viernes, 20 de junio de 2014

Sobre por qué no me responde Carlos Jiménez Villarejo a mi artículo "Podemos y el 'derecho a decidir'"


Artículo publicado en Crónica Popular:





Gracias a mi amigo y compañero en muchas batallas, Antonio Francisco Ordoñez, líder del Partido Socialista del Trabajo, formación valiente donde las haya que reclama, casi en soledad, la españolidad de la clase obrera catalana frente al neofeudalismo separatista, he sabido que el ex-fiscal anti-corrupción, miembro de Podemos y europarlamentario Carlos Jiménez Villarejo ha opinado sobre mi artículo "Podemos y el 'derecho a decidir'", donde criticaba la ambigüedad y falta absoluta de concreción de esta formación política respecto a la cuestión nacional, al menos en apariencia. Pues a mi juicio, en verdad, Podemos se apoya en una determinada plataforma política para medrar, la nación política española, para desde ella anular la igualdad ante la Ley de todos los españoles convirtiendo en "casta" a los españoles censados en municipios catalanes para que solo ellos puedan decidir, quitándonos al resto ese derecho tratándonos como ciudadanos de segunda, sobre algo que concierne a todos los españoles, como es la Unidad de España. El artículo fue publicado aquí y también en las webs de Crónica Popular y de Izquierda Hispánica:


El artículo ha tenido su repercusión, eso es de agradecer por mi parte. Y la ha tenido porque ha llegado al mismísimo Villarejo (no creo que solo a él). Esto es lo que ha comentado al respecto:

Antonio-Francisco,las alusiones afectan a Podemos mas que a mi;y,por otra parte,nunca contestaré a mis 79 años, a quien,doctorado o no,trata a una formacion política de izquierdas que en tres meses desde su constitución-un record histórico- obtiene ese resultado electoral,frente a partidos de izquierda muy antiguos,como IU e ICV-  tambien partidarios,por cierto, de eso que llaman "derecho a decidir"- que ante una crisis de esta envergadura a duras penas mantienen sus resultados.Y llamarlos "casta"-me parece un insulto innecesario e injustificado.Parece que este joven no sabe lo que es una "casta".Desde luego,no pienso contestarle.Un abrazo.Carlos.
Quisiera comentar varias cosas al respecto de esta contestación:

1) Tengo un profundo respeto y admiración por Carlos Jiménez Villarejo, no solo por su lucha contra la corrupción delictiva, en tanto que desde Bruselas tratará de impulsar iniciativas que acaben con las "puertas giratorias", ya saben, de la Alta Política a la Alta Empresa y de la Alta Empresa a la Alta Política. En esa lucha estamos todos los españoles honrados juntos. También admiro su lucha contra otro tipo de corrupción, la "no delictiva", la que pervierte el lenguaje y llama "progresista" y "democrático" a que unos pocos decidan por todos en lo que respecta a la unidad de España. No comparto su federalismo simétrico, aunque entiendo los motivos por los que lo defiende, y federalistas simétricos y unitaristas y jacobinos estamos, frente al separatismo, en el mismo bando de lucha. 

Dicho todo esto, y entendiendo también sus críticas a ICV e IU y a su incapacidad en casi 30 años de Historia de superar un techo electoral que en pocos meses (aunque la trayectoria de Podemos viene de muy lejos, busquen información sobre Ludolfo Paramio) ha igualado el partido de Pablo Iglesias Turrión, no creo que sea conveniente rehusar contestarme, aunque está en su derecho por supuesto, aludiendo a la edad. Pues la edad, joven o adulta, no es ni excusa ni obstáculo para entablar un diálogo o una discusión sobre un determinado punto teórico y político. Y más en uno donde la debilidad argumentativa, la ambigüedad (que puede tirar al sol que más caliente) y la incoherencia (decirse de izquierdas al tiempo que se defiende la desigualdad ante la Ley de todos los españoles y privilegios por motivos de censo), muestra que Podemos, por muy "nuevo" que se presente, es más de lo mismo. 

