefasta) Máximo Sandín. Su teoría del equilibrio dinámico de la naturaleza a través de la acción "cooperativa" entre bacterias y virus es revolucionaria, y la academia no debería ser tan drástica contra él. Merece más de lo que se le ha dado.


6. ¿Usted cree que el materialismo filosófico de Bueno es una continuación del materialismo histórico de Marx o, por el contrario, es su negación?

En un momento dado era su continuación, y lo sigue siendo, por las razones que comenté en la primera respuesta. Bueno, en un momento dado, impide la fusión nuclear y deriva a otros derroteros, ya muy tardíamente en su obra, yo creo que poco después de la crisis de 2008, pero negro sobre blanco el materialismo de Bueno es eminentemente marxista, incluso leninista-estalinista. Pero no diamatista, no seguidor del Diamat. Sin embargo, la Fundación Gustavo Bueno con su hijo al frente ha orientado la producción filosófica mayoritaria de su obra en un sentido absolutamente antimarxista, y por ello, en contra del legado de su padre. Por ello, dicha fundación se ha convertido en un obstáculo para realizar la construcción teórica marxista en español, y de ahí los ataques de Pozo Fajarnés de mi libro "El marxismo y la cuestión nacional española", llamando incluso "negrolegendario" a Marx. Marx se ha convertido en un enemigo de los gustavobuenistas, porque su proyecto político no deja de ser la España de la democracia de 1978, heredera de la franquista. Y no quiere transformarla, solo mantenerla sin errores que lleven a su final, porque es la plataforma desde la que pueden realizar su "mapamundi" filosófico. Si España desaparece como nación, su mapamundi sale tocado. Bueno pasó de tener como proyecto político a la Unión Soviética a tenerlo en la nación política española. Al caer la primera, la segunda se convirtió en su prioridad. Su horizonte era España, socialista o capitalista, da igual. Sin embargo, el materialismo político consistiría en acabar con dicho obstáculo, bien por destrucción o bien por evitación, para la realización de la filosofía materialista mediante la revolución proletaria, cosa que ya defendió Marx. Esa revolución ha de hacerse en España, pero también es extrapolable a otras naciones, y el proyecto de una España socialista no puede desprenderse de un proyecto paniberista y socialista, del comunismo y del materialismo político. La gran diferencia entre el filomat y el polimat reside en que, para el primero, la realización de la filosofía se produce mediante su mero ejercicio crítico, incluso como "contrapoder". Para el segundo, y siguiendo a Marx, la realización de la filosofía, la implantación política de la filosofía materialista, solo se puede hacer desde el poder del Estado, y desde ahí solo puede ser efectiva, en realidad, la crítica de otras corrientes filosóficas. Una filosofía que es solo hegemónica en el propio espacio dimensional lógico-abstracto que ella misma ha construido sistemáticamente (M3 según Bueno) no es nada, independientemente de su impacto social, pues una escuela gnóstica también puede influir políticamente porque el materialismo político puede nutrirse, en ideas, del materialismo gnóstico. Eso hacía el hismat respecto del diamat. De ahí que la fusión nuclear que el materialismo político defiende requiere, también, acabar con el obstáculo que supone el actualismo conservador de la Fundación Gustavo Bueno y sus subordinados. Bueno no es, en absoluto, la negación de Marx. Y ello a pesar del propio Bueno. Pero los gustavobuenistas sí son, salvo honrosas excepciones (como Pedro Ínsua), profundamente antimarxistas. 


7. ¿Usted quien cree que es más relevante para entender el mundo de hoy: Bueno y su sistema o Marx y su sistema?

No puedes entender al uno sin el otro, es imposible entender el materialismo filosófico sin el materialismo histórico. Bueno Sánchez dijo que Marx no servía para explicar Internet, pero eso es una gilipollez como la tapa de un piano. Marx explicó la revolución industrial, y marxistas como Paul Cockshott, Allen Cottrell o Maxi Nieto han podido explicar Internet muy bien. Los gustavobuenistas tienen una deuda pendiente con Marx, del cual la mayoría no sabe absolutamente nada. Incluso diría que el propio Bueno no pudo profundizar todo lo que tenía que haberlo hecho en el marxismo, a pesar de recoger de aquel lo fundamental. El materialismo político, en tanto que fusión nuclear de Marx y Bueno, como dijo Andrés González, puede convertirse en una herramienta crítica de un potencial revolucionario temible.


8. ¿Cuales son las diferencias entre el maoísmo y el leninismo?¿Cuál es más acertada?

El maoísmo es la aplicación del leninismo a las circunstancias chinas. En China el proletariado era muy minoritario, mucho más que en Rusia. De ahí la idea de Mao de que el proletariado fuese la fuerza directriz de la Revolución, mientras el campesinado, la clase mayoritaria entonces, fuese la fuerza motriz. Y acertó. Lenin acertó en Rusia y Mao en China. Incluso diría que, a la larga, los errores de Mao se corrigieron mejor que los errores de Lenin. La URSS ya no existe y China va a ser, presumiblemente, el nuevo hegemón mundial, además de el Estado socialista más longevo de la Historia, ya 70 años. Cada país debe adaptar el marxismo a su idiosincrasia cultural, histórica, filosófica, antropológica, sociológica, incluso religiosa, si quiere triunfar. Si no, nunca se desarrollará y, por tanto, sus partidos estarán condenados a la marginalidad, al folclorismo y a ser más chiringuitos de cuatro pelagatos que temen perder ser cabezas de ratón antes que colas de león. Eso es, por cierto, lo que siempre ha pasado en las naciones iberófonas, salvo en Angola u Mozambique durante un corto periodo de tiempo, y salvo en Cuba que, a pesar del criminal bloque estadounidense, sigue siendo revolucionaria, e incluso exporta a su escala su revolución a través de sus médicos.


9. Y para terminar, En la coyuntura actual, ¿nos encaminamos inevitablemente al gobierno globalista o a la vuelta al Estado-Nacion? ¿Cuales son sus Ventajas y sus desventajas?

Nunca habrá gobierno globalista, nunca habrá un único Estado global-mundial. En el modo de producción comunista, si llegamos a él, seguirá habiendo sociedades políticas, aún post-estatales, plurales e incluso enfrentadas entre sí. El monismo del gobierno mundial único, sea comunista o capitalista (globalista) jamás se dará. Ahora, debido a la pandemia del coronavirus, estamos viendo un aparente retorno al Estado-nación. Y digo aparente porque, en verdad, nunca se fue. Solo el grado de integración postestatal capitalista de la Unión Europea hizo que muchos perdieran la perspectiva del Estado-nación, y es probable que cuando pase la pandemia la socialdemocracia y el liberalismo quieran volver a dicha perspectiva. En nuestra mano está que los agravios producidos a los trabajadores y a nuestra patria por el gobierno traidor socialdemócrata-populista, y la inconsciencia de los liberales y conservadores en la oposición, no se olviden.