¿En qué sentido? La cúpula dirigente de Podemos y algunos de sus militantes hablan de patriotismo español al tiempo que defienden procesos separatistas, hablan de igualdad y democracia al tiempo que defienden privilegios por censo y desigualdad ante la Ley de todos los españoles, hablan de defender lo público y sin embargo trocean el pilar fundamental sobre el que sustenta la defensa de lo que es de todos: la Patria, la unidad del territorio, la tierra española que es, y debe ser, de todos los españoles. Y es que, si se es verdaderamente demócrata radical y socialista (de izquierdas), ni un solo milímetro de tierra española ha de ser alienable de todos y cada uno de los españoles. Y nadie, llámese oligarqúia, llámese monarquía, llámese catalanes, vascos o madrileños, han de tener privilegios a la hora de repartir todos y cada uno de los milímetros de tierra de la Patria que ha de ser patrimonio común de todos los trabajadores y ciudadanos de España, también residentes inmigrantes. Si no se tiene eso claro, no se va a ninguna parte buena para estos trabajadores y ciudadanos.

El enamoramiento que, parece, tiene Jiménez Villarejo sobre Podemos debería ser más estoico, más prudente. Al igual que aquel que deberían tener los militantes de otros partidos españoles, por cierto. Y ningún proceso amoroso está exento de cierta reflexión prudencial, se tenga la edad que se tenga.

2) Los últimos movimientos de Podemos y algunas noticias que me llegan, motivados por la organización democratista y horizontalista del Partido (o proto-Partido), me están dando la razón por ahora. En Podemos hay tres vertientes muy diferenciadas y enfrentadas entre sí, aún unidas, a saber: la "casta dirigente" del Partido, esa que va a hacer todo lo posible por mantenerse arriba en el poder dirigiendo al resto al son que llevan pergeñando hace años desde diversos despachos de facultades y escuelas universitarias, esto es, una elite autoconcebida como "imprescindible"; Izquierda Anticapitalista, partido político escindido de Izquierda Unida, de tendencia troskista y partidario del separatismo, que trata de controlar Podemos en tanto su infraestructura política ha permitido en buena parte la organización de militancia y órganos de abajo arriba; los Círculos, bañados en democratismo, que reivindican precisamente "más democracia interna" frente a innecesarios controles según su parecer que acogotan lo que ellos entendieron como un proyecto demócrata radical.

La ley de hierro de la oligarquía de Robert Michels es inapelable, y al final acabará triunfando el politburó podemista. Si yo estuviese en Podemos le daría la razón a Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias en este sentido, pues una organización cien por cien asamblearia no es operativa en absoluto. Siempre será más efectivo el centralismo democrático: decisiones de abajo arriba y de arriba abajo, autocrítica constante, discusión y voto y cumplimiento de las órdenes de la dirección de manera efectiva. Ahora bien, no veo a Podemos con una organización democrática centralista, sino con algún término medio entre esto y el asamblearismo, al estilo de ERC. Sin embargo, y en esto le doy la razón a los Círculos, la actual dirección de Podemos tratará de perpretrarse en el poder a costa de una dirección meramente técnica de dichos círculos que acabarán haciendo de carteros de los profesores universitarios y de "machacas". Y también le doy, en parte, la razón a Izquierda Anticapitalista en tanto que han sido ellos, y solo ellos, los que han puesto a disposición de los profesores universitarios toda una red institucional de medios para poder articular un Partido cuyo éxito de momento es innegable. Es decir, sin los Círculos y sin Izquierda Anticapitalista, de nada habría servido poner la cara de Jesucristo en una papeleta electoral.

Sí se lo que es una casta. Se trata de una conformación antropológico-política de clase originaria de la India donde, precisamente, unos privilegiados por motivos diversos (poder político y económico, familiar -sanguíneo-, religioso, ideológico o de raza) se perpetúa en la parte alta de la pirámide social a costa del resto que siempre permanecerán abajo y "por su bien". Y eso es lo que pasa con los profesores universitarios que dirigen Podemos. Y no niego sus virtudes como teóricos y como estrategas políticos, pero hay que ser más prudente al elegir las palabras con que ataques al enemigo porque se pueden volver en tu contra, pues la prensa siempre sacará pasados familiares donde se verá que apenas se han tenido problemas vitales importantes a la hora de poder estudiar o tener una vida cómoda, algo que, por analogía, se ha dado y se da mucho en la nación de origen de las castas, la India.

Para finalizar, diré que lo que más lamento es que Carlos Jiménez Villarejo no vaya al fondo de la cuestión de mi argumentación quizás porque, desde mi modesto parecer, creo que es acertada: no se puede apoyar un político en una patria cuya existencia como tal le da igual, y menos en nombre de palabras que no flotan en el aire como democracia e igualdad, que sin patria unidad, sin trabajadores y ciudadanos unidos, no tendrían ningún fundamento.